Contralínea  

Políticas de salud “nuevo fraude”

Erika Ramírez
Los operativos del Ejército para combatir al narcotráfico y la promoción de programas en materia de salud son sólo “una salida histérica” de Felipe Calderón para legitimarse como presidente, luego de atravesar por un turbio proceso electoral: especialistas.

Felipe Calderón

 


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El Seguro Médico para Una Nueva Generación constituye “un nuevo fraude” a la sociedad, que se fragua desde la Presidencia de la República, sin un centavo asignado en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF). Este programa pretende asegurar a todos los niños que nazcan durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.

De la mano de este esquema continúan: el Seguro Popular, promovido durante el sexenio foxista, y las llamadas “Caravanas de la salud”. Las iniciativas son, a decir de especialistas y legisladores, medidas “populistas y demagógicas” que no asegurarán que sea cumplido el artículo cuarto de la Constitución, el cual señala que el Estado deberá garantizar salud a los mexicanos.

Gustavo Leal Fernández, investigador del área de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional Autónoma Metropolitana (UAM), plantel Xochimilco, hace un balance del Seguro Popular y de las medidas adoptadas en esta materia por el presidente Felipe Calderón Hinojosa. El especialista asegura que ninguna es eficiente.

“La experiencia del Seguro Popular durante el foxismo es un fraude, porque el paquete de intervenciones se compromete a una expectativa de atención que no puede cumplir el sistema de salud en este momento. Ése es el corazón del problema”, asegura.

Desde 2003 el programa, que ahora retoma el gobierno del michoacano, ha venido afiliando a millones de familias en todo el país, mismas que no contaban con servicios de salud por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ni del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Para el catedrático de la UAM, la historia del Seguro Popular es sumamente “decepcionante”, como política pública. “Está asociada a un presidente incompetente, como lo fue Vicente Fox, no enterado nunca de las maniobras demagógicas de su secretario de Salud, Julio Frenk”.

Sin embargo, el fondo del problema, dice Leal Fernández, consiste en que en ningún momento el método del gobierno “del cambio” se planteó como un “programa médico para mejorar los servicios y la situación de los equipos de salud: médicos, enfermeras y profesiones afines.

“Ése es el inconveniente que compromete la operación entera de un programa. ¿Cómo es posible que un país de 104 millones de habitantes votara un engendro, cómo yo le llamé, que de ninguna manera estaba orientado hacia la principal demanda del cambio?”

El investigador de la UAM advierte que el modelo empleado por Vicente Fox (y al que le prometió “continuidad” Felipe Calderón, al asignarle recursos por más de 26 mil millones de pesos en el Presupuesto de Egresos de la Federación –PEF–, aprobado por la Cámara de Diputados en diciembre de 2006) no es más que un “programa que ilustra de manera muy precisa lo que es el arco final de las políticas neoliberales mexicanas, desde 1982 hasta la reciente administración. “Es un programa singular por lo siguiente: es abiertamente descarado que quiere hacer explícitos derechos sociales y lo que en verdad hace es que restringir la atención médica”, dice.

Bulmaro Guerrero Cárdenas, secretario general de la sección V del IMSS, coincide con el experto universitario y añade que “obedece a la demagogia del gobierno para justipreciarse, pero no tienen ninguna razón de ser”.

El artículo cuarto de la Constitución señala que “toda persona tiene derecho a la protección de la salud”. Sin embargo, la política de salud del régimen panista “obedece a instrucciones del Banco Mundial que dicta hacer paquetes de salud y venderlos a buen precio. La tendencia internacional es establecer competencias. Entonces, para los grandes empresarios, los dueños del dinero en el mundo, el hecho de que haya monopolios en el sector no les favorece las tasas de ganancia”, dice el líder sindical.

Guerrero Cárdenas asegura que “el Seguro Popular es una manera solapada de cobrarle a la gente más necesitada la atención médica, a través de paquetes. No abarca todo el abanico de posibilidades de la enfermedad, sino eventos de tipo casi preventivo. No tiene contempladas cirugías de mayor complejidad, atención médica de tercer nivel ni de instituciones de investigación”.

