A OCHO COLUMNAS

1a quincena Septiembre 2008

Normal Rural de Saucillo: más allá del hambre y la violencia

De origen humilde y padres campesinos, más de 500 estudiantes –todas mujeres– se forman como normalistas rurales en las aulas de la escuela Ricardo Flores Magón, para luego salir a trabajar en las zonas marginadas o serranas de Chihuahua. Sin embargo, para la Secretaría de Educación estatal, el normalismo rural tiene las mismas características que el enfocado al área urbana

Yenise Tinoco / Julio César Hernández, fotos /enviados

 

 

Saucillo, Chihuahua. Enclavada en un pequeño pueblo, a unos 50 minutos de la capital del estado, la Escuela Normal Rural Ricardo Flores Magón se mantiene firme en la formación integral de normalistas, quienes al concluir sus estudios laborarán en las zonas serranas o marginadas de los municipios de Chihuahua.


Todas mujeres, todas de condición humilde, las 511 alumnas comparten un mismo objetivo: convertirse en maestras rurales y así llevar una oportunidad a aquellos niños que viven en las regiones más alejadas del estado, donde la posibilidad de estudiar se convierte en un lujo ante la escasez de alimento y servicios básicos para subsistir.


Al concluir sus estudios, las normalistas ven de frente el hambre y la miseria que padece la mayoría de los habitantes de las zonas serranas, a donde llegan tras caminar durante horas por brechas agrestes, padeciendo las inclemencias del clima, que en verano supera los 40 grados centígrados y en invierno desciende hasta 20 grados bajo cero. Otras, son enviadas a las regiones desérticas donde el calor y la falta de agua son la constante a resistir.
María Guadalupe Chacón, secretaria de Educación de Chihuahua, dice que la normal rural es una escuela más, que prepara maestros, “y hasta ahí”. Agrega que tiene la misma importancia que la normal Luis Urías Belderráin y la Miguel Hidalgo de Parral (ambas mixtas). Es una fuente de profesores que les permite cubrir la demanda y prestación del servicio educativo estatal.


Vanessa, secretaria general del Consejo Estudiantil Pablo Gómez, explica que la generación 2004-2008 de la normal Flores Magón, que concluyó sus estudios en junio pasado, enfrenta un nuevo reto: 117 normalistas serán enviadas a las zonas marginadas de Ciudad Juárez, que por su acelerado crecimiento poblacional demanda la creación de escuelas primarias y preescolares en la periferia del municipio. La demarcación creció un 61 por ciento de 1990 a la fecha.


Ahí, las nuevas maestras tendrán que afrontar la violencia y misoginia que caracterizan al municipio; además, la pobreza extrema en la que viven cientos de familias migrantes, provenientes principalmente del sur del país, que esperan cruzar a suelo estadunidense, o los ya repatriados que buscan una oportunidad de supervivencia en la ciudad fronteriza más conflictiva de México.
Vanessa explica que antes de entrar a la normal conocen lo que les espera al iniciar su vida profesional: la miseria y la violencia no son ajenas a ellas; más de alguna de las aspirantes la ha padecido; pero, están conscientes de que deben retribuir con su trabajo a la sociedad por la oportunidad que tuvieron de estudiar.


La líder estudiantil considera que el tesón que tienen como normalistas rurales les da margen para ayudar a resolver los problemas que enfrentan las comunidades.


Parte de su formación es saber cómo gestionar ante las autoridades correspondientes la atención a las necesidades comunitarias. “Eso nos caracteriza del resto de los profesores”. Agrega que, para llegar a ser un buen normalista rural, se tiene que dejar de pensar en sí mismo para pensar en el beneficio de la sociedad en conjunto.


La diferencia
La normal inició actividades el 26 de marzo de 1931, con el nombre de Escuela Regional Campesina, en la Hacienda del Carmen de Peña Blanca, Buenaventura. En aquella época aceptaba hombres y mujeres, con la única condición de que fueran hijos de campesinos. En la década de 1940 dejó de ser mixta, para convertirse en internado femenil.


Fue en septiembre de 1962 cuando cambió de nombre, al actual, y de ubicación, al municipio de Saucillo, que la convierte en la única de 16 normales cuyas instalaciones no son una hacienda del siglo pasado.


