Contralínea  

La operación electoral de SEDESOL

Ana Lilia Pérez
La manipulación que la ex titular de Desarrollo Social y sus delegados estatales hicieron de los programas de Sedesol en beneficio de la campaña de Felipe Calderón y de los candidatos del albiazul al Legislativo, son piezas que están incluidas en la denuncia sobre las irregularidades en las campañas y en la elección del pasado 2 de julio, que presentó la coalición Por el Bien de Todos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación

 

 

 


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Entre los argumentos que presentaron los abogados del candidato de la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, en la denuncia por irregularidades en las elecciones del pasado 2 de julio ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), se incluyó la de la manipulación de los padrones por parte de la Sedesol, la cual habría orquestado la ex titular de esa dependencia, Josefina Vázquez Mota, en beneficio de Felipe Calderón Hinojosa.

De acuerdo con una encuesta del periódico Reforma difundida el 3 de julio, el 41 por ciento de los beneficiarios de Oportunidades y el 44 por ciento de los inscritos en el Seguro Popular -los dos programas de asistencialismo más importantes de la administración de Vicente Fox- votaron por el candidato del presidente.

“Josefina vale 20 millones de electores”, comenta a Contralínea la senadora Noemí Guzmán Lagunas, quien afirma que la ex funcionaria dejó su cargo como titular de la Secretaría de Desarrollo Social para sumarse como principal estratega de la campaña de Calderón Hinojosa.

En el Senado se sabía que dichos padrones serían utilizados por Vázquez Mota para coptar el voto de las millones de familias beneficiadas con el programa, que para el PAN representarían a futuro el grueso del electorado.

A este mismo sector fue al que se dirigió, de acuerdo con observaciones del investigador Julio Boltvinik, la campaña de miedo contra López Obrador y los spots televisivos que lo ponían como “un peligro para México”, además se les hizo creer que si gozaban de esos apoyos era gracias a las gestiones del PAN.

Desde la propia dirección de Sedesol se habría diseñado toda la estratagema del blanquiazul de hacerse de los votos del asistencialismo, a través de los propios delegados, quienes tras promover los programas cada uno en su estado, luego ellos mismos harían campaña a favor de su partido, pero ya como candidatos a puestos de elección popular.

Después de que denunciara la triangulación y saqueo de recursos del Fondo Nacional de Desastres para la fallida campaña de Santiago Creel, en el que estuvo supuestamente involucrada María del Carmen Segura Rancel, Noemí Guzmán Lagunes exigió a Josefina Vázquez Mota -con el antecedente de que los colaboradores de Creel y Segura Rangel se refugiaron en Sedesol a hacer los padrones de beneficiados- que entregara esos datos.

La senadora señala que le exigieron a la Sedesol el padrón porque ya se temía el uso que se le daría en el contexto de una “elección de Estado”. “Esa era la verdadera diferencia entre ganar o perder la elección”, afirma la legisladora. Vázquez Mota nunca entregó los padrones.

Los operadores

De acuerdo con la denuncia, los propios delegados de la Secretaría, quienes reciben un salario proveniente del erario público, con lo que se aseguraría el “voto fuerte” para Calderón, primero como subordinados de Vázquez Mota y luego como candidatos al Congreso de los estados panistas que aportaron el mayor número de votos al blanquiazul.

Estas regiones, según se documentó y criticó en la prensa nacional, recibieron la mayor parte de los programas durante el llamado “gobierno del cambio”.

La estrategia, explica Guzmán Lagunes, consistía en que esos propios delegados panistas abonaran el terreno al voto blanquiazul y luego hicieran campaña como candidatos a puestos de elección popular.

Uno de los casos más significativos es el de Chihuahua, estado clave en las elecciones del 2 de julio.

Durante los cinco años que estuvo al frente de esa delegación, María Teresa Ortuño Gurza operó nueve programas de Sedesol. Ortuño dejó el cargo el 31 de enero pasado para lanzarse como candidata al Senado por la vía plurinominal, junto con Santiago Creel Miranda.

La campaña de Ortuño se basó en “recordar” el apoyo que dio a las comunidades de Chihuahua cuando era delegada de Sedesol. Ortuño dejó en el cargo a Arturo Fuentes Vélez, quien desde enero hasta junio pasado se dedicó a hacer campaña desde Sedesol a favor del blanquiazul.

El proselitismo de Fuentes Vélez llegó a tal grado que incluso el secretario del Partido Revolucionario Institucional en el estado, Jorge Neaves, presentó una denuncia en su contra por hacer campaña a favor de Calderón, de Ortuño Gurza y de los diputados federales Carlos Reyes –quien durante su candidatura ofreció servicio de búsqueda de empleo en las bolsas de trabajo oficiales y del gobierno del estado a cambio del voto– y del ex colaborador de Calderón en Banobras, Emilio Flores.

