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Con
el objetivo de instaurar el reino de Dios sobre
la tierra, la ultraderecha mexicana llegó
al poder en las elecciones del 2000. Esto fue posible
gracias a la tolerancia del régimen priísta
y los aparatos de inteligencia del Estado, incluso
los de inteligencia militar, con la extrema derecha.
El
Ejército Mexicano identificó al Comando
de Acción Revolucionaria Armada (CARA) y permitió
que cometiera ametrallamientos en escuelas públicas,
asaltos a Telégrafos de México, robos
a empresas particulares, atentados dinamiteros contra
instalaciones petroleras y asesinatos de militantes
de izquierda.
De
acuerdo con archivos de la Sección II (Inteligencia)
del Estado Mayor del Ejército Mexicano, el
CARA era un grupo de choque de la ultraderecha cristiana
que se gestó en el Movimiento Universitario
de Renovación Orientadora (MURO).
Según
el manual de ambientación titulado El movimiento
subversivo en México, ordenado por el alto
mando al general brigadier Mario Arturo Acosta Chaparro
Escapite y del cual Contralínea tiene una copia,
ese grupo subversivo era comandado por Sergio
Martínez Romero , El Fish, quien
anteriormente militaba dentro de la derecha en el
medio universitario, a la cabeza de un grupo de porristas
que reprimían a elementos izquierdistas.
Con
al menos 21 miembros identificados, entre ellos tres
mujeres, el CARA fue solapado por el aparato represivo
del gobierno mexicano durante al menos dos sexenios:
los de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría
Álvarez.
En
realidad, el CARA es la ultra de la extrema derecha
y encubrir a ese tipo de movimientos le costó
caro al régimen priísta. Hace 25 años
esta organización fue utilizada para golpear
a la incipiente izquierda --con asesinatos incluso--,
pero ahora se volvió contra sus protectores
y los desplazó del poder. Desde el 1º
de diciembre del 2000, integrantes de esa tendencia
política e ideológica despachan en Los
Pinos.
Dios
en Los Pinos
La nación afronta el riesgo de que desde
Los Pinos la ultraderecha cristiana se apodere del
Estado e instaure su proyecto ideológico y
político, que es el reino de Dios sobre la
tierra y santificar a la autoridad, afirma Álvaro
Delgado, autor del libro El Yunque, la ultraderecha
en el poder, que descubre el rostro oculto de los
políticos que llegaron al poder el 2 de julio
con Vicente Fox y que toman decisiones que afectan
al país.
La
Organización Nacional de El Yunque --una organización
secreta y radical de derecha-- fue fundada en la década
de 1950 con el objetivo de asaltar el poder político
en México. Y todo parece indicar que lo logró.
Entre sus filas destacan Ramón Muñoz
Gutiérrez, jefe de la Oficina de Innovación
Gubernamental de la Presidencia de la República;
Carlos Abascal Carranza, secretario del Trabajo; Ana
Teresa Aranda, presidenta del Sistema para el Desarrollo
Integral de la Familia, y la recién renunciada
exsubprocuradora de la PGR María de la Luz
Lima Malvido, entre muchos otros (véase recuadro).
El
sistema priísta es corresponsable del asalto
al poder por parte de la ultraderecha, asegura Álvaro
Delgado en entrevista. El régimen toleró
y alentó a estos grupos porque combatían
a la izquierda. En realidad los veían como
un aliado, indica.
El
Yunque, agrega, es la matriz de la ultraderecha y
se estructura piramidalmente (véase recuadro
2). Delgado explica que su libro ha tenido una buena
recepción entre el público, y que incluso
está agotado en algunos estados del país.
La
primera etapa de la investigación está
concluida, dice el también reportero de Proceso.
El primer paso era dar a conocer la existencia de
El Yunque y hasta dónde se encumbraron sus
miembros con la llegada del PAN a Los Pinos.
La
sociedad tiene derecho a saber que un grupo de derecha
radical está tomando decisiones y se prepara
para instaurar un proyecto ideológico de derecha.
El presidente Fox es rehén de El Yunque y el
mejor ejemplo es la posición que tiene Ramón
Muñoz Gutiérrez, añade Delgado.
El
siguiente paso en la investigación, que se
traducirá en un nuevo volumen, gira en torno
al financiamiento que hicieron los empresarios a esa
corriente ideológica, que incluso penetró
al PAN, al gobierno federal y a los gobiernos estatales
y municipales.
