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Ignacio
Arturo Salas Obregón, el máximo líder
de la famosa Liga Comunista 23 de Septiembre, está
desaparecido desde hace 28 años. Sin embargo,
existen documentos oficiales que registran su detención
y al menos 20 días de interrogatorio por parte
de fuerzas del gobierno de Luis Echeverría
Alvarez.
Tras
el enfrentamiento con agentes de la extinta Dirección
Federal de Seguridad y de la policía del Estado
de México, Salas Obregón y dos patrulleros
heridos son trasladados al Hospital de la Secretaría
de Salubridad y Asistencia de Tlalnepantla. Oseas
es registrado como Santiago Juan de Dios Martínez
Castro.
Según
los archivos del Centro de Investigación y
Seguridad Nacional (Cisen) que investigó la
Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH)
confirman la existencia de violaciones a los
derechos humanos de Salas Obregón.
El
informe de la CNDH destaca que al revisar los archivos
del Cisen -heredero de la DFS- se encontró
un oficio dirigido a Fernando Gutiérrez Barrios
del 25 de abril de 1974 que registra la detención
de Salas Obregón. Dos días después,
29 de abril, Martínez Castro acepta ser Salas
Obregón y queda asentado en un oficio.
Y en
otra prueba de su detención por fuerzas gubernamentales,
un documento del 1 de mayo de 1974, con firma del
entonces director de la DFS, precisa que Salas Obregón
describe detalladamente la forma de organización
interna (células compartimentadas) de la Liga
Comunista 23 de Septiembre.
Más
aún, otro documento oficial del 6 de mayo informa
de la ampliación de declaración del
líder de la guerrilla. Por último, otro
oficio con fecha 15 de mayo informa la ampliación
de declaración.
Es
decir, da cuenta de los interrogatorios a que fue
sometido por la DFS durante 20 días del ahora
desaparecido.
Como
en muchos casos de desaparecidos, existen testimonios
de personas que lo vieron con vida, como Héctor
Escamilla Lira, trasladado del penal de Topo Chico,
Nuevo León, el 27 de abril de 1974 a la prisión
del Campo Militar Número 1 para identificarlo,
Graciela
Mijares, excompañera de Salas Obregón
y la abogada Bárbara Zamora López, afirman
que la Fiscalía Especial Sobre Movimientos
Políticos y Sociales del Pasado, que encabeza
Ignacio Carrillo Puerto, ha cometido graves irregularidades
en la integración de la Averiguación
Previa A.PPGR/FEMOSPP/003/2002, por la desaparición
forzada del líder guerrillero.
Afirman
que desde el 21 de febrero de 2002 cuando se presentó
la denuncia en la Fiscalía Especial, desde
entonces se ha revisado el expediente de manera cotidiana
y descubrieron algunas irregularidades.
Afirman
que las constancias integradas al expediente carecen
de valor jurídico y probatorio, pues son copias
simples sin firma. Por ello exigieron que agregar
los originales o copias certificadas de los documentos
completos y que además se foliaran como lo
indica el artículo 18 del Código Federal
de Procedimientos Penales.
Es
más, Mijares y Zamora López tuvieron
que recurrir a un juez para demandar al fiscal especial
por las irregularidades que tiene el expediente, como
la falta de folios, pero sobre todo que no se haya
citado a personas cuyos nombres aparecen en los documentos
para que ellos los ratifiquen.
La
falta del mínimo rigor en la integración
de la averiguación podría dar al traste
con la investigación, lo cual es inconcebible
en funcionarios con esa experiencia, lo cual motiva
muchas dudas y sospechas. 
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