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Cada
día, cuatro hogares en Colombia sufren el secuestro
de un ser querido, colocando a este país como
el lugar en donde más secuestros se cometen
en el mundo
Bogotá,
COLOMBIA.- En un terciopelo azul están
las dos sortijas de matrimonio que nunca se utilizaron.
Cubiertas por un polvillo que opaca su brillo, junto
a ellas hay un portarretratos con la imagen alegre
de Jairo Guzmán, el prometido de Mireya Martínez,
secuestrado hace 18 meses a sólo cinco días
de contraer matrimonio.
Mireya
sigue esperando, pero para evitar pensar en la ausencia
de Jairo tiene tres empleos. Ocuparse la libera de
las depresiones. Como ella, miles de familias en Colombia
padecen las consecuencias de los secuestros, que este
año alcanzaron la cifra récord de 12
mil 948.
La
más alta en la historia del país,
cita un informe de la Fundación País
Libre, organización no gubernamental que atiende
a los familiares de quienes hoy están en cautiverio
en algún lugar de las montañas
de Colombia.
Desde
que se rompió el diálogo entre el gobierno
y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC), el secuestro dejó de ser una modalidad
con fines económicos para convertirse en un
medio de negociación con propósitos
puramente políticos, por medio del cual la
guerrilla pretende canjear a sus presos políticos.
Una gran tragedia nacional que afecta a miles de personas.
Comerciantes
y menores de edad han sido las principales víctimas:
mil 657 hombres de negocios y mil 162 niños,
seguidos por empleados, funcionarios públicos,
ingenieros, ganaderos, conductores, agricultores,
policías, estudiantes, militares y amas de
casa.
Del
total, 3 mil 958 siguen cautivos, 552 murieron en
poder de los secuestradores, 5 mil 543 pagaron por
su libertad, 183 se fugaron y los Grupos de Acción
Unificada para la Libertad Personal (Gaula) rescataron
a 2 mil 335 personas.
Antioquia
es el departamento que encabeza la lista negra de
los más afectados por este flagelo, con 2 mil
534, seguido por El César, Valle del Cauca,
Santander, Cundinamarca y Bolívar.
Desde
que empezó a ser un negocio para financiar
la guerra o defender ideologías,
el secuestro en Colombia dejó de ser un
mal de ricos para transformarse en un cáncer
que afecta a todos. Tan grave es la situación,
que existen organizaciones consagradas a atender psicológica
y jurídicamente a los familiares de las víctimas,
que en estos casos son también presos del miedo
y la incertidumbre.
Olga
Lucía Gómez, directora de la Unidad
de Psicología de la Fundación País
Libre, afirma: Es fundamental que todo el amor
que se tiene hacia esa persona en cautiverio se canalice
para unir al grupo familiar y trabajar en equipo.
Después de algunos días, debe tornarse
a la cotidianidad y buscar un apoyo espiritual. De
lo contrario, los secuestrados pueden ser todos.
Gómez explica que los plagiarios aplican la
táctica del sometimiento psicológico,
que finalmente bloquea las acciones que deben desarrollar:
Una sociedad con miedo se puede controlar mejor.
Las
víctimas
Entre los secuestrados en Colombia hay 22 políticos,
incluidos 12 diputados de la Asamblea del Valle y
la excandidata presidencial Ingrid Betancourt. El
grupo es un valioso botín de guerra que la
insurgencia pretende canjear por guerrilleros presos.
Algunos
secuestrados pasaron de ser objetivos económicos
de la guerrilla para convertirse en objetivos políticos.
El caso más palpable es el del exministro Fernando
Araujo --plagiado el 4 de diciembre del 2000--, por
el que la guerrilla exigió a su esposa, Mónica
Yamhure, una gran suma de dinero para liberarlo. El
5 de julio pasado, en un video, las FARC lo declararon
sujeto de canje.
El
plagio que tuvo mayor impacto internacional fue el
de la candidata presidencial Ingrid Betancourt, retenida
por las FARC en el Caquetá el 23 de febrero
de 2002. Hasta el secretario general de la ONU, Kofi
Annan, ofreció sus buenos oficios para liberarla.
En
Europa, y particularmente en Francia, hubo muestras
de gran solidaridad por Ingrid. El presidente francés
Jacques Chirac se refirió al caso y, a un año
de su secuestro, unas mil personas se movilizaron
en París. Y en Bruselas dos europarlamentarios
la postularon al Premio Nobel de la Paz.
Hoy
Ingrid sigue en cautiverio. Ni su madre ni su esposo
saben de ella, e insisten en enviarle mensajes a través
de Las Voces del Silencio, espacio de una emisora
radial dedicado a los familiares de los secuestrados.
Otro
caso notable es el secuestro de tres estadounidenses
por las FARC, que en su comunicado titulado FARC-EP
admiten derribo de avión espía
--publicado en el sitio redresistencia.org el 21 de
febrero--, los acusan de realizar labores de espionaje.