Fernando Medina Gamboa fue otro operador, en su calidad de delegado de Sedesol en Yucatán.

La entidad del gobernador panista, Patricio Patrón Laviada, se convirtió en punto clave de Calderón durante su campaña. Desde ese estado se abrió el abanico de la campaña a toda la península, es decir, hacia Quintana Roo y Campeche, en donde intervinieron notablemente Juan Camilo Mouriño y Jorge Nordhausen, ambos acusados de tráfico de influencias en el mismo sector energético que dirigieron Felipe Calderón y César Nava en la Secretaría de Energía.

Para el diputado del PRI, Heliodoro Díaz Escárraga, Yucatán es una muestra de la manipulación que hizo el gobierno Federal desde la Sedesol para hacer proselitismo a favor de los candidatos del PAN, tanto a nivel federal como local: entre los favorecidos se encuentran los senadores electos Francisco Paoli Bolio y Beatriz Zavala, y los diputados electos Joaquín Díaz Mena, Sofía Castro Romero, Lizbeth Medina Rodríguez y Alberto del Río Leal.

La campaña, para apoyar mediante la Sedesol al candidato del PAN a la presidencia, fue iniciada desde los primeros meses de 2004 cuando, según el diputado Roger Alcocer, el entonces delegado de Sedesol Xavier Abreu Sierra (cuyo nombramiento ocurrió el 1 de agosto de 2001) estaba desviando el dinero de los programas de la Secretaría para las campañas de Calderón y sus candidatos.

El delegado de Sedesol dejó la Secretaría en noviembre de 2005 para coordinar la campaña de Calderón en Yucatán, y dejó en su lugar en la delegación a Fernando Medina Gamboa.

Además, durante dos años fueron retenidos los recursos de Fonden en Yucatán, destinados a las comunidades que quedaron aisladas y devastadas en los huracanes de 2004. Fue a partir de los primeros días de junio –justo en la recta final de la campaña de Felipe Calderón– cuando los recursos fueron liberados –para 41 municipios de alta marginalidad en el estado– por el propio gobernador, Patrón Laviada, y por el delegado, en ese momento, de la Sedesol.

El efecto: más del 80 por ciento de los votos para el PAN en el estado.

La Iglesia como carta fuerte

Aun en los estados clave del PAN, como Nuevo León, se usó la misma táctica de promover candidatos del blanquiazul a través de la delegación de Desarrollo Social. Este estado también fue utilizado como botín de Sedesol. Aunque en distintas ocasiones, desde 2004 los diputados del Congreso de la Unión exigieron un informe del destino de recursos de Fonden y Sedesol a comunidades marginadas de Monterrey, pero la delegación de la Secretaría nunca entregó el informe. Como el PAN es mayoría en el Congreso local, la petición fue sepultada.

Desde inicios del sexenio Francisco Javier Cantú Flores, entonces como titular de Sedesol en Nuevo León, operó los programas hasta el mismo día en que la dirigencia estatal del PAN le otorgó su registro como candidato a una diputación local, justo en el distrito donde realizó el mayor número de apoyos en Oportunidades y Seguro Popular, sobre todo en los municipios de Monterrey y Guadalupe.

El curriculum que presentaba Cantú Flores (mismo que usó cuando dirigía Sedesol) ubica como su principal “mérito” ser miembro de La Acción Católica Mexicana (ACJM), lo que le ganó la simpatía en este sector. Su lema de campaña: “ampliar beneficios de programas de desarrollo social”. Cantú Flores coordinó también la campaña de Calderón en la entidad.

Veracruz, rendición ante el PAN

Otro de los ejemplos se presentó en Veracruz. En la intrincada orografía del estado dominó el PAN por medio, principalmente, de los empresarios contratistas de Petróleos Mexicanos quienes hicieron jugosos donativos a las campañas de los ex funcionarios del sector energético, Calderón Hinojosa y el ex titular de Pemex Refinación, Juan Bueno Torio.

La parte del “voto duro” la operó Abel Ignacio Cuevas Melo, coordinador de campaña de Calderón en el estado y candidato a diputado federal plurinominal.

El primer pronunciamiento de Melo, una vez que renunció a Sedesol, fue que los programas que durante cinco años manejó en la Secretaría no los operaría a favor de Calderón o en beneficio propio. Sin embargo, durante los últimos meses que estuvo en el cargo los apoyos para comunidades marginadas fluyeron más rápido que de costumbre y fueron entregados por el propio delegado.

