Contralínea  

Madrazo el candidato más repudiado

Jorge Torres
El candidato a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario Institucional, Roberto Madrazo Pintado, elaboró un diagnóstico del priísmo en una carta que le envió a Dulce María Sauri Riancho en julio de 2000. Días después de la derrota priísta en las elecciones de ese año, Madrazo criticaba lo que no pudo cambiar al frente del PRI, críticas que se le revierten y lo convierten en blanco de su propio discurso

 

 

 


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El 18 de julio de 2000 Roberto Madrazo envió una carta a la entonces presidenta del Partido Revolucionario Institucional, Dulce María Sauri Riancho, en la que “reflexionaba” sobre la derrota que había sufrido el PRI en las elecciones del 2 de julio, y en la que además ponderaba acciones que seguirían para recuperar, primero el partido, y luego la Presidencia de la República en 2006.

Paradójicamente el ahora candidato presidencial del priísmo establecía un diagnóstico en torno a la situación de su partido, el cual no ha cambiado seis años después, no obstante haber asumido el control de los órganos de dirección interna del PRI.

“Más allá de la disputa por la administración de los restos del naufragio reciente, la misión del priísmo avanzado tiene que ver con la superación de la crisis y la reconstrucción colectiva y democrática de una organización política moderna, capaz de convertirse en una alternativa de gobierno”, iniciaba la carta de Madrazo a Sauri Riancho.

Roberto Madrazo dejaba entrever ya la intención de iniciar una cruzada por la recuperación de espacios de poder en el PRI para convertirse en la “alternativa de gobierno”.

A seis años de aquella campaña interna y de aquellas intenciones estratégicas, ¿Roberto Madrazo ha logrado construir una imagen pública que le permita posicionarse como una alternativa de gobierno? El politólogo de la Universidad Iberoamericana, Carlos Enrique Casillas, cree que no.

“Si nosotros vemos el porcentaje de rechazo que tiene Madrazo en las encuestas, no sólo es el más repudiado de los tres aspirantes principales, sino además es el más grande que puede tener un aspirante a la Presidencia de la República: la mitad de los electores lo rechaza; el perfil de Madrazo, su historia política, su biografía, no contribuyen desde luego para que sea la mejor alternativa de gobierno.”

En la carta a la ahora senadora Sauri Riancho, Madrazo señalaba que “la cuestión va más allá de un mero problema partidista” y que la recuperación de los espacios de poder que había perdido el PRI tenían “que ver con el futuro de la nación”.

Pero la opción de futuro no ha podido ser construida en torno a la figura de Roberto Madrazo. “Un poco por la imagen que tiene el PRI y un poco por su imagen personal está asociado con el antiguo régimen, por lo tanto es difícil presentarse como una propuesta de futuro si se está asociado con el pasado”, dice Casillas. 

“Yo no veo muchas posibilidades de que Madrazo pueda crecer puesto que el deslinde no es tan fácil; creo que los electores no están leyendo en Madrazo una propuesta de futuro para el país”, señala el académico de la Iberoamericana.

 

“La gente ha dicho basta”

 

“La gente ha dicho basta y no está dispuesta a alargar el tiempo concedido a los políticos para lograr el entendimiento en la construcción de acuerdos que terminen con el conflicto de los grupos que tiene hecha jirones a la República.

“La nación no puede ser forzada de nuevo a pasar por el ojo de una aguja, conformada por la propuesta y el interés de un grupo; aunque ahora sea otro; no se puede avanzar si a las nuevas formas se les imponen los contenidos de antes”, se lee en la carta de Madrazo a Sauri.

Madrazo criticaba a los grupos políticos dentro del PRI que tanto daño habían hecho al país, en un deslinde poco creíble si se piensa en la biografía que lo ubica desde muy joven junto a los tiburones del viejo priísmo y a los personajes que lo rodean en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

“Si uno revisa cómo está compuesto el comité nacional del PRI, quiénes son sus aliados políticos, uno descubre que hay mucho ahí del viejo PRI todavía”, comenta Carlos Enrique Casillas.

Roberto Madrazo ha querido desde la contienda interna del PRI en la que lo derrotó Francisco Labastida, asumir el papel de un personaje comprometido con el cambio político en México, capaz de establecer acuerdos, y en la carta a Sauri Riancho delineaba el perfil del político que se requería para consolidar la transición después de la derrota del PRI en el 2000. 

“Se habló mucho de la alternancia. No basta el cambio en el poder ejecutivo. Ahora hay que construir el marco de acuerdos y pactos que la hagan viable.

