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Ante
el cada vez más deteriorado Estado de derecho
y la ineptitud de buena parte de los funcionarios
gubernamentales, la Secretaría de Gobernación
elaboró una especie de manual para gobernar,
cuyas directrices aplicará a partir de este
mes febrero para controlar conflictos
sociales y conjurar el peligro de la ingobernabilidad.
Dicho
de otra forma, el gobierno foxista no volverá
a negociar, por ejemplo, con quienes secuestren funcionarios
y amenacen con machetes, como lo hicieron los ejidatarios
de Atenco. Tampoco con quienes bloqueen carreteras
o autopistas, como lo hicieron en la México-Cuernavaca
agricultores morelenses encabezados por la diputada
priista Marisela Sánchez Cortés. Ni
con quienes --para hacerse justicia por propia mano--
cometan despojos como el que sufrió el Canal
40 a manos de pistoleros de TV Azteca.
Estos
y otros buenos propósitos gubernamentales se
desprenden del manual, un documento de 31 páginas
oficialmente titulado Modelo de operación general
para la Atención de conflictos sociales, y
cuyo objetivo fundamental es, textualmente, el siguiente:
Contar
con lineamientos y procedimientos específicos
de acción para la atención y solución
de los conflictos, en su lugar de origen, por las
dependencias del gobierno federal involucradas y de
acuerdo con su ámbito de competencia, a fin
de lograr una actuación inteligente, eficaz
y oportuna para evitar su escalamiento.
Después
de dos años de recibir críticas por
su tibieza o miedo a aplicar la
ley, el gobierno foxista decidió crear
equipos de negociadores políticos y adoptó
una nueva estrategia, precisamente al iniciarse un
año considerado político,
en el que, además de renovase la Cámara
de Diputados, habrá importantes elecciones
locales.
Con
logotipo de la Secretaría de Gobernación
(Segob) y elaborado por la Subsecretaría de
Gobierno y su Unidad para la Atención de las
Organizaciones Sociales, el manual para gobernar del
cual tiene copia el reportero establece la conformación
de un grupo interinstitucional de apoyo que establecerá
líneas de acción y condiciones
de negociación.
Este
grupo manejará información clasificada
y estará integrado, además de la Segob,
por el Cisen, la Secretaría de la Defensa,
la Procuraduría General de la República,
la Secretaría de Seguridad Pública y,
en los casos que sea necesario, por la Secretaría
de Marina.
Durante
los últimos días de enero, funcionarios
de la Segob empezaron a formar comités
de crisis en secretarías de Estado como
la de Agricultura y la Sedesol susceptibles
de enfrentar conflictos sociales, y también
en organismos y empresas paraestatales como Pemex.
En
el capítulo Diseño de estrategia,
el manual enumera las condiciones y criterios para
negociar con los inconformes sociales; marca, en primer
lugar, que la negociación deberá efectuarse
en un lugar neutral y, lo más importante,
que no habrá negociación bajo
presión.
Una
vez iniciado un conflicto, los responsables del manual
pretenden lograr una eficiente coordinación
institucional para evitar una posible etapa de crisis.
Su
primera prueba de fuego debió presentarse el
viernes 31 de enero, cuando se esperaba que más
de 50 mil campesinos se concentraran y desfilaran
en el centro de la ciudad de México para protestar
por la política agropecuaria de la administración
foxista.
Inclusive
el secretario de Comunicaciones y Transportes, Pedro
Cerisola, advirtió que solicitaría el
uso de la fuerza pública para desalojar a quienes
bloqueen vías de comunicación, ya sean
carreteras, puertos o aeropuertos.
Formalmente,
los responsables del llamado manual para gobernar
son Ramón Martín Huerta, subsecretario
de Gobierno, y Florencio Salazar Adame, director de
la Unidad para la Atención de las Organizaciones
Sociales.
El
primero, muy ligado al presidente Vicente Fox, pertenece
al Partido Acción Nacional (PAN) desde 1984,
de cuyo comité directivo, en Guanajuato, fue
secretario general (1988-91). También fue secretario
general de gobierno de 1995 hasta 1999, cuando lo
nombraron gobernador interino.
Florencio
Salazar, por su parte, militó en el Partido
Revolucionario Institucional (PRI) durante 36 años.
