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La Otra Campaña: rebelión nacional

Zósimo Camacho / David Cilia, fotos / enviados
Con La Otra Campaña, el Subcomandante Marcos concreta alianzas con cientos de pueblos, ejidos, cooperativas y organizaciones sociales y políticas de ocho estados. Inicia lo que ha llamado el “movimiento de insurrección nacional” que, sin el uso de las armas, combatirá al capitalismo e impondrá un nuevo sistema político y económico en el país

 

 

 


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Ixtepexi, Puebla.— La “rebelión” avanza silenciosa. Baja de las montañas de la sierra norte de Puebla donde ha dejado, como en todos los pueblos, colonias y ciudades que visita el Delegado Zero, cientos de “trincheras”. Y es que el Subcomandante Marcos no tiene que convencer a sus interlocutores de luchar. Ellos ya lo hacen. Algunos, desde hace días o semanas atrás; otros, llevan años o décadas y, los más, cargan las demandas de varias generaciones planteadas durante cientos de años.

El convoy encabezado por Marcos atraviesa la cadena montañosa de bosque tropical. Deja, entre las laderas de coníferas, a los pueblos totonacas y nahuas que lo recibieron en este municipio con una “limpia”, cohetes y una ceremonia en el cerro más alto de la comunidad. El estandarte llevado por lo pobladores mostraba a la Virgen de Guadalupe sólo con los ojos descubiertos.

El encapuchado tampoco tiene que demostrar a nadie que en el país hay pobreza e injusticia. Su auditorio ya lo sabe. Los pobladores denuncian despojos de tierras y las largas jornadas en milpas y maquiladoras, por las que reciben menos del salario mínimo.

Marcos sólo les identifica a los culpables de su pobreza: “los ricos que se roban su trabajo y los políticos que los defienden. El culpable es un sistema que se llama capitalista. Es el que todo convierte en mercancía y es el mismo que explota a indios, obreros, campesinos...”. Tampoco les pide apoyo, sino que unan su lucha y la dirijan contra el mismo que “nos explota a todos”.

Un día antes, en la capital del estado y ante aproximadamente 2 mil personas que le aplauden cuando pide cárcel para el gobernador Mario Marín -el gober precioso acusado de participar con el empresario Kamel Nacif en la conjura contra la periodista Lydia Cacho-, les dice que es hora de que “esa rabia que crispa el puño se extienda por todo el país” y que el movimiento que ha iniciado La Otra Campaña será “más grande que la guerra de Independencia y la Revolución Mexicana”.

Marcos agrega que no se trata de cambiar una sola Ley, sino de cambiar al país y meter a los políticos y explotadores donde deben estar: en la cárcel. “Dijimos que queríamos un mundo donde cupieran muchos mundos; y decimos lo mismo, pero ahora le agregamos: y una cárcel”.

Oaxaca

En uno de los estados más pobres del país, con mayor presencia indígena e historia de movimientos sociales, regresan los discursos grandilocuentes. Los adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en el estado, anfitriones de Marcos, son organizaciones con décadas de lucha por la tierra, por salarios justos y por la democracia en el estado. Están acostumbrados a los ritos políticos, y el paso del Delegado Zero por sus zonas de influencia no podría carecer de ellos.

Así, lo llevan marchando entre consignas y banderas rojas por las calles de Juchitán, Juchitepec, Tuxtepec y Unión Hidalgo. Cada intervención de los líderes va acompañada de un “revolucionario”, “combativo” o “rebelde saludo”, y cada intervención es seguida de vivas a Marcos, La Otra Campaña, los obreros.

Pero también en Oaxaca son evidentes las primeras diferencias entre los adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Los del Partido Obrero Socialista insistirán en “la necesidad de crear un partido de la clase obrera” y Marcos tendrá que aclarar que esa no es la intención de La Otra Campaña. En San Pablo Guelatao les reprocha a ellos y a algunas otras organizaciones marxistas que en la visión del mundo que quieren construir no estén los indígenas.

