Fox no ve a la academia
Por Zósimo Camacho

Vicente Fox Quezada

El Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, con más de seis décadas al servicio del sistema político mexicano, continúa siendo semillero de intelectuales y políticos del PRI, hoy ninguneados por el presidente de la República

“Jóvenes, tienen que conocer la Catedral de México. Los exhorto a que visiten el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.”

El mentor esboza una sonrisa ante la mirada atónita de sus alumnos, estudiantes de la licenciatura en derecho en una universidad del interior de la República. El catedrático deja que terminen los cuchicheos para agregar, severo, sílaba por sílaba: “no debe haber abogado en México que no conozca el instituto de las ciencias jurídicas más importante de Latinoamérica”.

A 63 años de su fundación, el IIJ ha acumulado otros epítetos en Ciudad Universitaria: “la cueva de jubilados”, “la verdadera rectoría de la UNAM” o “el búnker del priismo”. Durante décadas generó planes y programas de gobierno, proyectó la creación de instituciones públicas, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH, 1990), y formó cuadros intelectuales y políticos del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Ahora, “ninguneados” por un presidente que “no voltea hacia la academia”, los investigadores aclaran que el objetivo primordial del IIJ es la investigación, “la cual hacemos con excelencia”, y no la política. El secretario académico del instituto, Hugo Alejandro Concha Cantú, niega que otras instancias educativas realicen el trabajo que el IIJ desempeñó en sexenios anteriores.

“Lo que sucede -dice- es que no tenemos un presidente que voltee a ver a los académicos. No es un presidente culto, y eso ya nos lo ha dejado ver en varias dolorosas y vergonzantes ocasiones. Veo una administración un tanto torpe, inexperta y sobre todo muy arrogante, que no quiere confesar que necesita ayuda.”

Rechaza que el IIJ se haya visto afectado con la salida del PRI de Los Pinos: “Por el contrario, estamos en una de nuestras mejores épocas. Seguimos haciendo investigación de excelencia y producimos más libros al año. Nuestra función es académica. Si la sapiencia y experiencia de nuestros investigadores los lleva a participar en la administración pública, adelante. Pero nosotros no estamos buscando puestos.”

A decir de Concha Cantú en el instituto “hay también notables investigadores panistas, perredistas e independientes”, aunque no niega que “tenemos excelentísimos académicos con una carrera bien consolidada que, efectivamente, son priistas”.


Diego Valadez

Entre los investigadores que despachan en el IIJ se encuentra el ex director del propio Instituto (1978-1984), ex rector de la UNAM (1985-1989), ex presidente fundador de la CNDH (1990-1993), ex procurador general de la República (1993-1994) y ex secretario de Gobernación (1994) Jorge Carpizo Mc Gregor.

Su “cubículo de investigación” destaca de los que ocupan los otros 75 investigadores y 52 técnicos académicos: es tan grande como la dirección misma, y cuenta con dos secretarios personales, aunque no ocupe cargo alguno.


Jorge Carpizo

Desde 1998 el director de la dependencia universitaria es Diego Valadés Ríos, discípulo y sucesor de Carpizo al frente de la Procuraduría General de la República (PGR) en 1994.

Valadés aspira llegar a la rectoría en el proceso de auscultación de noviembre próximo.

Héctor Fix Zamudio, quien también fue director del Instituto de 1966 a 1978, además de trabajar durante 19 años en el Poder Judicial de la Federación y presidir la Corte Interamericana de Derechos Humanos en dos ocasiones (1990-1993 y 1995-1997), despacha en un cubículo más modesto.


Sergio Gracía

En los pasillos del edificio azul de la ciudad de las humanidades de la UNAM también se encuentran los cubículos del ex director del IIJ (1990-1998) y actual presidente de la CNDH, José Luis Soberanes Fernández, y del ex procurador de la República (1996-2000) Jorge Madrazo Cuéllar, ex director del IIJ (1984-1990) y ex presidente de la CNDH (1993-1996). “Ya no vienen”, según los trabajadores de limpieza y secretarias del instituto, ni aparecen en las listas de investigadores, pero conservan sus espacios universitarios.


José Luis Soberanes

También son académicos del IIJ Sergio García Ramírez, ex titular de la PGR (1982-1988) y ex secretario del Trabajo y Previsión Social (1981-1982); Emilio Chuayffet Chemor, quien fue secretario de Gobernación cuando la masacre de Acteal en 1997; el ex secretario de Relaciones Exteriores (1970-1975) Emilio O. Rabasa Mishkin, y el ex diputado federal panista Francisco José Paoli Bolio, actual subsecretario de Gobernación, entre otros.


Jorge Madrazo Cuellar

Para el doctor en derecho José Luis López Chavarría “la preocupación de la UNAM ha sido que la investigación que se realice en sus institutos no se quede en reflexiones de gabinete o de teoría académica, sino que se vincule a nuestros grandes problemas nacionales”. De ahí que los investigadores “vayan a enriquecer los cuadros de la burocracia”.

Delegado en Iztapalapa cuando Óscar Espinosa Villarreal era regente y Jaime Aguilar Álvarez, asegura que “los cambios sexenales no le afectan directamente al IIJ, pues es una institución de educación superior: el carácter del Instituto es universitario, no político”.

Sin embargo, el investigador Joel Francisco Jiménez García reconoce que “la excelencia académica del instituto lo hace también una entidad muy importante a nivel nacional, pues representa la estructura jurídica que sostiene a la sociedad.

La dirección del IIJ es el primer eslabón de esta importantísima cadena, lo que la convierte en un cargo político trascendente”.

Apasionado del Derecho, Jiménez García casi deletrea las frases que le interesa enfatizar y señala que la primera obligación de sus alumnos del interior de la República es “venir a visitar el alma mater, porque es de todos, aunque no estudien en la UNAM”.

Por su parte, el doctor en Derecho e investigador emérito Jorge Mario Ibarra Magallón rechaza cualquier epíteto para IIJ, “sobre todo ese de búnker, porque somos investigadores, intelectuales y no una estructura militar para defenderse”.

Con voz queda y palabras que se alargan, Ibarra Magallón, de 89 años de edad y 70 de haber ingresado como alumno a la universidad, “y todavía no salgo”, dice que el IIJ vino a cubrir las tareas en materia jurídica que el país necesitaba, y más que aportar funcionarios ha generado conocimiento”.

Desde su fundación y hasta la fecha, el Instituto de Investigaciones Jurídicas ha publicado más de mil 300 títulos. Su promedio actual de libros publicados por año es de 190.

Entre los “amigos del IIJ” que aportan, como mínimo 3 mil 500 pesos anualmente, se cuentan Miguel de la Madrid, Dulce María Sauri, Jaime Cárdenas García, Pedro Ojeda Paullada, el despacho jurídico González Schmall y la firma de contadores Mancera, Ernst & Young, entre otros.

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