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La
nueva generación de narcotraficantes mexicanos
no ha asumido plenamente el control de los cárteles
de la droga.
Contrario
a lo que ocurre en Colombia, donde el negocio lo controla
una nueva generación de jóvenes y universitarios
que ya superaron la época del capo Pablo Escobar
Gaviria, en México el narcotráfico sigue
siendo territorio de capos que no han logrado superar
las viejas formas violentas de la mafia mexicana y
que tampoco permiten avanzar a la nueva generación
de jóvenes indecisos que no se atreven aún
a tomar el mando.
"Nuestros
narcotraficantes de segunda generación no han
podido desarrollarse todavía, porque aquí
hay una característica muy especial que diferencia
a Colombia.

Amado Carrillo |
El
jefe mafioso mexicano es extremadamente controlador.
Entonces no permite el desarrollo ni la competencia
de liderazgos", dice José Luis Santiago
Vasconcelos, uno de los hombres más cercanos
al procurador general de la República, Rafael
Macedo de la Concha, y encargado del combate al narcotráfico
desde la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada
(UEDO).
Santiago Vasconcelos conoce bien a sus enemigos. Sabe
que son narcotraficantes que heredaron viejos imperios
fincados en esquemas de violencia. Conoce también
sus debilidades: "Este grupo de narcotraficantes
que estamos combatiendo tiene como nivel promedio
primaria".
El
titular de la UEDO celebra los rudimentarios mecanismos
de los narcos mexicanos para camuflar sus ganancias,
cercanas a los 26 mil millones de dólares al
año. "En sus esquemas mentales no está
el lavado de dinero en casas de bolsa. Por eso los
ves con tanto dinero en ranchos, en caballos, en gallos."
"Nuestros
narcotraficantes siguen siendo de las cavernas",
asegura el funcionario de la PGR. "Si hablamos
de una evolución de narcotraficantes, nosotros
todavía estamos en las cavernas, si los comparamos
con los rusos, que son los más sofisticados,
y los colombianos, que también son muy sofisticados."
En
Colombia domina el negocio de la droga un grupo de
pequeños cárteles integrados por una
segunda generación de narcotraficantes con
un perfil muy distante al de los viejos capos de gabardina
y sombrero de ala ancha y ostentosas joyas de oro.
Ahora son empresarios que "se mueven a través
de pequeñas oficinas clandestinas que llaman
boutiques", reveló hace poco una investigación
de la revista colombiana Semana.

Luis Héctor Palma |
Para
José Luis Santiago Vasconcelos esta evolución
de los capos colombianos tiene una explicación:
"Los colombianos han tenido una evolución
permanente. Es su modo de vivir. Platicas con un narco
colombiano y te dice que son empresarios. Ellos están
sin ningún problema diciéndote esto
es un negocio. Afortunadamente en nuestro país
aún no llegamos a eso".
Un
indicador que estaría mostrando la burda evolución
de los narcos mexicanos es el esquema de lavado de
dinero, muy alejado de los sofisticados mecanismos
de operaciones financieras de los rusos y los colombianos.
"Los narcos mexicanos acumulan grandes cantidades
de billetes, de dólares sobre todo. Hay narcotraficantes
que los ponen a asolear en los patios para que no
se les echen a perder. En materia de inversiones siguen
comprando ranchos, caballos. Todavía siguen
con esa mentalidad", advierte Santiago Vasconcelos.
Pero
reconoce que "ya hay manifestaciones" de
operaciones financieras más sofisticadas para
lavar el dinero del narcotráfico en la Ciudad
de México, aunque tengan relación con
los capos colombianos.
"Observas
los aspectos de lavado de dinero más finos
con la actividad de narcos colombianos en la Ciudad
de México, ahí sí. Tienen negocios
y un poco más estructurado el lavado de dinero",
explica el funcionario.
Bajas de la mafia
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En
torno a las operaciones de la mafia rusa en México,
que junto con los colombianos tienen esquemas de lavado
de dinero más sofisticados, José Luis
Santiago Vasconcelos acota que no hay indicios de
su presencia en territorio mexicano. "Algunas
agencias antidrogas hablan de informes de inteligencia,
mientras que nosotros como ministerios públicos
no podemos hablar más que de averiguaciones
previas, y en ninguna de las averiguaciones previas
de las que tenemos conocimiento se revela la existencia
de la mafia rusa en México."
La
estructura
En México la estructura de los cárteles
del narcotráfico sigue siendo un tanto tradicional:
piramidal, según la PGR. En la base de la pirámide
aparecen colaboradores y distribuidores al menudeo
que se encargan de la distribución de los estupefacientes.
En
otro nivel se encuentra la red de corrupción
de funcionarios públicos involucrados en la
protección a los cárteles. Las organizaciones
criminales cuentan con una base de sicarios y lugartenientes,
y por debajo de los líderes de los cárteles,
los operadores financieros.
En
algunos casos, cuando no hay un liderazgo único,
como el que ejerció Amado Carrillo en el Cartel
de Juárez, se forma una estructura de consejo
que administra la organización criminal, como
ocurrió con los hermanos Arellano Félix.

Fco. Arellano Félix |
De
acuerdo con información de la Procuraduría
General de la República, en lo que va del sexenio
han sido detenidas 19 mil 93 personas relacionadas
con los cárteles del narcotráfico en
México, entre líderes, operadores financieros,
lugartenientes y sicarios y funcionarios corruptos.
Las estadísticas oficiales indican que el grueso
de las detenciones fueron de "colaboradores y
distribuidores al menudeo", con 18 mil 769.
Los
herederos
Para José Luis Santiago Vasconcelos, un ejemplo
que sintetiza lo que ocurre con la nueva generación
de narcotraficantes en México lo representa
el caso de Vicente Carrillo Leyva, hijo de Amado Carrillo
Fuentes, el Señor de los Cielos.
"Por
lo que conozco de él, era un muchacho de poco
carácter, común y corriente; lo metieron
en los aspectos de la empresa relacionados con el
lavado de dinero. A mí me comentaban que este
muchacho sufría; lloraba porque se enteró
que su padre era narcotraficante. Era uno de los problemas
que tenía Amado Carrillo".
Vicente
Carrillo Leyva tiene aproximadamente 30 años,
y contrario a lo que pudiera pensarse, no heredó
el imperio de su padre, sino que quedó bajo
la tutela de su tío, Vicente Carrillo Fuentes.
Muchos de los narcotraficantes de la última
generación se ven atrapados en la órbita
de un negocio familiar que les impide salir y los
involucra poco a poco hasta que se convierte en la
única forma de vida que pueden tener, dice
Santiago Vasconcelos.
A la
fecha, los informes de la Procuraduría General
de la República sostienen que la última
generación de narcos mexicanos, con estudios
universitarios, no ha podido asumir plenamente el
control de los cárteles y aplicar sus conocimientos
en finanzas en las operaciones de lavado de dinero,
como lo hacen ya las nuevas generaciones de mafiosos
rusos y colombianos.
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