Cuando Vicente Fox era candidato presidencial vivió en carne
propia el hostigamiento de los servicios de inteligencia que operan
en México.
Por tal motivo, cuando llegó a la presidencia prometió
hacer cambios en el marco jurídico de estos organismos para
que no siguieran trabajando en la discrecionalidad e ilegalidad.
Sin embargo, a dos
años de gobierno esto se ha convertido en una promesa no
cumplida del gobierno de Vicente Fox, pues según el diputado
perredista Luis Miguel Barbosa no se puede hablar de una transición
política concluida cuando los temas trascendentales no han
comenzado a discutirse.
Las iniciativas presentadas proponen actualizar la concepción
del término seguridad nacional, que aparece con connotaciones
vagas en la Constitución, así como darle facultad
al Congreso para legislar en la materia y con ello implementar un
programa integral para coordinar a instituciones como la Secretaría
de Gobernación, Defensa Nacional, Marina, Procuraduría
General de la República, Seguridad Pública, Relaciones
Exteriores, Hacienda y el Estado Mayor Presidencial.
Con ello dice el diputado priista Alberto Amador
el sistema de seguridad nacional gozaría de certeza jurídica
y legitimidad política. Por el contrario, la incertidumbre
que hoy prevalece sólo aumenta la ineficacia y favorece la
comisión de abusos a las libertades individuales y a los
derechos humanos.
Las iniciativas presentadas por los priistas Alberto Amador Leal
y Omar Fayad Meneses y Luis Miguel Barbosa del PRD concuerdan en
reformar varios artículos constitucionales para establecer
un sistema de seguridad nacional con la participación de
los estados y el Distrito Federal y fijar el control del Senado
sobre los organismos de información e inteligencia, pues
reconocen que la falta de una política real de seguridad
nacional como existe en otros países ha provocado que se
desatiendan amenazas que han derivado en el crecimiento de la delincuencia
y la corrupción.
En este sentido Ana María Salazar, asesora en seguridad nacional
del Pentágono, aclara que si el gobierno considera cada vez
más temas como problemas de seguridad nacional es que de
alguna manera acepta su incapacidad para resolverlos.