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No
solamente se trata de una concesión arrebatada violentamente
por TV-Azteca a Canal 40, en un hecho semejante a un golpe de Estado,
sino también, dentro de ese contexto, de haberse hecho supuestamente
justicia por propia mano en abierto desafío al imperio de
la ley constitucional.
La
prepotencia del millonario Ricardo Benjamín Salinas Pliego
lleva visos de un golpismo peor que el de Silvio Berlusconi. Y es
que el mexicano ha estado dando pasos para crear un Estado, ya ni
siquiera dentro del Estado, lo cual es gravísimo, sino sobre
los poderes e instituciones, para pisotear impunemente el orden
legal vigente.
Silvio
Berlusconi, primer ministro de la república italiana, creó
y financió un partido de corte neofascista: Forza Italia,
como la punta de lanza política de su complejo industrial-empresarial-medios
de comunicación, para promoverse electoralmente y disfrazar
su asalto del Estado por medio de la compra, con el de moda marketing,
del voto de un electorado clasemediero de ultraderecha.
Salinas
Pliego, de tendero en decadencia, irrumpió en el protagonismo
de los nuevos millonarios cuando el salinismo, al obtener en 1993
(en pleno auge del sangriento golpismo salinista) la privatización
del cartel paraestatal integrado por Imevisión (canales 7
y 13 de televisión). Éste, además, con 19 estaciones
locales y 250 repetidoras.
También,
los bienes muebles e inmuebles de los estudios cinematográficos
América y Churubusco, más
las salas de cine (edificios e instalaciones) de la Operadora de
Teatros.
Y
claro, la todavía sospechosa inversión, como préstamo,
de 30 millones de dólares en la ahora TV-Azteca, propiedad
de Raúl Salinas de Gortari, cuyos intereses y utilidades
han doblado el préstamo salinista al empresario salinista.
En
el asalto con sus fascios a Canal 40, la televisora Azteca, apoyada
con su imperio de medios de comunicación, tiendas, un banco
y la indiferencia-complicidad del gobierno foxista, incurrió
además en un ataque a los servicios de información
y opinión de Canal 40.
Esto
ha sido un precedente fascistoide de parte de quienes, obedeciendo
órdenes del Berlusconi del Ajusco, ejercieron una inquisición
paramilitar contra los periodistas que trabajan en el Canal 40.
Ya
antes el émulo de Salinas Pliego, Pedro Ferriz Jr., había
ejecutado un golpismo antiinformativo contra Carmen Aristegui y
Javier Solórzano, haciéndose también justicia
por su propia mano. Los dos hechos son parte de una escalada contra
el Estado constitucional para establecer un Estado anticonstitucional.
El
Berlusconi del Ajusco no es un empresario schumpeteriano, pero sí
un hombre de (em)presa doblemente salinista, que va por todo al
precio que sea. Su divisa es: violencia e impunidad. Y su grito
de guerra, un eco de aquel: el Estado soy yo.
Todo
porque el gobierno presidencial foxista, en lugar de defender el
Estado de Derecho, arremetiendo contra la prensa y sus libertades,
inauguró en este sexenio la vía libre al dejad hacer,
dejad pasar.
Si
el Berlusconi del Ajusco asalta el poder --los poderes-- del Estado
constitucional, no será una sorpresa, sino una consecuencia
de su golpismo en marcha.
cepedaneri@aol.com
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