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Partidaria
de la concentración de la riqueza, pues sólo
así es posible mantenerla y acrecentarla,
según la definición del propio Dionisio
Garza Medina, presidente del Grupo Industrial Alfa,
la cúpula regiomontana cierra filas y lanza
una advertencia al Partido Acción Nacional
(PAN) sobre las consecuencias políticas que
tendrá el incumplimiento de los compromisos
para privatizar el sector eléctrico y la explotación
de gas natural.
Aunque
desde agosto del 2001 el presidente del Grupo Alfa
--grupo con activos por 74 mil 724.8 millones de pesos,
7.3 por ciento más que el patrimonio registrado
al término de marzo del 2002-- había
asegurado en diferentes foros que el gobierno del
presidente Vicente Fox necesitaba mayor eficacia en
la aplicación del gasto público y en
la defensa de las políticas para promover el
crecimiento del país, así como mano
dura para combatir el comercio desleal y el contrabando,
Garza Medina nunca había sido tan contundente
tras erigirse como portavoz de un sector empresarial
inconforme con los resultados del gobierno del cambio.
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Sin
embargo, para Abraham Nuncio, autor del libro El Grupo
Monterrey, el objetivo oculto de la cúpula
regiomontana es acelerar con este ataque frontal las
reformas estructurales, que no son otra cosa que la
privatización del sector energético,
y con ellas, la participación de la élite
de inversionistas de esa región en un nuevo
negocio millonario en el que incursionarían
como intermediarios de grandes capitales extranjeros,
tal y como sucedió con el sector bancario.
Y cita el caso de la familia Garza Lagüera, que
vendió su participación mayoritaria
en el Grupo Financiero Bancomer al corporativo financiero
español BBV-Argentaria.
Hecho
a un clima de monopolio (acero, petroquímicos,
alimentos), que paradójicamente no desapareció
sino que se fortaleció con la llamada globalización
ante la falta de capital para concentrar la riqueza
en perjuicio de los pequeños y medianos empresarios,
Alfa busca defender su posición entre los oligopolios
que aún fijan los precios de materias primas.
Por
ello, dice Nuncio, la cúpula regiomontana se
opone a su vez al monopolio en la distribución
de energía eléctrica y gas, pues debido
a los costos se han visto en problemas para competir
internacionalmente.
El
pasado 2 de junio en la ciudad de Monterrey, en el
marco del XV Foro organizado por el Instituto Mexicano
de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), Garza Medina, heredero
directo de la estirpe empresarial que dio origen al
Grupo Monterrey, capitalizó la inconformidad
de los empresarios de todo el país y desmintió
al gobierno foxista sobre las causas que, según
su equipo económico, frenan el desarrollo del
mercado interno:
La
economía mexicana no crece y pierde competitividad
no sólo por el entorno internacional, sino
por la incapacidad del gobierno actual, declaró
Garza Medina, quien tras la salida de Bernardo Garza
Sada asumió a los 40 años la presidencia
del Grupo Industrial Alfa, que controla las compañías
industriales más importantes de América
Latina.
Y agregó:
No es cierto que el país no crece porque
no hay reformas o por los problemas de la economía
internacional", a lo que añadió
que el gobierno podría aplicar transformaciones
que no involucran debates constitucionales, como es
la eliminación de burocracia o el respeto al
Estado de Derecho.
En
una jugada que resultó en una carambola de
tres bandas, con su crítica a la gestión
panista en el gobierno federal, Dionisio Garza Medina
puso en tela de juicio la propuesta electoral de su
primo Mauricio Fernández, quien se enfrenta
al priísta Natividad González Parás
por la gubernatura del estado de Nuevo León.
Casualmente,
las declaraciones de Dionisio se presentan a un mes
de las elecciones en las que el PAN tendrá
que definir si cuenta con el apoyo del sector empresarial
para esta plaza tan importante y en la que compite
a través del empresario Mauricio Fernández
Garza, señala Nuncio.
En
febrero de 1994, Garza Medina peleó la presidencia
del Grupo Alfa contra Mauricio Fernández, en
un proceso que no sólo involucró la
decisión de los accionistas del conglomerado,
sino también la participación de firmas
de head-hunters. El mensaje, asegura Nuncio, es claro:
sin reformas, sea quien sea, no habrá apoyo
de los empresarios al PAN.
