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Irregularidades en el magisterio
Autor: Carmen Cruz Gracía

Elba Esther Gordillo
El 30 de enero de 1981 los profesores Misael Núñez Acosta y Darío Ayala salían de la escuela primaria Héroes de Churubusco, ubicada en Tulpetlac, Estado de México, cuando un grupo de hombres bien armados a bordo de un Chrysler Le Baron les vaciaron dos cargadores de pistolas calibre 45.

Núñez Acosta —reconocido líder sindical de la sección 36 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) cuya beligerancia irritaba al gobierno— falleció en el acto y su muerte ahora es atribuida a Elba Esther Gordillo, secretaria general del PRI, a quien se sigue una investigación por estos hechos ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp).

La denuncia fue presentada el 27 de noviembre pasado por integrantes de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), que agrupa a más de 400 mil trabajadores docentes.

Además de acusársele como autora intelectual de este crimen, se le investiga por su presunta participación en el desvío de recursos de las cuotas del magisterio nacional.

Desde temprana hora, el 27 de noviembre Gordillo se presentó a las instalaciones de la Procuraduría General de la República para rendir su declaración en torno a estas imputaciones. A su retiro, afuera de las instalaciones, se topó con la prensa nacional, lo cual achacó a una indiscreción de la dependencia.

En la noche dio una conferencia de prensa y aseguró que era inocente de los cargos en su contra. “Es muy fácil acusar y calumniar. Tengo familia, hijos, nietos y es mi deber despejar por ello, por el nombre que les he heredado, cualquier duda”, se quejó.

“Yo también fui disidente alguna vez —añadió—. Esa ha sido la característica más importante de mi vida pública. Fui siempre, sigo siendo una inconforme, del estatus quo, de mi propia forma y usos de maneras de hacer el trabajo sindical”.

El profesor Daniel Ávila, líder de la Sección 18 de la CNTE en Michoacán, afirma que los días de Elba Esther están contados. “Las pruebas que tenemos son suficientes para encarcelarla a ella y a varios miembros de su camarilla”.

Advierte que Carlos Jongitud Barrios también debe pagar por todos los crímenes cometidos en contra del magisterio democrático nacional y comenta que la CNTE tiene registrados 175 casos de profesores asesinados presuntamente por el charrismo sindical, pero que sólo 15 están denunciados de manera oficial ante la Femospp.

También denuncia que Gordillo montó un ostentoso dispositivo del SNTE en todo el país “con nuestras cuotas sindicales, para mover a cientos de maestros, con todos los gastos pagados, incluyendo transportación, hospedaje y la promesa de recorridos turísticos”.

Por su parte, el profesor rural Eugenio Rodríguez dice que a partir de una denuncia presentada contra Gordillo a principios de año por integrantes de la Sección 36 del Valle de México Morales se logró que la maestra fuera a declarar por el crimen de Núñez Acosta, cometido hace más de 21 años.

Rodríguez revela que existen otras acusaciones de la CNTE contra Gordillo ante la fiscalía por presunto enriquecimiento inexplicable y adquisición de lujosas propiedades en México y en otras partes del mundo.

El profesor refiere que se han venido presentando pruebas de que el dinero de las cuotas sindicales fue utilizado para la campaña presidencial de Francisco Labastida Ochoa, así como de otros candidatos a diputados y presidentes municipales.

“Nosotros no tenemos preciso los gastos, pero en la campaña del 2000 el financiamiento que fue utilizado para las campañas políticas hablan de millones de materiales impresos en las oficinas del sindicato y todo este dinero sale de las cuotas sindicales de los trabajadores de la educación, recursos que no tiene contabilizado el IFE”.

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