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Actualmente
mil 300 millones de personas en el mundo padecen hambre
y pobreza endémica mientras aumentan el bienestar
y la riqueza de una minoría.
En
la última década fue notable la correlación
entre pobreza y conflictos armados, como lo demuestra
el hecho de que 18 de 25 países con el índice
de desarrollo humano (IDH) más bajo viven conflictos
armados o apenas salieron de ellos.
La
dinámica de los conflictos internos es compleja,
como en casos de genocidio (Ruanda o Camboya), de
pugnas étnicas (Burundi, Somalia, Liberia o
Sri Lanka) o de amalgama de fervores religiosos, ideológicos
y políticos (Bosnia-Herzegovina, Afganistán,
Timor Oriental o Kosovo).
En
el origen de estas confrontaciones subyacen el reparto
injusto de la riqueza, el autoritarismo, la militarización,
la discriminación étnica y las violaciones
a los derechos humanos.
También
persisten lances de guerra sucia que van desde el
terrorismo de Estado (del tipo GAL en España
o ejército israelí contra civiles palestinos)
hasta masacres que buscan intimidar a la población
(la matanza de Acteal en México).
Un
informe de la Cátedra UNESCO para la Paz y
los Derechos Humanos (2000) reveló que en los
años noventa casi la mitad de los países
menos desarrollados vivió un conflicto armado.
Se deduce así que existe un vínculo
directo entre pobreza y guerra, en que la primera
converge en violencia y guerra civil.
Cuando
recursos estratégicos como el agua o la tierra
apta para la agricultura son escasos, la lucha por
su acceso puede derivar en conflictos armados entre
países, cita el informe.
Se
da también la paradoja de que la riqueza de
algunos países no sólo no los salva
de la guerra sino que los sumerge en ella. Ahí
están los ejemplos de Angola, Sierra Leona
o de la República Democrática del Congo
(RDC), donde la lucha por el control de los diamantes
o el petróleo condujo a guerras crónicas.
Según
reporta el Alto Comisariado de Naciones Unidas para
los Refugiados (ACNUR), el hecho de que en estos conflictos
la población civil sea blanco de guerra da
lugar a una crisis humanitaria mundial.
El
organismo estima que en los últimos diez años
entre 65 y 90% de las víctimas de los conflictos
fueron civiles, y proporciona dos datos complementarios:
hoy hay más de 14 millones de refugiados y
más de 20 millones de desplazados internos
por esa causa.
Otro
estudio, éste de Oxfam Internacional, agrega
que de esa cifra 9 millones de refugiados provienen
tan sólo de cinco conflictos: Ruanda, Liberia,
la antigua Yugoslavia, Afganistán y Palestina.
Los
menores de edad son especialmente vulnerables a los
efectos de estos enfrentamientos y más de 300
mil han sido movilizados -reclutados forzosos u obligados
por la miseria- por los ejércitos gubernamentales
o grupos combatientes en más de 30 países.
Guerra
y materias primas
El Banco Mundial, en su revelador informe titulado
Causas económicas de los conflictos civiles
y sus implicaciones políticas (2000), destacó
que los países que obtienen más de 25%
de su PIB anual por exportación de materias
primas tienen cuatro veces más probabilidades
de sufrir un conflicto interno que aquellos que disfrutan
de economías más diversificadas.
Es
así que el control de los recursos naturales
constituye una de las principales razones que explican
la continuidad de algunos conflictos. El oro, los
diamantes, la madera o el petróleo son materias
preciosas que financian a los combatientes y alimentan
las guerras.
Y pese
a la devastación que ocasionan los conflictos
armados, hay quienes se benefician de éstos,
ya sean personas -dictadores, warlords-- o empresas
multinacionales, que por tanto no tienen interés
ponerles punto final. Entre ellos hay que contar a
los traficantes de armas y a la industria extractiva.
Geopolítica
de la guerra
Colombia
En América Latina, Colombia padece la guerrilla
desde hace 50 años. Poblaciones enteras han
sido desplazadas, masacradas o desaparecidas por esa
causa. En la actualidad hay 2 millones de personas
refugiadas en el interior del país, donde también
paramilitares, cárteles de la droga, campesinos
y asociaciones civiles que buscan influir en las decisiones
políticas mantienen otras formas de lucha.
En
este conflicto armado con cariz de guerra civil se
violan los derechos humanos por el reclutamiento forzoso
de la población (sobre todo indígena),
por el uso de minas antipersonales por parte del ejército
y por las guerrillas contra los habitantes locales,
entre otros.
