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Una
de tres camionetas blancas, cerrada, sin ventanas,
va a toda velocidad, seguida por un convoy de tres
autos y otras dos camionetas. En su interior van el
Grupo de Operaciones Especiales (Gopes) de la Policía
Federal Preventiva (PFP) mezclados con el grupo de
élite "Álamos". En total 40
elementos, entre ellos seis mujeres.
Unos
van vestidos de negro y otros con uniforme camuflado.
Se dirigen a una operación de combate al narcomenudeo
en una colonia popular de la capital. "El punto
al que vamos ya está identificado por el grupo
de inteligencia que trabaja constantemente con nosotros.
Esto
no nos puede llevar más de 15 minutos",
dice un elemento que se identifica como Gopes Toño,
quien comanda a ocho miembros de su grupo. Tranquilo,
narra, igual que los demás, el modus operandi
--¿Qué
siente cuando están en acción?
--"Nos gusta nuestro trabajo, sentir la adrenalina
y saber que estás trabajando para la sociedad.
Claro que nos debemos cuidar. Por eso no trabajamos
solos, siempre en parejas y debes poner absolutamente
toda tu atención. Un error no sólo es
garrafal para ti sino también para tu grupo
en general".
Entre
ellos platican con serenidad y bromean, mientras se
acercan al peligro.
Álamos Pepe dice: "uno nunca sabe más
de lo que tiene que saber, por lo general no sabemos
a dónde vamos, hasta que llegamos al lugar.
Es por seguridad. La información se da por
eslabones".
Sus
edades fluctúan entre los 24 y 35 años.
En su mayoría provienen del interior de la
República. Cuentan que siempre deben estar
disponibles y dispuestos: "sea de día,
de noche, sea la hora que sea. Este es tu trabajo
y desde el principio sabes a lo que vienes. Aquí
no hay vuelta de hoja".
Gopes
Juan platica mientras sostiene con fuerza su R-15:
"La mayoría de tus parientes saben que
eres policía, pero no saben exactamente lo
que en realidad haces. Es decir, que te juegas la
vida en cada operativo".
La
labor que desempeñan es detallada, táctica
y rápida. Trabajan de la mano con el grupo
de inteligencia, el que hace las investigaciones para
capturar en flagrancia a los traficantes de droga
al menudeo.
En
acción
El freno intempestivo de la camioneta avisa que llegamos
al objetivo en la delegación Gustavo A. Madero.
Se escucha una voz que da la orden: ¡bajen todos,
de prisa!
En
el vecindario la gente sale asustada de sus casas,
transeúntes corren temerosos, los delincuentes,
en un abrir y cerrar de ojos, se quedan paralizados
y son detenidos en calles de la colonia Romero Rubio.
Los
miembros de los grupos Álamos y Gopes indagan,
interrogan, dan con la evidencia, detienen a los presuntos
traficantes de droga, y descubren los escondites de
supuestos cómplices a escasos metros.
En
menos de quince minutos varios hombres y mujeres son
detenidos y la droga asegurada: 2 mil 500 dosis en
papelillos de colores, piedra de cocaína para
quemar e inhalar y dinero en efectivo.

Operativos |
El
presunto jefe de la banda, Sergio Martínez,
niega todo y asegura ser chofer de microbuses de la
Ruta Uno. Lo suben a la camioneta y queda boca abajo,
con las manos hacia atrás y los pies cruzados.
Así llega hasta el Ministerio Público
federal.
Concluida
la misión, durante el trayecto de regreso,
este comando de Gopes y Álamos canta, se alienta
entre palabras y palmadas en la espalda.
Trabajo
de equipo
Trabajan en parejas, siempre juntos. Sólo en
raras ocasiones se separan.
De complexión delgada pero atlética
y altos --mínimo uno ochenta-- portan uniformes
con pasamontañas, guantes, casco, lentes especiales,
chaleco antibalas, en su pantalón una escuadra
y cartuchos de repuesto, calzan botas militares y
siempre cargan con la llamada R-15.
Estos
elementos de élite de la Policía Federal
Preventiva, recibieron entrenamiento de la policía
francesa para manejar cualquier tipo de armas, explosivos,
acciones de intervención, defensa personal,
protección a funcionarios, rapel y operaciones
en cualquier ambiente. También recibieron capacitación
en Estados Unidos y España.
Una
de las integrantes del grupo Álamos, Luisa,
cuenta con 27 años, ocho de ellos en la PFP.
Reconoce que su trabajo es riesgoso, pero que no lo
dejaría por nada, es parte de su forma de vida.
Sus
compañeros la caracterizan como una mujer inteligente,
arriesgada y sagaz. Luisa desea desarrollarse plenamente
en su profesión: "Por lo que respecta
a mi vida personal, no está en mis planes el
matrimonio, pero si me llego a casar, mi pareja debe
entender mi trabajo, porque no lo pienso dejar".
Comandante
Álamos
La pobreza y la crisis del país son las principales
causas del narcomenudeo. Tales condiciones orillan
a la gente a buscar salidas falsas y cómodas
para librar su precaria situación. "Por
eso se van por la vía más rápida
y peligrosa: la venta de droga, en lugar de trabajar".
El
comandante Álamos, de edad madura, dice tras
su pasamontañas: "Es alarmante, pero México
ocupa un lugar preponderante dentro del narcomenudeo,
sólo por debajo de los países asiáticos".
Entre
los territorios en que ese delito ha aumentado significativamente
están Nezahualcóyotl, Iztapalapa, Álvaro
Obregón y Tlalnepantla.
Calcula
la rentabilidad de los delincuentes en más
de 300 pesos diarios, según el número
de grapas que logren vender; cifra que contrasta ampliamente
con el sueldo mínimo. Los principales objetivos:
menores de edad.

Operativo |
Noventa
elementos componen este grupo de élite y responden
a las denuncias ciudadanas que llegan a la PFP. El
comandante dice que la evaluación constante
es uno de los mecanismos que tienen para responder
con eficacia ante cualquier situación.
"Recibimos
cursos, tanto físicos como intelectuales. Tenemos
un entrenamiento muy duro. A diario nos imparten cátedras
y los exámenes antidoping son cada seis meses,
además de que continuamente a todos los elementos
se les practican exámenes psicométricos.
"La
delincuencia no es la misma hace unos años
que ahora. En la actualidad operan distinto, las formas
cambian y nosotros tenemos que estar actualizados".
Este problema sí tiene solución, pero
a largo plazo. Y nosotros, en Grupo Álamos,
estamos cumpliendo, considera
info@contralinea.com.mx
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