La administración foxista legará al siguiente gobierno en materia ambiental la desincorporación de casi 200 toneladas de bifenilos policlorados, considerados internacionalmente entre los 12 contaminantes más tóxicos del mundo.
Los bifenilos policlorados (PCB), comúnmente llamados askareles, son compuestos químicos que durante varias décadas se utilizaron principalmente en los transformadores de alta tensión, como plastificante en recubrimientos de pinturas de vehículos y en algunos tipos de embarcaciones, así como para otras aplicaciones en la industria eléctrica.
Durante la década de los 70 se descubrieron los nocivos efectos que causan al organismo humano y al medio ambiente, y fue prohibido su uso en todo el mundo.
A escala internacional se acordó eliminar de sus inventarios los bifenilos para evitar que contaminaran, pues a altas temperaturas liberan la misma dioxina que se utilizó en la guerra de Vietnam, conocida como agente naranja.
En México, de manera tardía, se pensó en la eliminación de bifenilos que, entre otros daños, provocan cáncer en el hígado, la vesícula biliar, pulmones y cerebro, y linfoma; además de acné, quistes, hiperpigmentación en la piel, alteraciones de ADN; también dañan el sistema reproductivo y a muchas especies animales les causan deformaciones; en el medio ambiente sus alcances nocivos aún no han sido del todo determinados, pero para los seres vivos la simple inhalación de estas sustancias es altamente tóxica.
Los lastres
Por sus características de extrema peligrosidad, la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, vigente en México, prohíbe la recolección o disposición final de los bifenilos policlorados con cualquier otro compuesto orgánico, y precisamente por las especificaciones en su tratamiento son pocas las empresas que cumplen con los requerimientos para transportar, recolectar o tratar bifenilos.
El artículo 42 de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos establece que la responsabilidad del manejo y disposición final de los residuos peligrosos corresponde a quien los genera, así que toda empresa en estas condiciones, tras notificar a la Semarnat sus inventarios, debe contratar una empresa autorizada que trate sus residuos de bifenilos.
Por efectos de toda una campaña internacional de eliminación de bifenilos, a la que México se integró tardíamente, las autoridades del medio ambiente diseñaron un plan de acción regional de trabajo con Estados Unidos y Canadá, que obliga a México a normar el manejo y tratamiento de bifenilos, reglamentado en la Norma Oficial Mexicana 133.
La primera obligación: un inventario de los bifenilos en organismos paraestatales y privados.
Para el 2003 se debió concluir el inventario real, pero a la fecha las cifras que manejan, incluso dentro del propio Ejecutivo Federal varían, mientras que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) dice que son 191 empresas las que tienen inventarios de bifenilos, la Semarnat habla de 127 generadores. El Instituto Nacional de Ecología (INE) dice que son 194 empresas, entre ellas Pemex, CFE, Luz y Fuerza, Ferronales y el IMSS.
Las confusión en las toneladas de askareles que hay en México registradas por la Profepa y la Semarnat arrojan datos diferentes: 4 mil 834 toneladas que maneja Profepa, contra 4 mil 900 que registra Semarnat. El INE dice que son 3 mil 322 toneladas de residuos.
En realidad hasta la fecha no se tiene un inventario preciso de las toneladas de askareles asentados en México, lo que complica cumplir con la obligación internacional de erradicarlos.
Alfonso Flores Ramírez, director de Materiales y Residuos Peligrosos de la Semarnat, justifica la disparidad en los inventarios de muchas empresas privadas que se niegan a darse de alta como poseedores de bifenilos.
El problema es que estas empresas son infractoras porque no se dieron de alta ante la Semarnat. Profepa registra otras cifras porque sus datos parten de dos fuentes, la de la auditoría ambiental, que lo da voluntariamente, y la otra -que yo le llamo la fuente del garrote- a la que le caen en la inspección, éstas empresas están infringiendo la ley y lo tiene que dar de alta .
El funcionario dice que es un enorme adelanto en materia ambiental que en México se tenga un inventario de los bifenilos y que la industria esté trabajando en la desincorporación de contaminantes, pero el problema actualmente es el deficiente desempeño de las empresas autorizadas por la Secretaría para sacar dichas sustancias de suelo mexicano, las cuales podrían provocar un daño mayor al medio ambiente.
Durante el sexenio pasado, sólo dos empresas estaban autorizadas para el manejo de bifenilos, todas para acopio y traslado, ninguna para disposición final. Estas eran SD Myers de México, S.A. de C.V. (filial de la transnacional de origen estadounidense SD Myers Inc.), y Residuos Industriales Multiquim S.A. de C.V. (RIMSA).
