Contralínea  

Tierra de guerreros

Zósimo Camacho/enviado
El Delegado Zero descubre decenas de pueblos en lucha en las tierras de Zapata, Jaramillo y Cabañas. Ha llegado el momento de que las juntemos y derroquemos al supremo gobierno, dice a su paso. Y es que“lo que parecen cenizas de movimientos pasados son brazas ardiendo debajo de la tierra”, a decir del veterano mayor jaramillista Félix Serdán

 

 

 


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El Charco, Guerrero. El subcomandante Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), coloca una sencilla ofrenda floral sobre una cruz. Con un solemne saludo militar rinde homenaje a los 11 asesinados por el Ejército federal el 7 de junio de 1998, en la escuela de este poblado perteneciente al municipio de Ayutla de los Libres.

 

En el interior del aula un adolescente de la comunidad, casi niño, también se cuadra ante los nombres de los masacrados y enciende tres veladoras. Afuera se escuchan dos “cohetones” detonados entre la sierra guerrerense, el viento levanta polvaredas de la tierra rojiza de las laderas y los hombres de mangas remangadas se limpian el sudor que escurre por su cara.

 

Los indígenas nu'saavi (mixtecos) y ma'phaa (tlapanecos) denuncian que las mujeres han sido violadas por soldados o “guachos”. Agregan que también son esterilizadas con engaños. Cinco hombres relatan en su lengua y con evidente indignación que cuando llegaron de su milpa encontraron a sus mujeres ultrajadas. A pesar de las denuncias ni siquiera se han iniciado las investigaciones. Nadie ha sido sancionado.

 

“Violan a nuestras mujeres en represalia porque nos acusan de ser guerrilleros o colaboradores de ellos; pero lo que aquí hacemos es construir el poder popular.”

 

Rechazan a todos los partidos políticos con registro y explican que se organizan en asambleas para decidir lo que le conviene a la comunidad. Le cuentan al Delegado Zero lo que los indígenas de esta región preparan para sus pueblos.

 

“Ya no vamos a perder el tiempo, sino a defender nuestro territorio. No vamos a dejar que otros se lleven los recursos. Como nuestros hermanos de la montaña, vamos a tener nuestra policía comunitaria y a mejorar nuestra economía con la creación de grupos de producción y trabajo comunitario”.

 

Relatan los hechos de 1998 cuando soldados del Ejército rodearon la pequeña escuela en la que se celebraba una asamblea. La mayoría murió debajo del tablero de la cancha de baloncesto con las manos levantadas, indefensa. Uno de los asesinados les dijo a sus verdugos que estaban equivocados, que los que se encontraban en la escuela no eran guerrilleros sino pueblo. “Y los soldados todavía se burlaron: dijeron que los mataban no por ser guerrilleros, sino por ser indios”.

 

Una de las sobrevivientes, Érika Zamora, dice que la matanza que “ensombreció estas tierras” no fue en vano y el trabajo realizado por los luchadores sociales asesinados “ya empieza a dar frutos”.

 

Por el micrófono son nombrados, uno a uno, los asesinados de 1998, entre los que se encontraba el estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Ricardo Zavala. Después de cada nombre, el auditorio grita “¡presente!”.

 

Le dicen al Delegado Zero que se adhieren a La Sexta Declaración de la Selva Lacandona porque reconocen la fuerza moral del EZLN. “No vemos a La Otra Campaña como competencia, sino como una oportunidad, un camino”.

 

Marcos les dice que ya es tiempo de que “el miedo lo tengan los de arriba. No nosotros. Es tiempo de que nos alcemos todos juntos. No separados. Y si ya nos organizamos, pues no nos vamos a detener”.

 

Cancelada, la presa La Parota

 

“Cuentan con el apoyo y solidaridad de las comunidades zapatistas y de las tropas del EZLN”, dice el subcomandante Marcos a los más de mil campesinos aguerridos del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota (CECOP) que se reúnen en Cacahuantepec, municipio de Acapulco.