Panista
y accionista de Industrias Monterrey (IMSA), el secretario
de Economía, Fernando Canales Clariond, salió
en defensa del régimen foxista y sostuvo que
la inconformidad del presidente del Grupo Alfa proviene
de las pérdidas que le ha originado el régimen
de libre flotación del tipo de cambio, una
variable que, de acuerdo con el exgobernador de Nuevo
León, es imposible manipular.
Este
es el balance que hace Garza Medina sobre el clima
empresarial del país al cierre del primer trimestre
del año: Un retador clima de negocios
caracterizado por la creciente volatilidad en los
precios del petróleo y en sus derivados.
Con una generación de flujo de efectivo superior
a los 201 millones de dólares y un incremento
en las exportaciones, la depreciación de 4.4
por ciento del peso frente al dólar le costó
al Grupo Alfa alrededor de 977 millones de pesos.
La
pérdida cambiaria no impidió, sin embargo,
que los accionistas del grupo regiomontano recibieran
un dividendo en efectivo por 37 millones de dólares.
No obstante, atribuyó a mayores costos el estancamiento
de su utilidad de operación en mil 395.4 millones
de pesos y sus pérdidas netas por 36.6 millones.
Canales
Clariond recordó además que Grupo Alfa
ha sido una de las empresas que mayores apoyos ha
recibido por parte del gobierno federal por medio
de tratamientos arancelarios especiales.
En
entrevista, el presidente del IMEF, Alberto Espinosa
Desigaud, acepta que los empresarios buscan de una
vez por todas la aprobación de reformas estructurales
para mejorar la competitividad de la economía
nacional.
Estamos
urgiendo a todos los actores políticos a que
hagan todo lo necesario para que las reformas estructurales
puedan formar parte de la agenda de la sesión
extraordinaria del Congreso y que, de alguna manera,
las más importantes puedan ser aprobadas.
No
quiere decir que esta inconformidad sea una señal
de que se puede regresar al PRI, pues las reformas
estructurales se deben anteponer a cualquier interés
partidista. Aún se puede recuperar el terreno
perdido en los últimos tres años,
advierte.
La
misma inquietud que exhibió Alfa, precisa el
presidente del IMEF, es la que tienen todos los empresarios
ante el estancamiento que presenta la economía
y que preocupa mucho más frente al proceso
electoral del 6 de julio.
Hasta
ahora, agrega Espinosa Desigaud, parece que han prevalecido,
por sobre los cambios que necesita el país,
intereses políticos de los secretarios de Estado,
de los políticos y de los mismos legisladores.
Además,
es un hecho que la economía mexicana ha perdido
competitividad hasta en 40 por ciento y que se enfrenta
a una situación sumamente desventajosa por
los costos del gas natural y la energía eléctrica.
En
Vitro, que preside Federico Sada, el expresidente
del Consejo Mexicano para la Exportación (Comce)
que durante el primer año del gobierno foxista
apoyó la promoción de inversiones extranjeras,
varios ejecutivos consultados consideraron que las
declaraciones de Garza Medina habían sido sobredimensionadas.
Sin embargo, reconocieron que lograron captar gran
parte de las preocupaciones de los empresarios de
la región.
Sobre
el tema de la energía, el exsecretario de Energía
y actual vicepresidente del Grupo Desc, Luis Téllez,
habla de que las empresas mexicanas se enfrentan a
un clima adverso para su desarrollo.
Lo
que vemos en Desc es que las tarifas que tenemos que
pagar en la industria petroquímica son mucho
mayores a las que se aplican en otros países
y que cubren nuestros propios socios, como Repsol
en el sur de España en el sector petroquímico,
como Dana Corporation en el rubro de autopartes, que
opera en el medio oeste de Estados Unidos.
Aquí
cabe mencionar que en México el pago de la
energía eléctrica se cubre mediante
contratos spots, mientras en Estados Unidos existe
una gran variedad de esquemas para manejar los costos
de producción. Cuando comparamos recibo
contra recibo, lo que vemos es que la economía
mexicana está perdiendo competitividad,
apunta Téllez, quien como directivo de Desc
ha tenido que hacer frente al despido de 7 mil empleados.
Carlos
Reyes, presidente de la Confederación Patronal
de la República Mexicana (Coparmex) en Chihuahua,
se sumó a las críticas de los empresarios
regiomontanos, pues consideró que el gobierno
foxista carece de la aplicación de políticas
que frenen el contrabando y el comercio desleal.
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