Destaca,
además, la intervención extrajera. El
Plan Colombia, impulsado por Estados Unidos, exhibe
la participación de otros Estados en un conflicto
que ya no es local ni en sus orígenes ni en
su evolución futura.
El
Centro para Política Internacional (CPI), con
sede en Washington y fundado en 1975, brindó
recientemente el porcentaje relativo al monto de la
ayuda estadounidense destinada al ejército
colombiano, sin incluir el apoyo para erradicar cultivos
ilícitos:
El
gasto militar de este país es por demás
elevado: 4 mil millones de dólares, según
cifras de 1998, lo que equivale a 3.6% del PIB y un
gasto militar per capita de 103 dólares.
El
panorama actual es difícil. Se combate en varios
frentes contra la guerrilla del Ejército de
Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), que ya figura
en la lista de grupos terroristas de Estados Unidos.
A un
año del fin del proceso de paz, Estados Unidos
tiene más injerencia en la complejidad colombiana
luego de que envió tropas a Arauca tras el
secuestro de tres agentes que hacían labores
de inteligencia, cerca de la llamada zona de
distensión.
Israel-Palestina
La característica de este conflicto armado
es que no hay una línea que separe a los combatientes,
pues sus diferencias están muy difuminadas
y alimentan una lógica de desconocimiento del
otro, sin que se perciba la transición
al reconocimiento del nosotros.
La
violencia en la región Levantina es doble.
Por un lado, los 6 millones de judíos muertos
en el Holocausto que legitiman un Estado (Israel),
que se creó imponiendo a los habitantes árabes
un régimen sin su voz ni su voto.
Por
el otro, la lucha política del pueblo palestino
por su autodeterminación y la instauración
de un Estado propio con Jerusalén como capital,
que desembocó en la violencia armada ante la
incapacidad política.
En
este conflicto, que no respeta las reglas de la guerra
convencional y sí en cambio se perfila como
una guerra de baja intensidad, han intervenido Estados
Unidos, la ex Unión Soviética y la Unión
Europea, tanto para facilitar las operaciones de los
combatientes como para colaborar en un proceso --estancado--
de paz, sin asomo de solución.
Más
allá del problema territorial que se disputa,
se combate asimismo por el agua. Israelíes
y palestinos viven de reservas de agua de Cisjordania.
Aunque los agricultores israelíes disponen
de grandes cantidades para riego, el vital líquido
se raciona a localidades y campamentos de refugiados
palestinos.
Fuerza
y quebranto
Los palestinos desplazados desde el origen del conflicto,
en 1948, por la creación del estado de Israel
y la guerra de 1967 son: 700 mil en territorio israelí,
un millón 500 mil en Cisjordania, 800 mil en
la Franja de Gaza, otros en países del Oriente
Medio y Europa e importantes concentraciones en Chile,
Brasil, Estados Unidos. A 1997 los refugiados sumaban
7 millones.
La
escalada actual se remonta al 28 de septiembre de
2000, cuando Ariel Sharon -actual premier israelí-
visitó la Explanada del Templo en Jerusalén
Oriental y provocó con ello a los árabes.
De entonces a noviembre de 2002 el saldo es de 2 mil
009 muertos, en su mayoría civiles y menores
de edad, y 179 líderes asesinados.
La
radiografía de los 41 mil palestinos heridos
es la que sigue. Cisjordania: 35.7% niños,
32.4% por munición real, 64.9% en los miembros
superiores. Fanja de Gaza: 20% niños, 37% por
munición real, 60% en los miembros superiores.
De acuerdo con UNICEF, hay 7 mil niños heridos
con secuelas irreversibles.
También,
siete periodistas palestinos y un italiano fueron
asesinados; 75 reporteros han sido heridos; 167 agredidos
por soldados y colonos israelíes y sus equipos
confiscados o destruidos.
Se
establecieron cercos internos: más de 300 puntos
de vigilancia en las áreas palestinas, además
de que ambas zonas están aisladas del resto
del mundo (Cisjordania está dividida en 120
sectores y la Franja de Gaza en 3).
El
Aeropuerto Internacional de Gaza está cerrado
desde febrero de 2001, el Corredor de Seguridad entre
Gaza y Cisjordania también fue clausurado,
desde octubre del 2000 --contrariando los Acuerdos
de Oslo--, lo mismo que los puentes que ligan Palestina
con Jordania y Egipto.
Durante
los 15 meses de Intifada, los daños materiales
ascendieron a 305 milones de dólares y los
perjuicios por los ataques del ejército israelí
sumaban 361 millones. Desde el inicio del levantamiento,
más de 720 casas fueron completamente demolidas
y más de 11 mil 553 parcialmente destruidas,
4 mil predios afectados, al igual que 30 mezquitas,
12 iglesias, 134 pozos de agua y depósitos.
