Para los pobres del país Felipe Calderón tiene una solución: mayor inversión privada, nacional y extranjera, sobre todo estadounidense, y hacer más competitiva la economía con las reformas estructurales en materia de energía, fiscal y laboral. Promete, inclusive, bajar los precios de la electricidad, las gasolinas y el gas, rompiendo los monopolios públicos con la participación de capitales foráneos y nacionales en la oferta de energéticos.
No es un hombre de negocios, y es más conocido como dirigente del Partido Acción Nacional, legislador y funcionario del gobierno de Vicente Fox, pero su formación inicial, académica y laboral, ocurrió en el ámbito privado nacional y estadounidense.
Su primera experiencia laboral fue en el despacho internacional Goodrich, Riquelme y Asociados (GRA). Este bufete se especializa en la representación de empresas que realizan negocios en México. Una abrumadora mayoría de sus clientes son destacadas compañías, muchas de las cuales están clasificadas dentro de la categoría “Fortune 500”, informa su página de internet.
Algunas biografías de Calderón Hinojosa señalan que estuvo en GRA seis años, de 1982 a 1986, pero David H. Brill, socio de despacho, hace una rápida investigación e informa que el candidato del PAN a la Presidencia de la República estuvo como pasante a principios de los años 80, entre uno y dos años, como muchos otros “cientos” de jóvenes abogados.
GRA, explica, es un semillero de jóvenes abogados, y de todos ellos, dice, “estamos muy orgullosos”. Felipe Calderón es abogado por la Escuela Libre de Derecho y obtuvo la maestría en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) con la tesis “Opciones de política económica ante la crisis de 1994”.
Del ITAM, los alumnos suelen saltar a alguna de las universidades “Top” de Estados Unidos, como Stanford, Harvard, Princenton, MIT o Yale. Precisamente en Harvard, el candidato del PAN a la Presidencia obtuvo la maestría en Administración Pública (1999-2000).
David H. Brill, estadounidense y egresado de las universidades de Chicago y Winsconsin y de la Harvard Law School, explica que Goodrich, Riquelme y Asociados es también un consultor del gobierno federal y promueve en el mundo el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea, el cual “no se está aprovechando lo suficiente”.
Brill no desea hablar del proceso electoral, de los candidatos y menos de los clientes del despacho, pero el tema de la inversión —al igual que a Calderón Hinojosa— le entusiasma: “el tratado con Europa es una ventaja de inversión grandísima para México. Ningún país en el mundo tiene esta coyuntura y no lo puede tener, porque somos el único que está en Norteamérica y es a la vez socio de la Unión Europea para estos propósitos comerciales, de inversión, etcétera”.
Con este tratado, insiste, pude aumentarse la inversión y el empleo.
GRA ofrece, precisamente, “servicios integrados en derecho corporativo, financiero, bancario, marítimo, aéreo, internacional, M&A, intelectual, aduanal, laboral, inversión extranjera, joint-ventures, telecomunicaciones, energía, ecología, franquicias, inmigración, etcétera”, indica su página de internet.
Sus áreas de ejercicio incluyen la energía (petróleo, gas y energía eléctrica), es decir, representan a proveedores y contratistas de Petróleos Mexicanos y Comisión Federal y Electricidad, muchos de los cuales son sociedades extranjeras (frecuentemente con subsidiarias mexicanas), en sus tratos con el gobierno.
“Ha habido una creciente liberalización y desregulación de la industria energética, especialmente en la generación de energía eléctrica. Goodrich, Riquelme continuará asesorando a sus clientes en esta materia mientras surjan nuevas oportunidades de inversión”, asegura el despacho.
Calderón Hinojosa también fue ejecutivo de Proceso Legal y de Reglamentación Laboral en el Multibanco Comermex, de 1988 a 1992, en la transición de la privatización bancaria en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.
De ahí saltó al servicio público, convirtiéndose en diputado federal y en coordinador de la bancada panista en la Cámara de Diputados. Posteriormente fue director de Banobras y secretario de Energía.
Se autonombra “Mister Increíble”, como el personaje de la conocida película norteamericana, y su principal rival a la Presidencia es “El Indestructible”, como se autollamó Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática. Pero Calderón también quiere ser recordado como “el presidente de la inversión”.
Es por eso que a los pobres del campo y las ciudades Felipe Calderón les propone resolver sus desesperantes problemas de empleo y salario no con la “varita mágica” de la intervención del gobierno, sino, en todo caso, con la “varita mágica” de la inversión privada, sobre todo estadounidense, y las reformas “estructurales” en materia laboral, energética y fiscal.
