|
El
tiempo los acaba. Han pasado los últimos ocho
años entre papeleos, visitas a juzgados, Juntas
de Conciliación, Cámara de Diputados,
Secretaría del Trabajo, sedes de partidos políticos,
Palacio de Gobierno y hasta a la residencia oficial
de Los Pinos, pero nadie les ofrece solución.
Los
trabajadores de la empresa de autotransporte Tres
Estrellas de Oro S. A. (TEOSA) continúan una
huelga --la más larga en su tipo-- que no tiene
miras de resolverse.
¿El
motivo? Un ajuste salarial que la empresa pretendía
aplicar (del 10 al 8.5 por ciento del ingreso por
corrida) y que los trabajadores no aceptaron.
Su
paro indefinido de labores del 24 de mayo de 1995
dio pie a la huelga el 21 de junio de aquel mismo
año, y dos meses después fue declarada
legalmente existente por la Junta Federal de Conciliación
y Arbitraje.
El
2 de febrero de 1996 los empresarios del consorcio
dijeron aceptar el pliego petitorio de los demandantes,
aunque sólo de palabra, y pretendieron hacer
efectivas las supuestas renuncias voluntarias de 77
por ciento de los huelguistas, sin pago de salarios
caídos y sin una liquidación de por
medio.
Al
resto (23 por ciento), algunos con 15 años
de servicio dentro de la empresa, les asignaron montos
de los mil 500 a los 57 mil pesos por concepto de
salarios caídos totales, cuando ninguno de
ellos percibía esa cantidad.
Con
esto la Secretaría Auxiliar de Huelgas Estalladas
dio por terminado el movimiento y concedía
un plazo de 24 horas para la normalización
de las labores. Notificó de ello a Juan Carlos
Flores Flores, secretario general del sindicato, quien
aceptó el allanamiento de la empresa sin comunicarlo
a sus agremiados.
El
18 de febrero de 1996 los representantes legales de
la empresa, acompañados de elementos de seguridad
privada, quitaron las banderas rojinegras de las instalaciones
y expulsaron de manera violenta a los huelguistas.
Los
trabajadores se vieron obligados a promover demandas
laborales de carácter individual, que constan
en los expedientes 484/96, 485/96, 490/96, 2/97, 3/97,
4/97, 5/97, 6/97, 7/97, 8/97, 9/97, 10/97, 83/97,
84/97, 85/97, 87/97, 237/97, 238/97, 179/98, 180/98,
del Índice de la Junta Especial Tres Bis de
la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje,
además de los expedientes 249/94, 352/95 y
422/96, que quedaron conformados durante la huelga
oficial. Ninguna de estas demandas ha prosperado.
En
este peregrinar han llevado sus quejas ante instancias
internacionales como la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), Amnistía Internacional y
la Federación Internacional del Transporte
(en Estados Unidos), de la que forman parte 120 países.
Las tres organizaciones han girado recomendaciones
a la administración del país desde el
sexenio zedillista, pero no ha habido respuesta.
Dulce
esperanza
Los choferes de Tres Estrellas de Oro mantienen su
lucha sin los símbolos de la huelga: para sostenerla
venden dulces, chocolates y refrescos a bordo de los
autobuses que años atrás conducían.
Cada
mañana, sin importar si es sábado, domingo
o día festivo, ellos llegan con el uniforme
impecable. Ni una sola arruga en el pantalón,
mucho menos en la camisa extremadamente blanca y con
el elegante logotipo de la empresa enmarcado en un
círculo: tres estrellas doradas, un oro que
ya no brilla.
La
idea fue de Álvaro Alférez, quien sugirió
que para sostener el movimiento podían vender
dulces a bordo de los camiones en las distintas terminales
del país. Aunque temerosos, todos aceptaron.
- Lo
primero que tuvimos que perder fue la vergüenza
--dice Humberto Ávila Sandoval, quien suspendió
sus labores para recibir al reportero. Subirte a vender
a un camión que antes conducías es muy
pesado, por dignidad y orgullo. Luego se nos fue quitando
la vergüenza, perdimos el miedo y salimos adelante.
Cerca
de la avenida de los Cien Metros, a un costado de
la Central de Autobuses del Norte, se ubica el domicilio
de José Padilla Hernández, cuya habitación
sirve a un grupo de huelguistas como almacén
y oficina.
Al
fondo se apilan cajas y cajas de chocolates, cuya
venta les ha permitido subsistir sin aceptar la ayuda
monetaria ofrecida por algunos sindicatos, como el
de electricistas y de aeromozas.
Todos
quieren hablar, decir que están agotados, aunque
no pierden los ánimos. "El tiempo nos
está matando, lo mismo que a nuestras familias",
confiesa Manuel González, quien logra imponer
su voz para iniciar la conversación.