Su larga trayectoria en ese partido diputado
dos veces, presidente municipal de Chilpancingo, secretario
general de gobierno de Guerrero, secretario de la
CNOP, miembro de la Comisión de Ideología...
terminó en el 2000, cuando decidió apoyar
la candidatura de Fox a la Presidencia de la República.
Hasta hace unos meses fue coordinador general del
Plan Puebla-Panamá.
Según
el manual, en cada dependencia susceptible de enfrentar
problemas sociales habrá un comité
de conflictos que, en la fase de prevención,
deberá reunir información para analizar
las fortalezas y vulnerabilidades de,
supuestamente, los inconformes y sus líderes.
Después
de diagnosticar el problema, ese coordinador deberá
determinar las acciones y condiciones (de negociación).
Pero si en lugar de lograrse una solución se
produce un escalamiento del conflicto,
entonces intervendría la Segob a través
del subsecretario de Gobierno (Martín Huerta),
de quien depende la Unidad para la Atención
de las Organizaciones Sociales (Salazar Adame).
Foto: David Jaramillo

Policía Federal Preventiva
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En
esta etapa (escalamiento del conflicto)
se efectuará un nuevo acopio de información
que incluirá antecedentes y acervo,
tipología, participantes,
demandas y recursos, condición
o dinámica y programas institucionales,
y luego se pasará al análisis
de la información, que implica un nuevo
proceso burocrático:
Integración
y ordenamiento de la información, depuración
de información, revisión de información
y materiales, revisión de información
pública, conformación de expedientes,
monitoreo de información...
Al
término de este proceso los funcionarios elaborarán
el Diagnóstico del problema, para
lo cual tomarán en cuenta los siguientes aspectos:
Base objetiva del conflicto, naturaleza y causas,
Descripción del problema, Fortaleza
y debilidades de la organización en conflicto,
Fortaleza y debilidades institucionales,
Tipología del conflicto y fuentes de
origen, Identificación de liderazgos,
Validez del reclamo, Dependencias
involucradas, Costo de los reclamos y/o
riesgos para la dependencia, Implicaciones
políticas, Escenarios, Cédula
básica de riesgos...
Y todavía
no terminará el proceso. Para evitar ser acusados
de represores, los funcionarios iniciarán otra
etapa que implica establecimiento de mesas de
negociación, escuchar reclamos
y posición inicial de las organizaciones,
identificación de problemas, alternativas
de solución, elaboración
de propuestas y consultas, firma de acuerdos
y minutas, toma de acuerdos, seguimiento
de acuerdos y compromisos...
Si
tampoco así se resuelve el problema y, por
lo contrario, se produce otro escalamiento, entonces
se hace un cambio en los ámbitos de competencia
del conflicto.
Comienza
así la fase de coordinación interinstitucional,
en la que además de la Segob intervienen el
Cisen, las secretarías de la Defensa y de Marina,
la PGR, la SSP, etcétera, y se reinicia otro
ciclo de acopio de información, diagnóstico
del problema, diseño de estrategia, proceso
de negociación, consecuencias de la negociación...
Sin
desesperarse, los burócratas seguirán
aplicando su manual para gobernar, e inclusive tienen
previsto cómo actuar si se produce un nuevo
escalamiento del conflicto y se llega
a la ruptura del proceso.
Se
entrará entonces en una fase de crisis.
Y ahora sí, a temblar. Después de que
de nada sirvió el curso que el año pasado
tomaron altos funcionarios del gabinete foxista sobre
Los siete hábitos de la gente altamente efectiva
que les impartió la firma Franklin Covey, ahora,
basados en el manual para gobernar, establecerán
una vinculación directa entre el coordinador
de conflictos de la institución involucrada
y las instancias de seguridad e inteligencia del gobierno
federal, y se culminará con la aplicación
de medidas de fuerza.
Los
funcionarios interinstitucionales tienen
contemplada, según el manual, una etapa
post-crisis y una estrategia de reposicionamiento
en los medios de comunicación colectiva. De
tal manera que si fracasan en su esfuerzo negociador
y en hacer respetar la ley, con su estrategia
de reposicionamiento quizá logren que
los chantajistas políticos, en vez de temblar,
dejen de reírse.
info@contralinea.com.mx
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