Las soluciones que propone son estrictamente empresariales. El 21 de enero, por ejemplo, ante un público mayoritariamente campesino, pobre, de San Luis Potosí, Calderón Hinojosa prometió empleos atrayendo inversión extranjera, concretamente de Estados Unidos: “a mí me duele este dolor de México, lo he visto y me duele, me duele el dolor de la miseria….
“¿Qué es lo que ha pasado en nuestro país? Que durante décadas nos dedicamos a ahuyentar la inversión, a hacer todo lo posible para que no hubiera inversión en México y claro, déjenme decirles, que el trabajo y el capital son complementarios. Son como el zapato izquierdo y el zapato derecho. A poco puede andar uno nomás con un zapato, pues no puede, tiene que andar rengueando y cojeando.
“Así es también con el trabajo y el capital. ¿Pero saben qué pasó?, que en lugar de que el capital venga a México, como no lo permitimos, nuestra mano de obra, nuestra gente se fue allá a donde está el capital.
“Quiero que en México, en lugar de que nuestra gente se vaya, en lugar de que la mano de obra se vaya a Estados Unidos a donde esta el capital, yo quiero que mejor venga la inversión aquí, a donde esta nuestra gente, a donde esta la mano de obra y que no se la siga partiendo a México a la mitad”.
A las explotadas y mal pagadas costureras de la planta textil Velform, el candidato del PAN les manifestó el 1 de febrero que este sector manufacturero es el que ha perdido más empleos en los últimos 10 años, porque esos puestos de trabajo ya no sólo los están peleando otros estados de la República, sino empresas de China, Hungría y Brasil.
Los empleos se van, dijo, porque los costos de producir en México se están haciendo más caros. En México, dijo, se paga muy cara la luz, el gas y la gasolina. Propuso que los inversionistas produzcan energéticos más baratos, sin privatizar a Pemex, CFE y Luz y Fuerza.
“El gas, ejemplificó, lo estamos trayendo de Arabia Saudita y de Texas, cuando es un gas que se puede producir aquí o más barato”.
De esta manera, dijo, las empresas en México van a competir con otras del mundo y van a ganar los empleos, con productos más baratos y de mejor calidad, “y haya más puestos de trabajo aquí y más salario para ustedes”.
Las trabajadoras de Velform le expusieron sus principales problemas: bajos salarios, sin acceso a medicamentos, altos precios del gas y la electricidad, cargas excesivas de trabajo, migración de los hijos a Estados Unidos por la falta de empleo... Una de ellas le exigió: “póngale freno a la corrupción; ora sí que se investigue a los hijos de la señora Marta Sahagún. Ya es justo. Por eso el partido está como está, por gente tan corrupta como ellos”.
Felipe Calderón es, además, el candidato preferido de industriales, comerciantes y banqueros, a quienes les solicita fondos para su campaña. El pasado 21 de enero, Felipe Calderón pidió dinero a industriales y comerciantes de San Luis Potosí, de esta manera:
“Ya México no reclama martirios políticos. Esa es una ventaja. Tal vez lo que nos pide esta elección son pequeños heroísmos de una hora cada día o cada semana. El que no pueda aportar su tiempo y tiene manera de aportar algo económico que lo haga y se los pido con limpieza, de corazón. Échenme la mano. Yo estoy poniendo en esto todo lo que soy, todo lo que tengo”.
El 7 de febrero también pidió dinero a los consejeros de Bancomer, abiertamente. Los banqueros hicieron entre ellos un simulacro de votación a la Presidencia y el triunfo se lo llevó Felipe Calderón, con 459 votos. Roberto Madrazo, de la “Alianza por México”, con 95 y Andrés López Obrador, de la coalición Por el Bien de Todo, solo cuatro sufragios.
En entrevista, Calderón Hinojosa asegura que sus contrincantes del PRI y del PRD a la Presidencia también piden dinero a los empresarios.
“Todos los candidatos, López Obrador incluido, estamos pidiéndole dinero a probables contribuyentes para financiar nuestras campañas. La única diferencia es que yo lo hago abiertamente. Yo no digo una cosa para luego hacer otra. López Obrador sí dijo que no le iba a pedir dinero a los empresarios; sí dijo que no iba a gastar un solo centavo en publicidad pagada en televisión, y hoy es el candidato que más dinero ha gastado en spots, y de pilón está su programa diario, en el cual seguramente vale mucho más que lo que dice que costó”.
López Obrador dijo que no le iba a pedir dinero a los empresarios porque no quería comprometerse ni llegar con las manos amarradas a la Presidencia.
La única diferencia es que dice que no lo va a hacer, y lo está haciendo. Yo lo pido abiertamente, con limpieza, sobre la mesa, de manera clara.
