|
Habla
el doctor en ciencias políticas, Francisco
Valdés Ugalde, a quien Fox designó al
inicio de su mandato como director del Instituto Nacional
de Estudios Históricos de la Revolución
Mexicana (INEHRM) y coordinador de los foros para
la revisión integral de la Constitución,
base para la iniciativa presidencial sobre la reforma
del Estado.
Vicente
Fox está en un punto intermedio entre el régimen
autoritario y una democracia que no termina de nacer;
que desgraciadamente pone en peligro la viabilidad
del país, la estabilidad política y
produce señales equívocas para los actores
en el sentido de que se vale incurrir en formas de
acción que no corresponden al Estado de derecho,
acusa.
Enjundioso
todavía por la caída del PRI, el 5 de
febrero del 2001 (84 aniversario de la Constitución),
Fox ofreció sepultar la herencia del presidencialismo
autoritario y consolidar la transición democrática
mediante una reforma integral del Estado aterrizada
en el texto constitucional.
Para
tal efecto, entre marzo y agosto del 2001 se realizaron
diferentes foros con la participación de académicos,
legisladores, especialistas y funcionarios públicos
que contribuyeron con más de 400 propuestas
de reforma constitucional, recopiladas en un disco
compacto de acceso restringido y que supuestamente
servirían de apoyo para la iniciativa presidencial.
A la
cabeza de estos foros estuvo el propio Valdés
quien comenta que después de reunir los resultados
finales Fox no quiso saber de ellos y extrañamente
abandonó el objetivo original. Contrariado
y decepcionado por la falta de seriedad del presidente,
decidió renunciar al INEHRM en octubre del
2001.
En
gran medida señala estamos viviendo
una simulación, estamos viviendo un enorme
peso del pasado, estamos viviendo una disminución
del tamaño político de los actores que
antes del 2000 veíamos con mucha más
estatura, estamos viviendo una miniaturización
del proceso político de la transición
tal y como las fuerzas democráticas preveían
que debía alentarse.
Valdés
atribuye la actitud de Fox a la seducción que
le provocó el poder. Yo creo que cuando
asumió al poder y llegó a su nueva casa,
que anteriormente no había visitado, le resultó
sumamente confortable porque las estructuras altamente
discrecionales favorecen la impunidad, permiten una
concentración muy alta del poder político
y dan una gran capacidad de acuerdo con el poder económico.
Eso ahora le resulta más atractivos que concluir
la transición democrática, enfatiza.
¿Se
corre el riesgo de retornar al autoritarismo?
Se está jugando con lumbre en la medida
de que al no tener propuesta se está mandando
el mensaje de que no se ha sido capaz de realizar
el compromiso y por tanto puede haber ciertos sectores
más interesados en restaurar el pasado que
continuar hacia un futuro de consolidación
democrática, que además de ser incierto
aparece como improbable.
Desde
su función de académico del Instituto
de Investigaciones Sociales de la UNAM, Valdés
advierte que mientras no se aterrice una reforma estructural
de las instituciones políticas será
imposible consolidar la transición democrática
del Estado.
En
muchos aspectos políticos tenemos un derecho
muy pervertido por años de corrupción,
de autoritarismo, de concertación del poder,
y si no se asume el riesgo de cambiar esa legalidad,
establecida en la Constitución, entonces no
podremos avanzar, considera.
¿Hay
casos de transición democrática en el
mundo que funcionaron sin una nueva legalidad?
La experiencia internacional nos muestra que
las transiciones democráticas que realmente
condujeron hacia una nueva situación positiva
forzosamente fueron acompañadas por una revisión
profunda de las estructuras del sistema político.

info@contralinea.com.mx
|