“Creemos que la transición mexicana hacia la democracia como forma de vida, más allá de lo electoral, depende de nuestra capacidad para evitar las actitudes polarizadas y refractarias que han dominado el medio político.”

Sin embargo, en la opinión del politólogo Carlos Enrique Casillas,  “Madrazo no es un político de la transición”.

“A la democracia mexicana no le bastan las proclamas de pluralidad, necesita de demócratas dispuestos a comprometerse con sus consecuencias”, argumentaba Madrazo en la misiva a la entonces presidenta del PRI en un claro afán de autopromoverse como el demócrata que el priísmo necesitaba.

Pero, ¿es Madrazo un demócrata convencido? “Desde luego que no, ha demostrado ser un político hábil, que sabe salir de la adversidad, un político astuto, pero no creo que sea un demócrata”, comenta Casillas.

En la carta a Sauri el ahora candidato presidencial atacaba el “antipriísmo de las oposiciones” y la “impermeabilidad del priísmo corporativo y tecnoburocrático”.

“Cada vez que la exclusión, como principio y actitud, aparece en nuestra historia, presagia tormentas y anuncia la decadencia de una forma de organización política”, señalaba Madrazo en una frase paradójica seis años antes de que la exclusión de los adversarios se instalara como principio político en el PRI del propio Madrazo.

“México está roto”

 

“Hoy México está roto: es urgente volver a unir sus partes. Es necesario reconstruir, pacificar el combate de las exclusiones a través de la reconciliación, para formular un nuevo pacto político y social.

“No se puede seguir lastimando a la nación con el conflicto de cúpulas incapaces de acordar la conformación de un nuevo arreglo incluyente para ejercer el poder, tomar decisiones y redistribuir las responsabilidades públicas”, diagnosticaba Roberto Madrazo en la carta a la entonces presidenta del PRI.

La pregunta que surge en torno a este discurso es si realmente el candidato del PRI es capaz de cohesionar a las diferentes fuerzas políticas y sociales del país. El politólogo de la Universidad Iberoamericana tiene sus dudas.

“No sé si Madrazo sea capaz porque lo que hemos visto en los últimos cinco años, y es que Madrazo más bien divide en lugar de cohesionar. Madrazo ha demostrado que es muy bueno para construirse enemigos a muerte y además no resuelve los conflictos con ellos, vemos el pleito con Elba Esther larguísimo que pudo haberle dado solución desde hace mucho tiempo, y no es el único”, dice Casillas.

 

¿Una opción consistente?

 

Roberto Madrazo establecía hace seis años que a partir de los cambios democráticos en el PRI se podría ofrecer al electorado una oferta “consistente” para recuperar el poder.

“A partir de su reforma democrática integral, el PRI podrá participar frente al electorado con una oferta política ideológicamente consistente y combativa que nos permita recuperar el centro perdido”, le decía a Sauri Riancho el candidato priísta.

Pero no ha sido así. “Madrazo no representa la opción de regreso del PRI”, dice Carlos Enrique Casillas. “Pareciera ser que todo ese oficio político de los priístas se les ha olvidado y lo que vemos día a día es incapacidad justamente para hacer una campaña coherente, que refleje unidad, una campaña creíble; no lo estamos viendo”.

Para el académico, el PRI no tiene opciones ni cambiando al candidato, ya que “es un problema estructural”. Es algo que nació mal y a estas alturas pensar en el relevo de Madrazo lo único que provocaría sería un peor escenario para el PRI”.

 

Suicidio político

 

Madrazo se quejaba ante Sauri: “Cuando el país entero ve hacia delante, con optimismo y esperanza, algunos priístas miran nostálgicos hacia atrás. El PRI no puede seguir siendo patrimonio de un grupo. Sería aberrante obstinarse en preservar los viejos moldes”.

Ante esta expresión, Carlos Enrique Casillas comenta que a Madrazo no le creen ni los propios priístas el discurso de que representa una opción que se ha deslindado del pasado. “Ni sus propios compañeros de partido le creen a Madrazo que sea un proyecto de futuro”.

Y es que Madrazo sigue siendo un personaje ligado a viejos priístas, a los “viejos moldes” del sistema político. “Madrazo no es ajeno a esos grupos, son madera del mismo palo”, concluye el analista político de la Universidad Iberoamericana.

La sentencia final en la misiva de Roberto Madrazo a la entonces presidenta del PRI Dulce María Sauri Riancho era retórica y a la distancia se convierte en paradójica. “Renovación democrática integral o gatopardismo fulminante. Resistirse al cambio es suicida”, señalaba el candidato priísta.

El suicidio parece ser la vocación política de Madrazo.

 

Publicado: Contralínea No. 51, marzo 1a quincena / 2006



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