Organismos internacionales y analistas
advierten que los desacuerdos entre los poderes Ejecutivo y Legislativo
han colocado a la economía mexicana al borde de una nueva crisis
ante la incapacidad para diversificar las fuentes de ingresos del
sector público, las cuales presentan un déficit que
crece anualmente 30% por concepto de Pidiregas.
Si en México
no se tiene la capacidad de crear las condiciones para diversificar
las fuentes públicas y privadas de financiamiento, en muy
poco tiempo habrá desórdenes en la planeación
de programas productivos, más cargos a la ya abultada cartera
de Proyectos de Impacto Diferido en el Registro del Gasto Público
(Pidiregas), una crisis mayor en los pagos de pensiones y, en consecuencia,
una pérdida de la buena imagen de que goza el país
en relación con otras naciones de América Latina.
Paradójicamente y pese a estas llamadas de alerta, los poderes
Ejecutivo y Legislativo determinaron un presupuesto económico
para el 2003 insuficiente para dar cumplimiento a las demandas más
apremiantes del país, sujeto al desenvolvimiento de las cotizaciones
del petróleo y a la reactivación de la economía
de Estados Unidos, a pesar de que ésta se postergará
por varios trimestre más.
Corredurías, analistas, legisladores y la calificadora de
deuda Standard & Poor´s coinciden en que si se siguen
aplazando las reformas estructurales para el país que
incluyen una transformación a fondo de las leyes fiscales,
de energía y laborales, entre otras las perspectivas
de crecimiento económico sostenido se deteriorarán
todavía más y aumentará la deuda gubernamental.
Reformas estructurales aplazadas
De hecho, después de reiterar el grado de inversión
para México, la calificadora de riesgos líder en todo
el mundo Standard & Poor´s, advirtió que si la
reforma estructural no llega se reducirán las perspectivas
de crecimiento, pues habrá una pérdida de inversión
privada y un gasto público limitado para servicios básicos
e infraestructura.
De no atenderse (los cambios estructurales) a la larga podría
dar como resultado mayores déficit fiscales y un aumento
en la deuda gubernamental, lo que podría debilitar la posición
crediticia de México, evaluó.
El déficit del sector público de México llegará
en el 2002 a 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB), de una proyección
original de 0.65%, debido a los costos por 31 mil millones de pesos
que significó la liquidación del Banco de Crédito
Rural (Banrural).
Ingresos fiscales / dependencia del
petróleo
Nivel de impuestos como porcentaje
del PIB
Composición de impuesto como
porcentaje de PIB
El diputado Silverio López Magallanes, integrante de la Comisión
especial de Ganadería del Congreso, afirmó que con
base en el cabildeo efectuado, este costo puede dispararse hasta
80 mil millones de pesos, lo que implicaría que el déficit
público se eleve a 1.7% del PIB.
La correduría Merrill Lynch, administradora de varios fondos
de inversión que manejan cientos de millones de dólares
en los mercados internacionales, lamentó el retroceso que
en materia fiscal y estructural mostró México a los
inversionistas durante el 2002, ya que pese a los esfuerzos realizados
en materia de recaudación el gobierno no pudo ampliar la
base tributaria.
De igual forma y, a consecuencia de ello, Carlos Perylongue, director
de análisis económico de la firma de corretaje, alertó
sobre un escenario negativo en el mediano plazo, con un aumento
anual en el nivel de costo de los Pidiregas de cerca de 30%, con
base en información de la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público.
Partidos políticos rebasados por
demandas económicas
Tomando en cuenta que el registro de los Pidiregas abultará
el déficit del sector público de este año en
cuando menos 500 puntos base, para ubicarse en 5.4%, el escenario
de largo plazo es de un mayor deterioro de las finanzas públicas
y de desencanto para la inversión privada.
Si bien de corto plazo el desempeño de los precios
del petróleo y la recuperación de la economía
de Estados Unidos apoyarían a la economía de México,
en los planes futuros preocupa de igual forma un menor ingreso de
la inversión extranjera directa, afirmó Perylongue,
luego de comentar el panorama de mediano plazo en torno a la confianza
de los inversionistas en el país.
Debido al déficit que presenta el sector público,
la deuda externa sumó 75 mil 341 millones de dólares
al tercer trimestre del presente año, mientras que la deuda
interna ascendió a 760 mil 653 millones de pesos.
Esta es la perspectiva de la correduría Santander Investment:
Muchas presiones por el lado del gasto, sobre todo porque
el 2003 será un año de elecciones federales intermedias.
Precisamente una señal de estabilidad macroeconómica
consiste en respetar como hasta ahora los candados presupuestales.
Las cifras duras
El gobierno federal acepta que durante el 2003 no se percibirá
una importante mejoría del entorno económico internacional,
por lo que los mayores esfuerzos se orientarán hacia el fomento
del mercado interno, con el fin de apuntalar la actividad económica
nacional.
Sin embargo, tanto el Ejecutivo como el Legislativo sostienen
los analistas consultados deben obligarse a retomar la discusión
de las reformas estructurales para el próximo periodo ordinario
de sesiones, que inicia en febrero, pues serán base necesaria
para alentar el crecimiento futuro de la nación.
La parte positiva es que el gobierno reconoce las limitantes
que existen en los ingresos públicos y que debe modificar
la estructura de ingresos para contar con fuentes más estables
de financiamiento, señaló Ramón Hernández,
del área de análisis económico del Grupo Financiero
Ixe.
De acuerdo con el Banco Mundial, a pesar de que en años recientes
el gobierno de México ha mostrado un progreso significativo
en poner en orden sus finanzas públicas, la
posición fiscal es todavía muy precaria.
El organismo añade que las fuentes más estables de
financiamiento provienen de la base de contribuyentes y destaca
aquellos programas que ha echado a andar el gobierno para alentar
el pago de contribuciones, como el esquema multianual de pagos al
Impuesto sobre la Renta (ISR), mismo que se reducirá de manera
gradual al año 2005.
Con un marco jurídico adecuado en los temas fiscales
se estimulará la capacidad de compra, el consumo y la inversión...
México tomará partido de lo que significa contar con
esas condiciones en una posición geopolítica privilegiada,
agregó Ramón Hernández.
Standard & Poor´s , a su vez, sugirió que si el
gobierno y el Congreso trabajan en la creación de medidas
para aumentar los ingresos recurrentes y reducir la dependencia
de los ingresos relacionados con el petróleo, se podrían
fortalecer en forma gradual las finanzas públicas e incrementar
las perspectivas de crecimiento del PIB.
Las previsiones gubernamentales indican que para el 2003 se espera
un crecimiento económico de 3% en términos reales,
una inflación anual de 3%, una tasa de interés promedio
de los Cetes a 28 días de 7.5%, así como un tipo de
cambio nominal promedio de 10.1 pesos por dólar.
Además, en consenso con los diputados y senadores, el gobierno
federal prevé mecanismos de colaboración entre el
Legislativo y el Ejecutivo para la elaboración del Presupuesto
del 2004.