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Los
focos rojos se han encendido. Las modalidades delictivas
surgen y evolucionan con esquemas altamente peligrosos:
lavado de dinero, crímenes cibernéticos,
fuga de información o espionaje empresarial
son algo cotidiano.
Las vulnerabilidades de internet y del comercio electrónico
demandan la aplicación de nuevos métodos
y herramientas para contrarrestar los embates de ladrones
digitales a la caza del activo más preciado
de las empresas e instituciones: la información.
Quienes
saben recomiendan mantenerse actualizado en esta materia
para detectar, prevenir y perseguir a los delincuentes
informáticos que penetran las barreras y vulneran
los escudos de protección para violar la seguridad
de los datos.
"Lamentablemente
tenemos que seguir buscando fórmulas prácticas
y económicas para lidiar con los pillos que
afectan a las instituciones financieras. Hasta en
tanto no encontremos una manera efectiva de sensibilizar
a los altos directivos de las instituciones bancarias
sobre la importancia de invertir en la prevención,
seguiremos recurriendo al presupuesto del miedo cuando
se materializa un riesgo", precisa Carlos Ramírez
Acosta, experto en prevención de fraudes bancarios.
Los
especialistas describen la delincuencia organizada
en este campo como una estructura jerárquica
o celular, integrada por individuos con tareas asignadas
que realizan en forma reiterada conductas dolosas
individuales y colectivas encaminadas a afectar el
patrimonio de las instituciones bancarias y las empresas.
Las
rutas ilícitas
De acuerdo con un informe de la Federación
Parlamentaria de Seguridad Privada, en su Capítulo
México, cuando una institución detecta
una red de personas que participan en grupo en conductas
ilícitas dentro de una organización
se habla de delincuencia interna. Es el caso de la
obtención de beneficios económicos por
medio de la alteración contable de información
en los sistemas.
La
delincuencia externa queda tipificada con la identificación
de grupos delictivos exteriores. Por ejemplo, ciertos
casos de robo con violencia a sucursales, ataques
a personal que abastece de efectivo a los cajeros
automáticos o robos nocturnos que violentan
la seguridad física de las oficinas.
Y la
delincuencia mixta se establece si se descubre algún
tipo de conexión o comunicación frecuente
entre empleados desleales con delincuentes externos
con la intención de afectar el patrimonio de
la empresa. Un ejemplo típico es la obtención
y uso indebido de información de cuentahabientes
para entregarla y venderla a personas externas cuya
finalidad es la consumación de ilícitos.
Aquí
entran también los delincuentes de cuello blanco.
"Más identificados con conductas ilícitas
patrimoniales no violentas, los delincuentes de cuello
blanco se han transformado en criminales de
pijamas y pantuflas, pues desde un lugar remoto,
sin salir de casa, pueden cometer los ilícitos
con un equipo informático navegando por la
red", agrega Ramírez Acosta.
Por
fortuna, existe la contraparte. Ya se cuenta con agencias
especializadas dedicadas a comprobar, mediante pruebas
reales de penetración en ambientes controlados,
la seguridad informática en redes y computadoras
de las instituciones. Éstas ofrecen soluciones
flexibles a necesidades específicas.
Se
trata de firmas consultoras que normalmente ayudan
al fortalecimiento de los escudos digitales y blindajes
electrónicos para minimizar la vulnerabilidad
detectada, que además preservan los indicios
o evidencias informáticas con vistas a una
investigación criminal posterior en caso de
incursiones no autorizadas o ilegales.
La
informática forense ha nacido como una derivación
de esta modalidad delictiva y se ha instalado como
disciplina auxiliar de la criminalística de
campo y del derecho penal.
Informes
corporativos detallan que se está preparando
en México, tanto en sectores de gobierno como
privados, capital humano orientado a tareas de análisis
de inteligencia criminal con adecuados soportes metodológicos
para el diagnóstico de la etiología
del fenómeno y para el tratamiento de crímenes
en proceso de investigación.
En
algunos casos, se hace uso de poderosos programas
de software para facilitar las tareas propias del
ciclo de inteligencia: planeación, recolección,
evaluación, integración, análisis
y diseminación, generando como producto final
información de alta calidad para la toma de
decisiones por parte de los directivos de las instituciones
que aplican estos programas.
En
el terreno del control de la fuga de información
y del espionaje empresarial, igualmente se cuenta
con personal calificado en la aplicación de
las medidas y contramedidas electrónicas para
reducir esta amenaza mediante el monitoreo periódico
con sistemas defensivos de "barridos" electrónicos
y telefónicos, o con la instrumentación
de sistemas ofensivos de escucha y video para obtener
evidencia que permita incriminar a un delincuente
o empleado desleal que está afectando los intereses
protegidos de la institución, sea ésta
pública o privada.
La investigación
A pesar de los esfuerzos intramuros de prevención
y seguridad que realiza la banca, las instituciones
financieras siguen siendo víctimas de los delincuentes.
En
este sentido, llegado el momento, las áreas
de investigación interna habrán de realizar
su tarea y determinarán si ha habido un error,
un hecho negligente o un acto doloso. Entonces estarán
en condiciones de proponer el tratamiento más
conveniente, en coordinación con las áreas
de prevención, seguridad y jurídicas,
para el reporte y seguimiento legal de los hechos.