A la
derecha de El Yunque
Este trabajo llevó a Álvaro Delgado
a consultar archivos de la desaparecida Dirección
Federal de Seguridad, pero la ultra de la extrema
derecha se registra en Inteligencia Militar.
El
movimiento subversivo en México fue ordenado
por el alto mando de la Secretaría de la Defensa
Nacional al general Acosta Chaparro Escapite, que
en dos años revisó e integró
fichas y datos de la Policía Judicial Federal
Militar y de Inteligencia Militar.
El
texto, concebido como manual para oficiales y jefes
de las fuerzas armadas en el combate a la guerrilla
izquierdista, tenía el propósito de
identificar y ubicar a los grupos radicales para desactivarlos.
En
realidad CARA es la parte más violenta y radical
de la derecha mexicana, mucho más que Los Tecos
de Jalisco, el Frente Universitario Anticomunista
y el MURO.
A decir
del ahora preso general Acosta Chaparro Escapite,
esa guerrilla de derecha se constituyó
en el mes de enero de 1971, siendo su principal dirigente
Sergio Martínez Romero , El Fish, quien anteriormente
militaba dentro de la derecha en el medio universitario,
encabezando un grupo de porristas que reprimían
a elementos izquierdistas.
Inteligencia
Militar registra que la banda armada cometió
siete atracos y un intento de bomba en las instalaciones
de Petróleos Mexicanos.
La
información es muy precisa: el 11 de
septiembre de 1971 el grupo asaltó una vinatería
en la colonia Polanco. El botín, además
del efectivo, cuyo monto no se precisa, incluyó
una camioneta del comercio asaltado.
El
grupo se salió de control después de
la matanza del Jueves de Corpus en San Cosme. De manera
que el movimiento estudiantil marcó un parteaguas,
pues de golpeadores pasaron a comandos armados.
Antes
de 1968, sus integrantes pertenecían al MURO
y se ocultaban en las porras de los equipos del futbol
americano. Sin embargo, cuando el movimiento estudiantil
rebasó al gobierno, el MURO --fanáticamente
anticomunista-- fue visto como un aliado.
Los
grupos de choque más violentos del MURO y luego
CARA eran dirigidos por Sergio Martínez Romero,
El Fish, un sinaloense nacido a mediados de la década
de 1940, de corta estatura, grandes ambiciones, ojos
saltones y mucha codicia.
Entre
las acciones que encabezó El Fish destacan
el ametrallamiento de las instalaciones de las escuelas
vocacionales números 4 y 5, la Preparatoria
Popular y la sede de El Colegio de México.
Los
mismos informes apuntan que Martínez Romero
habría participado en el asesinato del presidente
del Comité de Lucha de la Facultad de Derecho
de la UNAM.
También
intervino en los ataques a los alumnos Carlos Calcaño,
de la Preparatoria número 7, y Víctor
Klachard, de la Vocacional 5.
Junto
con Juan Sánchez y Alejandro Romero, El Supermán,
dos violentos porros, El Fish hacía el trabajo
sucio de las autoridades, que presentaban las agresiones
como pugnas entre estudiantes.
Así
que con la impunidad que les garantizaron los gobiernos
de Díaz Ordaz, primero, y Echeverría
Álvarez, después, el grupo pronto se
transformó en una peligrosa banda armada.
Plena
impunidad
Los archivos de Inteligencia Militar indican que el
13 de septiembre, el CARA asaltó una
oficina de Telégrafos en la colonia Industrial
Vallejo de la ciudad de México.
En
realidad, el gusto por asaltar oficinas de Telégrafos
lo desarrollaron rápidamente, pues en menos
de un mes atacaron tres sucursales: el 25 de septiembre
en Begonias 203, colonia Nueva Santa María;
el 5 de octubre, la sucursal de José García
Izcabalceta número 55 de la colonia San Rafael,
y el 16 la de colonia Roma.
En
octubre, además de los dos asaltos a Telégrafos
de México (los días 5 y 16), atracaron
la zapatería Canadá de Tlalpan. Y ya
encarrerado, el grupo de El Fish exigió 3 millones
de pesos a cambio de no hacer estallar una bomba en
la planta de Pajaritos en Coatzacoalcos, Veracruz,
propiedad de Petróleos Mexicanos.
Sin
embargo, el 21 de octubre de 1971 fueron detenidos
11 de sus integrantes. El propio Sergio Romero Martínez,
El Fish. El documento de Inteligencia Militar, como
con otros grupos, no les da seguimiento.
