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Jóvenes,
tienen que conocer la Catedral de México. Los
exhorto a que visiten el Instituto de Investigaciones
Jurídicas (IIJ) de la UNAM.
El
mentor esboza una sonrisa ante la mirada atónita
de sus alumnos, estudiantes de la licenciatura en
derecho en una universidad del interior de la República.
El catedrático deja que terminen los cuchicheos
para agregar, severo, sílaba por sílaba:
no debe haber abogado en México que no
conozca el instituto de las ciencias jurídicas
más importante de Latinoamérica.
A 63
años de su fundación, el IIJ ha acumulado
otros epítetos en Ciudad Universitaria: la
cueva de jubilados, la verdadera rectoría
de la UNAM o el búnker del priismo.
Durante décadas generó planes y programas
de gobierno, proyectó la creación de
instituciones públicas, como la Comisión
Nacional de Derechos Humanos (CNDH, 1990), y formó
cuadros intelectuales y políticos del Partido
Revolucionario Institucional (PRI).
Ahora,
ninguneados por un presidente que no
voltea hacia la academia, los investigadores
aclaran que el objetivo primordial del IIJ es la investigación,
la cual hacemos con excelencia, y no la
política. El secretario académico del
instituto, Hugo Alejandro Concha Cantú, niega
que otras instancias educativas realicen el trabajo
que el IIJ desempeñó en sexenios anteriores.
Lo
que sucede -dice- es que no tenemos un presidente
que voltee a ver a los académicos. No es un
presidente culto, y eso ya nos lo ha dejado ver en
varias dolorosas y vergonzantes ocasiones. Veo una
administración un tanto torpe, inexperta y
sobre todo muy arrogante, que no quiere confesar que
necesita ayuda.
Rechaza
que el IIJ se haya visto afectado con la salida del
PRI de Los Pinos: Por el contrario, estamos
en una de nuestras mejores épocas. Seguimos
haciendo investigación de excelencia y producimos
más libros al año. Nuestra función
es académica. Si la sapiencia y experiencia
de nuestros investigadores los lleva a participar
en la administración pública, adelante.
Pero nosotros no estamos buscando puestos.
A decir
de Concha Cantú en el instituto hay también
notables investigadores panistas, perredistas e independientes,
aunque no niega que tenemos excelentísimos
académicos con una carrera bien consolidada
que, efectivamente, son priistas.

Diego Valadez |
Entre
los investigadores que despachan en el IIJ se encuentra
el ex director del propio Instituto (1978-1984), ex
rector de la UNAM (1985-1989), ex presidente fundador
de la CNDH (1990-1993), ex procurador general de la
República (1993-1994) y ex secretario de Gobernación
(1994) Jorge Carpizo Mc Gregor.
Su
cubículo de investigación
destaca de los que ocupan los otros 75 investigadores
y 52 técnicos académicos: es tan grande
como la dirección misma, y cuenta con dos secretarios
personales, aunque no ocupe cargo alguno.

Jorge Carpizo |
Desde
1998 el director de la dependencia universitaria es
Diego Valadés Ríos, discípulo
y sucesor de Carpizo al frente de la Procuraduría
General de la República (PGR) en 1994.
Valadés
aspira llegar a la rectoría en el proceso de
auscultación de noviembre próximo.
Héctor
Fix Zamudio, quien también fue director del
Instituto de 1966 a 1978, además de trabajar
durante 19 años en el Poder Judicial de la
Federación y presidir la Corte Interamericana
de Derechos Humanos en dos ocasiones (1990-1993 y
1995-1997), despacha en un cubículo más
modesto.

Sergio Gracía |
En
los pasillos del edificio azul de la ciudad de las
humanidades de la UNAM también se encuentran
los cubículos del ex director del IIJ (1990-1998)
y actual presidente de la CNDH, José Luis Soberanes
Fernández, y del ex procurador de la República
(1996-2000) Jorge Madrazo Cuéllar, ex director
del IIJ (1984-1990) y ex presidente de la CNDH (1993-1996).
Ya no vienen, según los trabajadores
de limpieza y secretarias del instituto, ni aparecen
en las listas de investigadores, pero conservan sus
espacios universitarios.

José Luis Soberanes
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También
son académicos del IIJ Sergio García
Ramírez, ex titular de la PGR (1982-1988) y
ex secretario del Trabajo y Previsión Social
(1981-1982); Emilio Chuayffet Chemor, quien fue secretario
de Gobernación cuando la masacre de Acteal
en 1997; el ex secretario de Relaciones Exteriores
(1970-1975) Emilio O. Rabasa Mishkin, y el ex diputado
federal panista Francisco José Paoli Bolio,
actual subsecretario de Gobernación, entre
otros.

Jorge Madrazo Cuellar |
Para
el doctor en derecho José Luis López
Chavarría la preocupación de la
UNAM ha sido que la investigación que se realice
en sus institutos no se quede en reflexiones de gabinete
o de teoría académica, sino que se vincule
a nuestros grandes problemas nacionales. De
ahí que los investigadores vayan a enriquecer
los cuadros de la burocracia.
Delegado
en Iztapalapa cuando Óscar Espinosa Villarreal
era regente y Jaime Aguilar Álvarez, asegura
que los cambios sexenales no le afectan directamente
al IIJ, pues es una institución de educación
superior: el carácter del Instituto es universitario,
no político.
Sin
embargo, el investigador Joel Francisco Jiménez
García reconoce que la excelencia académica
del instituto lo hace también una entidad muy
importante a nivel nacional, pues representa la estructura
jurídica que sostiene a la sociedad.
La
dirección del IIJ es el primer eslabón
de esta importantísima cadena, lo que la convierte
en un cargo político trascendente.
Apasionado
del Derecho, Jiménez García casi deletrea
las frases que le interesa enfatizar y señala
que la primera obligación de sus alumnos del
interior de la República es venir a visitar
el alma mater, porque es de todos, aunque no estudien
en la UNAM.
Por
su parte, el doctor en Derecho e investigador emérito
Jorge Mario Ibarra Magallón rechaza cualquier
epíteto para IIJ, sobre todo ese de búnker,
porque somos investigadores, intelectuales y no una
estructura militar para defenderse.
Con
voz queda y palabras que se alargan, Ibarra Magallón,
de 89 años de edad y 70 de haber ingresado
como alumno a la universidad, y todavía
no salgo, dice que el IIJ vino a cubrir las
tareas en materia jurídica que el país
necesitaba, y más que aportar funcionarios
ha generado conocimiento.
Desde
su fundación y hasta la fecha, el Instituto
de Investigaciones Jurídicas ha publicado más
de mil 300 títulos. Su promedio actual de libros
publicados por año es de 190.
Entre
los amigos del IIJ que aportan, como mínimo
3 mil 500 pesos anualmente, se cuentan Miguel de la
Madrid, Dulce María Sauri, Jaime Cárdenas
García, Pedro Ojeda Paullada, el despacho jurídico
González Schmall y la firma de contadores Mancera,
Ernst & Young, entre otros.
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