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Café con aroma de miseria

Erika Ramírez
Resultado de una magra política económica en el campo mexicano, uno de los sectores que llegó a generar mayores divisas en el país ha dejado en el descobijo a más de5 millones de personas que dependían de la cafeticultura

 

 

 


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Sólo en 12 estados del país, que son las regiones más pobres, hay 3.5 millones de personas que dependían directamente de la producción cafetalera, y 1.5 millones más que lo hacían indirectamente. Todo, desde hace 30 años, se ha derrumbado por los precios internacionales que no le permiten al café mexicano repuntar y, hasta la fecha, no ha ocurrido nada que les brinde un beneficio a los productores del aromático grano.

 

En un análisis elaborado por la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC) denominado “Principales problemas estructurales que afectan a la cafeticultura mexicana”, se destaca que durante los ciclos cafetaleros de 2001 a 2004 se redujeron los ingresos reales de los productores en un 70 por ciento.

 

Lo anterior, señala el documento, es resultado de una caída en los precios internacionales, la reducción de la producción y la sobrevaluación del peso frente al dólar estadunidense. “Esto último ha coincidido con los precios más bajos a nivel internacional, en los periodos 1991-1994 y 2001-2005”.

 

Y es que de acuerdo con la CNOC, la producción del ciclo 2004-2005 fue de 3 millones 500 mil sacos de café, aproximadamente de 60 kilogramos cada uno, “la más baja en los últimos 25 años”, mientras que las exportaciones apenas alcanzaron un millón 800 mil sacos, es decir, significa que también ha sido la venta más baja al mercado internacional que se ha tenido durante los últimos 30 años.

 

Con ello, el impacto en la economía fue desfavorable para este sector, en el cual el 75 por ciento de los productores pertenecen a 25 grupos étnicos distintos, mismos que se asientan en las regiones de mayor pobreza y marginación de nuestro país. Tan sólo en la CNOC, cerca del 80 por ciento de sus afiliados pertenecen a distintos pueblos indígenas: tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles, huastecos, nahuas, totonacos, tlapanecos, mazatecos, zapotecos, mixtecos, chinantecos, triquis, entre otros.

 

En la última década, reporta la organización que agrupa a 75 mil pequeños productores de 126 organizaciones regionales y locales de los estados de Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí y Veracruz, los ingresos por el concepto de exportaciones cayó de 700 millones a 250 millones de dólares.

 

La caída

 

Marcelo Herrera Herbert, secretario de la Comisión Especial del Café en la Cámara de Diputados, señala que fue hasta 1992 cuando se tuvo un padrón de cafetaleros con el cual se podía saber con precisión el número de hectáreas y de productores que trabajaban el grano. El padrón se refería a 763 mil hectáreas y aproximadamente de 300 mil productores cafetaleros.

 

Durante este periodo, dice el legislador perredista, se registraron ventas al extranjero de 400 a 700 millones de dólares por cosecha, lo que colocó al café como uno de los productos más importantes a nivel nacional.

 

“Se consideraba el producto número uno en el ingreso de divisas y con una proyección social y política cercana a los 500 municipios. De este producto dependían directamente alrededor de 3.5 millones de personas e indirectamente 1.5 millones que hora subsiste en condiciones muy precarias”.

 

Todo esto se debe a una suma de factores: el precio, que ha afectado internamente al sector, pero también a la falta de una relación adecuada entre los distintos miembros de la cadena, desde el productor y hasta el comercializador, dice el legislador.

 

El perredista agrega que otro de los factores que han afectado al sector es “la intervención en el mercado de empresas reconocidas a nivel internacional y, por supuesto, a la falta de acuerdos que impiden que se regularicen adecuadamente los precios y los métodos de producción”. 

 

“Desde los últimos tres sexenios y a la fecha no ha habido una regularización adecuada de importaciones de diversos tipos de café, fundamentalmente café verde, algo que en el pasado estaba prohibido, no hay normas de calidad y esto provoca un inadecuado control de calida del consumo de café en este país.

 

“Este sexenio ha sido peor, y la continuidad perfecta de una ruptura total con el medio rural, una ruptura exagerada, torpe porque no se hace ni siquiera de mala fe, se hace porque no conocen”, acusa.

