Actualmente, en los tribunales se ventilan acciones penales y civiles contra los periodistas Miguel Ángel Granados Chapa, Miguel Badillo y Jorge Morales Borbón (respectivamente, escribiendo y publicando escritos sobre cualquier materia, en el periódico Reforma, la revista quincenal Contralínea y el diario sonorense El Imparcial). Son las embestidas de los intereses creados privados y públicos quienes, con su poder político y económico, buscan revertir la información y crítica a sus actos y omisiones, llamándose difamados y/o calumniados para tratar de encarcelar periodistas y obtener el botín de indemnizaciones.
Llegan amenazas contra Joaquín López Dóriga, Denisse Dresser, Ciro Gómez Leyva, Carlos Marín... bajo la divisa, con tufillo fascistoide, del ex priista disfrazado de perredista Ricardo Monreal Ávila (uno de los “plumíferos” de la oposición). Lo mismo la embestida a Ricardo Rocha, no por los integrantes de la lucha civil oaxaqueña, sino por los delincuentes que se han aprovechado de la resistencia pacífica que libran los mexicanos de esa entidad.
Hasta la SIP, en vivo y en directo, y en su cara, le espeta a Fox que México, como Colombia, “es uno de los dos países más peligrosos para desempeñar el periodismo... Esperamos, dijo Diana Daniels al todavía inquilino de Los Pinos, que en los últimos días de su gestión usted trate de hacer un esfuerzo mayor para proteger a los periodistas, ya que tristemente bajo su liderazgo México sigue siendo uno de los dos países más peligrosos para los periodistas”.
Y es que con el foxismo se inició un nuevo capítulo del abuso del poder para tratar de censurar previamente las libertades de prensa, manipulando la publicidad oficial a favor de quienes favorecen, con su silencio, los excesos de Mart(h)a y del mismo Fox, llegando a que éste, públicamente, azuce a su cónyuge para que demande, verbigracia, a la revista semanal Proceso, porque sus reporteros, columnistas y analistas cuestionan los abusos de la “pareja presidencial”. Esto, mientras se dan golpes de pecho, jurando que respetan esas libertades de prensa. Generando, con su ejemplo, el resto de los ataques a los que, periodísticamente, trabajan en los medios de comunicación.
Así, también, los integrantes del crimen organizado, por medio de sus pistoleros, secuestran periodistas (Alfredo Jiménez); lanzan granadas y disparos de metralletas contra instalaciones de prensa (Cancún, contra el diario Por Esto, y Nuevo Laredo, periódico El Mañana); Bours, demanda a El Imparcial. La Oficial Mayor de la PGR, Cecilia Barra y Gómez Ortigoza, juez y parte, quiere encarcelar al periodista Miguel Badillo, abusando del poder del Ministerio Público Federal. Siguiendo los pasos de su compañero y jefe Santiago Vasconcelos, quien logró que un tribunal sancionara con más de 300 mil pesos a los esposos Pando y Aguilar porque ejercieron la libre manifestación de las ideas para criticar a ese funcionario. Este precedente de que dos ciudadanos hayan sido obligados a pagar esa indemnización, ha sido una inquisición judicial antidemocrática y antirrepublicana contra la libertad de expresión.
Fox y el foxismo, con Mart(h)a, promovieron en seis años un clima de intolerancia que, en la práctica, buscó derogar los artículos 6 y 7 constitucionales, dando alas al resto de quienes han estado cumpliendo las amenazas contra los periodistas, encabezados por Kamel Nacif, José Murat, el poblano Mario Marín, el sonorense Eduardo Bours, el chiapaneco Pablo Salazar... y para cerrar el perverso círculo con Fox-Mart(h)a.
Publicado: Octubre 2a quincena de 2006 | Año 5 | No. 66
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