Los músicos, al son del PRI

Por Fabiola Nieto

El acoso a mujeres recién enviudadas, la suspensión de los servicios médicos a músicos en desahucio, la firma de pagos y prestaciones falsas a trabajadores que luego se enteraban del engaño, la corrupción y los malos tratos a los trabajadores son algunos de los atropellos que sufrieron los músicos por parte de Venustiano Reyes, mejor conocido como Venus Rey, antiguo secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Música (SUTM).

Hoy, las condiciones parecen haber disminuido de tono, pero para algunos no importa quién esté al frente. “De todas maneras el actual secretario, ‘El Monchi’, viene de la misma escuela de Venus Rey”, comenta Francisco Delgado, quien perteneciera al grupo Los Dorados de Villa. “Yo estuve militando desde los años setenta y me di cuenta de que es la misma gata nada más que revolcada.”

Y es que el sindicato de músicos comenzó plantones y marchas en 1988 para remover al entonces secretario, pero Fidel Velásquez, dirigente de la CTM, organismo al que pertenece el SUTM, aceptó remover a Venus Rey del cargo no por el candidato de la mayoría de los músicos, Francisco Jaime Mora, sino por uno de sus hombres de confianza, Federico del Real.

Del Real se mantuvo ocho años a la cabeza del STUM, pero abandonó el puesto para perseguir una diputación federal capitalina, que terminó perdiendo. Su sucesor fue su secretario de Finanzas, Filemón Arcos Suárez, “El Monchi”, quien a la fecha continúa como dirigente.

Favoritismo artístico
La nueva dirigencia se muestra indiferente a los reclamos de los sindicalizados: “Yo no sé muy bien cómo haya estado antes”, dice Rodolfo Elizondo, un hombre de 30 años, “pero tengo diez años aquí, casi lo que tiene Filemón y la verdad a mí el sindicato no me ha servido para nada, el único servicio que ofrece por nuestra cuota es el médico, que no está muy bien y ni especialidades tiene”.

Las inconformidades no paran ahí. Beto es tecladista de un grupo que lleva más de quince años cotizando en el escenario musical: “El problema es que aquí los contratos se manejan con favoritismos, en contrataciones nos quitan 10 por ciento de lo que percibimos y encima de todo se quedan con las cuotas sindicales que van a parar a quién sabe dónde, porque aquí no se ve nada”.

Además de las cuotas, el sindicato tiene el Gran Forum y el Salón Zafiro, con un aforo de 3 mil personas, lugares que son rentados para fiestas particulares y para organizar bailes con reconocidos grupos como la Sonora Santanera. Cuenta también con la escuela de música y un programa en Televisa, Reventón Musical, con dos años al aire. “Pero de todo lo que sale, nosotros sólo recibimos atención médica ocasional”, comenta Rodolfo.

Aunado a ello, el sindicato no dispone de bolsa de trabajo y su página en internet está en construcción desde hace dos años, lo que para Beto es un absurdo, pues en la página deberían promoverse todos los grupos para que por esta vía se les contacte: “Ésta es una manera de tenernos atados de manos. Se supone que un sindicato es para ayudarte, no para bloquearte”.

Alfredo Cruz González, encargado de la oficina de contrataciones, opina que estas inconformidades provienen de la falta de información de los agremiados: “Yo puse desde el inicio de mi gestión un anuncio en la oficina para que los grupos me traigan su video y así poder promocionarlos. Pero es difícil, hay mucha deslealtad de parte de ellos.

A nosotros nos dan un precio y luego nos enteramos que por fuera se venden más barato y eso no se vale”.

Ante la sugerencia de que esta “deslealtad” se deba al porcentaje de cuota que se les cobra, Cruz González contesta incrédulo: “No creo que ese 10 por ciento sea gravoso.

Además nosotros nos esforzamos porque todos tengan trabajo lo más constantemente posible. En mi gestión las contrataciones han aumentado de un año a otro 15 o 20 por ciento”. No obstante la cifra optimista, reconoce que sólo cuenta con material de 50 grupos en su oficina, cuando son diez mil los agremiados.