 

El guerrillero advierte al presidente Vicente Fox “y a su brazo negroamarilloZeferino Torreblanca, gobernador de la entidad, que si el Ejército ataca estas tierras, tal y como han sido amenazados los ejidatarios y comuneros, tendrá que atacar también las de los zapatistas. “Es nuestro compromiso. El gobierno sólo podrá construir la presa con una guerra en el sureste mexicano”.

 

Los campesinos de sombrero, huaraches y machete a la cintura aplauden, gritan satisfechos y se dicen dispuestos a morir en la defensa de sus montes y aguas. “Sólo muertos nos sacan de nuestras tierras”, sentencian.

 

Antes el Delegado Zero había escuchado decir a los comuneros, micrófono en mano, que “Guerrero no tiene miedo, no se raja. Si las tierras se ganaron con sangre, con sangre las habremos de defender si es necesario. En este acto declaramos cancelada la presa La Parota. Les decimos al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional y a las trasnacionales que vayan haciendo maletas: aquí nada tienen que hacer”.

 

Los campesinos están en pie de lucha desde que se anunció que el gobierno federal pretende construir en sus tierras y con aguas del río Papagayo la presa y central hidroeléctrica La Parota. Ello implicaría el desalojo de 24 comunidades y la afectación directa de 14 mil 213 hectáreas. Para ello, las autoridades han recurrido a la “celebración” de asambleas espurias y la falsificación de más de 2 mil 500 firmas de comuneros y ejidatarios. En actas de las supuestas asambleas aparecen las rúbricas de personas fallecidas desde hace años y las de quienes se encuentran trabajando en Estados Unidos.

 

Tierras del Partido de los Pobres

 

En Coyuca de Benítez los sobrevivientes a la masacre de Aguas Blancas, perpetrada por policías del estado el 28 de junio de 1995, las viudas y familiares de los 17 muertos esperan a Marcos sobre la carretera. Lo llevan caminando, entre consignas, hasta un solar de palmeras.

 

A un costado del vado del apacible río Acoyuca, los lugareños denuncian que, a casi 11 años, no se ha castigado a los responsables de los asesinatos. Reprochan al gobernador Torreblanca que mientras buscó el voto prometió reabrir la investigación y liberar a los presos políticos pero que, una vez en el poder, desconoce los compromisos adquiridos.

 

Marcos les dice que sabe que “la sangre de Lucio Cabañas sigue corriendo por las venas de los guerrerenses”. Agrega que los partidos políticos que se disputan la Presidencia de la República han hecho un arreglo para que cualquiera que gane perdone todos los delitos cometidos por los gobiernos anteriores. Pero “nosotros no vamos a olvidar ni a perdonar. Estamos proponiendo que nos unamos en un levantamiento nacional, civil y pacífico que derroque al gobierno y corra del país a los ricos”.

 

Al final del acto los campesinos gritan vivas a La Otra Campaña, a “nuestro comandante Marcos” y a los trabajadores del campo y la ciudad. Se escucha también un “viva” al comandante Antonio, del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, preso desde 1999.

 

En Atoyac de Álvarez el subcomandante del EZLN se cuadra por unos segundos ante la estatua de Lucio Cabañas Barrientos. El Delegado Zero rinde un breve y casi íntimo homenaje al guerrillero guerrerense en la tierra natal del maestro rural que encabezara el Partido de los Pobres y fuera asesinado en 1974.

 

El encapuchado atraviesa el parque principal del pueblo ante la mirada estupefacta de los pocos transeúntes. Algunos de ellos apenas alcanzan a gritar “viva Marcos”. Sin previo aviso baja de la camioneta que lo transporta y camina entre los pequeños comercios y puestos de frutas. Reparte saludos a quienes se lo solicitan y regresa con la misma tranquilidad para continuar su recorrido.

 

No hay discursos. El que tenía preparado para los atoyaquenes tuvo que ser cancelado por el enfrentamiento verbal ocurrido un día antes entre dos organizaciones adherentes a La Otra Campaña en el estado: la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) y el Consejo Cívico Lucio Cabañas (CCLC), integrado por ex miembros de la propia OCSS. Minutos antes de que el mitin iniciara, las agrupaciones se habían tildado mutuamente de provocadoras, traidoras y de estar al servicio del gobierno municipal.