¿Le falta dinero para ganar la Presidencia? Es un insumo importante.
Va a ser importante, sin ser definitivo. Pero para mayor información los donativos que se reciben son nominativos, individuales, de personas físicas, a nombre del Partido Acción Nacional, y hasta un millón 34 mil pesos.
Felipe Calderón y los candidatos a la Presidencia del PRD, Andrés Manuel López Obrador y del PRI, Roberto Madrazo, tiene la misma propuesta de bajar los precios de las gasolinas, la luz y el gas.
El 31 de enero el candidato panista reconoció: “Puede esto sonar a una barbaridad política, pero es verdad que hay coincidencias entre mi propuesta y las de Andrés Manuel López Obrador, Roberto Madrazo, Patricia Mercado y Roberto Campa”, expresó.
López Obrador reclama que Madrazo le robó la idea de bajar los energéticos. Pero Felipe Calderón dice que la idea es suya:
“Es algo que yo he venido sosteniendo desde hace un año y medio. Y claramente lo he expuesto como el punto clave en materia económica, para mí es economía competitiva que da el precio de los energéticos. Entonces, si de autoría se trata, los plagios estarían del otro lado”.
La diferencia, empero, es cómo lo piensa hacer cada uno.
“Ellos hablan de bajar precios por decreto y yo hablo de entrar a un esquema donde puede haber coinversión, con empresas estatales, para que el que pueda generar electricidad más barata en México la venda; el que pueda refinar petróleo mexicano y vender gasolina más barata, la venda. Ese es un cómo que no le cuesta al Estado, que sí baja realmente, no sólo nominalmente o por decreto, los precios de los energéticos.
Además, dice, “lo que propone López Obrador o Madrazo no implica una reducción real en la economía mexicana, porque a final de cuentas lo que le dejen de cobrar al industrial en energéticos se los van a cobrar en impuestos”.
Dice que López Obrador le recuerda a Hugo Chávez quien al asumir la presidencia de Venezuela bajó los precios de las gasolinas, a tal grado que hoy son más baratas que el agua.
“Eso es muy obvio. Mi argumento central es este: lo que al sector productivo se le debe de cobrar en insumos energéticos vía fiscal, se le va a cobrar en impuestos. A menos que haya una reforma estructural como la que propongo, de que el abaratamiento venga por un sistema competitivo, en el que desde luego participen las empresas públicas sin privatizarlas, sin venderlas, pero que sí liberen a condiciones de mercado y precios competitivos”.
Para aumentar el ratiing, López Obrador se “victimiza”, Roberto Madrazo aparenta estar cerca de la gente, y Felipe Calderón muestra una imagen de alguien honesto, que se maneja con principios y valores.
“Yo la verdad prefiero ser como soy y no engañar a nadie y tratar de inventar lo que no soy. Yo quiero ser autentico porque lo único que no se compra en la farmacia del doctor Simi es la credibilidad y la confianza, y la única manera de ganárselo es hablando y siendo honesto con la gente”.
—La prensa ha mencionado dos pecados de usted.
—Ah, no sabía. ¿Cuáles?
—El autopréstamo en Banobras de 4 millones de pesos y el tráfico de influencias para llevar agua al rancho de su suegra. ¿No es una sombra a su imagen de honestidad?
—No. En primer lugar porque no hubo tal autopréstamo. Yo obtuve el crédito para mi casa, en una institución bancaria comercial, el banco Ixe, y a la tasa de interés que pagaría cualquier otro ciudadano.
—En Banobras usted rectificó y dio marcha atrás al autopréstamo.
—Hice una solicitud en términos de una prestación a la que tenía derecho, no sólo por ser director del banco —todos los empleados bancarios del país, todos, tienen la prestación del crédito hipotecario—, sino porque además siempre fui empleado bancario en mi vida real. Trabajé muchos años en Comermex, de hecho el primer crédito hipotecario fue en Comermex, que era mi banco, donde compré mi primer departamento.
“Tenía mis derechos bancarios a salvo porque yo estaba con una licencia para desempeñar cargos públicos. De manera tal que era una prestación económica a la que tenía derecho, a la cual renuncié, efectivamente, cancelé el trámite y solicité un préstamo en la banca comercial, con lo cual compre mi casa”.
Por otra parte, continúa, “no hice ninguna gestión, en lo absoluto, en el caso de la granja que tiene mi suegra en el Estado de México. Ella ha dado ya las explicaciones pertinentes. Ella adquirió esa propiedad con derecho de agua, antes de que ella los adquiriera. Además, yo creo que todo ciudadano tiene derecho a agua potable, ¿eh?
Publicado: Mayo 2a quincena de 2006 | Año 4 | No.56
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