La Comisión
para el Esclarecimiento Histórico de la guerra en Guatemala
(CEH) documentó más de 150 mil muertos y 45 mil desaparecidos,
que se le atribuyen a las fuerzas estatales y a la Unidad Revolucionaria
Nacional Guatemalteca (URNG). Entre 1979 y 1985 se incrementó
la violencia en Guatemala. Las víctimas fueron indígenas
mayas, quienes luego de ser masacrados, fueron enterrados en cementerios
clandestinos. Los restos han sido recuperados 20 años después
gracias al proceso de exhumación.
La Memoria del Silencio
señala que el conflicto armado guatemalteco dejó más
de 150.000 muertos, 45.000 desaparecidos y más de un millón
de desplazados.
La Misión de Verificación de Naciones Unidas para
Guatemala (MINUGUA) dice que la existencia de restos humanos
en un cementerio clandestino hace sospechar que las personas murieron
como consecuencia de un acto criminal. En general se trata
de casos de desaparición forzada, tortura o asesinatos a
grupos de civiles inocentes. Los autores de este tipo de crímenes
no están amparados por la Ley de Reconciliación Nacional.
Los Gobiernos de
los generales Romeo Lucas García y Efraín Ríos
Montt concentraron sus esfuerzos en aniquilar al enemigo interno,
limitándose no sólo a combatir a la guerrilla sino
a atacar sistemáticamente al movimiento social y a
la población en las áreas de fuerte presencia guerrillera,
principalmente población maya según la Memoria
del Silencio.
El informe de la
Memoria del Silencio presenta en 3,400 páginas
el terror que padecieron miles de hombres y mujeres, incluidos niños,
que fueron víctimas de la violencia generada en 36 años
por una guerra civil que pretendía un país justo.
El proceso de exhumaciones
nace con el propósito de establecer la identidad de las víctimas,
analizar las posibles causas de su muerte y buscar las pruebas que
puedan conducir a encontrar y castigar a los autores de estos
crímenes. Concluido este proceso, una vez elaborados
todos los estudios técnicos, las familias pueden sepultar
dignamente los restos de sus parientes conforme a sus religiones
o creencias.
En los primeros meses
del 2002 miembros de la Fundación de Antropología
Forense de Guatemala (FAFG), denunciaron una serie de intimidaciones
y amenazas de muerte en su contra. Desde 1992, equipos de antropología
forense de Guatemala llevan acabo complejos procesos de exhumaciones.
Al 30 de abril pasado habían realizado un total de 281 procesos.