Aunque
la embajada estadounidense en Bogotá se reservó
las identidades y actividades de los rehenes, un columnista
de The Washington Post los identificó como
contratistas de la firma California Microwave Systems
y agregó que funcionarios de la embajada aceptaron
que hacían una operación de inteligencia
electrónica.
Al
conocer el hecho, el presidente estadounidense George
Bush envió 150 marines de las fuerzas especiales
para intentar rescatarlos recurriendo a una norma
que le permite exceder el límite de 400 soldados
en Colombia si se requiere rescatar a estadounidenses.
En
el 2002 fueron secuestrados en Colombia 41 ciudadanos
extranjeros. Entre los casos más importantes
se cuenta el del industrial japonés Chikao
Muramatsu, quien en febrero de 2003 fue plagiado por
las FARC en el norte de Bogotá. Se sabe que
la guerrilla exige 27 millones de dólares por
liberarlo.
También
está el de tres alemanes: Urlich Kuensel, director
de los proyectos de cooperación técnica
alemana GTZ, y los técnicos Raines Bruchmann
y Thomas Kuensel fueron plagiados el 18 de julio del
año pasado en el Cauca. Ese caso hizo temer
por la ayuda económica de la Unión Europea
al proceso de paz en Colombia. Hoy, los tres extranjeros
se encuentran libres. Uno de ellos, Thomas Kuensel,
huyó de sus captores el 23 de septiembre.
Sin
embargo, a diferencia de secuestros a extranjeros,
los colombianos sufren cotidianamente este delito
en todo el país. Ismael, un ganadero del Huila,
narra que cuando la guerrilla lo iba a secuestrar
--julio de 1999-- cerca del barrio Calixto de Neiva,
el grupo eligió a sus mejores hombres, pero
muchos se negaron porque se le considera un hombre
sobrenatural a quien lo cuida hasta el diablo.
Los
guerrilleros que lo esperaban abrieron fuego al verlo.
Él y sus hombres respondieron a tiros pero
un plagiario alcanzó a asirlo y le amarró
las manos, mientras le apuntaba con un revólver:
Saqué fuerzas de donde no las tenía,
lo empujé, le quité el arma y le disparé.
Lo único malo fue que me mataron a Milcíades,
mi conductor.
Hay
secuestros macabros. A mediados de mayo el ELN plagió
a María Eugenia Villegas, profesora rural en
Cocorná. En una nota que envió a Gabriel
Arturo Villegas, su padre, prometía soltarla
si él asesinaba a Matutei, un paramilitar.
A los pocos días apareció el cuerpo
de la docente.
Los
rescates
Sin duda los efectos más fuertes de un secuestro
son las secuelas psicológicas de quienes intentan
rehacer su vida una vez en libertad. Muchos colombianos
quedan en bancarrota por pagar los rescates. Cientos
de policías y soldados liberados por las FARC
hoy padecen problemas psiquiátricos.
Debido
a la difícil geografía colombiana, los
rescates exitosos son escasos. El último intento
fallido concluyó el 4 de mayo con la muerte
del exministro de Justicia Gilberto Echeverri, del
gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria y ocho militares.
El
gobierno del presidente Uribe responsabilizó
a las FARC por la muerte de estas víctimas:
Es falso de toda falsedad que haya habido combates
con las FARC, declaró en respaldo a los
mandos militares y respondiendo al comunicado de la
guerrilla.
En
un mensaje por radio, un hombre que se identificó
como integrante de las FARC aseguró que el
gobernador Guillermo Gaviria y el exministro Gilberto
Echeverri y los militares murieron en una operación
de liberación ordenada por la administración
Uribe.
Acusó
la actitud prepotente del presidente fascista
Álvaro Uribe Vélez, por lanzarse
a sangre y fuego al rescate del gobernador
de Antioquia y del exministro Echeverri en un operativo
militar de más de 600 hombres aerotransportados.
Una
semana más tarde, el presidente estadounidense
George Bush anunció un paquete adicional de
recursos para Colombia de 105 millones de dólares,
34 de ellos serían manejados por el Pentágono
y usados en parte para cubrir los gastos de los operativos
de búsqueda y rescate, y para mejorar los sistemas
de rastreo en lo que a secuestros se refiere.
Otros
71 millones de dólares dependen del Departamento
de Estado. Con ello se busca dotar al Estado de mejores
instrumentos de inteligencia, entrenar nuevas unidades
del ejército y fortalecer los escuadrones antisecuestro.
Canje
y acuerdo humanitario
El intercambio de prisioneros mide el pulso político
y diplomático entre el gobierno y las FARC.
Más que un primer paso para abrir las puertas
al reinicio de los diálogos de paz, es una
puja en la que cada parte muestra al contrario su
firmeza y capacidad de imponer sus propias condiciones
de negociación.
El
gobierno trata de dejar claro a las FARC que todo
acercamiento en representación de un poder
legítimo con una fuerza al margen de la ley
ya es una concesión que debe producir inmediata
y obligatoriamente un alivio para la población
que padece la violencia de estos grupos.