La
tasa de desempleo es de 67% en Gaza --Israel prohíbe
a 125 mil palestinos trabajar en su territorio-- y
48% en Cisjordania. 75% de los palestinos vive en
la pobreza, con menos de dos dólares al día.
La capacidad de producción cayó 69 por
ciento.
El
País Vasco
El separatismo vasco se concibe como un problema violento
en torno a la soberanía de un territorio cuya
raíz, fundamentalmente política, suma
componentes sociales y culturales que lo hacen complejo.
En
este 2003 el conflicto es especialmente delicado y
corre el riesgo de enquistarse o alcanzar más
altas cotas de confrontación si no se apuesta
decididamente por un proceso de paz. El panorama político-ideológico
generado a partir de este caldo de cultivo ubica los
siguientes escenarios.
1.-
Triunfo ideológico del Estado y el sistema.
El Estado, que hoy más que nunca es el
pueblo (imagen que transmiten los medios), es
el mayor beneficiario de la situación, pues
se refuerza ante la violencia de ETA.
2.- Avance del autoritarismo. Se apuesta a
la mano dura. Aprovechando el fragor popular, se aprobó
la ley de videovigilancia y se anunciaron reformas
al Código Penal que restringe derechos y libertades.

Simpatizantes vascos por
la autodeterminación |
En
este contexto, la paz no significa únicamente
ausencia de violencia armada y no se reduce a que
ETA deje de matar, como rezan los lemas de las
marchas. Una estrategia de paz pasa por la puesta
en marcha de un proceso en que el pueblo vasco defina
democráticamente un marco político y
jurídico para una paz estable y duradera.
Irlanda
del Norte
Irlanda del Norte es una zona de ocupación
en la que conviven civiles y fuerzas armadas británicas.
Los irlandeses católicos buscan su autodeterminación
mientras los irlandeses protestantes se afilian al
gobierno británico a favor de un régimen
unionista.
Los
antecedentes de este conflicto se remontan a 1920,
cuando seis condados de la provincia del Ulster se
separaron del resto de Irlanda y se vincularon con
Gran Bretaña, lo que rechazó el Estado
Libre de Irlanda.
1925.
Se fijó la frontera entre ambos territorios.
La población protestante de Irlanda del Norte
pensó que esto garantizaba el dominio de su
credo y posición mientras que los católicos
lo interpretaron como una injusticia británica.
1949. El Estado Libre de Irlanda se convierte
en república y el Parlamento británico
ratifica la condición de Irlanda del Norte
como parte del Reino Unido.
1955. Los militantes del Ejército Republicano
Irlandés (ERI) inician atentados para unificar
las dos Irlandas.
1969. Gran Bretaña envía a su
Ejército, en lo que fue el más grave
choque en 50 años.
1974. Termina el control directo británico
tras colapsar la administración ejecutiva.
El ERI atenta contra ciudadanos británicos.
1976. El ERI anuncia un alto al fuego luego
del triunfo de Anthony Blair. Seis semanas más
tarde, el Sinn Féin se une por primera vez
a las negociaciones de paz y el 10 de abril de 1998
se firma el Acuerdo de Viernes Santo entre los gobiernos
británico e irlandés y ocho partidos
políticos.
2000. Ante la insatisfacción protestante
por el no desarme del ERI, el secretario británico
para Irlanda del Norte, Peter Mandelson, suspende
la asamblea. El presidente estadounidense William
Clinton negocia la paz con varios líderes de
Irlanda del Norte.
En
octubre, el Sinn Féin pide oficialmente al
ERI su desarme. Un día después el grupo
acepta, "para salvar el proceso de paz"
en Irlanda del Norte, un gesto sin precedentes en
la historia de la organización.
2002.
El Sinn Féin se sitúa como cuarta fuerza
política en Irlanda y logra por primera vez
la alcaldía de Irlanda del Norte. El 8 de octubre,
Londres anuncia la suspensión del Gobierno
Autónomo del Ulster.
2003. Cada vez más británicos
opinan que Irlanda del Norte debería ser una
Irlanda unificada, en lugar de pertenecer al Reino
Unido, según encuesta del diario The Guardian.
La
separatista Ikhteria
Las confrontaciones entre Chechenia (Ikhteria en lengua
propia) y Rusia han traspasado los siglos, si bien
las de mayor envergadura han ocurrido en el siglo
XX. En 1922 Chechenia se constituyó como una
región autónoma de la República
Socialista Federativa Soviética de Rusia y
en 1936 se transformó en la República
Autónoma Checheno-Ingusha.