En medio de una negligencia absoluta, en el actual sexenio la Semarnat, a través de la Dirección General de Gestión Integral de Materiales y Actividades Riesgosas, ha otorgado licencias para acopio, transporte y disposición final a empresas que operan con irregularidades. Manejan documentos apócrifos, no tienen capacidad para tratar las sustancias peligrosas y causan accidentes ambientales con daños aún no cuantificados.
Desde los primeros años del actual sexenio, la Dirección de Actividades Riesgosas de Semarnat, entonces a cargo de Daniel Chacón, otorgó de forma indiscriminada licencias a empresas que no tenían capacidad para el manejo de bifenilos, y que incluso falsificaron documentos para acreditar su infraestructura.
Negligencia de LyFC y de Ecolab
El caso de la empresa Ecología Laboratorios y Consultores de México S.A. de C.V. (Ecolab) es un ejemplo claro de la falta de capacidad del gobierno mexicano en materia ambiental.
Autorizada por la Semarnat para trabajar con bifenilos, en 2001 Ecolab fue contratada por Luz y Fuerza, Comisión Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos para trasladar sus askareles a Europa, específicamente a Alemania, en donde la empresa ABB Service Gmb H. les daría tratamiento y recibirían disposición final.
Eran 500 toneladas de askareles y Ecolab no tenía la infraestructura ni la logística suficiente para una maniobra de este tipo, pero tampoco cumplió con los requerimientos para los trámites de exportación, así que falsificó dichos documentos y los presentó a ABB.
Por los mismos días en que Ecolab tenía varada su peligrosa carga y a punto de embarcarla en los puertos de Altamira, Tampico y Veracruz, ABB detectó que los documentos eran apócrifos y le impidió sacar la carga de México. Durante más de un año Ecolab abandonó los askareles en las terminales marítimas dentro de enormes contenedores, luego la Profepa abrió tres denuncias penales contra la empresa.
En diciembre de 2002 Pemex otorgó un nuevo contrato a la empresa S.D. Myers de México S.A. de C.V. para que retirara del recinto portuario, denominado Internacional de Contenedores Asociados de Veracruz, S.A. de C.V. (Icaver), los bifenilos que le correspondían.
La CFE retiró de Altamira sus askareles y por parte de Luz y Fuerza no hubo respuesta. En febrero de 2003 la PGR inició el proceso para sacar de Icaver los askareles propiedad de Luz y Fuerza, y los puso en resguardo de la Secretaría de Hacienda mientras concluía la indagatoria que la PGR y Profepa mantenían abierta contra Ecolab, que involucra también a Luz y Fuerza del Centro.
En su Plan Nacional de Desarrollo Luz y Fuerza se comprometió a que en 2003 eliminaría todos sus inventarios de bifenilos, pero a la fecha estas sustancias aún permanecen como parte de la infraestructura de la compañía en transformadores del Distrito Federal: 111 en el sector Vértiz, 23 en Indios Verdes y 40 en Bolivar.
El problema se complica porque continúa abierta la denuncia contra la paraestatal, y tres indagatorias penales contra Ecolab, mismas que se han complicado porque la empresa, en su defensa, ha involucrado a distintos funcionarios federales y agentes aduanales en el ilícito.
Independientemente de que se confirme o no la complicidad de los funcionarios, el manejo irregular de la empresa es evidente, sin que la Semarnat le haya suspendido la licencia para operar con bifenilos.
Alfonso Flores Ramírez, de Semarnat, justifica la negligencia de los funcionarios de la Secretaría y dice que, finalmente, Ecolab no ha vuelto a tramitar ningún permiso para manejar estas sustancias, aunque sí está en trámite -desde hace un año- para que se le autorice sacar recortes de lodos de perforación de Pemex, también hacia el extranjero.
Ecolab continúa como prestadora de servicios de la CFE, Pemex y Luz y Fuerza, aún con sus negros antecedentes. Incluso en Pemex se le ha beneficiado con contratos para trabajos ambientales en el área de Exploración y Producción y en Refinación.
Ecolab sigue incurriendo en irregularidades en su registro ante Semarnat para el traslado y alojamiento de bifenilos policlorados (autorización número 9-3-PS-VI-11-94). Oficialmente la empresa maneja como dirección la avenida División del Norte 126, colonia Del Valle, en el Distrito Federal, pero es falsa, pues ahí se encuentra una tienda de decoración.
