Expropiación a Tepito
Fotos: David Cilia

A un año y medio de la expropiación del predio conocido como “El 40”, en el barrio de Tepito, el gobierno capitalino no ha pagado la indemnización que prometió. Decenas de familias de escasos recursos fueron expulsadas de sus viviendas y deambulan en corredores y casas prestadas. En el Distrito Federal, los pobres también son víctimas de un despojo institucionalizado. La madrugada de aquel 14 de febrero, Lorena González Villena abrió la puerta de su casa. Nunca imaginó la pesadilla que desde entonces vive. Un grupo de 565 policías acababa de tomar por sorpresa el predio. El jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, ordenó la expropiación su expropiación. Las investigaciones realizadas concluyeron que en el lugar se vendía droga, armas, piratería y mercancía de contrabando. Era “el nido de la delincuencia” y su gobierno lo “erradicaría”. Doña Chuy tiene 60 años, mismos que vivió en el predio de Tenochtitlán 40. Ahí nació. Es una antigua vecindad que el terremoto de 1985 casi derribó y se construyó nuevamente bajo el programa de Renovación Habitacional Popular, implantado por el entonces presidente Miguel de la Madrid. El único documento oficial que Gerardo Pérez ha visto de las autoridades es una fotocopia que los policías pegaron en el patio aquella madrugada de febrero. Esa hoja decía que a partir de ese momento podían presentar sus documentos en las oficinas de la Consejería Jurídica para iniciar el trámite de indemnización. El jefe de gobierno se comprometió a pagar la expropiación en menos de dos meses. Ha pasado un año y medio. Gerardo no ve ni el dinero ni un departamento a cambio.