Los
chechenos e ingushes fueron deportados por Stalin
en 1944 hacia Kazajstán y Kirguistán.
En 1957 Nikita Krushov les permitió regresar
y restablecer la República Autónoma.
Sin embargo, desde el desmantelamiento de la Unión
Soviética el afán separatista de los
chechenos se perfiló como un conflicto bélico
que se convirtió en pivote del interés
internacional.
Las
víctimas de este separatismo suman miles. El
saldo letal para Rusia tan sólo en 2002 sumó
mil 200 soldados rusos, según The Chechen Times.
La
necesidad de reforzar el poder ruso frente al desafío
independentista, la posibilidad de que por ahí
pasara un oleoducto ruso desde las reservas del Mar
Caspio hacia Occidente y el crecimiento de las mafias
y organizaciones de tráfico ilegal produjo
la segunda ofensiva rusa a partir de 1999.
Aslán
Masjadov, el independentista checheno, perdió
su liderazgo al no lograr contener a los warlords
locales que criminalizaron --más que modernizar--
la economía local, al mantener a grupos armados
que extorsionaban, secuestraban e imponían
un sistema de tráfico de esclavos.
Esta
situación, sumada a la intención de
Grozny de crear una república islámica
con Daguestán y al atentado de septiembre de
1999 contra edificios en Moscú y Volgodonsk
provocaron la represalia de Rusia con dos objetivos:
reforzar la imagen de Vladimir Putin de presidente
fuerte y vengar a los militares por el descalabro
en la primera guerra de Chechenia.
Este
dramático enfrentamiento ha tenido altibajos
militares traducidos en derribos de aeronaves rusas
y pérdidas de efectivos rusos, así como
la práctica destrucción de la infraestructura
chechena y el éxodo de miles de habitantes
del Cáucaso hacia Ingushetia, Daguestán
y la Federación Rusa.
La
situación se contuvo tras la constitución
de una administración provisional a cargo del
mufti Ahmed-Haji Kadyrov, quien combatió contra
las tropas rusas entre 1994-95 pero rechazó
apoyar al régimen de Masjadov.
Sin
embargo, el 23 de octubre de 2002 el conflicto resurgió
en el plano internacional cuando un comando de 40
chechenos secuestró a unos 800 asistentes al
musical Nord-Ost en un teatro moscovita. Las cifras
del sangriento rescate son aún inciertas: 200
o 700 muertos y 500 intoxicados.
Al
explorar las causas extraterritoriales de este conflicto,
Heiko Jessayan, columnista del diario holandés
Het Financieele Dagblad, comenta: Detrás
del drama del secuestro en Moscú, consecuencia
del conflicto entre Rusia y Chechenia, están
los intereses financieros de empresas petrolíferas
transnacionales como Chevron, Exxon Mobil y Unocal.
Actualmente,
el Cáucaso vive un impasse ante el esperado
referéndum que se realizará el 23 de
marzo.
Congo
En agosto de 1998 la República Democrática
del Congo (RDC) se vio de nuevo inmersa en una guerra
luego de dos años escasos de paz. La complejidad
del conflicto, en el que intervienen fuerzas armadas
de varios países de la región y se entremezclan
intereses económicos, dificulta su resolución.

Balance letal del armamentismo
en África |
La
RDC guarda en su subsuelo ricos recursos naturales
como diamantes, oro, cobalto, cobre o coltan (mineral
de alta conductividad, útil en la industria
electrónica). También posee maderas
tropicales que son devastadas. La explotación
de la riqueza de este país por parte de firmas
y fuerzas extranjeras causó en menos de cuatro
años más de 2 millones y medio de muertos.
Dos
exhaustivos informes de expertos de la ONU apremian
a actuar al gobierno y sus vecinos para finalizar
el conflicto e indican que la solución debe
incluir el desarrollo de mecanismos de regulación
para controlar el saqueo de los recursos naturales
y llegar a un compromiso político por la paz.
Sierra
Leona
La pugna interna de Sierra Leona es clasificada no
como guerra tribal sino guerra de
los diamantes, mucho más cercana a la
realidad de su origen.
El
conflicto se agudizó en marzo de 1991, cuando
el militar Foday Sankoh y su Frente Revolucionario
Unido se levantaron en armas contra el presidente
Joseph Momoh e inició una década de
guerra civil en la que se asesinó a más
de 10 mil personas, mutiló a decenas de miles
deliberadamente y obligó a la mitad de la población
a emigrar.
En
1997 el acuerdo de paz con Sankoh se rompe y éste
es arrestado. Esta es la primera vez en África
que los estados vecinos reinstauran a un líder
civil después de un golpe de Estado. Sin embargo,
continúa el terror y la campaña de los
rebeldes para mutilar a víctimas civiles.
