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Las
ganancias de las grandes bandas internacionales del
narcotráfico incluidas las mexicanas,
ocupadas también en negocios ilícitos
como el tráfico de armas, de vehículos,
de personas y de blancas, suman, según las
estimaciones más conservadoras, 800 mil millones
de dólares al año, lo que representa
15 por ciento del comercio mundial. Esta cifra convierte
a la industria del crimen organizado en un verdadero
imperio capaz de desestabilizar a la economía
más sólida del planeta.
El
dato es parte de los resultados de una investigación
del magistrado francés Jean De Maillard, que
se tradujo en un informe sobre la criminalidad financiera
internacional, editado en Francia y reeditado recientemente
en forma de atlas en España.
Tan
sólo las actividades de comercio y tráfico
de drogas le permiten a los narcotraficantes ganancias
de entre 400 mil y 500 mil millones de dólares
anuales, algo así como 8 por ciento del comercio
mundial, concluye De Maillard en La criminalidad financiera,
del narcotráfico al blanqueo de capitales.

El tráfico de armas
y sus ganancias millonarias |
A esta
cifra debe añadirse la que obtienen las organizaciones
criminales por las ganancias en otras actividades,
ya que por lo regular también controlan otros
negocios ilegales. "Podemos decir, sin miedo
a equivocarnos, que la cifra de negocios a escala
mundial del dinero proveniente de actividades ilícitas
de las distintas organizaciones criminales, el producto
criminal bruto, no es inferior a 800 mil millones
de dólares", asegura en su libro el experto
en delincuencia organizada Jean De Maillar.
Hablar
de números exactos sobre la economía
criminal es prácticamente imposible. "Lo
único que podemos hacer en este campo es aventurar
algunas estimaciones", advierte el autor. "Todos
los métodos que poseemos para evaluar el impacto
económico del mercado de la droga se conocen
de una forma indirecta."
En
1990, el Grupo de Acción Financiera contra
el Lavado de Dinero (GAFI) hizo los primeros cálculos
del flujo financiero del narcotráfico: 122
mil millones de dólares, pero sólo se
refería a Estados Unidos y Europa. En el informe
de hace más de una década, GAFI decía:
"No sería extraño que el total
del valor añadido de todas las ventas a todos
los niveles alcance los 300 mil millones de dólares".
A la
fecha, la cifra más conservadora que se acepta
internacionalmente sobre las ganancias del narcotráfico
es la que proporcionó la ONU hace casi seis
años de 400 mil millones de dólares.
Sin embargo, hay cálculos de la propia Oficina
para el Control Internacional de las Drogas de la
ONU que hablan de 500 mil millones de dólares
anuales.
"Estamos
ante un fenómeno económico y ante unas
industrias bien estructuradas cuya organización
es parecida a la economía lícita. Los
mercados ilegales tienen mucho en común con
el resto de las industrias legales. Existen compradores
y vendedores, mayoristas y minoristas, intermediarios
y distribuidores.
Tienen
una estructura de precios, balances, ganancias. Los
individuos que están metidos en estas actividades
ilícitas están motivados por los mismos
factores que los que se atribuyen a los hombres de
negocios lícitos, buscando e invirtiendo la
mayor parte de sus ganancias", explicaba cinco
años atrás Pino Arlachi, entonces director
de la Oficina para el Control de la Droga y la Prevención
del Crimen de la ONU.
Para
comprender el entramado del proceso de flujo de recursos
ilícitos y el blanqueo de capitales de las
bandas del narcotráfico, hay que partir de
la base de que las organizaciones criminales cuentan
con empresas completamente legales como fachada.
"Cuando
un cártel de la droga invierte en una compañía
de aviación para exportar sus productos hacia
los países consumidores, es necesario que esta
compañía funcione como una auténtica
compañía aérea", dice Jean
De Maillard en su investigación.
Por
lo general estas empresas no son del todo ficticias
e incluso son rentables, lo que genera dinero lícito
que se mezcla con el que proviene de las actividades
criminales. "Según los jueces italianos,
la mitad de las ganancias de la mafia provienen de
actividades en apariencia lícitas", apunta
el autor en su informe.
La
magnitud del problema que representa el poder del
crimen organizado quizá lo ejemplifique el
caso de la mafia rusa, que de acuerdo con la Policía
Internacional (Interpol) controla 40 por ciento del
producto interno bruto de la economía de su
país.
Las
ganancias del crimen
La investigación de De Maillard revela que
de los 400 mil millones de dólares que
es la cifra conservadora que se tiene de las ganancias
del narcotráfico, 180 mil millones se
destinan a pagar a los traficantes y a los profesionales
de la sociedad legal que colaboran con las organizaciones
criminales y 120 mil millones se revierten directamente
a las grandes bandas criminales, siendo susceptibles
de blanqueo en la economía legal.
A las
ganancias minoritarias corresponden 100 mil millones
de dólares, mientras que la cantidad que se
inyecta directamente en el tráfico y el consumo
de droga es también de 100 mil millones de
dólares.
Uno
por ciento, 4 mil millones, es para productores; 15
por ciento, 60 mil millones, es la ganancia que obtienen
los abogados, los financieros, la industria química
y el transporte; 60 mil millones de dólares
se quedan en lo que el autor llama la organización
criminal de zonas de producción y 76 mil millones
en la organización criminal de zonas de consumo.
La pérdida que se registra es de alrededor
de 10 por ciento, unos 40 mil millones de dólares,
producto de las incautaciones.
La
mitad de estas ganancias la consumen los revendedores,
que están en la parte baja de la pirámide,
puntualiza en su informe Jean De Maillard, ya que
al ser incapaces de acumular los beneficios de su
venta, utilizan una gran parte para su propio consumo.

