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El gobierno de Felipe Calderón
redujo considerablemente los recursos destinados al apoyo de migrantes mexicanos y suprimió la atención a los detenidos portadores
de VIH/SIDA y tuberculosis en la frontera con Estados Unidos
Nydia Egremy
La asistencia jurídica
urgente a los mexicanos en el extranjero, así como la atención a repatriados y
visitas a centros de detención migratoria, son los programas de ayuda a
emigrantes que el gobierno redujo para este año, mientras que el apoyo a
mexicanos con VIH/SIDA, simplemente desapareció del Presupuesto de Egresos de
La asesoría y apoyos
materiales que no llegarán a los mexicanos en Estados Unidos por esa decisión
gubernamental son el Programa de Atención a Migrantes Detenidos por Vigilantes de
Los programas cuyos
montos económicos se redujeron sustantivamente son el de Asesoría Jurídica
Urgente para Mexicanos en el Extranjero, que en 2006
ejerció 45 millones de pesos y en 2007 sólo recibió 7 mdp.
El de Defensa de Condenados a Muerte, que en 2006 recibió 15 mdp y este año sólo recibió 6 mdp;
igual ocurrió con el de Repatriación a Personas Vulnerables, 15 mdp en 2006 y sólo 5.4 mdp en
2007. Este recorte también alcanzó al Programa de Consulado Móvil y Consulado
sobre Ruedas, que en 2006 ejerció 25 mdp y bajó a
17.4 mdp para 2007.
De esa manera, el primer
presupuesto de la administración de Felipe Calderón, cuyo monto estimado es de
2.26 billones de pesos, es decir casi 208 mil millones de dólares para 2007,
sólo destinó mil 672 millones de pesos para financiar programas de atención a
los emigrantes. El contraste entre esa suma y los casi 24 mil millones de
dólares que los mexicanos en
Esa suma representa unos
152 millones de dólares, que equivalen al 0.6 por ciento de lo que ingresa al
país por concepto de remesas, dice Jacques Medina, quien desde que se aprobó la
medida, en diciembre pasado, rechazó esa reducción presupuestaria. Esa cantidad
“está por debajo de lo que requerimos en 62 por ciento”, expresó al tiempo en
que reiteró que la tendencia a la baja en esos programas se mantiene desde el
PEF de 2006.
En contraste, Andrés
Bermúdez, diputado emigrante por el partido Acción Nacional (PAN), respondió de
esta manera a la medida: “Sí, se necesitan más recursos para algunos programas
y se van a obtener, pero hay que entender que se trata de una cuestión
política”. Bermúdez y Jacques Medina integran
El escenario antes
descrito le sugiere a Javier Urbano, especialista de
Agrega que no sólo se
trata de asignar más recursos a la protección consular: “Ese es un discurso
bastante atrasado. Se debe considerar la forma de aumentar las capacidades de
la protección migratoria y cambiar los principios de ese concepto, que es muy
limitado y reduce la responsabilidad de los burócratas de la diplomacia”. El
investigador propone ampliar la visión de la asistencia consular sin limitarse
sólo a la protección.
En su opinión, visión del
gobierno mexicano es: “proteger es suficiente”; sin embargo, mientras que las
zonas de asentamiento de emigrantes han cambiado, la ubicación de los
consulados mexicanos permanece igual: “Eso me sugiere dos cosas: una, que
muchos cónsules están nada más de turismo, y dos, que quienes realmente
trabajan, de verdad hacen verdaderos apostolados”.
Para ser más eficaces,
Urbano Reyes propone ampliar la cobertura de los consulados mexicanos. “Que
tengan alcance en ciudades intermedias, como un consulado móvil permanente,
donde no se mueva la oficina pero sí los funcionarios y que permanentemente
estén presentes en rangos de tiempo”. Aunque parece claro que los recursos
económicos sí interesan, “antes hay que ver para qué fines se destinan. Se debe
trabajar para definir un aumento en los gastos de protección consular, pero
también para aumentar su eficacia”.
El catedrático lamenta
que la administración pública –“ésta y las anteriores”– se acerca poco a
quienes trabajan en temas de migración. Esa lejanía da por resultado medidas
que se adoptan “por sentires o por contentillo, y eso
provoca irritación en quienes trabajamos los temas de migración, pues
observamos políticas sumamente limitadas”, que van a contracorriente de las
medidas que se deben adoptar por la importancia de los temas.
Sin diálogo
“Seguimos anquilosados en
el esquema de los consulados tradicionales y no somos capaces de percibir que
se está desviando y modificando el flujo migratorio hacia regiones en donde
antes no veíamos a un solo mexicano. Tenemos que modificar la cartografía de la
ubicación de los consulados”, destaca Ventura. Esa transformación contribuirá a
elevar la eficacia de una gran parte de los funcionarios de consulados móviles.
Otra limitante en la
protección consular es la falta de una política de vinculación con las
comunidades de emigrantes. “Es preocupante porque no hemos logrado hacernos de
un buen mecanismo de comunicación con ellas, y algunas han adquirido poder
político”, señala el investigador, quien sugiere que esas agrupaciones serían
gestoras e intermediarias de la asistencia de los consulados. Un ejemplo sería
con las agrupaciones de indocumentados, que son los más vulnerables, y cuyas
necesidades conocen bien las comunidades organizadas.
Subraya que tampoco se
tiene una percepción real del valor de la comunidad ya organizada. Es decir,
cómo pueden contribuir los clubes de zacatecanos, de oaxaqueños, o de poblanos
a ampliar el trabajo consular hacia otros mexicanos en Estados Unidos. De qué
manera ellos pueden ayudar a transformar la actividad de protección en una
herramienta de asistencia.
Para Alejandro Anaya,
coordinador del área de Estudios Internacionales de
Si el Estado carece de
recursos, “no se le puede exigir mucho –plantea–; sin
embargo, si no hay progresividad en la ayuda y, en
cambio, hay regresión en los recursos para ese rubro habría que señalarlo y
criticarlo muy fuertemente”.
Según Anaya, hay que
tener cuidado al identificar los 24 mil millones de dólares que envían los
emigrantes a México como recursos del país. “Ese dinero no pasa por sus manos,
sino que se va a las familias, aunque cabe preguntarse: ¿cuánto ingresa al
gobierno en términos de impuestos de esos 24 mil millones? Y de eso, ¿cuánto
dedica éste a los emigrantes?
Se podría argumentar –indica– que la mayoría de ese ingreso va al consumo, que en
muchos casos implica un Impuesto al Valor Agregado (IVA). Si gran parte del
consumo se dedica a bienes, ampliación de viviendas, equipos electrodomésticos,
éste generaría impuestos, aunque es difícil medirlo, porque también se va para
alimentos y medicinas que no tienen IVA.
Desde el 9 de octubre, Contralínea buscó conocer la versión de la cancillería sobre este recorte presupuestal, sin embargo, no obtuvo respuesta.
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Revista Contralínea
México
Fecha de publicación: Noviembre 2a quincena de 2007 | Año 5 | No. 91
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