En
1999 la junta y sus aliados intentan tomar Freetown,
la capital, donde mueren 5 mil personas. Ese mismo
año, en mayo, se negocia el Acuerdo de Lomé,
por el que los rebeldes obtienen cuatro cargos ministeriales
en un gobierno de unidad nacional a cambio de abandonar
las armas.
El
desarme se ha obstaculizado por el tráfico
y financiamiento de los diamantes, que benefician
a las grandes firmas trasnacionales.
Cachemira
Según los términos de la independencia
india, los territorios de mayoría musulmana
pasarían a Pakistán. Ante el incumplimiento
de este pacto, ambas naciones, poseedoras de armas
nucleares, han peleado tres guerras desde 1947, dos
de ellas por Cachemira. Una cuarta casi se concretó
en 1999.
El
conflicto comenzó en 1947, cuando el maharajá
de Cachemira, Hari Singh, soberano hindú en
un Estado con 80% de población musulmana, decidió
incorporar su territorio a la India para impedir el
triunfo de la guerrilla, favorable a Pakistán.
Ante
ello, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó
la resolución 39 (1948), que establecía
la Comisión para India y Pakistán (UNCIP)
para investigar y mediar en la disputa.
Un
año después seguían las hostilidades
y se desplegaron las fuerzas multinacionales (UNMOGIP)
para supervisar el cese al fuego acordado entre India
y Pakistán en Jammu Cachemira.
En
julio de 1999, los choques armados en la Línea
de Control sufrieron una escalada cuando en Kargil
400 paquistaníes se infiltraron en la zona
administrada por India, que los atacó con helicópteros
y aeronaves. Este conflicto espera su solución
con la realización de un referéndum,
que se ha postergado indefinidamente por la negativa
de los estados combatientes.
Argelia
El proceso de transición democrática
en este país norafricano quedó congelado
tras el diferendo electoral de 1992 y el debate político
pospuesto por la irrupción del terrorismo y
el fundamentalismo islámico protagonizado por
el Frente Islámico de Salvación (FIS).
Desde
entonces Argelia ha vivido un permanente estado de
emergencia, con gran efervescencia de la oposición
política, épocas de represión,
periodos de calma y levantamientos populares en la
Kabylia y regiones bereberes. Se estima que la escalada
de violencia ha cobrado la vida de entre 50 y 65 mil
muertos desde enero de 1992.
Recuadros:
Conflictos armados recién
concluidos
Contendientes
Inicio y fin del conflicto
Indonesia vs. separatistas de Aceh 1976-2002
Angola vs. UNITA 1975-2002
Sri Lanka vs. Tamil Eelan 1978-2002
Chad vs. separatistas musulmanes (MDJT) 1998-2002
Sierra Leona vs. RUF 1991-2002
Talibán vs. Alianza del Norte 1995-2001
Tajikistán vs. Oposición Unida Tajik
(UTO) 1992-2000
Indonesia vs. Timor Oriental 1975-2000
Etiopía vs. Eritrea 1998-2000
Fiji vs. Insurgentes 2000
Radiografía
de violencia
1.- Los conflictos armados son ya intraestatales.
Entre 1989 y 1999 los conflictos entre Estados representaron
6% del total.
2.-
El financiamiento de esas guerras intraestatales cambió.
Cuando el PCUS financiaba movimientos afines, Estados
Unidos también apoyaba a las guerrillas talibán
--incluido Bin Laden--, en el que quizá constituyó
el mayor gasto aprobado por el Congreso estadounidense
a un conflicto en el que no estaba oficialmente involucrado.
Ahora los combatientes recurren a nuevas fuentes:
extorsión (impuesto revolucionario
de ETA o las FARC), secuestro y acceso a materias
primas (petróleo), bienes de alta rentabilidad
(diamantes) o de gran demanda (drogas) para pagar
armas, equipos y asesores.
3.-
Los nuevos ejércitos de los países
ricos, más tecnificados, enfrentan --como fruto
de la globalización-- a Estados hostiles (llamados
rogue states) y ejércitos en el mismo Estado
y fenómenos de terrorismo.
4.-
Otra característica incipiente es la tendencia
a privatizar la violencia legítima. Los Estados
ricos confían cada vez más sus acciones
a ejércitos privados de cuya actuación
pueden negar su responsabilidad. Así, surgen
policías y prisiones privadas en naciones ricas.
Resultado de esto es el aumento de la violencia. Fuente:
Waldman y Reinares, Sociedades en guerra civil, Paidós,
1999
info@contralinea.com.mx
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