 

Las trasnacionales

 

Fernando Celis Calleja, asesor de la CNOC, coincide con el legislador y advierte que durante los últimos años, la cafeticultura mexicana “ha sufrido un fuerte rezago y pierde competitividad frente a otros países productores, como Brasil”.

 

Sin embargo, el líder cafetalero dice que durante este sexenio el manejo de las políticas para el café se ha dejado en el abandono, y en este caso destacan factores centrales que han limitado la definición y la organización de estrategias exitosas para mejorar la competencia del sector.

 

Entre ellas la ausencia de un modelo de comercialización que ha sido dominado por cuatro grandes empresas filiales internacionales, entre ellas Nestlé, AMSA (Atlantic Coffe), Cafés California y Becafisa, que han castigado fuertemente al gremio. 

 

Estas empresas, dice el asesor de la CNOC, “compran el café a los productores sin pagos diferenciados de acuerdo con la calidad. La mayor parte del café se adquiere como calidad de primo lavado que es el nivel más bajo, aunque la mayoría de las plantaciones de café producen café que puede dar calidad de altura”.

 

Felis Calleja puntualiza que tan sólo la empresa Nestlé mantiene un casi control monopólico de la venta de café soluble, que representa el 65 por ciento del consumo interno, mientras que en Brasil este tipo de café sólo equivale al 5 por ciento”.

 

La nueva amenaza

 

Además de que el mercado cafetalero está lastimado en el interior del país, a principios de abril, la organización ecologista Greenpeace, capítulo México, anunció que la “transnacional agroalimentaria Nestlé obtuvo en Europa una patente sobre café genéticamente modificado que supuestamente mejora la solubilidad del café en polvo, pese a que en muchas regiones y países del mundo esta corporación se había comprometido a no utilizar alimentos genéticamente modificados”.

 

En coordinación con la CNOC, la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores de Comercio Justo y Greenpeace, denunciaron que esta misma patente fue solicitada en México bajo el número MXPA04003325A, por lo que advirtieron que “si ésta llega a aprobarse en nuestro país, los productores de café serán más dependientes de Nestlé”.

 

Además, las variedades modificadas genéticamente podrían contaminar el café convencional y, peor aún, el café orgánico del que México es el primer productor en el mundo, con lo que se afectaría gravemente la fuente de ingresos.

 

“Con esta patente se evidencia que la transnacional Nestlé pretende usar la ingeniería genética para obtener beneficios económicos y aumentar su control sobre la producción de alimentos”, advirtieron las organizaciones.

 

Los representantes de Greenpeace señalaron que “la patente concedida por la Oficina Europea de Patentes el 22 de febrero de 2006 es para una planta de café con una enzima bloqueada, diseñada para mejorar la solubilidad del café en polvo. Ésta cubre el proceso técnico, las plantas genéticamente modificadas y el uso de los granos para elaborar café soluble”.

 

“Es previsible que Nestlé trate de impulsar la siembra en México del café genéticamente modificado en caso de que obtenga la patente también aquí. Las organizaciones productoras de café orgánico y convencional de México rechazamos contundentemente esta posibilidad y exigimos al gobierno que no otorgue esta patente y que prohíba la experimentación y siembra de cafés modificados genéticamente en nuestro país”, puntualizó Fernando Celis Callejas.

 

Víctor Perezgrovas, presidente de la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Comercio Justo, señaló que la liberación de esta patente representaría un “duro golpe” para los productores de café de América Latina, principalmente a sus procesos de mejoramiento de la calidad y la conversión a una agricultura orgánica.

 

“Nestlé no debería poner sus intereses económicos por encima del bienestar de millones de familias campesinas que viven de los ingresos que genera la comercialización del grano y que obtienen recursos adicionales por hacerlo sanamente”, dijo Perezgrovas. 

 

Areli Carreón, coordinadora de la Campaña de Consumidores de Greenpeace México, coincidió con el líder cafetalero y advirtió que “el hecho de que Nestlé obtenga una patente de café genéticamente modificado es un tema de gran preocupación para los consumidores mexicanos que rechazamos comer transgénicos”. 

 

Al cierre de esta edición se solicitó una entrevista con el encargado del sistema producto café de la Secretaría de Agricultura, sin embargo la Unidad de Comunicación Social de la dependencia que encabeza Francisco Mayorga señaló que él área se encuentra acéfala.

 

 

Publicado: Mayo 1a quincena de 2006 | Año 4 | No.55



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