De
inmediato hace un recuento de los primeros meses del
paro. No acostumbrados a caminar durante tantas horas,
luego de largas jornadas de venta para reunir los
fondos con qué sostener el movimiento, se reunían
a "sobarse" los pies unos a otros: "estaban
tan hinchados que ni los zapatos nos entraban".
Originario
de Texcoco, Antonio Velázquez López
es reconocido por sus compañeros como el más
trabajador. Comienza a vender a las siete de la mañana
y termina pasadas las diez de la noche.
Ingresó
a Tres Estrellas de Oro a los 38 años de edad.
Era un buen empleo y pensaba durar allí hasta
jubilarse. "Pero no se pudo", admite con
resignación.
Antonio cubrió la ruta México-Tijuana
durante siete años.
Ahora
extraña aquellos viajes, los amigos que dejó
atrás, los caminos, "sentarme frente al
volante y no saber qué vendrá más
adelante".
Es el turno de José Padilla Hernández.
Habla
de los problemas que le han acarreado tantos años
de lucha.
- ¿Qué es lo primero que piensa cuando
despierta?
- Que se acabe nuestro problema laboral.
- ¿Imagina el día en que eso pase?
- Imagino el día, pero no llega, y nosotros
seguimos luchando, seguimos adelante.
- ¿Ha
pensado en desistir?
- Muchas veces, pero mis hijos me dicen que siga adelante.
Del interior de un pequeño buró de madera,
José Padilla extrae un tarjetero; tiene que
colocarse los anteojos para identificar las decenas
de tarjetas de presentación que allí
guarda.
Desde
el fallecido líder cetemista Fidel Velázquez
hasta Carlos Abascal, actual titular de la Secretaría
del Trabajo y Previsión Social, todos les han
ofrecido su tarjeta, palabras de ánimo y ninguna
solución.
- Tanta gente que hemos visto, dirigentes, políticos,
¿verdad Joaquín? - Por encima de los
anteojos, con la mirada, busca la confirmación
de Joaquín García, el de estatura más
pronunciada, a quien su persistencia en la huelga
lo llevó a la desintegración de su familia.
Por
fin encuentra el nombre que buscaba: Javier Tostado
Pimentel, el abogado de la empresa que lleva el juicio
desde sus inicios. Tal vez tenga una opinión
particular sobre el conflicto, pero si la tiene, Tostado
Pimentel prefiere guardar silencio y no acepta la
llamada a una entrevista solicitada por esta reportera.
Los
orígenes de Tres Estrellas de Oro se remontan
a la década de 1930. Luego de su fundación,
ésta se convertiría en una de las líneas
de autotransporte más importantes del país.
Además,
Tres Estrellas de Oro fue pionera en cubrir la ruta
desde la Ciudad de México hasta la fronteriza
Tijuana, un recorrido de más de 3 mil kilómetros
entre caminos en condiciones deplorables.
Después
de la bonanza vino el declive. Por problemas económicos,
en 1993, Estanislado Mercado vendió la línea
al Grupo Estrella Blanca, que absorbió también
la planta laboral. La huelga se desató cuando
Tres Estrellas de Oro ya formaba parte del Grupo Estrella
Blanca.
Al
pasar de los años, los trabajadores se muestran
desesperados: "Lo único que queremos es
que esto se acabe", comenta Joaquín García,
aunque agrega que de ninguna manera aceptarán
la solución injusta que la empresa les ofrece.
Durante
todo este tiempo, advierte, han tenido que sufrir
engaños, represión e intimidación.
Él, con 18 años de antigüedad dentro
de la empresa, ahora tiene prohibido el acceso a las
centrales camioneras donde opera el Grupo Estrella
Blanca. Recuerda también el incidente registrado
el año pasado cuando un grupo de vigilantes
de la Central de Autobuses del Norte desmontó
la choza que habían construido en un camellón
aledaño para resguardar la mercancía
y cubrirse del sol y la lluvia.
La
restricción de acceso es extensiva a todos
los huelguistas. Lo común es que los choferes
--en un gesto solidario y a pesar de la consigna de
sus superiores de que "si subes a los de Tres
Estrellas te bajas"-- les permitan ascender al
autobús en las avenidas próximas a las
terminales.
- ¿Hasta
cuándo va a mantener su lucha?
- Hasta que me muera --dice don Joaquín-- porque
no hay tregua para un pobre que quiere defender sus
derechos. Al fin que para morirme ya me falta poco.
Manuel
agrega: "Antes no sabíamos nada de leyes.
Ahora no estamos empapados, pero las circunstancias
nos abrieron los ojos y aprendimos a defendernos".
Según
los trabajadores, en los últimos acercamientos
que han tenido con la empresa, a través de
su representante legal, ésta continúa
con la postura de otorgar los ocho meses de salarios
caídos (tiempo que duraron colocados los símbolos
de huelga), aunque según la cotización
de la empresa algunos de éstos corresponden
a mil 500 pesos.