También tienen lugar algunos vicios del corporativismo que se critican al Partido Revolucionario Institucional, como el acarreo de la sección XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación agrupados en la Coordinadora Nacional. Al final del mitin de Marcos en Tuxtepec decenas de profesores se acercan a sus líderes para firmar la lista de asistencia que les marca horas de “llegada” y de “ida”. En la ciudad de Oaxaca los profesores encerrarían a Marcos y a los caravaneros por varios minutos en el hotel del magisterio porque, “por usos y costumbres”, durante sus asambleas nadie puede irse. De esta manera se asegura que siempre haya quórum para las votaciones.

En San Pablo Guelatao, Marcos llama a los pueblos indígenas de la sierra de Oaxaca “los 77 guardianes” que evitarán la venta de sus tierras y la realización del Plan Puebla-Panamá. También les deja un mensaje similar a los indígenas del Istmo, pero se dirige principalmente a las mujeres. Les encarga estar atentas para evitar el Plan Transísmico que Andrés Manuel López Obrador construirá de llegar a la Presidencia y que, a  decir de Marcos, es el Plan Puebla-Panamá con otro nombre.

“Hay un Plan para que el gris del concreto y el amarillo del dinero sea el que adorne su vestido. En el Istmo va a haber carreteras, ferrocarril, prostitución, cantinas, hoteles. El ejido y la propiedad comunal se van a vender y los campesinos serán despojados. Cuiden bien el paso de sus hombres. No dejen que partan nuestra historia. Por que si no, el futuro que les espera es ser prostitutas o sirvientas y el de sus hombres mozos o el irse a otras tierras.”

En La Venta, los lugareños llevan a Marcos a la zona donde la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha instalado, contra la voluntad de los campesinos, aspas generadoras de electricidad. Ahí, Marcos se sube sobre el toldo de la camioneta para observar las gigantescas aspas cual Quijote frente a los molinos de viento.

En tierras de este poblado y en los de La Ventosa los gobiernos federal y estatal han puesto en marcha el “Parque” o “Corredor Eólico”. Sin consultar a los campesinos sobre lo que se proponían hacer, las autoridades ahora les ofrecen 13 pesos diarios a los posesionarios de las milpas donde se encuentran los generadores eléctricos. La zona es parte de la ruta de aves migratorias más importante del mundo. Los campesinos se quejan de que los trabajos de la CFE no generan empleo alguno en su comunidad, pero sí ocasionan la muerte de miles de aves y la desecación de mantos acuíferos.

Cuando el Delegado Zero se encuentra ya en el interior de la camioneta que lo transporta y el convoy está a punto de salir, dos hombres atacan con piedras a los caravaneros y adherentes a la Sexta en el estado mientras arrean apresuradamente toros y vacas.

Una piedra lanzada por integrantes del comisariado ejidal del pueblo abre la cabeza de uno de los anfitriones de Marcos. Los priístas, quienes han recibido dinero de las autoridades para aprobar la instalación del “Corredor Eólico”, amagan con machetes y palos a los acompañantes del encapuchado. Su plan, trazado la noche anterior, falló. Habían acordado hacer pasar las bestias por el lugar en cuanto llegara la caravana y con ello tener pretexto para iniciar la gresca. Se atrasaron por algunos minutos y Marcos ya se retiraba cuando llegaron.

Marcos se despide del estado en la alameda central de la capital. Lo esperan aproximadamente 5 mil personas entre indígenas, obreros, campesinos, maestros, estudiantes y algunos turistas que, apenas enterados de la presencia del guerrillero, se quedan a “soportar” los discursos previos al del guerrillero.

Se trata de la segunda manifestación que el gobernador Ulises Ruiz “autoriza” en el centro del estado. Antes de Marcos, sólo los maestros han podido llegar a la plaza, pues sus contingentes superan las 20 mil personas. En la ciudad de Oaxaca las marchas que tienen como destino la plaza, cuya remodelación costó 800 millones de pesos, son interceptadas por la policía para advertirles a los manifestantes que si intentan llegar “les vamos a partir su madre”.

Marcos habla frente al antiguo Palacio de Gobierno -ahora habilitado como salón de fiestas de hijos de políticos y empresarios locales-. Ahí manifiesta su solidaridad con el pueblo de Cuba, “aquel que tanto le molesta al gobierno de Estados Unidos”.