El
general Acosta Chaparro, uno de los militares mexicanos
con más experiencia en el exterminio de grupos
de izquierda, identifica a 21 miembros del CARA.
Ellos
son, según la clasificación alfabética
del general Acosta Chaparro: José de
Jesús Cázarez Márquez, Manuel
Cerros Hernández, Arturo Jaimes Gómez,
Luis Gonzalo Mascossay Cosgalia, Salvador Fausto Méndez
Castañeda, Ricardo Montiel Rodríguez,
Bernardo Morales Soto, María del Refugio Moreno
Duarte, Rubén Navarrete Vázquez, Jesús
Ortiz, Enrique Pereda Reyes, Ramón Pereda Reyes,
José Mario Pérez Vega, María
Ramírez León, Griselda Romero Ramírez,
Sergio Romero Martínez, Marcos Sánchez
Galván, Jorge Tamayo Díaz, Mauricio
Velázquez, Ernesto Velázquez Sánchez,
Joel Villarreal Coronel.
Posteriormente
El Fish fue dejado en libertad y obtuvo un alto puesto
en la Dirección de Aduanas. Nunca fue procesado
por sus múltiples delitos durante el inicio
de la guerra sucia. El general Acosta Chaparro tuvo
otro fin.
Junto
con su compañero de armas, el también
general de división Francisco Quirós
Hermosillo, Acosta Chaparro fue detenido en agosto
de 2000 y recluido en la prisión del Campo
Militar Número Uno, de la ciudad de México.
Ambos militares adscritos a la Policía Judicial
Federal Militar desde 1969 y después a la Sección
II del Estado Mayor de la Secretaría de la
Defensa Nacional, se encargaron de combatir a los
grupos subversivos en el país.
En
noviembre del 2002 fueron sentenciados por un Consejo
de Guerra a 16 y 15 años de prisión,
respectivamente, por delitos contra la salud, fomento
al narcotráfico y cohecho.
El
Consejo de Guerra determinó también
destituir a Acosta Chaparro como general brigadier,
retirarle todos los beneficios (salario, antigüedad,
prestaciones) e impedirle portar condecoraciones y
uniforme conforme a su rango.
Además,
enfrenta una acusación por desaparición,
tortura y secuestro en contra de cientos de campesinos
en Guerrero durante su combate a la guerrilla izquierdista.
Si Acosta Chaparro, también un declarado anticomunista,
se hubiera afiliado a El Yunque, sin duda despacharía
en Los Pinos.
La
ultraderecha en Los Pinos
La
sociedad tiene derecho a saber, afirma el reportero
--dice-- Álvaro Delgado.
El libro El Yunque, la ultraderecha en el poder se
trata de un bien documentado trabajo periodístico
que señala y revela el origen, estructura y
naturaleza de la Organización Nacional de El
Yunque.
Los
mexicanos merecen saber quiénes son los miembros
de esta organización secreta que desde el poder
público toma decisiones que afectan a todos,
advierte el periodista Álvaro Delgado.
Bajo
el sello de Plaza y Janés, El Yunque, la ultraderecha
en el poder es un libro basado en abundantes documentos
que expone la aparición, el avance y la conquista
de ese sector de la ultraderecha mexicana en gobiernos
municipales y estatales a través del PAN, que
finalmente llegó al poder presidencial en el
año 2000.
Vinculado
al sector más conservador de la Iglesia Católica
mexicana, cuya fidelidad a su jerarquía hizo
que inclusive se confrontara literalmente a muerte
con Los Tecos de la Universidad Autónoma de
Guadalajara, El Yunque posee su propia congregación
religiosa: los Cruzados de Cristo Rey, que atiende
espiritualmente a los miembros del Ejército
y que se inscribe en su propósito de santificar
a la autoridad.
Fundado
en la década de 1950, El Yunque se propuso
llegar al poder de manera paulatina: creó grupos
de choque como el Frente Universitario Anticomunista
y el Movimiento Universitario de Renovación
Orientadora, organizaciones como Desarrollo Humano
Integral y Acción Ciudadana, Asociación
Nacional Cívica Femenina, el Comité
Nacional Provida y la Coordinadora Ciudadana, cuyos
mandos lograron penetrar al PAN y desplazar a sus
dirigentes tradicionales.
Miembros
de El Yunque se apoderaron también de la Unión
Nacional de Padres de Familia y de importantes parcelas
en organismos de la iniciativa privada, como Coparmex,
y aun de instituciones educativas como las escuelas
salesianas y la Universidad Popular Autónoma
del Estado de Puebla (MAO).
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