Se trata de la demanda que interpuso la cónyuge contra la periodista Olga Wornat y la revista Proceso, por publicar un documento sobre la conducta demasiado pública, con relación a la solicitud de divorcio eclesiástico, y que filtraron fuentes veraces que los demandados mantienen como secreto profesional. El escándalo público del divorcio civil y sus implicaciones religiosas, tanto Mart(h)a como el ex esposo, lo estuvieron ventilando pú-bli-ca-men-te en diversos medios de comunicación hasta convertirlo en un tema público. Fue tramitado a través de una institución religiosa de carácter público y que incluso se constituye como un Estado para recibir toda clase de documentos y sus resoluciones se hacen públicas para conocimiento de la opinión pública.
Pero el juez de la causa civil, interpretando antirrepublicanamente la libertad de publicar escritos sobre cualquier materia, ha considerado que por encima de la tolerancia religiosa y política, debe privar un añejo concepto de lo privado en quienes, de facto o de jure, ejercen funciones públicas y, sin embargo, para eludir responsabilidades e imputaciones legales, se escudan en lo que se denomina “el poder tras el trono”, como lo hizo la señora Sahagún durante seis años, en la total impunidad. El fallo que, en primera instancia, la favorece, todavía puede y debe ser cuestionado en otras instancias, porque no debe permitirse que quienes han combatido, de palabra y de hecho, las libertades de prensa, logren salirse con la suya, tratando de derogar lo fundamental de los artículos 6 y 7 de la Constitución.
A las 72 agresiones a periodistas radicadas en la PGR (donde la oficial mayor Cecilia Barra y Gómez Ortigoza ha demandado a Miguel Badillo) han de agregarse, pues, las que se llevan a cabo contra Proceso y Olga Wornat, sumando ya 75 y de las cuales 23 casos corresponden a periodistas que ejercen su trabajo en la capital del país. Este reporte se debe a la información de Silvia Otero y Gabriel León (El Universal y La Jornada: 15/X/06) y que, como investigaciones, tiene en sus manos la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra Periodistas. Y la ratificación de la sentencia millonaria para la Sahagún, es una nota de Mirna Servín Vega (La Jornada: 17/X/06).
El régimen decadente, tanto por estar llegando a su final sexenal como por sus incapacidades y errores intencionales en el manejo de las políticas públicas de la administración pública y la jefatura del Estado, del foxismo y la Sahagún, ya que al alimón manotearon el timón del Poder Ejecutivo Federal, agresiones contra la prensa, individualizadas en toda clase de atentados y hechos consumados contra editores y sobre todo periodistas, es comparable al antiguo régimen priista y en una de esas hasta lo superó.
A tal grado son esas agresiones que ha quedado como un precedente de corte fascista, el que el mismo Fox alentó a su esposa para demandar a Proceso y su reportera, mientras él y sus empleados emprendieron las más perversas presiones y amenazas contra el periodismo.
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Publicado: Noviembre 1a quincena de 2006 | Año 5 | No. 67
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