Sobre las tres denuncias penales en contra de Ecolab y Luz y Fuerza del Centro, Juan Rafael Elvira, subprocurador de la Profepa, se niega a dar información, pero dice que las indagatorias siguen en curso y aún no se tiene fecha para su resolución porque ambas paraestatales han recurrido a sendos amparos, así que estos juicios quedarán como pendientes para la próxima administración en materia ambiental.
Sobre las denuncias penales contra Luz y Fuerza por el mal manejo de askareles, a quien incluso la propia Ecolab acusa de corrupción de sus funcionarios, se solicitó una entrevista con el titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos de Luz y Fuerza, Rafael Arriaga Marure, pero se negaron a responder.
Pugnas internacionales
El mal manejo de bifenilos policlorados no es un asunto local y sus efectos derivan incluso en pugnas internacionales. El caso más emblemático es el de la empresa transnacional de origen estadounidense SD Mayers Inc., que mantiene un litigio contra el gobierno de Canadá por la prohibición impuesta de la entrada de askareles a su territorio. La denuncia por 30 millones de dólares se ventila en tribunales internacionales, fundamentada en violaciones al Tratado de Libre Comercio (TLC).
Negligencia
La senadora del Partido Verde Ecologista de México, Erika Larregui Nagel, impugna la forma como la Semarnat otorga licencias para tratamiento de bifenilos, y califica de preocupante la ligereza con que la autoridad ambiental otorga este tipo de autorizaciones, sobre todo porque el tratamiento térmico inadecuado de este tipo de residuos tiene consecuencias negativas sobre el medio ambiente, y por ende, en la salud humana .
Con un punto de acuerdo presentado por las senadoras Gloria Lavara Mejía, Sara Isabel Castellanos Cortés, Emilia Patricia Gómez Bravo y Verónica Velasco Rodríguez, en abril de 2005, se solicitó a la Semarnat aclarar la forma como se han otorgado las licencias a tratadoras de bifenilos, sobre todo a la empresa Altecin S.A. de C.V. que en el municipio de El Higo, Veracruz, instaló una planta incineradora de estos peligrosos compuestos químicos y que por la denuncia y presión popular fue clausurada ese mismo mes de 2005. La Semarnat omitió el asunto.
Al iniciarse la administración foxista, el Programa Nacional de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2001-2006, diseñado por el entonces secretario de Medio Ambiente, Víctor Lichtinger, planteó entre las prioridades respecto a los residuos peligrosos un inventario real y constante de los bifenilos que hay en México, y luego el programa de sustitución y eliminación de equipo en operación que contenía dichas sustancias, la mayoría en instalaciones de Pemex, CFE y LFC, y en industrias privadas.
Aunque en unos días se hará público el Reglamento para el Manejo de Residuos Peligrosos -entre éstos los bifenilos policlorados-, la Semarnat se encuentra maniatada frente a una decena de empresas privadas que prestan el servicio para tratamiento, traslado y disposición final de estas sustancias, y que por negligencia del Instituto Nacional de Ecología y de la Semarnat se les otorgaron autorizaciones indefinidas para trabajar con askareles.
Aún con Reglamento, las empresas de negros antecedentes seguirán operando con la venia de Semarnat, y ésta no podrá retirarles la autorización aunque sigan acumulando decenas de denuncias en Profepa, no sólo por el mal tratamiento de bifenilos, sino de distintos tipos de residuos peligrosos, por el abandono de éstos o por irregularidades en su tratamiento.
Según la Profepa las empresas que aún tienen inventarios de bifenilos se ubican principalmente en los estados de Veracruz, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Nuevo León, Querétaro, Tamaulipas, Sonora, Aguascalientes, San Luis Potosí, Colima, Guanajuato, Guerrero, Tabasco, Zacatecas, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Coahuila, Michoacán, Tlaxcala, Yucatán, Querétaro, y Valle de México.
El subprocurador Rafael Elvira dice que sólo 37 empresas están en el programa de Industria Limpia, por lo que la Profepa no les hace visitas de inspección, ellas solitas están dándonos los datos de cómo están manejando los bifenilos .
De las quejas y denuncias que registra la Profepa por manejo irregular o abandono de bifenilos, el funcionario dice: ese dato no lo tengo, pero no creo que sean muchas. Sí hay alarmismo de la gente de que va a pasar un cargamento por aquí y no lo queremos. ¿Quién tiene derecho de decir que no a los bifenilos?, pues quienes no usan luz eléctrica, siempre que usamos luz eléctrica estamos activando los transformadores donde se generan los bifenilos; todos usamos la luz y tenemos que estar pendientes de que se manejen bien los bifenilos .
Publicado: Junio 2a quincena de 2006 | Año 4 | No. 58
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