 

Además, en un intercambio de epítetos que estuvo a punto de desembocar en un zafarrancho, los de la Sierra del Sur acusaron a los del Consejo Cívico de ser los asesinos de Miguel Ángel e Hilario Mesino y de pertenecer al comando de ajusticiamiento Tendencia Democrática Revolucionaria. El intercambio de insultos estuvo encabezado por José Luis Arroyo Castro del CCLC y Rocío Mesino de la OCSS. El Subcomandante Marcos decidió cancelar el evento toda vez que las dos organizaciones “de abajo y a la izquierda” no lograron llegar a un acuerdo.

 

Tierras zapatistas y jaramillistas

 

En la reunión de adherentes de Tlaquiltenango, Morelos, tierra de Rubén Jaramillo, el Subcomandante Marcos es flanqueado por los viejos guerrilleros jaramillistas Félix Serdán y Cirilo García Velásquez. El acto se realiza en una ex hacienda quemada por los zapatistas en 1913.

 

Ahí el dirigente estatal del Partido de los Comunistas, Pável Blanco Cabrera, les recuerda a los asistentes que La Otra Campaña no le apuesta a la recomposición del sistema político mexicano, sino a la ruptura con él y a la transformación radical del país.

 

Por la noche, en un festival realizado en Jojutla, el subcomandante Marcos le dice al auditorio que lo despide de Morelos que “voten o no voten, luchen; pero ya no lo hagan solos. Junten sus luchas con las de otros. Tenemos que hacerlo ahora. Ya. No nos estamos proponiendo la toma del poder… por ahora. Primero tenemos que acabar de conocernos. Entonces pondremos el día y la hora en que habremos de alzarnos y la historia empezará a andar”.

 

Gasolinera de los Anguiano

 

“El día que empresarios y policías lleguen a inaugurar su gasolinera, echaremos cohetes, tocaremos las campanas de todos los templos de la colonia y nos llamaremos por teléfono para avisarnos”, advierten ante el Delegado Zero los vecinos de la colonia Manantiales, en la ciudad de Cuautla. “Entonces nos congregaremos cientos de personas que impediremos la puesta en marcha de esa bomba de tiempo”.

 

Menos de 24 horas después son puestos a prueba. Y demuestran que no mienten. Por la madrugada el empresario había apostado sigilosamente a sus empleados para que empezaran a despachar el combustible. También había avisado a todos los sitios de taxis de la zona que “por inauguración”, podrían llenar su tanque “totalmente gratis”. En plena Semana Santa los vecinos se coordinan para bloquear la entrada de los automóviles al expendio y con ello vuelven a impedir su apertura.

 

El dueño de esta gasolinera Milenium 3000 es Rafael Anguiano, a quien los vecinos identifican como familiar del ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Salvador Aguirre Anguiano, aquel que evitó que su amigo Sergio Estrada Cajigal dejara su cargo aun y cuando el Congreso del estado lo acusó de “proteger a delincuentes”.

 

La otra iglesia

 

En Anenecuilco, tierra natal de Emiliano Zapata, la caravana de La Otra Campaña se reúne con adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona del oriente de Morelos. Es recibida por cooperativistas, comunidades eclesiales de base y campesinos.

 

Los religiosos católicos de Tetelcingo dicen que buscan la justicia con el Evangelio y respaldan las luchas de “los movimientos sociales justos. Queremos un mundo de hermanos donde no haya ricos ni pobres, porque todos somos hijos de Dios; y queremos una iglesia viva que esté al lado del humilde”.

 

Por su parte, representantes de la Cooperativa Unidad, Desarrollo y Compromiso reivindican al cooperativismo como un modelo eficaz en el combate al capitalismo. Denuncian que las leyes que regulan a las cooperativas han sido modificadas en los últimos años con el objetivo de extinguir a este tipo de organizaciones. “La Ley de Ahorro y Crédito Popular está en contra del cooperativismo y del patrimonio de los trabajadores”, consideran.