Además,
la condición es que la otra parte acepte la
mediación de un tercero con la suficiente estatura
y peso específico que le brinde garantías
de seriedad a la sociedad y al Estado, para que los
acuerdos de las conversaciones sean cumplidas por
estos grupos.
Por
su parte, las FARC --que en un principio descalificaron
de manera diplomática a las Naciones Unidas
como mediadora del intercambio y de un eventual proceso
de paz--, ahora parecen dispuestas a aceptar los buenos
oficios de esta organización una vez que la
ONU rectificó su posición al rechazar
la solicitud gubernamental y abrió la posibilidad
de ejercer esa función con James Lemoyne, su
representante en Colombia, como principal intermediario.
Autoridades
nacionales e internacionales ven con buenos ojos una
propuesta de canje gradual, que incluya
en principio a menores secuestrados y madres guerrilleras
presas, para concretar un acuerdo humanitario que
en el futuro permita liberar a todos los secuestrados.
La iniciativa fue hecha en junio por William Vélez,
presidente de la Cámara de Representantes,
en la instalación del Primer Panel Internacional
sobre Acuerdo Humanitario y Niños Secuestrados.
La
Fundación País Libre ha advertido que
la Ley de Canje de las FARC perpetuaría
el secuestro. Y precisa: Sin duda el enemigo
más grande del canje entre guerrilleros presos
y secuestrados es el presidente Uribe, quien
con un discurso muy severo contra la guerrilla y los
demás grupos violentos respondió a las
FARC que no cedería ni un milímetro
del territorio nacional para hacer un eventual intercambio
humanitario con ese grupo subversivo.
En
la ceremonia de activación de la Brigada Móvil
número 9 en Villavicencio, el mandatario sostuvo
que en Colombia no volverá a haber un
solo milímetro de territorio desmilitarizado
para que una caterva de bandidos siga abusando de
la patria. Uribe contestó así
al último mensaje de las FARC, firmado por
Manuel Marulanda, quien insiste en la necesidad de
una zona desmilitarizada y en designar a nuevos negociadores
para discutir un posible intercambio de guerrilleros
presos por civiles secuestrados.
El
presidente manifestó que la nueva Brigada Móvil,
que tiene mil 300 hombres y que operará en
la Orinoquía y el sur del país, es la
demostración de que la fuerza pública
está creciendo y avanzando hasta las zonas
dominadas por los guerrilleros.
Que
nos esperen allá tranquilos, porque por más
espesa que sea la selva y agreste la topografía
allá llegaremos, sentenció.
Reacción
internacional
En octubre pasado un grupo de intelectuales del mundo
--entre quienes se encuentran algunos combatientes
de la guerrilla latinoamericana, premios Nobel, cineastas,
músicos, filósofos y escritores-- denunció
y condenó internacionalmente el delito del
secuestro en Colombia, a la vez que pidió a
los grupos al margen de la ley, entre ellos a las
FARC, liberar a todas las víctimas que
permanecen secuestradas.
También
se pronunció Pax Christi, organización
católica nacida en Francia después de
la Segunda Guerra Mundial que dedicará este
año gran parte de sus esfuerzos a promover
una campaña mundial contra el secuestro en
Colombia, donde en los últimos tres años
fueron privadas de la libertad, de manera arbitraria
e ilegal, 7 mil 410 personas.
La
organización lanzó una campaña
en el Instituto Clingendael de La Haya (Holanda),
que propone evitar el pago de rescates, perseguir
a los secuestradores y el rechazo de la comunidad
internacional hacia este flagelo.
En un documento titulado La industria del secuestro
en Colombia, ¿tiene qué ver con nosotros?,
Pax Christi enfatiza en los casos de los ciudadanos
europeos secuestrados en Colombia y alerta que los
rescates (casi todos de más de un millón
de dólares) contribuyen a financiar el conflicto
armado en Colombia.
Sostiene
que debe ponerse fin a la ambigüedad de los gobiernos
colombianos y exige una fuerte presión internacional
para perseguir a los integrantes de las bandas de
secuestradores. Además, se pronuncia por promover
una estrategia europea de concientización sobre
la falta de una política respecto del pago
de rescates, del papel de las pólizas de seguros,
del lavado de dinero por parte de los grupos ilegales
colombianos en la Unión Europea y la expedición
de visas a los representantes de los grupos que practican
el secuestro.
Aún
quedan más de 12 mil en cautiverio, como dicen
los panfletos de los secuestradores en algún
lugar de las montañas de Colombia, y
sus familiares envían mensajes de náufragos
sin saber si algún día llegarán
a sus seres queridos.
Envían
paquetes, por medio de campesinos e intermediarios
o parroquias. Encomiendas que van desde cartas de
familiares hasta vitamina C, repelentes, cremas hidratantes
y fotografías, todo lo que consideran que necesita
un secuestrado en el monte.
Otras
técnicas de duelo también pueden ser
efectivas, como dice la madre de Ingrid Betancourt:
Le prometí a la virgen rezar el rosario.
Lo haré hasta que me muera, hasta que ella
llegue. Yo sueño con ese día. Y a veces
me da miedo soñar tanto...
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