En medio del escándalo generado por la expulsión de 16 funcionarios cubanos del Hotel María Isabel Sheraton de la ciudad de México -porque el hotel dijo obedecer una ley de Estados Unidos, en México- el encapuchado fustiga al gobierno federal por permitir tal acción y a los candidatos a la Presidencia por callar ante el intervensionismo estadounidense.

“No vamos a permitir que aquí ondee la bandera de las estrellas y turbias barras. No queremos un gobierno que esté agachando la cabeza y poniendo el lomo para que se suba uno extranjero.”

Marcos deja el parque central después de advertirle a la “gente del dinero” que “vamos por ellos”. Los asistentes gritan algunas consignas antes de retirarse. Apenas sale la caravana, en los cafés y restaurantes que rodean la plaza se reanudan con aparente serenidad las tertulias que habían sido interrumpidas por “los feos, mugrosos e inadaptados”, como califican a los manifestantes dos mujeres pulcras, de cejas delineadas y rostro maquillado que fuman en uno de los negocios.

Otros comensales ven retirarse a los simpatizantes de La Otra Campaña. Se recobran luego de escuchar “amenazas” a su clase. Sonríen y se comentan: “abolir las clases sociales es sólo un sueño”.

Veracruz

Marcos culmina su paso por el estado en la Plaza Lerdo de la capital Xalapa. Un día antes López Obrador había colmado el lugar con sus simpatizantes. El Delegado Zero deja en claro que La Otra Campaña no viene a decirle a los xalapeños qué hacer o qué necesitan, sino a escucharlos, conocer sus problemas y aprender de sus formas de lucha.

Antes, el Subcomandante visitó Coyutla y Papantla, en la zona del Totonacapan. En el parque principal de la pequeña ciudad indígena famosa por la danza ritual de cuatro “voladores” y un músico. Cientos de indígenas y estudiantes esperan al Delegado Zero. Después de escuchar sus problemas, la retórica de Marcos les suelta algunas preguntas.

“Cómo pueden pensar bien de los mexicanos si tenemos a un idiota como Vicente Fox de presidente... En qué momento se convirtió en delito ser campesino o indígena o exigir mejores condiciones de trabajo.”

En el estado también hay disputas entre los organizadores por mostrarse más cerca de Marcos. Desde que los adherentes de Tabasco “entregan” al Subcomandante a los de Veracruz comienzan las discusiones sobre los lugares que debe visitar. Discuten hasta casi llegar a los golpes por el control de la agenda y satisfechos presumen a sus seguidores que ellos “sí pudieron” traer al Delegado Zero.

Antes de llegar a Cosoleacaque, un automóvil supera a todos los vehículos de la caravana y se interpone en el camino de la “Van” blanca que transporta al guerrillero. Dos mujeres le exigen que se dirija a la colonia El Naranjito. Al llegar, Marcos encuentra a 400 personas enfurecidas por los altos cobros de la energía eléctrica. Les dice que la razón de su descontento es la misma que decenas de comunidades chiapanecas y de otros estados de la península de Yucatán.

Les sugiere que unan su lucha con las de otras partes de la República que se han organizado para no pagar los altos cobros del servicio eléctrico. Al final, les da gusto a sus anfitriones quemando un “recibo de la luz” que le hacen llegar al templete. “Esto es lo que tenemos que hacer con los recibos de la Comisión Federal de Electricidad”, dice mientras el papel arde ante gritos y aplausos.

“Ya no se va a pagar nada hasta que haya una tarifa justa. Y no dejen que les corten la luz. Si la cortan, ustedes la vuelven a poner. A ver quién se  cansa primero.”

Ocho estados recorridos por La Otra Campaña en 48 días. El mensaje podría resumirse con lo dicho por Marcos en Juchitán: “Ya no tenemos por qué sufrir o ser explotados solos. Unidos podemos hacer una gran rebelión. Proponemos que desaparezcan los grandes ricos y los políticos que les sirven. Que nosotros decidamos quién gobierna y cómo, de quién es la riqueza y cómo se reparte. Hasta ahora no tenemos decisión sobre esto”.

 

Publicado: Contralínea No. 51, marzo 1a quincena / 2006



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