Contralínea  

Listo el Ejército para el 3 de Julio

Jorge Torres
El verdadero riesgo de la inestabilidad política que genere condiciones de ingobernabilidad en el país reside en la tentación de las autoridades civiles de echar mano de los militares para sofocar expresiones de protesta debido a los métodos violentos y aplastantes del Ejército. Un manual de la defensa para el control de disturbios civiles lo confirma

 

 


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Las fuerzas armadas tienen permiso explícito en México para disparar con arma de fuego, sitiar con vehículos blindados, usar agentes químicos, utilizar francotiradores y agredir con perros entrenados a la población cuando hayan recibido una instrucción de restauración del orden en un disturbio civil.

De acuerdo con la doctrina militar, la actuación de las tropas deberá ser enérgica, determinante y hasta violenta , afirma la Secretaría de la Defensa Nacional en un Manual de disturbios civiles.

El dato no es menor si se toma en cuenta la posibilidad de protestas y disturbios postelectorales el próximo 3 de julio y la incapacidad de las autoridades civiles para hacerles frente.

En estas condiciones el escenario es inquietante y la tentación de utilizar a los militares para disolver tumultos permanece latente. Ya lo hicieron hace poco en la mina Pasta de Conchos cuando familiares y compañeros de las víctimas, enconados, agredieron a los directivos por su impasibilidad ante la tragedia, mientras los soldados permanecieron atentos a una orden de la cadena de mando para intervenir.

Disturbios civiles

El término "disturbio civil" es aplicable a todos los tipos de desórdenes y emergencias civiles que ocurran en territorio nacional generando violencia, como resultado de protestas por diversos motivos o instigación de grupos subversivos que producen alteraciones en el orden público, desorganizando los procesos normales de gobierno , se explica en el Manual de disturbios civiles de la Secretaría de la Defensa Nacional.

La Defensa también habla de motín, y asegura que lo cometen quienes se reúnan tumultuariamente y perturben el orden público, con empleo de violencia en las personas y amenacen a la autoridad .

Señala que en ocasiones son provocados para obligar al gobierno a utilizar fuerzas policíacas o militares y se interprete después como fuerza de represión del pueblo y aumente el descontento de las masas .

Las reglas de intervención militar en un disturbio civil han sido establecidas en los reglamentos y en la doctrina militar en los que se asienta el requisito de solicitud por parte de las autoridades civiles para intervenir .

El Reglamento General de Regiones y Zonas Militares establece que las autoridades civiles que necesiten auxilio de las tropas federales y cuyas atribuciones y condiciones legales las autoricen a requerirlas deberán hacerlo por escrito, consignando el objeto que persiguen .

El propósito de la intervención del Ejército en un disturbio civil es el de restablecer o preservar la paz pública, aplacar o impedir una demostración tumultuosa o motín, o sofocar o impedir una rebelión cuando la violencia amenaza a tal grado, que ésta excede a la capacidad de las autoridades civiles para controlarla , se señala en el documento de la Defensa.

Los militares explican que el grado y las características de las operaciones de restauración del orden estarán en función de las circunstancias. Las circunstancias determinan las medidas proporcionales a la alteración del orden a la que se hace frente y a la situación que se prevea , puntualizan.

La necesidad de imponer restricciones y el grado de las mismas, dependen de las condiciones y circunstancias que existen en ese momento y lugar , abundan los militares en su doctrina castrense.

En el Manual de disturbios civiles de la Sedena, se detalla el desarrollo de las operaciones iniciales. Y se advierte que el comandante puede tomar medidas de demostración de fuerza, uso de agentes químicos, fuego de tiradores seleccionados y empleo de parte del volumen y potencia de fuego.

A un tumulto se le trata como a una muchedumbre hasta que muestre verdadera resistencia a las tropas. Normalmente el primer paso para dispersar a un tumulto es una demostración de fuerza para causar efectos sicológicos.

Se le hace saber claramente al tumulto que el comandante de la fuerza militar tiene un plan elaborado para actuar, y la decisión y el valor necesario para ponerlo en práctica con toda energía y que además cuenta con la fuerza necesaria para ello.

Se concede un plazo prudencial para que la muchedumbre acate la orden de dispersarse antes de tomar otra acción. El comandante debe estar preparado para hacer cumplir su orden de dispersión , se advierte en el documento militar.