Metas de afiliación y opacidad financiera 

Gustavo Leal

Al cierre de 2006, la Secretaría de Salud reportó que se habían alcanzado grandes logros con la integración de 5.1 millones de familias mexicanas al Seguro Popular. “Estas cifras representan sólo metas de afiliación y es algo increíble en el país, cuando tenemos dos grandes instituciones que tienen capacidad resolutiva de atención aunque con problemas de financiamiento, porque no les han dado más recursos: el IMSS y el ISSSTE.

“Lo que es increíble es que el poder legislativo no haya metido las manos porque le fueron dando dinero crecientemente. Cuántos millones de pesos no le dieron al Seguro Popular en 2006, ni más ni menos que 17 mil millones de pesos. Qué pasa con eso”, cuestiona Gustavo Leal.

Al respecto la organización civil Fundar, Centro de Análisis e Investigación, A.C., señaló en diciembre pasado en el “Balance del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2007: Prioridades, Problemas y Gasto Insuficiente”, que el sector social que mostró un incremento importante en su gasto programado es el del Seguro Popular que crecerá 56.4 por ciento.

Dedicada a la incidencia y monitoreo de políticas e instituciones públicas por medio de la investigación aplicada, la reflexión crítica y propositiva, la experimentación y la vinculación con actores civiles, sociales y gubernamentales, Fundar señala que si bien el número de afiliados al Seguro Popular “ha crecido de manera constante, los resultados por entidad federativa son muy desiguales”.

“Para 2005, en las entidades de muy alta marginación solamente se había afiliado al 27 por ciento de familias, mientras que el promedio nacional se ubicó en 35 por ciento. En cuanto a la cobertura del Seguro Popular a nivel local, es menor en los municipios a medida que aumenta la marginación de los mismos”.

Sin embargo, la institución que preside Sergio Aguayo, profesor-investigador de El Colegio de México hace énfasis en el manejo de los recursos y señala que “a pesar de que ha sido un enorme avance el que año con año se destinen recursos frescos a la expansión del gasto de salud, los fondos asignados al Seguro Popular son los más opacos de todo el presupuesto.

“La información que la Comisión Nacional de Protección Social en Salud ofrece, a lo largo del año, sobre el ejercicio de los recursos no da cuenta de la forma en que son utilizados en las entidades, ni de las cantidades que aportan los estados para el Seguro Popular. No desglosa el gasto para distintas intervenciones, no especifica los rubros de atención que ha ido absorbiendo y no rinde cuentas sobre el uso del fondo de gastos catastróficos”, dice el informe.

La institución advierte a través de su estudio que “esto tiene implicaciones serias para el balance del sistema de salud como tal, ya que es la Comisión del Sistema de Protección Social en Salud la que concentra la información e, implícitamente, le quita cada vez mayor peso al papel rector de la Secretaría de Salud en el sector”.

Dónque quedó el dinero

Gustavo Leal, catedrático de la UAM, agrega que “no sabemos que han hecho con ese dinero. El actuario Juan Antonio Fernández Ortiz, Comisionado Nacional de Protección Social en Salud, desde el gobierno foxista y ratificado en esta administración, se ha dedicado a contratar una firma para que le acredite los productos del sSguro Popular, además de que él y su equipo tienen unos salarios altísimos, entre otras cosas”.

Marisela Contreras Julián, integrante de la Comisión de Salud por el Partido de la Revolución Democrática en la Cámara de Diputados, señala que el Seguro Popular es un mecanismo para privatizar los servicios de salud y que el Estado rehúya su responsabilidad constitucional de dotar de servicios la ciudadanía, pero además es un sistema de fortalecimiento de la medicina privada.

“Esos recursos están descapitalizando a las instituciones que son los centros de formación de una gran cantidad de profesionales de la salud, como es el IMSS, el ISSSTE y la Secretaría de Salud. A mí me pareció un exceso que el Seguro Popular creciera a tal grado porque esos recursos se podrían dirigir a las instituciones públicas, construcción de hospitales, creación de infraestructura y de personal para la atención de la salud”, dice.

Mientras, el diputado panista Ector Ramírez Barba dice que “el avance más significativo que se tuvo en el sexenio de Vicente Fox fue la instrumentación de la Protección Social en Salud”.

No obstante, el legislador del Partido Acción Nacional admite que “es probable que este programa no llegue todavía a los más desprotegidos, pero esto se debe a que si bien es cierto que el Seguro Popular es un mecanismo de financiamiento, éste es operado por cada uno de los estados.

