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El
nuevo Reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisión
--anunciado por el expresidente de la Cámara
de la Industria de la Radio y la Televisión
(CIRT), Bernardo Gómez, el 10 de octubre de
2002--, además de representar beneficios económicos
para los industriales del ramo, es un signo de poder
que inclusive rebasa el Estado de derecho, reflexionan
los analistas Alma Rosa Alva de la Selva y Javier
Esteinou.
Coinciden
en que la relación entre el gobierno y los
empresarios de la radio y la televisión es
una historia de complicidades. Los dueños de
los medios electrónicos se vuelven políticos
para beneficiarse desde el poder, afirma la analista
en medios de comunicación Alva de la Selva.
Como
ejemplo cita el caso de Francisco Sánchez Campuzano,
socio mayoritario y presidente del Consejo de las
Empresas del Grupo Siete Comunicación. Actualmente
Sánchez Campuzano es diputado federal e integrante
de la Comisión de Comunicaciones y de la Comisión
de Radio, Televisión y Cinematografía.
No
obstante, las historias de poder y las relaciones
creadas a través de los medios masivos de información
no son algo nuevo. Ya desde la década de los
cuarenta Luis M. Farías tuvo una participación
intensa en el mundo de la radio que combinó
con el ejercicio político --fue diputado, senador,
gobernador de Nuevo León y dirigente sindical.
Durante
los gobiernos priistas esta relación de conveniencias
era controlada por el presidente. De esta manera,
el Ejecutivo imponía las reglas y los empresarios
de la comunicación tenían que someterse
a este conjunto de decisiones tomadas únicamente
por una persona.
Treinta
años después, en el gobierno de Vicente
Fox, el poder cambió de dueño. Los expertos
consultados sostienen que ahora el gobierno se rinde
ante el poder mediático y para avalar este
hecho reparan en el caso más reciente: el conflicto
en CNI Canal 40.
Hoy
los magnates de los consorcios televisivos imponen
sus reglas y ni siquiera la otrora solidez de la figura
presidencial hace sombra. El poder de los medios se
convirtió en el primer poder del país,
consideran Alva de la Selva y Esteinou
Al
respecto, la diputada Heidi Storsberg, integrante
de la Comisión de Radio y Televisión
de la Cámara de Diputados, opina que ante la
actual relación del gobierno federal con los
medios de comunicación es urgente un Estado
de derecho en el que se respete la ley y se eviten
los abusos de poder por parte de cualquier sector.
Alevosía
y ventaja
El nuevo reglamento, afirman integrantes de las mesas
de estudio para la reforma integral de la Ley Federal
de Radio y Televisión, fue redactado en su
totalidad por Bernardo Gómez quien, simultáneamente,
se desempeñaba como funcionario de la CIRT
y ejecutivo de Televisa.
Este
nuevo reglamento está diseñado para
favorecer a los industriales del ramo, advierte la
diputada priista Lorena Beaurregard, secretaria de
la Comisión de Radio y Televisión de
la Cámara de Diputados. Argumenta que el Estado
dejó de percibir 29 mil 594.4 millones de pesos
al reducir el tiempo fiscal del 12.5 al 1.25% que
deben pagar los empresarios del ramo. Ahora sólo
percibe 2 mil 466.2 millones de pesos.
Asimismo
el nuevo reglamento otorga y refrenda cientos de concesiones
sin mayor trámite. En cambio alarga las gestiones
de instituciones públicas o de organizaciones
sociales que piden permisos para operar un canal de
televisión o una estación de radio.
Esta
inequidad propicia que los grandes grupos privados
concentren la radio y la televisión. El 76%
de la radio comercial es controlada por 14 familias.
Tan sólo los Grupos Radio Fórmula, Radio
Centro, Grupo Acir y Televisa aglutinan 47.8% de las
emisoras.
En
televisión la concentración es mayor.
Grupo Televisa opera 306 estaciones de radio, es decir
el 50% del total; mientras que TV Azteca controla
180 estaciones, 30% del total. Así, 87% de
las emisoras concesionadas pertenecen a estas dos
grandes compañías.
El
nuevo reglamento contempla la creación del
Consejo Nacional de Radio y Televisión, cuyo
objetivo es promover la autorregulación en
materia de contenido y fungir como órgano de
consulta del Poder Ejecutivo a la hora de evaluar
el servicio que prestan los concesionarios.
Lo
sorprendente de este Consejo es su conformación.
Está integrado por los secretarios de Educación,
Reyez Tamez; de Gobernación, Santiago Creel;
de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola; y
únicamente participa el él un representante
de la sociedad civil.
La
presencia gubernamental en este órgano no significa
que el presidente pueda reivindicar su figura ante
los industriales de la radio y la televisión.