Las alumnas provienen de siete estados del país: Sonora, Sinaloa, Jalisco, Durango, Michoacán, Coahuila y Chihuahua. Casi el 50 por ciento de éstas permanece en el internado los fines de semana; el viajar a ver a sus familias representa un esfuerzo mayúsculo, no sólo en cuestión de tiempo, también de recursos, por lo que prefieren ahorrar para comprar material extra que utilizan cuando inician las prácticas fuera de la escuela.


Ana Armenta, presidenta del Comité de Módulos, originaria de Durango, visita a su familia una vez al mes, pues el viaje es largo y costoso como para hacerlo cada fin de semana.


La normal cuenta con dos módulos de producción, que la diferencia de las demás escuelas normales tanto públicas como privadas. Desde el año pasado, las alumnas crían cerdos. Empezaron con 21 animales, de dos meses cada uno. Hace cuatro meses vendieron dos, y están próximos a ser comercializados otros tantos.


Los cerdos son alimentados con las sobras de la comida de las alumnas, por lo que invierten poco dinero en comprar alimento especial; además, cada semana se arman un rol para atenderlos: alimentarlos tres veces al día, vigilar que tengan agua en los contenedores y limpiarlos en la mañana y en la noche.


Ana platica que cursó el bachillerato técnico en agronegocios, en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario, por lo que la eligieron para estar al frente del comité. Proviene de una familia humilde de campesinos, empezó estudiar sicología en Durango, pero resultó incosteable. Por ello disputó la beca para entrar a la normal rural en Chihuahua, aunque esto implicara estar lejos de sus parientes.


La normal cuenta con otro módulo de producción. El año pasado plantaron 250 árboles de durazno y chabacano en una extensión de aproximadamente 100 metros cuadrados: las plantas ya empiezan a florecer. Las alumnas diseñaron su propio sistema de riego para mantener húmeda la tierra; en verano la temperatura supera los 45 grados centígrados, lo que provoca la rápida evaporación del agua.


Vanessa explica que los módulos de producción son creados para que las alumnas aprendan cómo crear empresas sustentables, desde la organización hasta su manejo, para que al momento de ir a una comunidad pongan en práctica dichos conocimientos y generen maneras de supervivencia para la comunidad.


Más allá de la educación
La formación profesional que reciben las alumnas les permite ofrecer a los pobladores de las regiones donde son asignadas un apoyo más allá del educativo: su objetivo es el desarrollo de la comunidad, “tanto en la parte humana como en la económica”.


Aprovechan cada hora del día. Además de sus clases regulares, tienen clubes culturales: danza folclórica, teatro, rondalla, banda de guerra, mariachi y estudiantina; todos los jueves presentan eventos socioculturales para los pobladores de Saucillo en el foro escolar, que hoy se encuentra en remodelación gracias a las presiones que ejerció el consejo estudiantil ante gobierno del estado, para que costeara la obra.


Carmen, secretaria del Comité de Orientación Política e Ideológica del Consejo Estudiantil, explica que cuando ella entró a la escuela, hace un año, el foro se encontraba en malas condiciones; desde 1962 no se cambiaban las tuberías ni se había dado mantenimiento al espacio, por lo que gestionaron ante las autoridades locales presupuesto para remozarla.


También practican al menos un deporte: basquetbol, futbol o voleibol. Cuentan con un gimnasio, canchas multiusos, una alberca cerrada –porque hace aproximadamente 20 años una estudiante se ahogó– y una cancha de soccer, en malas condiciones: el gobierno no ha respondido a la petición de reacondicionarla.


Por cuenta propia
Las instalaciones nunca están solas, siempre hay alumnas de guardia, pendientes de las necesidades de la misma. Son ellas quienes en ocasiones realizan las obras de mantenimiento, pintura, acondicionamiento de áreas de estudios y esparcimiento.


La normal Flores Magón no sólo se distingue del resto por no estar en una hacienda: en sus paredes, los murales no son de índole político. En las puertas de sus salones se observan imágenes del personaje Winnie de Pooh, muñecas, paisajes llenos de flores de colores.


En sus butacas, casi todas forradas con plástico, el papel decorativo con motivos infantiles domina la escena. Los patios están adornados con piedras pintadas de colores, como la “sandía” que da la bienvenida a la hemeroteca.
No obstante, en la entrada del estacionamiento hay un mural donde aparece Pablo Gómez, egresado de la normal, quien comandara el movimiento que intentó asaltar el cuartel Madera en 1965, en medio de la lucha agraria en Chihuahua. Además, fuera del “cuarto de guerra” del Consejo Estudiantil, se encuentra una imagen de Ernesto Che Guevara.


