El representante de España
en la Comisión de la Lucha contra el Racismo del Consejo de
Europa, hace un diagnóstico sobre la xenofobia en la península.
Madrid, España.
En España hemos sido racistas desde hace 500 años.
Aquí con los gitanos y en América con los indios y
negros, admite el doctor Tomás Calvo Buezas. Y recuerda
crímenes racistas que se han cometido en España, como
el asesinato de la dominicana Lucrecia Pérez en 1992, el
de un ecuatoriano y de algunos marroquíes en el pasado reciente.
Aquí sí hay racistas militantes y xenófobos.
Buezas evoca que
durante la Guerra Civil emigraron a América Latina medio
millón de españoles, principalmente a México
y a Chile, y que en el periodo comprendido entre 1850 y 1950 unos
5 millones de españoles se asentaron entre el río
Bravo y la Patagonia en su huida de la confrontación fratricida.
Por ello tenemos
una deuda con América, además de lo que significó
para España la colonización. Sin embargo, muchos en
España padecen amnesia histórica, incluidos los gobernantes,
pues siempre hemos sido inmigrantes, hemos sido pobres y hecho los
trabajos que otros no querían.
Ahora nos toca
como país desarrollado acoger no siempre con hospitalidad
a poblaciones de otros continentes. Por esa razón
histórica, el luchador contra el racismo ante Europa
se inclina por políticas de gobierno que respalden a los
latinoamericanos, sin desfavorecer la migración de colectivos
como los marroquíes o negros africanos hacia su país.
Fortaleza
Europa
Tomás Calvo Buezas explica que en la actualidad hay
un control y un miedo excesivo a los inmigrantes, porque se ven
más los riesgos negativos que puede tener la inmigración
que la posibilidad de enriquecimiento mutuo no sólo
en los 15 países que integran la Unión Europea sino
en todo el Viejo Continente.
Esto no sucede únicamente
en España sino en toda Europa y en los países
ricos de tradición migratoria, como Estados Unidos, Canadá,
Australia y Japón, que mantienen una doble política:
una abierta, que permite regularizaciones eventuales porque necesitan
de mano de obra barata para desarrollar sus economías; y
otra de severo control, para expulsar a todo aquel inmigrante que
cometa cualquier tipo de ilícitos.
Esta vigilancia extrema
se hizo más evidente después del 11 de septiembre
y en especial con quienes proceden de sociedades islámicas.
Si bien el control de las fronteras es un derecho legítimo
de los Estados, pero anterior a ese derecho está el de las
personas a emigrar en busca de oportunidades en otros países,
comenta el defensor de la migración abierta.
Empleos
repudiados
El especialista aporta cifras sobre los empleos que desprecian los
españoles y en los que se ubican los migrantes: generalmente
80% de los inmigrantes realiza trabajos que los españoles
y las españolas no quieren, ya sea por las condiciones y/o
por los salarios y/o sueldos. Un 30% se concentra en la agricultura
y ganadería, 20% en el servicio doméstico y atención
a ancianos y niños, 15% en construcción, 10% en hotelería
y el resto en profesiones variadas.
En relación
con Europa la inmigración en España ha subido de 1.7
% al 4% en los últimos cinco o seis años, y es similar
a la de Italia y Portugal, aunque está todavía por
debajo de la de Francia, Inglaterra, Alemania, Suiza y Austria,
que tienen alrededor de 9 ciento. Calvo Buezas comenta que por
lancha sólo llega a España 10% de los inmigrantes,
85% lo hace por avión personas que entran al país
como turistas y luego se quedan y el 5% restante por carretera.
Las zonas de las
que proceden los extranjeros en situación migratoria irregular
(unos 200 mil) son en su mayoría el norte de África
(Marruecos y Argelia), África subsahariana (Senegal, Gambia
y Nigeria), países latinoamericanos (Colombia, Ecuador y
República Dominicana), Europa del Este (Rumania, Ucrania
y Polonia) y Asia (China y Filipinas).
La inmigración a España ha subido en los últomos
5 años.
Madrid, Barcelona,
el litoral mediterráneo y los dos archipiélagos canario
y balear son las regiones en las que se concentra el mayor número
de residentes extranjeros. En Madrid vive 19.83 por ciento del total
de extranjeros (158 mil 885), mientras que en Barcelona lo hace
el 16.12% (129 mil 199). El 78% de la inmigración se concentra
en cinco comunidades autónomas y el 22% en las otras 12 comunidades.
Sin embargo, según
Calvo Buezas, la inmigración mexicana es mínima :
unos 4 mil y todos legales. Creo que casi no hay indocumentados
mexicanos. En este caso es una inmigración selecta, que viene
ya con trabajo.
Más
control
El gobierno derechista del Partido Popular (PP) instrumentó
el Programa Global de Regulación y Coordinación de
la Extranjería y la Inmigración en España,
con el que dispone de un sistema de búsqueda y recepción
de información.
Consta de datos primarios
(información obtenida directamente de entrevistas, encuestas
e informes de servicios sociales municipales y autónomos,
de embajadas y consulados, así como de diferentes organizaciones
y asociaciones) y secundarios (fuentes estadísticas oficiales,
estudios sectoriales, análisis o documentos sobre países
de procedencia).
También se
apoya con el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior, que a través
de sensores, radares y aparatos ópticos, centros de mando
y equipos de comunicaciones monitorean el ingreso de extranjeros
en las fronteras terrestres y marítimas españolas.
A la par se realizan
campañas informativas en los países de origen y tránsito
de inmigración irregular para advertir de los riesgos de
explotación y daños físicos que implica una
red de tráfico humano y la dificultad de integrarse en el
país de destino cuando se ingresa de forma irregular.
Requisitos
extremos
Las más recientes reglas de control migratorio en España,
impuestas por el Ministerio del Interior, establecen: Podrá
autorizarse la entrada a España a los extranjeros cuando
se encuentren provistos de la documentación necesaria y válida,
de medios económicos suficientes y un visado si estuviesen
sometidos a tal exigencia.
Además, exigen
documentos que justifiquen el objeto y las condiciones de la estancia
prevista, que los visitantes no estén sujetos a prohibiciones
de entrada ni supongan un peligro para el orden público,
para la seguridad interior o exterior del Estado, o para la salud
pública.
En febrero próximo
la Comisión Consultiva del Consejo de Europa integrado
por los miembros de la Unión Europa y otros 30 más
del Viejo Continente publicará su informe, como cada
cuatro años, sobre el estado de racismo en cada una de estas
naciones.