Graduado en lo más corrupto del priísmo golpeador, Nelson Murat se doctoró con lo más antiguo de ese partido para escalar tres veces la diputación federal (dos por vía de la reelección, como consta en Esteban David Rodríguez: Los dueños del Congreso). Impuesto no por voto popular, sino por Echeverría, López Portillo y Salinas, después senador y (des)gobernador, por Salinas y por Zedillo (mediante gestiones de Liébano Sáenz), respectivamente. Ahora es madracista sobrante que suelta la lengua: “Roberto me necesita en Gobernación” (y luego, delira, candidato del PRI a la Presidencia de la República, porque se siente Porfirito Noches, la caricatura de su ídolo Porfirio Díaz).
Conocido como “El gran salivas”, porque al hablar escupe, Murat (oculta su nombre Nelson y el segundo apellido, porque dice lo confunden con irakí... ¡ojalá, ya que sería un honor, que no tiene!), continúa metiendo las manos en Oaxaca como el cacique que es para perseguir a Noticias, y como no tiene nada que hacer (en el PRI los tiranosaurios rex lo desprecian), se dedica a impugnar la información y criticas sobre su sangriento sexenio (uno de sus guardaespaldas resultó misteriosamente víctima de un homicidio cuando Nelson iba en la misma lujosa camioneta donde supuestamente lo ametrallaron y cuyo expediente sigue abierto en la PGR).
Cacique persignado (va a Roma a recibir la bendición papal y no se pierde ningún juego de béisbol estadounidense), ha tomado como objetivo de sus eructos, que no dan en el blanco, al periodista Jorge Fernández Menéndez, porque éste, con la información no desmentida y menos por el hecho veraz y contrastable de un ajuste de cuentas a cuatro ciudadanos, uno de ellos Neguib Tadeo Manrique Madariaga, ex funcionario y ex alcalde cuando Murat fue “dueño de vidas y haciendas” en Oaxaca, a la que con su mal gobierno tomó por la ínsula Barataria, tejió opiniones que aun, con sus dos cartas a Milenio Diario logró desmentir.
Y como “truhán moderno y majadero antiguo”, en su bodrio, (Milenio Diario: 26/I/06) Murat alardea de su machismo y “sabiduría” refranera, sin rozar el tema de fondo: que uno de los asesinados, el ex funcionario murattista iba a entrevistarse con el entonces (des)gobernador Nelson Murat. No se sale por la tangente, sino por la atarjea, con un rosario de adjetivos de ebrio de café. Y Jorge Fernández, en su respuesta, le pone el cascabel al “espinosaurio” Murat. Éste, escondido en el madracismo, ataca como un dinosaurio carnívoro de “largas uñas (el meñique lo usa como palillo), largos dientes y espinas dorsales, que mide 17 metros desde la cabeza (de chorlito) hasta la cola” (larguísima en el caso del “espinosaurio” oaxaqueño.
Nelson Murat no quiso rendir cuentas de los recursos federales. Devastó a Oaxaca. Se fue encima de Noticias. Y ahora arremete contra el periodista de Milenio Diario. Don Nelson anda suelto disparando salivazos.
Publicado: Marzo 2a quincena de 2006 | Año 4 | No.52
|