Una curul para los músicos
Por su parte, Filemón Arcos Suárez, “El Monchi”, secretario general del SUTM, adopta una actitud más bien condescendiente ante las acusaciones de sus representados: “Éste no sería un sindicato si no hay política, si no hay oposición. El mismo gobierno está demostrando que es un paquete muy grande y no es lo mismo necesitar de oposición y decir que todo está mal. Lo entiendo por la falta de trabajo, la necesidad y el hambre”.

Para su actual dirigente, el SUTM no parece tener los nobles fines con que fueron concebidas organizaciones como éstas: lograr el verdadero bienestar laboral y el crecimiento profesional de sus agremiados. “Quieren que todo se los solucione papá gobierno o papá sindicato”, dice Arcos Suárez.

Y agrega: “Nosotros ya no hacemos, por ejemplo, lo que hacían en el pasado, que se les multaba o se le suspendía en su trabajo si no venían a las asambleas o si no asistían a las marchas. Al contrario, cuentan con un seguro de vida por 60 mil pesos y 30 horas gratis en un estudio de grabación, pero si para ellos el sindicato sigue siendo lo mismo no sé que hacen aquí”.

Por lo pronto, los esfuerzos de Arcos Suárez no se suscriben sólo al SUTM. Heredero del estandarte priista, funge además como consejero político nacional, consejero estatal y consejero del Distrito Federal: “Actividades muy positivas, con las que espero en esta ocasión se tome en cuenta a los músicos para que tengamos una representación, una curul en la diputación para poder legislar y luchar en contra de muchas cosas y que nos ampare la ley”.

Sus aspiraciones políticas opacan incluso a sus acusadores. “El Monchi” asegura que sus detractores no son líderes de opinión y no tienen arrastre para la gente, “son 10 o 15 a lo mucho. De otra manera sería preocupante, porque ya nos hubieran derrocado, pero no tienen nada, absolutamente nada, más que un odio tremendo”.

El reinado de Venus
Victoriano Pérez

Con severas acusaciones de enriquecimiento ilícito y haber ejercido una despiadada represión contra músicos disidentes, Venus Rey dijo: “Antes de que yo fuera secretario general, los músicos no podían sostener a sus hijos ni para la primaria, eran explotados inhumanamente, no había quién los defendiera. En mi tiempo, los sueldos de los músicos eran compensativos para sus necesidades. Les conseguí mil 800 casas, sin enganche”.

Ex dirigente del SUTM del DF Venustiano Reyes, quien falleció el pasado 13 de abril, y afirmó: “Siempre luché por dar facilidades para abrir fuentes de trabajo y logré 360 contratos colectivos”. Dice que se ausentó de las asambleas sindicales durante 11 años y "regresé porque me lo solicitó “El Monchi” cuando tomó posesión; le dije, ya se fue Federico, tú eres mi amigo, yo te traje a México con Los Joao.

“Hicimos una reunión con don Fidel (poderoso jerarca del corporativismo obrero, asentó sus reales en la CTM, ya finado), el entonces secretario del Trabajo, Arsenio Farell Cubillas, el ex secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, que ya murió, y yo. Don Fidel dijo: ‘pues no estaría mal que se retirara, usted pone un comité y colabora con él, pero ya sin que sea usted la cabeza’.

A Federico del Real yo lo puse y se quedó ocho años como secretario general. Luego vino el cambio para “El Monchi”. Pero mis compañeros, me pidieron permiso para promover mi nombre para la secretaría general por segunda ocasión; acepté. Sin embargo, a la hora de la elección no tuve mayoría porque que fue mañosamente manejada por Filemón Arcos.

Este grupo presentó una demanda ante la Junta de Conciliación solicitando que se anularan las elecciones. Lo que quieren es que este comité ya salga de ahí".

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