En la redacción del nuevo reglamento,
Bernardo Gómez no sólo excluyó
el trabajo de las mesas de análisis sino también
al mismo secretario de Gobernación, Santiago
Creel, afirma Aleida Calleja, representante
de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias
(AMRC) en las mesas paralelas a las de la Secretaría
de Gobernación.
La
resistencia
Dos meses después del decretazo, el 4 de diciembre,
53 organizaciones no gubernamentales entregaron al
senador Javier Corral una propuesta de iniciativa
para reformar la Ley Federal de Radio y Televisión.
El 12 de diciembre el Senado le da a la propuesta
el carácter de iniciativa. Un día antes
Bernardo Gómez se había reunido con
legisladores de todos los partidos.
A excepción
de legisladores prisitas, los demás firmaron
para que la propuesta ciudadana se convirtiera en
iniciativa de ley. El senador Genaro Borrego
Estrada justificó el hecho diciendo que como
el PAN ya había firmado era una estrategia
de este partido para presionar, relata Aleida
Calleja.
Aunque
las presiones reales fueron en contra del senador
panista Javier Corral, quien apoyó para que
la propuesta de las organizaciones no gubernamentales
fuera elevada al nivel de iniciativa de ley. El actual
presidente de la CIRT, Jorge Mendoza, le habló
para exigirle el rechazo de la propuesta ciudadana,
o de lo contrario le pasarían la factura
en Chihuahua.
En su momento, además del senador Corral, la
diputada Teresa Gómez Mont --también
panistay juristas destacaron inconsistencias
en el nuevo reglamento.
El
deber
Todo reglamento debe garantizar el desarrollo de la
ley sin alterar su contenido. Por tanto, no puede
crear instancias ni derechos, porque de lo contrario
provocaría inseguridad jurídica. Este
nuevo reglamento se caracteriza por la incertidumbre
jurídica, al erigir el derecho de réplica
y la creación del Consejo Nacional de Radio
y Televisión, que ya existía.
Para
transparentar el otorgamiento de las concesiones el
Poder Ejecutivo planteó la conformación
del Registro de Concesionarios. Sin embargo, la transparencia
del proceso ya está garantizada en la Ley de
Acceso a la Información que aplicará
a partir de junio.
Modificar
el reglamento es facultad del presidente. No le compete
al Congreso. Por tanto, no es inconstitucional,
puntualizan los diputados Juan Carlos Pallares y Heidi
Strosberg. En todo caso, continúan, lo que
ahora nos corresponde es impulsar una reforma integral
a la Ley Federal de Radio y Televisión. Mientras
que los industriales disfrutan la victoria de Bernardo
Gómez, en el Congreso hay ocho propuestas de
los diferentes partidos para reformar dicha ley.
Foto: Miriam Sánchez

Carlos Pallares |
A pesar
de las precisiones sobre las facultades del presidente
Fox, no cesan los embates en su contra. Alma Rosa
Alva de la Selva destaca que la forma en que se hizo
público el nuevo reglamento habla del debilitamiento
de Vicente Fox y de un vacío jurídico
en la materia. Antes el presidente daba a conocer
las grandes decisiones y el pasado 10 de octubre Bernardo
Gómez fue el primero en anunciar los cambios
al reglamento.
En
contraparte, el presidente de la Comisión de
Radio Televisión y Cinematografía de
la Cámara de Diputados, Juan Carlos Pallares,
justifica: De haberse anunciado con anticipación
los cambios al reglamento, se hubieran caído
las negociaciones entre el gobierno y los industriales
de los medios electrónicos debido a que los
partidos políticos y otros sectores hubieran
intervenido.
El
presidente, continúa el legislador, tomó
la determinación de hacer el anuncio en el
marco de la semana de la radio y la televisión,
sin previo aviso, debido a las filtraciones de información,
que lejos de beneficiar lo perjudican.
Y precisa
que el vacío jurídico de las leyes mexicanas
no es privativo de los medios de comunicación,
pues en los diferentes sectores de la sociedad están
ocurriendo hechos que alertan sobre la ingobernabilidad
del país. Por un lado el presidente complace
a los industriales de la comunicación pero
por otra vía pretende recuperar el terreno
cedido, sintetiza Pallares.
Foto: Miriam Sánchez

Romero Apís |
Este
es el juicio que adelantan los diputados priistas
Lorena Beaurregard y José Elías Romero
Apís: Estamos frente al enorme riesgo
de que el aseguramiento de Canal 40 desate un efecto
dominó. Los hechos representan el inicio de
la represión a los medios de comunicación.
La tentación del comercio mediático
y de la mordaza son muy grandes.
capitales@contralinea.com.mx
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