|
La
democracia incomoda a los partidos políticos
en México. No son capaces de ejercer al interior
lo que reclaman al exterior y pretenden que sus procesos
de elección de dirigentes y candidatos no sean
examinados por nadie sino por ellos mismos, aun cuando
abunden las irregularidades.
Con
el argumento de fortalecer la autonomía
de los partidos y los sistemas de justicia partidista,
senadores de todas las fuerzas políticas representadas
en el Congreso elaboraron la iniciativa con
proyecto de decreto que reforma y adiciona diversos
artículos del Código Federal de Instituciones
y Procedimientos Electorales (Cofipe), así
como de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación
en Materia Electoral.
La
iniciativa --presentada por la senadora Sara Castellanos,
del Partido Verde Ecologista de México, y que
ya ha sido dictaminada por las Comisiones Unidas de
Gobernación y de Estudios Legislativos, Primera--
señala que es atribución exclusiva
de los órganos internos de los partidos políticos
interpretar sus estatutos, así como los instrumentos
normativos que de ellos se deriven.
Más
adelante, sentencia: Las determinaciones definitivas
que adopten los partidos políticos en materia
de afiliación, suspensión y expulsión
de sus miembros, elección, designación
y remoción de dirigentes, y postulación
de candidatos a cargos de elección popular
en ningún caso podrán ser revocadas
o modificadas.
De
esta manera se excluye al Instituto Federal Electoral
(IFE) y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de
la Federación (TEPJF) de conocer de los procesos
internos de los partidos cuando los militantes sienten
vulnerados sus derechos por la dirigencia.
Si
un ciudadano, por alguna razón, no estuviera
conforme con un proceso interno dentro de un partido
político, ya no podría presentar ninguna
impugnación; no podría hacer uso del
juicio que está establecido en el artículo
99 de la Constitución y que actualmente es
atribución del TEPJF desahogar, explica
el doctor en Ciencia Política y Derecho Constitucional
Miguel Covián Andrade.
El
investigador y catedrático de la Facultad de
Derecho de la UNAM y autor de Sistema político
mexicano: legitimidad electoral y control del poder
político, agrega que, de aprobarse la iniciativa,
los ciudadanos no tendrán la posibilidad de
defenderse de los actos que realicen las dirigencias
partidistas, aunque éstas violenten sus
propios estatutos.
Covián
Andrade advierte que de suprimir las instancias de
defensa de los militantes todo quedará
encerrado en un grupo muy pequeño --la dirigencia
partidista-- y, lejos de fortalecer a esos actores
principales de los sistemas democráticos (los
partidos), los debilitará como instituciones.
A quienes fortalecerá será a sus dirigentes.
Para
el consejero electoral Jaime Cárdenas Gracia
el principal motivo de la iniciativa apoyada
por todos en el Senado es la falta de democracia
al interior de los partidos. Existen muchos
desaseos, violaciones de estatutos, procedimientos
irregulares, expulsiones indebidas, arbitrarias, sanciones
impropias a los militantes. No se salva ningún
partido. ¡Ninguno!
En
efecto, a un mes de las elecciones federales, el TEPJF
todavía ordenó la sustitución
de 28 candidatos a diputados federales de seis fuerzas
políticas (uno del PAN, cuatro del PRD, 16
del PT, dos del PMP, uno del PFC y cuatro del PSN),
además de la sustitución de Rafael Ortiz
Ruiz como candidato del PRI por Federico Berrueto
Pruneda. El Tribunal Electoral argumentó irregularidades
en cada uno de los casos.
La
molestia de los partidos por la intromisión
del IFE en su vida interna inició con la sentencia
del TEPJF del 7 de mayo de 2002, expediente SUP-JDC-015/2002,
donde se asienta que el Tribunal Electoral resuelve
que el ciudadano Juan Lago Lima, suspendido de sus
derechos como militante del Partido Alianza Social
el 19 de agosto de 2000, debía ser restituido
como dirigente del partido en el Estado de México.
Eso
es inadmisible. Por eso los partidos teníamos
que hacer algo, señala el representante
del PRD ante el IFE, Pablo Gómez. Nosotros
hicimos la iniciativa, la hicimos entre todos y, bueno,
la presentó la senadora del PVEM, agrega.
Dice
que las actuales resoluciones del TEPJF no tienen
base legal y que una vez aprobada la iniciativa la
ley será clara, pues los partidos que
se dan sus propios estatutos serán quienes
tendrán el derecho de interpretarlos.
Recomienda a los militantes que sean objeto de violaciones
a sus derechos por las dirigencias que renuncien a
su partido, pues ninguna persona está
obligada a permanecer en ninguna asociación
política. Los partidos arbitrarios y antidemocráticos
serán abandonados por la militancia y desaparecerán.
El
representante del PAN ante el IFE Rogelio Carbajal
Tejada considera que es importante que el IFE tenga
conocimiento de los asuntos internos de los partidos,
pero esta intervención de la autoridad
electoral debe ser acotada. Nos parece que los partidos,
cada uno en sus distintas reglamentaciones, tienen
órganos internos propios que dirimen los conflictos,
las controversias que al interior de los propios partidos
se suscitan entre militantes. El IFE debería
respetar esas instancias internas.
A este
respecto, Jaime Cárdenas replica que lo único
que hace el IFE es revisar si las decisiones y procedimientos
que adoptan los partidos para seleccionar candidatos
y dirigentes se ajustan a los procedimientos que están
en las normas internas y en los estatutos del partido.
La
intromisión del IFE es decir oye, partido,
tú tienes en tus estatutos tal regla y en tal
determinación no acataste la regla que tú
mismo te diste. Es decir, el IFE nunca se mete
con los partidos para señalarles las reglas
o la ideología que deben tener. Sólo
revisamos si los partidos están cumpliendo
con las reglas que ellos mismos se dieron. En esto
consiste nuestra intervención, pero hasta eso
les molesta.
Covián
Andrade sostiene que si lo que les interesa a los
partidos políticos es el fortalecimiento de
su vida interna, están en el camino incorrecto,
porque no es dejando a los partidos sin supervisión
como se fortalecerá su autonomía. Los
partidos deben pensar en cambios internos. Por ejemplo,
se deben preocupar por educar a sus militantes y dirigentes.
Si quieren fortalecer el sistema de partidos en México,
deben realizar procesos internos realmente democráticos.
El
académico alega que no se puede dejar a los
partidos sin supervisión porque éstos
son intermediarios entre la ciudadanía y el
poder: Ahora no podemos dejar que la sociedad
vaya simplemente a ciegas a los procesos electorales
porque no sabe cómo se seleccionó al
candidato ni en qué condiciones se llevó
a cabo el proceso interno.
Opiniones
o sugerencias sobre esta sección:
|