La promesa incumplida
del presidente Vicente Fox de iniciar sin contratiempos la reforma
del Estado, traerá al recinto parlamentario el debate sobre
un tema que en los últimos cinco años activó
más de 120 iniciativas de ley ante el Congreso de la Unión,
que convocó a decenas de foros de análisis y que,
sin embargo, su discusión formal sigue aplazada: la creación
de una nueva Constitución.
Seducido por la
tentación del autoritarismo que le ofreció su nueva
casa, Los Pinos, el presidente Vicente Fox olvidó su compromiso
de democratizar las instituciones del poder político mexicano
y optó por mantener el antiguo régimen priista de
simulación democrática.
Indígenas,
jóvenes, ancianos, trabajadores, ciudadanos comunes y corrientes,
son los grandes olvidados de la reforma del Estado que el Congreso
de la Unión pretende avalar en tentativo periodo extraordinario
Partidario del
gradualismo, el doctor José Ramón Cosio
Villegas dice que México no necesita un corset
legal para transitar armónicamente a la democracia, que
es mejor que las diferencias entre órganos de poder -presidente,
legisladores y gobernadores se resuelvan con mucho más
política que con reformas constitucionales inciertas y
riesgosas para el futuro.