Destaca en la doctrina militar contra disturbios civiles el empleo de armas de fuego y las instrucciones precisas para su uso. Cuando se requiere fuego de armas de pequeño calibre se instruye a las tropas para que apunten a baja altura: en ninguna circunstancia deben hacerse disparos alocados contra un grupo desde el cual ha disparado un amotinado; no se utilizarán cartuchos de salva contra el tumulto y no se dispararán ráfagas de armas automáticas por encima de las cabezas de los amotinados .

En la doctrina militar también se destaca el uso de francotiradores en una operación en un disturbio civil. Si hay que hacer frente a fuego de tiradores emboscados que disparan desde el tumulto, nuestros tiradores localizan la procedencia y lo contestan .

Pero el uso de arma de fuego no sólo es permitido para los militares en caso de agresión con arma de fuego, también pueden responder a balazos si son agredidos con proyectiles peligrosos .

Se pueden asignar tiradores para que hagan fuego contra sitios desde donde proceda el fuego o desde donde han sido lanzados proyectiles peligrosos , se advierte en el documento elaborado por la Defensa.

Y aunque los militares señalan que en casos de enfrentamiento los agresores serán aprehendidos y entregados a las autoridades competentes , precisan que este tipo de combate implica una gran dificultad y resulta ilógico seguir normas.

Querer sentar normas que rijan o regulen esta lucha incierta y difícil de la calle sería ilógico, puesto que son tantos los factores que intervienen, tan difíciles las circunstancias, tan distintas y variadas las condiciones síquicas del momento, que todo ello en su conjunto hace, sino imposible, por lo menos bastante difícil ese propósito , señalan en el texto los militares.

El uso de vehículos blindados contra disturbios civiles también está contemplado en los manuales de la Defensa, que no dudarán en usarlos no obstante el impacto emocional y sicológico que representan .

Al emplear carros blindados antimotín, téngase en cuenta el gran impacto emocional y sicológico que representan, que en formaciones fuertes, compactas pero flexibles y eficaces con gran movilidad y poder de aplastamiento, causan cuando aparecen frente a una muchedumbre sin control, enardecida por los acontecimientos y la impunidad que proporciona el anonimato; pero al mismo tiempo con un miedo cerval por lo desconocido, por la reacción de las autoridades; esa impresión debe ser explotada al máximo.

La Secretaría de la Defensa Nacional explica en el Manual de disturbios civiles el mecanismo que utilizarán las fuerzas armadas para enfrentar y sofocar disturbios y motines de la población.

Los militares intervendrán cuando la policía local ha chocado con las multitudes en franco tumulto y su acción por asumir el control de la turba ha fracasado.

La actuación de las tropas deberá ser enérgica, determinante y hasta violenta, pues la violencia sólo puede ser sometida con una mayor violencia; esta violencia deberá planearse y dosificarse en su aplicación.

Las fuerzas mili-tares que participen en el control y disolución de un disturbio civil serán compactas, fuertes, flexibles, con armas contundentes, agresivos químicos, perros adiestrados en el ataque y carros blindados antimotín.

En el documento castrense se recomienda a las tropas que en ningún momento exista evidencia o gesto alguno de flaqueza o miedo y que deberán cumplir su misión convencidos de su honor, lealtad y patriotismo .

Las técnicas y los métodos que utilizan las fuerzas armadas para la restauración del orden en un disturbio civil, cuentan con una guía para el empleo de las tropas.

Primero entrarán en acción con firmeza y energía los elementos armados con toletes y escudos antimotín, apoyados con granadas y proyectiles de agresivos químicos . Se explica que este primer grupo será el que recibirá las primeras andanadas de proyectiles arrojadizos .

Después entrarán en apoyo del primer grupo los escuderos y las secciones canófilas con el propósito de impactar y amedrentar a las turbas .

En la doctrina militar relacionada con la participación del Ejército en la disolución de disturbios en zonas urbanas, se establece que los militares podrán realizar detenciones de civiles, pero la explicación es un tanto ambigua.

Los militares podrán hacer detenciones de civiles cuando a criterio del comandante o de la tropa una persona incite a otros a resistirse a las autoridades.

Las tropas pueden efectuar detenciones de civiles, con base en las disposiciones legales vigentes cuando se les sorprenda incitando a otros a tomar parte en actos de violencia para resistirse a las autoridades.

Después de las detenciones, el criterio castrense se impone y prometen que en su oportunidad serán puestos a disposición de las autoridades civiles para su consignación .

 

 

Publicado: Junio 2a quincena de 2006 | Año 4 | No. 58



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