Vanessa explica que la poca presencia de murales políticos fue un acuerdo con la base estudiantil, que decidió arreglar sus salones con motivos infantiles, como en las escuelas primarias y preescolares, donde en un futuro trabajarán.
La líder estudiantil asegura que la ausencia de pinturas de tinte político no refleja su falta de compromiso con la causa por la cual luchan, como parte de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). “Nuestros ideales están intactos”.


La Federación
Vanessa dice que en la FECSM se trabaja arduamente para que las normales sigan adelante cada día. El compromiso por parte de los alumnos siempre está presente: no descuidar el lado humano, dejar de lado el egoísmo para pensar en el bienestar de la sociedad.


Agrega que la esencia normalista rural se caracteriza por manejar cinco ejes: académico, deportivo, cultural, módulos de producción y político, todos encaminados a trabajar en conjunto para crear profesores interdisciplinarios, con el fin de desempeñar una mejor labor en el entorno rural, a donde están destinados a servir los futuros maestros.


Por eso –agrega– presentan examen sólo aquellas personas que realmente necesitan estar en la escuela y están dispuestas, al terminar su formación, a partir a los lugares más alejados, que es donde tendrán sus plazas. Al inscribirse se pide una carta que acredite que son de escasos recursos.
Vanessa considera que deben acudir a cubrir las plazas en el lugar que se les asigne. Es un compromiso formal que se tiene como base estudiantil ante los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua. Las plazas que se asignen no se van a rechazar.


Pliego petitorio
La líder explica que cada año se hace un pliego petitorio para ser presentado al gobierno estatal, el punto principal que se pide es el respeto a la organización que tienen como Consejo Estudiantil, perteneciente a la FECSM.
Agrega que otro de los puntos es el aseguramiento de las plazas que se dan cada año, que deben ser automáticas, además de cubrir la matrícula de egresos por ingreso con las nuevas alumnas. El resto es primordialmente el abastecimiento de material didáctico y el cambio del mobiliario viejo por nuevo.
Este año también se pidió un autobús, para mayor seguridad de las estudiantes cuando salen a hacer prácticas profesionales. Existen cuatro camiones, pero ninguno de éstos está en buenas condiciones. Carmen dice que ya van muy avanzadas las pláticas con las autoridades para que se apruebe el vehículo.


Por primera vez pidieron al gobierno estatal se entregue toda la documentación que describa, de forma puntual, el presupuesto anual que se le entrega a la escuela. “Queremos conocer en qué se gasta el dinero”.
Las integrantes del Consejo Estudiantil desconocen cuál es el presupuesto que se destina a la normal cada año. Sólo saben que se reciben 32 pesos diarios para cubrir la ración alimenticia por cada alumna.


Carmen considera que, aunque parece poco dinero, su manutención es buena. Su nutrición es balanceada y de calidad; por gestiones del consejo se contrató a una nutricionista que vigila la alimentación.


Además, las alumnas de cuarto año, que en su mayoría hacen prácticas y no permanecen en el internado, reciben 1 mil 200 pesos mensuales, 700 provenientes de recursos federales y 500 de fondos estatales. El resto sólo recibe la ración y el equivalente a nueve pesos a la semana, es decir 468 pesos al año, que se les entrega cada fin de semestre, principalmente para cubrir necesidades primarias y de blancos. Al inicio del ciclo escolar se les proporciona todo el material didáctico que utilizarán durante los próximos seis meses.


Rodolfo
La higiene es un elemento importante dentro de la escuela, las instalaciones son limpiadas todos los días por las mismas estudiantes, cada área común le corresponde a los grupos que semanalmente se asignan.


La normal cuenta con enormes jardines, por los cuales se pasea Rodolfo, el único macho, que sin importar la hora permanece en el lugar: un pavorreal que adoptaron como mascota; fue el único que quedó del módulo de producción donde, hace algunos años, criaban ejemplares de esta especie.


El único lugar a donde no puede entrar son los dormitorios, divididos por grados y grupos. Hay ocho cuartos grandes, que a su vez están fraccionados en cubículos de unos 20 metros cuadrados, donde duermen cuatro alumnas. Ahí todo tiene que estar en su lugar, y al igual que en los salones, las imágenes de caricaturas sobresalen.