Sólo el 10% del tráfico
total de drogas es incautado en el mundo |
Dos
son los grupos que se aprovechan de las ganancias
del tráfico: las mafias de los países
consumidores, especialmente en los países desarrollados,
y los intermediarios legales que aportan una ayuda
indirecta a los traficantes, abogados, consejeros
financieros, banqueros, empresas proveedoras de productos
químicos y medios logísticos, políticos
y administrativos corruptos." De estos dos grupos,
sólo el primero necesita blanquear el dinero
mediante recursos fraudulentos, ya que los intermediarios
legales no tienen la necesidad de hacerlo.
Al
sumar las cantidades de las ganancias de todas las
escalas de las organizaciones criminales, se observa
que el monto del dinero susceptible de ser blanqueado
en el mundo es de 320 mil millones de dólares,
como mínimo, precisa De Maillard.
Paraísos
fiscales
Pero para el blanqueo de capitales se requiere forzosamente
la estructura financiera que permita la conversión
de dinero lícito en dinero "limpio".
Este proceso supone tres etapas. La de prelavado,
que consiste en introducir dinero líquido en
la maquinaria económica y financiera; la de
lavado, que es el mecanismo que encubre el origen
de los fondos, y la de reciclado, la serie de operaciones
que permiten mover en el esquema financiero las cantidades
blanqueadas.
Para
llevar a cabo este proceso se ha de contar con un
sistema financiero y bancario dispuesto a reciclar
el dinero de las organizaciones criminales. Sistema
que desde los años setenta se ha mostrado dispuesto
y complaciente por medio de los paraísos fiscales
regados en todo el mundo.
Jean
De Maillard ubicó en su investigación
65 paraísos fiscales, incluido El Vaticano.
Tres en el Pacífico Sur; cuatro en Centroamérica;
dos en América del Sur; 16 en el Caribe; 16
en Europa; seis en los países árabes;
dos en África y dos en el Atlántico;
tres en el Índico; cinco en Asia, y seis en
el Pacífico Norte.
Los
paraísos fiscales, establece el autor, han
presentado un desarrollo espectacular a partir de
los años setenta, primero como un medio que
facilitaba el funcionamiento de los euromercados y
el reciclaje de los petrodólares y después,
con mucha rapidez, para almacenar el dinero proveniente
del narcotráfico.
"Estos
puertos francos financieros se formaron en la periferia
de los países industrializados de América
del Norte, de Europa y de Asia. Aproximadamente la
mitad de ellos bajo bandera británica. Casi
todos los países de Europa tienen el suyo propio,
a veces dentro de su territorio nacional".
Las
principales organizaciones criminales en el entorno
internacional están divididas en 11 grandes
grupos: las italianas, las yakuzas japonesas, las
triadas asiáticas, la mafia rusa, la mafia
turca, la cosa nostra en Estados Unidos, los jamaiquinos,
los colombianos y los cárteles mexicanos.
Estos
grupos utilizan cada año los sistemas financieros
internacionales, reconocidos como paraísos
fiscales, para lavar las ganancias que les reditúa
una industria de alrededor de 800 mil millones de
dólares.

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Sin
embargo, los gobiernos han hecho poco para contrarrestar
la enorme influencia del crimen organizado, dado el
poder económico de estas organizaciones: "Frente
a este desafío que amenaza su legitimidad,
los responsables políticos y económicos
se callan.
Algunas
declaraciones solemnes sobre el inquietante poder
de las organizaciones criminales supranacionales,
algunas convenciones internacionales sobre el blanqueo
de dinero negro, sobre el tráfico de drogas
o sobre la corrupción, firmadas con bombo y
platillo, se olvidan rápidamente o se aplican
suavemente.
Algunas
reuniones de expertos o de ministros son la única
política que se tiene contra el crimen organizado,
y sirven de coartada a una pasividad general",
concluye resignado Jean De Maillard en su investigación
sobre blanqueo de capitales.
El
caso México
En la lucha contra el lavado de dinero, desde hace
dos años, México sólo ha cumplido
12 de las 28 recomendaciones emitidas por el Grupo
de Acción Financiera contra el Lavado de Dinero
(GAFI)
Según informes de inteligencia financiera internacionales,
el lavado de dinero maneja recursos equivalentes a
una cifra entre el 2 y el 5 por ciento del Producto
Interno Bruto global
México ocupa el 14 lugar en el mundo en lavado
de dinero
Se blanquean en México 26 mil millones de dólares
al año en el sistema financiero
La firma Mancera, Ernest & Young, mediante su
departamento de inteligencia financiera, criticó
a finales de mayo las medidas que toma México
para combatir el lavado y demandó aclarar las
reglas del juego en materia de lavado de dinero
Un mes después, como respuesta, la Procuraduría
General de la República filtró a la
prensa que la entidad promovía reformas a la
ley sobre lavado de dinero.
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