Para los servidores públicos no impera el principio: “lo que no está prohibido está permitido”. Que en la democracia a la mexicana, el presidencialismo que sigue teniendo resabios de barbarie (José Revueltas: México: una democracia bárbara) se comporte metaconstitucionalmente y como una monarquía sexenal preconstitucional, para extralimitar sus facultades, no significa que carezca de límites.
Esos límites, en cuanto a las libertades jurídicas son, en rigor, los derechos humanos, tan de moda en el discurso de nuestros demócratas de labios para fuera, pero a la hora de la verdad para gobernar judicial, ejecutiva y legislativamente, son auténticos trogloditas antidemocráticos (Bours, en Sonora; Marín, en Puebla; Ulises, en Oaxaca; Salazar, en Chiapas; Peña Nieto en el estado de México). El abuso del poder, para enriquecerse y enriquecer a la parentela (los Bribiesca a la sombra de Fox y Sahagún; los Zavala en complicidad con Calderón) es el santo y seña de ese moderno despotismo sexenal. La alternancia fue para un relevo de corruptos, en una secuela de más y peor de lo mismo.
Informes de organismos no gubernamentales identifican a la Procuraduría General de la República como continuadora de la tortura. Hechos recientes han exhibido al subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos con otro de sus “trofeos”: el de enemigo público número uno de las libertades de prensa, pisoteando los derechos de ciudadanos y periodistas. La eficacia para el abuso del poder del equipo de la “pareja presidencial” no tiene límites constitucionales. Pero su ineficacia para cumplir con sus obligaciones (nada saben del cumplimiento del deber, ya que siempre andan por la libre de las ilegalidades) es, además de intencional para mantener aterrorizada a la población, la más perversa manera de obstruir la impartición de justicia.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos, con pruebas, denunció ante la opinión pública (y no ante la PGR, porque sería ésta juez y parte) que la Subprocuraduría de Derechos Humanos de la dependencia, que encabeza Daniel Cabeza de Vaca, se ha dedicado a sabotear las recomendaciones que le hacen a la PGR por violación de derechos. Ahora, nos informan los reporteros Silvia Otero y Gustavo Castillo (El Universal y La Jornada: 23/VI/06), que el titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, Santiago Vasconcelos, se dedica a sabotear a la Fiscalía Especial Para la Atención de Delitos cometidos contra Periodistas. El señor Vasconcelos se ha caracterizado por su odio a las libertades de prensa, en lo general y en lo particular contra los ciudadanos y periodistas que ejercen esos derechos.
El enemigo público número uno de esas libertades y derechos, Santiago Vasconcelos, a su estilo provocador, llamó mentiroso al fiscal Vega Vera, cuando es él quien desde siempre se ha dedicado, abusando del poder y amparado por el foxismo, a demandar a periodistas. Y no hay por qué dudar de que ahora se dedique, no hay otra palabra, a sabotear las investigaciones sobre los ataques a quienes ejercen la libertad de expresión y escriben y publican escritos sobre cualquier materia. Vasconcelos es también un enemigo de la Constitución Política.
Publicado: Julio 2a quincena de 2006 | Año 4 | No. 60
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