Las alumnas cuentan con un área de lavandería, donde sólo se les reciben sábanas y cobertores. Los lavaderos son ocupados en su totalidad los fines de semana; al lado, una enfermería que cuenta con un consultorio, donde está un doctor todas las mañanas. Una vez a la semana va un odontólogo, para atender las necesidades de las estudiantes. Además, cuentan con un espacio habilitado como pequeño hospital, con cuatro camas.


La normal tiene una hemeroteca, que funciona también como sala de cómputo; una biblioteca, que a decir de las estudiantes, es la mejor: cuenta con todo el material de lectura necesario para realizar sus tareas, incluso es consultada por alumnos de otras escuelas.


Pilar en la educación
Manuel Sáenz Blanco, director de la institución, dice que este tipo de sistema es un pilar para la educación en México, porque brinda la oportunidad a jóvenes humildes de los sectores más desprotegidos de continuar sus estudios y realizarse como seres humanos. Las normales se caracterizan por preparar alumnos para que tengan un mayor acercamiento en el medio rural.


Sáenz Blanco, normalista de profesión, afirma que cuentan con lo esencial para satisfacer las necesidades básicas de las estudiantes; pero les falta cubrir la parte de los avances tecnológicos para el desempeño como maestros.
El directivo considera que la escuela debe contar con una planta de investigadores de tiempo completo, para desarrollar y generar propuestas encaminadas a un mejor desempeño docente.


Sólo presentan los proyectos
Sáenz Blanco dice desconocer el monto presupuestal anual asignado a la normal. Argumenta que sólo se presentan los proyectos ante el gobierno estatal, para su aprobación; de ser así, las autoridades estatales desembolsan los recursos para cubrir dichas necesidades.


“Desconocemos cuánto dinero se nos da y de qué manera. Cuánto es el costo por alumna; no manejo esos datos, ya que no hablamos sólo de la alimentación, también están los servicios de lavandería, enfermería, biblioteca, sala de cómputo.”


El directivo asegura que la relación con las autoridades estatales “es muy buena”.


Secretaría de Educación
María Guadalupe Chacón, secretaria de Educación estatal, dice que en Chihuahua quisieran tener un mayor respeto a la norma por parte de las estudiantes de la Normal Rural Flores Magón; sin embargo, acepta la historia y tradición de la escuela: “Hay una particularidad que tiene la normal rural”.


Chacón agrega que las autoridades estatales están buscando que “las muchachas” se comprometan con un nivel de convivencia diferente. Aunque considera que la relación ha sido bien llevada. Las alteraciones del orden público cada vez son menos y esto se debe al respeto con el que se lleva una relación.


Asegura que “todos se van a la sierra, y cubren ese tipo de plazas. La gran demanda está en Ciudad Juárez y hacia allá va la Normal Rural de Saucillo y la Miguel Hidalgo de Parral”.


Los extremos
Chacón explica que en Chihuahua se presentan dos “extremos”, la orografía y la configuración social. Existe una gran dispersión en los 240 mil kilómetros cuadrados que conforman el estado, donde hay 3 millones 400 mil habitantes, de los cuales 1 millón 800 están en Ciudad Juárez.


Además –dice– en la sierra viven cuatro pueblos indios, que representan una población de 120 mil habitantes, desperdigados en pequeñas comunidades de menos de 100 personas, y a todos hay que prestarles el servicio conforme a las herramientas que el estado ha diseñado.


Chacón asegura desconocer el presupuesto anual que le es entregado a la Normal Rural Flores Magón. Explica que éste depende del número de proyectos que entregue la institución para su autorización, así como las necesidades que a lo largo del año escolar presenta el Consejo Estudiantil ante las autoridades.

 

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Normal Rural de Saucillo
Nombre: Escuela Normal Rural Ricardo Flores Magón
Año de creación: 1931
Total de alumnas: 511
Egresadas por año: 117
Beca de alimentación por estudiante: 32 pesos diarios
Actividad productiva: cría de cerdos y cultivos de duraznos y chabacanos
Las alumnas provienen de: Sonora, Sinaloa, Jalisco, Durango, Michoacán, Coahuila y Chihuahua
Clubes recreativos: danza folclórica, teatro, rondalla, banda de guerra, mariachi y estudiantina

 

 

 

Recuadro

 

 

 

 

Revista Contralínea / México

Fecha de publicación: 01 de septiembre de 2008 | Año 7 | No. 109

 

 

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