 

Marcos les explica que en el sistema capitalista todo es mercancía, incluso los partidos políticos y sus candidatos. Y a los consumidores de esos productos se les ha dado una tarjeta de crédito conocida como credencial de elector. Así, los políticos buscan complacer a todos para tener mayor número de clientes. En contraste, La Otra Campaña es clara y, lejos de congraciarse con “los de arriba”, les promete que va por ellos.

 

El Delegado Zero también celebra haberse encontrado nuevamente con “la otra iglesia”, la que no predica resignación. “Es un orgullo y un respiro que las comunidades eclesiales de base estén en La Otra Campaña. Vamos a unir la otra iglesia con los otros obreros, campesinos, indígenas y jóvenes para construir otro país”.

 

10 de abril

 

“Cada tanto la sangre de Emiliano Zapata vuelve a hervir en los campesinos”, dice Marcos en el 87 aniversario del caudillo morelense. Decenas de machetes empuñados en lo alto chocan unos con otros. Los campesinos gritan “Zapata vive” y le arrancan a sus herramientas de trabajo rechinidos agudos, metálicos, desafiantes.

 

El abrupto cambio del itinerario de La Otra Campaña en Morelos no evitó que el acto de conmemoración de la muerte de Emiliano Zapata fuera con campesinos aguerridos, aunque no morelenses y no se realizara en algún pueblo o ejido, sino en una zona residencial de clase media alta.

 

El acto que se llevaría a cabo en Cuautla se traslada a la Barranca de los Sauces, en Acapatzingo, al sur de Cuernavaca, pues los activistas que se oponen a la destrucción del ecosistema serían desalojados. Hasta las afueras de Cuernavaca llegan los que pudieron trasladarse en autobuses y camionetas de redilas. Así llegan los campesinos de San Salvador Atenco.

 

Vecinos e integrantes del Frente Cívico en Defensa del Casino de la Selva se encadenan a los árboles para impedir que éstos sean derribados. Aproximadamente 20 policías con toletes y escudos y 20 más a caballo se disponen a echarlos. Han llegado con Ministerio Público y ambulancia “por si se ofrece”. Sin embargo, al enterarse de que el subcomandante Marcos y la caravana de La Otra Campaña deciden trasladarse al lugar, reciben instrucciones de retirarse. Cuando el convoy llega, los uniformados ya se han ido.

 

“Gracias. Les debemos el que hoy no nos hayan reprimido. La Otra Campaña se interpuso entre nosotros y la policía. Por ustedes, hoy seguimos aquí”, dice la activista Flora Guerrero.

 

Por la Barranca de los Sauces permanentemente corre agua que se contamina en las inmediaciones de la ciudad. Un bosque siempre verde de naranjos, tulipanes y sabinos bordea el cauce del río.

 

El gobierno del estado ha anunciado la destrucción de 24 hectáreas de la barranca, la cual será rellenada y pavimentada para construir un libramiento carretero. La viabilidad que las autoridades planean construir llegará a un predio de 6 mil metros cuadrados. Los vecinos ya saben que ahí se construirá un centro comercial que, aseguran, pertenecerá, como el terreno, a la familia del gobernador de la entidad, Sergio Estrada Cajigal.

 

En el mitin también habla el hombre de 90 años y bigote abultado Félix Serdán, mayor jaramillista y “mayor honorario del EZLN”, a decir del subcomandante Marcos. El veterano guerrillero felicita a “los ecologistas” por su lucha, canta algunas estrofas de un corrido y dice estar dispuesto a “llegar hasta donde sea” al lado de los zapatistas.

 

El Delgado Zero hace un reconocimiento a los estudiantes y maestros de la UNAM que “evitaron que la Universidad se privatizara. Los estudiantes presentes son parte de un grupo integrante del Consejo General de Huelga. Entre los maestros se encontraban Adolfo Gilly, autor de La Revolución interrumpida, entre otros libros, y uno de los intelectuales que en anteriores ocasiones ha asesorado a Cuauhtémoc Cárdenas. También se encuentran en el acto Mario Benítez e Higinio Muñoz, estudiantes durante la huelga de los universitarios del 20 de abril de 1999 al 9 de febrero de 2000.

Publicado: Mayo 1a quincena de 2006 | Año 4 | No.55



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