El
desarrollo de cualquier tipo de investigación
puede llevar a una experiencia frustrante o altamente
motivadora. Será frustrante para aquellos investigadores
que sólo poseen habilidades básicas
de análisis.
Es
decir, para tener resultados concretos y efectivos,
un investigador especial de una institución
bancaria debe incrementar sus habilidades y pericia
mediante el estudio y actualización constante
tanto de los conocimientos relativos a su función
como de los productos y servicios que ofrece el banco
donde labora.
Asimismo,
es indispensable un entrenamiento continuo en el manejo
de entrevistas, en análisis de problemas, en
toma de decisiones, en el uso de herramientas de tecnología
de información y un manejo discreto de la información
que posee.
"Siempre
ha sido de particular interés en los departamentos
de investigaciones de las instituciones bancarias
utilizar técnicas específicas en materia
de desarrollo de entrevistas e interrogatorios sin
ningún tipo de violencia", dice por su
parte Tonatiuh Barradas, director de Industria Financiera
de Unisys de México.
El
estudio de la Federación Parlamentaria de Seguridad
Privada establece que el promedio de vida de un ilícito
interno (bancario y empresarial) es de tres años
antes de ser descubierto. Y de acuerdo con resultados
de aplicación del polígrafo, entre 40
y 70 por ciento de los empleados de una compañía
promedio admitieron haber tomado indebidamente algún
bien de la empresa sin ser detectado. Otro dato: más
del 80 por ciento de los delincuentes sentenciados
admitieron haber cometido actos ilícitos previamente
sin haber sido descubiertos por sus víctimas.
El
documento establece que las empresas estadounidenses
deberían, como una regla general, anticipar
pérdidas derivadas de acciones ilícitas
de un orden mínimo de 2 por ciento de la facturación
total.
También
señala la necesidad de tomar conciencia de
este escenario para desarrollar estrategias de prevención
e investigación, ya que hasta 25 por ciento
de la fuerza de trabajo, desde los niveles directivos
hasta los operativos, busca activamente alguna oportunidad
para cometer ilícitos contra la compañía.
En
otras palabras, se estima que casi la mitad de los
empleados de una institución son susceptibles
de cometer este tipo de irregularidades dependiendo
de las oportunidades y motivación que se presenten;
otro 25 por ciento del personal es considerado muy
honesto; poco más del 24 por ciento buscaría
deliberadamente cometer un ilícito, y menos
del 1 por ciento es catalogado como totalmente deshonesto.
Los
grupos delictivos
En cuanto a los grupos delictivos organizados en el
país, informes de la Procuraduría General
de la República destacan al famoso Grupo Tepito,
que se dedica a comprar información a empleados
desleales de empresas y bancos para falsificar tarjetas
bancarias.
La
clonación de plásticos se lleva a cabo
por medio de técnicas serigráficas y
de termografía o mediante el copiado integral
de bandas magnéticas. Y ya con tarjeta en mano,
los integrantes de este grupo se dedican a realizar
consumos en diferentes zonas del país y en
ciudades fronterizas y destinos turísticos
estadounidenses, e incluso europeos.
En
la lista negra está también el Grupo
Texcoco, con una trayectoria de años en el
fraude con tarjetas bancarias, planchado de pagarés
y uso fraudulento en agencias de viajes, falsificación
integral de plásticos y bandas magnéticas.
Otras bandas conectadas entre sí operan impunemente
en Monterrey, Guadalajara, Veracruz, Puebla, León
y Villahermosa.
Disponen
de centros de operación en varios estados y
la connivencia de algunas autoridades corruptas los
mantienen siempre retroinformados de las acciones
judiciales en su contra. Su estructura ha logrado
permear las capas operativas y gerenciales de empresas
y bancos, lugares donde adquieren información
con relativa facilidad.
En
la actualidad se reportan dos grupos combinados de
extranjeros con mexicanos cuyas redes de operación
se extienden a Canadá, uno de ellos con conexiones
y derivaciones hacia las mafias asiática y
maroquí. También ha sido descubierto
un grupo independiente franco-canadiense que opera
con israelitas, judíos y holandeses indistintamente.
Los
líderes de estos grupos son en general los
extranjeros y se especializan en el robo o compra
de información para fabricar tarjetas de crédito,
con foco de ataque del fraude a bancos emisores extranjeros.
Un
modus operandi que está afectando sensiblemente
a las tarjetas bancarias en México es el llamado
"skimming", descrito por MasterCard desde
1997 como la "replicación" o copia
integral de la banda magnética de una tarjeta
de crédito, en una operación en que
los datos completos, incluyendo los códigos
de seguridad CVV o CVC, son transmitidos electrónicamente
a un lector magnético para ser copiados a otra
banda magnética y permitir las autorizaciones
por concepto de transacciones en terminales punto
de venta.
El
primer antecedente documentado por un banco en México
se ubicó e investigó en Puerto Vallarta,
Jalisco. Uno de los meseros de un restaurante se encontraba
coludido con delincuentes que colocaron en una bodega
del establecimiento equipo para copiar las bandas
magnéticas.
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