Explica que en aquellos lugares donde aún no hay Seguro Popular es porque lleva implícitas dos cosas: “primero que se va afiliando conforme lo marca la ley, el 14.3 por ciento por año, y segundo porque el gobierno de ese estado, que tiene que poner monetariamente la mitad de un salario mínimo de cada familia, también tendrá que aportarlo”. 

Nuevos paquetes de salud

El pasado 8 de enero, el presidente de la República puso en marcha una nueva modalidad en materia de salud, el Seguro Médico para Una Nueva Generación. Yautepec, Morelos, fue la sede donde Felipe Calderón -acompañado de su esposa Margarita Zavala y del secretario de Salud, José Ángel Córdoba Villalobos- hizo el anuncio oficial.

En ese escenario, “Calderón Hinojosa se comprometió a asentar las bases para reducir a dos terceras partes la mortalidad de niños menores de cinco años hacia 2015 y también indicó que durante 2007 el Seguro Popular registrará un millón 700 mil familias que no contaban con ningún tipo de servicio de salud”, dice una nota de los reporteros Sergio Javier Jiménez y Justino Miranda, de El Universal.

No obstante, en el Presupuesto de Egresos de la Federación, no existe ninguna partida que asigne recursos a esta iniciativa. 

Gustavo Leal, investigador de la UAM Xochimilco, dice que “esto no es más que una ocurrencia de campaña de Felipe Calderón, que de salud y seguridad social, desconoce”.

Y es que en su afán por conquistar al electorado mexicano, el ahora presidente aseguró que todos los niños nacidos en su administración traerían una "torta bajo el brazo y un seguro médico".

“Son 743 mil niños los que nacerán en 2007, qué les van a dar, lo mismo que no dan en el Seguro Popular, basta ver cómo está un baño, una cama, no tienen idea de la situación real del país, es una vergüenza”, dice el catedrático.

El 9 de enero, en Hueytlalpan, Puebla, acompañado del controvertido gobernador Mario Marín, inauguró las Caravanas de la Salud y prometió que se colocarán unidades móviles de atención en zonas de alta marginación.

Leal Fernández enfatiza: “Hay que considerar que Felipe Calderón fue un candidato virtualmente derrotado, que fue el trabajo de los encuestadores el que lo levantó. Aquí no podemos dejar de ver lo que representó el gran problema del desaseo electoral y la sombra que ellos mismos han construido.

“Creo que hay una desesperación histérica porque sólo a un gobierno tan malo como el de Calderón se le puede ocurrir presentar este programa, hablar de las caravanas y de las guarderías. Es sólo para legitimarse. Lo primero que vimos fue que sacó al Ejército a las calles, pero en la agenda social se quiere vestir de algo nuevo. Ni cuenta se da del ridículo que está haciendo. La diputada perredista Maricela Contreras, integrante de la Comisión de Salud, coincide con el académico y agrega que “este es un programa discriminatorio. “¿Qué se va a hacer con los otros hijos que han nacido antes que el primero? Lo único que podemos ver es un manejo demagógico y un programa populista, tanto han criticado ellos esto. No es más que un asunto publicitario, que su efectividad no apoya a la gente más humilde en resolver sus problemas y menos a los niños. Un asunto de impacto”. 

Respecto a cómo se llevará a cabo el manejo de los recursos que no están contemplados en el gasto de 2007, la legisladora advierte que “tenemos que estar muy atentos desde el Congreso. En el caso de salud, si hay algún desvío a cosas que no han sido aprobadas y no fueron presentadas en la Comisión, que no vinieron en el proyecto de egresos y tampoco fueron aprobados en el pleno, se estaría incurriendo en un mal manejo de los recursos”.

Mientras el diputado panista Ector Ramírez Barba asegura que no existe irregularidad alguna en el manejo de los recursos que serán asignados a este nuevo programa Seguro Médico para Una Nueva Generación, de los fondos del Seguro Popular.

De haber cualquier indicio de malos manejos, el legislador agrega “a nosotros no nos toca defender al Ejecutivo, nos toca verificar que haga las cosas como debe de ser. En caso de que se detecten irregularidades se actuará en consecuencia”.

 

Publicado: Febrero 1a quincena de 2007 | Año 5 | No. 72



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