Ellos
alegan que se trata de una cantidad ofensiva, no sólo
porque no corresponde a sus percepciones salariales
de entonces sino porque significaría el pago
total por un promedio de 15 años de trabajo
en la empresa, y ocho más de huelga.
Injusticia
laboral
Para especialistas en el tema, el tiempo de duración
de este conflicto rebasa todas las expectativas de
resolución. Incluso, lo toman como ejemplo
claro de que en México impera la injusticia
laboral, pues la legislación en la materia
se aplica en beneficio de las empresas y en detrimento
de los trabajadores.
Marco
Antonio Torres Maya, miembro del Centro de Investigación
Laboral y Asesoría Sindical (CILAS), opina
que el principal desgaste que puede sufrir un movimiento
de este tipo es que las huelgas no sean expeditas,
es decir, que no exista término para su vencimiento,
de manera que pueden durar desde un día hasta
varias décadas.
"Cuando
los trabajadores se dedican a litigar tienen que vivir
del aire. Entonces empiezan a emigrar y el movimiento
pierde fuerza". Torres Maya considera que a medida
que la postura de los trabajadores se ve debilitada,
la justicia laboral actúa con mayor impunidad.
- ¿Por
qué el consorcio de autotransporte más
importante en México se empeña en no
dar solución a la huelga?
- El problema es que es un gran monopolio recubierto,
donde hay muchos negocios ocultos, líneas que
permiten desviar y evadir responsabilidades para con
otros trabajadores.
Torres
Maya cita el caso de los choferes del Grupo Estrella
Blanca en el interior de la república. Sin
goce de sueldo, trabajan sujetos a las comisiones
que puedan obtener por cada viaje.
Estas
condiciones de trabajo contrastan con la imagen de
Salvador Sánchez Alcántara, titular
del consorcio, quien se empeña en mostrarse
como un hombre altruista al hacer donaciones a la
Fundación Vamos México, de Marta Sahagún.
- ¿Qué
imagen ofrece México al existir una huelga
de tal duración?
- Que en México no hay espacio para la justicia
laboral.
"Se trata de un mensaje claro de aliento a los
empresarios para que sepan que en México sus
inversiones, producto de la impunidad laboral, están
seguras.
Para
las organizaciones defensoras de los derechos de los
trabajadores es una desgracia que las autoridades,
aun las laborales, sigan representando a los empresarios
y no a los trabajadores.
Huelgas
a la baja
Datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión
Social indican que cada vez se registran menos huelgas
en México. Según los expertos, no es
que las condiciones de los trabajadores sean mejores,
sino que éstos se ven presionados a aceptar
las condiciones laborales, por ínfimas que
sean, ante el temor al desempleo.
El
fenómeno no es exclusivo de México,
precisa el asesor laboral Antonio Bonifaz, y augura
que de persistir los altos niveles de desempleo en
todo el mundo, cada vez serán menos las demandas
colectivas de los trabajadores.
Estadísticas
de la Secretaría del Trabajo y Previsión
Social revelan que los motivos principales de huelga
en el país son el incumplimiento del contrato
colectivo del trabajo por parte de las empresas y
las demandas salariales.
¿Estrella
Blanca?
El Grupo Estrella Blanca no hace honor a su nombre.
Además de arrastrar la huelga más larga
en el país, también es uno de los grandes
deudores del Fobaproa, con mil 489.42 millones de
pesos.
Dentro
de su reciente reestructuración, el consolidado
como el grupo de autotransporte más grande
en su tipo en México incluyó la participación
como accionista de Vicente Fox hijo.
La
participación de Vicentillo coincidió
con el incremento de las tarifas --un promedio de
dos pesos-- hacia cualquiera de los destinos que maneja
el grupo. A cambio, los viajeros obtienen boletos
para las rifas que organiza la fundación Vamos
México, de Marta Sahagún.
************
tabla ****************
Huelgas
por sector
de 1998 a 2003
Agropecuaria 4
Minera 3
Hidrocarburos 0
Elaboradora de alimentos 96
Azucarera 6
Aceites y grasas vegetales 24
Elaboradora de bebidas 36
Tabacalera 4
Textil 206
Maderera 16
Celulosa y papel 56
Química farmacéutica 137
Petroquímica 12
Hulera 13
Vidriera 7
Cementera 32
Calera 27
Metalúrgica siderúrgica 59
Eléctrica 1
Automotriz y autopartes 67
Ferrocarrilera 3
Construcción 16
Comercio 11
Transporte terrestre 93
Transporte marítimo 5
Transporte aéreo 27
Servicios conexos al transporte 29
Comunicaciones: radio y televisión 14
Cinematografía 123
Bancos, seguros y finanzas 15
Educación e investigación en general
15
info@contralinea.com.mx
|