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El
nivel de escolaridad de la población constituye
una base para impulsar el crecimiento sostenido de
la productividad nacional y reducir las desigualdades
sociales, más aun ante la innovación
tecnológica y la competencia internacional.
Por ello, abatir el rezago educativo de 34 millones
de mexicanos -cifras oficiales- debe ser una prioridad
nacional y un mecanismo para el desarrollo, ya que
de lo contrario México se perfila como un país
maquilador, alejado de la producción de conocimientos
frente a economías altamente competitivas,
advierte Axel Dridriksson, investigador del Centro
de Estudios sobre la Universidad, en la UNAM.
A pesar de que México se sitúa como
novena potencia económica y séptima
exportadora del mundo, sus indicadores de desarrollo
humano muestran que hay 53.7 millones de pobres y
un deterioro educativo derivado de la reducción
del gasto público en educación, al pasar
de 5.2% del Producto Interno Bruto en 1994 a 4.6%
en el 2003.
Actualmente 21 millones de mexicanos que se ocupan
en actividades económicas no han concluido
la educación básica. Y de éstos,
cuatro millones no han cursado siquiera los cuatro
primeros grados de escolaridad.
Dridriksson señala que las políticas
públicas aplicadas en los últimos 30
años para abatir el rezago educativo poco han
funcionado por el escaso financiamiento del Estado.
Los datos son los siguientes: menos de 5% del PIB
para educación básica y 0.4% para la
educación superior. Países como Estados
Unidos destinan entre 6 y 8% para educación
básica y 2.7% para educación superior.
En este sentido, las cifras correspondientes a la
educación media superior y superior también
son preocupantes: sólo 17% de los jóvenes
de entre 18 y 25 años cuentan con formación
profesional.
Poco se ha hecho para abatir el rezago educativo si
se considera que en 1976, 16.9 millones de mexicanos
mayores de 14 años no habían terminado
su educación primaria, y en 1994, cuando el
nivel secundaria entra a formar parte de la educación
básica, la cifra incrementa a 21.5 millones.
De continuar esta tendencia, se calcula que para finales
del sexenio 37 millones de personas estarán
en esta situación.
Miguel Ángel Vargas, director técnico
pedagógico de la Unidad de Programas Compensatorios
en el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe),
reconoce que no hay una cobertura educativa del 100%,
y que en las zonas rurales e indígenas se concentra
el rezago educativo. Actualmente trabajamos
en 48 mil escuelas primarias y 6 mil de preescolar
seleccionadas con criterios demográficos y
de marginalidad para contrarrestar esta problemática.
Vargas advierte que el desarrollo nacional no puede
desligarse de otros factores: Hay otros aspectos
del desarrollo que son indispensables como la generación
de empleos, porque una sociedad ociosa por falta de
empleo es una sociedad con riesgos en su desarrollo.
Según datos del Instituto Nacional para la
Educación de los Adultos, seis millones de
mexicanos de 15 años en adelante son analfabetas
y más de dos millones de niños de 6
a 14 años no asisten a la escuela. Periodo
en el que se resumen 30 años de políticas
educativas erradas e insuficientes para el desarrollo
del país. 
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