Los Nuevos
NARCOS
Por Jorge Torres

La nueva generación de narcotraficantes mexicanos no asume aún el control de los grandes cárteles.

La nueva generación de narcotraficantes mexicanos no ha asumido plenamente el control de los cárteles de la droga.

Contrario a lo que ocurre en Colombia, donde el negocio lo controla una nueva generación de jóvenes y universitarios que ya superaron la época del capo Pablo Escobar Gaviria, en México el narcotráfico sigue siendo territorio de capos que no han logrado superar las viejas formas violentas de la mafia mexicana y que tampoco permiten avanzar a la nueva generación de jóvenes indecisos que no se atreven aún a tomar el mando.

"Nuestros narcotraficantes de segunda generación no han podido desarrollarse todavía, porque aquí hay una característica muy especial que diferencia a Colombia.


Amado Carrillo

El jefe mafioso mexicano es extremadamente controlador. Entonces no permite el desarrollo ni la competencia de liderazgos", dice José Luis Santiago Vasconcelos, uno de los hombres más cercanos al procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, y encargado del combate al narcotráfico desde la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada (UEDO).
Santiago Vasconcelos conoce bien a sus enemigos. Sabe que son narcotraficantes que heredaron viejos imperios fincados en esquemas de violencia. Conoce también sus debilidades: "Este grupo de narcotraficantes que estamos combatiendo tiene como nivel promedio primaria".

El titular de la UEDO celebra los rudimentarios mecanismos de los narcos mexicanos para camuflar sus ganancias, cercanas a los 26 mil millones de dólares al año. "En sus esquemas mentales no está el lavado de dinero en casas de bolsa. Por eso los ves con tanto dinero en ranchos, en caballos, en gallos."

"Nuestros narcotraficantes siguen siendo de las cavernas", asegura el funcionario de la PGR. "Si hablamos de una evolución de narcotraficantes, nosotros todavía estamos en las cavernas, si los comparamos con los rusos, que son los más sofisticados, y los colombianos, que también son muy sofisticados."

En Colombia domina el negocio de la droga un grupo de pequeños cárteles integrados por una segunda generación de narcotraficantes con un perfil muy distante al de los viejos capos de gabardina y sombrero de ala ancha y ostentosas joyas de oro. Ahora son empresarios que "se mueven a través de pequeñas oficinas clandestinas que llaman boutiques", reveló hace poco una investigación de la revista colombiana Semana.


Luis Héctor Palma

Para José Luis Santiago Vasconcelos esta evolución de los capos colombianos tiene una explicación: "Los colombianos han tenido una evolución permanente. Es su modo de vivir. Platicas con un narco colombiano y te dice que son empresarios. Ellos están sin ningún problema diciéndote ‘esto es un negocio’. Afortunadamente en nuestro país aún no llegamos a eso".

Un indicador que estaría mostrando la burda evolución de los narcos mexicanos es el esquema de lavado de dinero, muy alejado de los sofisticados mecanismos de operaciones financieras de los rusos y los colombianos.
"Los narcos mexicanos acumulan grandes cantidades de billetes, de dólares sobre todo. Hay narcotraficantes que los ponen a asolear en los patios para que no se les echen a perder. En materia de inversiones siguen comprando ranchos, caballos. Todavía siguen con esa mentalidad", advierte Santiago Vasconcelos.

Pero reconoce que "ya hay manifestaciones" de operaciones financieras más sofisticadas para lavar el dinero del narcotráfico en la Ciudad de México, aunque tengan relación con los capos colombianos.

"Observas los aspectos de lavado de dinero más finos con la actividad de narcos colombianos en la Ciudad de México, ahí sí. Tienen negocios y un poco más estructurado el lavado de dinero", explica el funcionario.


Bajas de la mafia

En torno a las operaciones de la mafia rusa en México, que junto con los colombianos tienen esquemas de lavado de dinero más sofisticados, José Luis Santiago Vasconcelos acota que no hay indicios de su presencia en territorio mexicano. "Algunas agencias antidrogas hablan de informes de inteligencia, mientras que nosotros como ministerios públicos no podemos hablar más que de averiguaciones previas, y en ninguna de las averiguaciones previas de las que tenemos conocimiento se revela la existencia de la mafia rusa en México."

La estructura
En México la estructura de los cárteles del narcotráfico sigue siendo un tanto tradicional: piramidal, según la PGR. En la base de la pirámide aparecen colaboradores y distribuidores al menudeo que se encargan de la distribución de los estupefacientes.

En otro nivel se encuentra la red de corrupción de funcionarios públicos involucrados en la protección a los cárteles. Las organizaciones criminales cuentan con una base de sicarios y lugartenientes, y por debajo de los líderes de los cárteles, los operadores financieros.

En algunos casos, cuando no hay un liderazgo único, como el que ejerció Amado Carrillo en el Cartel de Juárez, se forma una estructura de consejo que administra la organización criminal, como ocurrió con los hermanos Arellano Félix.


Fco. Arellano Félix

De acuerdo con información de la Procuraduría General de la República, en lo que va del sexenio han sido detenidas 19 mil 93 personas relacionadas con los cárteles del narcotráfico en México, entre líderes, operadores financieros, lugartenientes y sicarios y funcionarios corruptos. Las estadísticas oficiales indican que el grueso de las detenciones fueron de "colaboradores y distribuidores al menudeo", con 18 mil 769.

 


Los herederos
Para José Luis Santiago Vasconcelos, un ejemplo que sintetiza lo que ocurre con la nueva generación de narcotraficantes en México lo representa el caso de Vicente Carrillo Leyva, hijo de Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los Cielos.

"Por lo que conozco de él, era un muchacho de poco carácter, común y corriente; lo metieron en los aspectos de la empresa relacionados con el lavado de dinero. A mí me comentaban que este muchacho sufría; lloraba porque se enteró que su padre era narcotraficante. Era uno de los problemas que tenía Amado Carrillo".

Vicente Carrillo Leyva tiene aproximadamente 30 años, y contrario a lo que pudiera pensarse, no heredó el imperio de su padre, sino que quedó bajo la tutela de su tío, Vicente Carrillo Fuentes. Muchos de los narcotraficantes de la última generación se ven atrapados en la órbita de un negocio familiar que les impide salir y los involucra poco a poco hasta que se convierte en la única forma de vida que pueden tener, dice Santiago Vasconcelos.

A la fecha, los informes de la Procuraduría General de la República sostienen que la última generación de narcos mexicanos, con estudios universitarios, no ha podido asumir plenamente el control de los cárteles y aplicar sus conocimientos en finanzas en las operaciones de lavado de dinero, como lo hacen ya las nuevas generaciones de mafiosos rusos y colombianos.


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