“El padrón de beneficiados por los programas se quedará en la delegación”, señaló Melo, pero desde febrero pasado, en la misma semana que dejó el cargo, regresó a hacer campaña junto con Juan Bueno y Calderón a las mismas comunidades a donde meses antes había signado los últimos apoyos del sexenio.

Junto con Bueno Torio, Cuevas Melo recorrió toda la zona rural de Veracruz, y aunque sobre Bueno Torio surgieron muchas acusaciones por tráfico de influencias para su familia y para contratistas de Pemex, durante su administración como director de la subsidiaria, la campaña que Melo le diseñó –basada en visitar las mismas comunidades que él visitó como delegado de Sedesol– tuvo tal efecto, que éste logró un escaño en el Senado y con ello la inmunidad legal por los próximos tres años.

Los argumentos que incluyó la defensa de Andrés Manuel López Obrador refieren que durante la campaña de Calderón, los panistas empadronaron al blanquiazul a los beneficiarios de los programas de Sedesol, haciéndoles creer que el programa era por beneficio del PAN y no pagado con el erario público por obligación de la Secretaría de Desarrollo Social de apoyar a las comunidades en situación de extrema pobreza.

Julio Boltvinik, asesor de la ONU en temas de pobreza, explica cómo las comunidades rezagadas de todo el país fueron el principal botín político utilizado por el Partido de Acción Nacional:

“No fueron los candidatos sino los programas de asistencialismo del Estado los que dieron la diferencia. Josefina Vázquez Mota nos engañó, nos hizo creer que nunca, durante éstos casi seis años, la Sedesol hizo creer a los beneficiarios de esos programas que tenían esos beneficios gracias al PAN; en eso no nos dimos suficiente cuenta. En las últimas semanas estaban saliendo datos muy claros de cómo se estaba apoyando a gente inscrita en el programa Oportunidades y a una proporción muy alta de ellos los afiliaban al PAN, en otras palabras, fue toda una operación de Estado para hacer sentir a los beneficiarios que los habían recibido gracias al PAN, y trabajaron bien ese tema de la lealtad partidista. Nos engañaron, nos hicieron creer que quien trabajaba clientelarmente a los pobres eran el PRI y el PRD y los gobiernos locales, cuando era el gobierno federal el que lo estaba haciendo”.

La senadora Noemí Guzmán alertaba que la negativa de Vázquez Mota a entregar los padrones era clara: “quien tenga esos padrones tiene la carta fuerte, esa es la diferencia entre ganar o perder”.

El investigador de El Colegio de México, Julio Boltvinik, habla de la manipulación que hizo Vázquez Mota de los programas Oportunidades y Seguro Popular durante la campaña del futuro presidente, Calderón Hinojosa.

Ante los impugnados resultados de las votaciones federales del pasado 2 de julio, el también investigador de la UNESCO coincide en que una parte importante de la manipulación del proceso electoral se estructuró en la Secretaría de Desarrollo Social por Vázquez Mota, quien ya como coordinadora de campaña de Calderón hizo un mal uso de los padrones de los programas de asistencia, pues dijo a los empadronados que el beneficio lo daba el PAN, así que se debía votar por su candidato.

Julio Boltvinik refiere que la operación silenciosa que hicieron Josefina Vázquez Mota y los delegados a su cargo se reflejó en los primeros resultados de la votación cuando, de acuerdo con la encuesta del diario Reforma publicada el 3 de julio, 41 por ciento de los beneficiarios de Oportunidades y el 44 por ciento de los inscritos en el Seguro Popular, votaron por Calderón.

“El PAN nos hizo creer que era el PRI el que usaba esa estrategia de condicionar los apoyos por el voto, pero ellos lo hicieron muy silenciosamente y el resultado se vio en las urnas”, dice Boltvinik.

El diseño de esta estrategia hormiga se hizo en Los Pinos. Aunque no era el candidato que el presidente y su esposa, Marta Sahagún, habían designado como sucesor, el compromiso de Vicente Fox era respaldar a Calderón Hinojosa, así que durante varios meses aprovechó toda ocasión para descalificar públicamente al principal adversario: Andrés Manuel López Obrador.

Apenas el débil pronunciamiento del Instituto Federal Electoral logró que el presidente cesara en sus comentarios, lo que para la senadora electa del Estado de México, Yedikol Polensky, es otro elemento de la “campaña de Estado” que le dio el cuestionado triunfo a Calderón.

Polensky lamenta la respuesta del instituto electoral ante los millones de mexicanos que el 2 de julio emitieron su sufragio confiados en una transparencia de las elecciones, que no se dio.

Los primeros síntomas de que las cosas no marchaban bien las hicieron sentir representantes de la coalición por el Bien de Todos en el Hotel Marquis la noche de ese 2 de julio.

Aunque alrededor de las cinco de la tarde sus asesores les habrían indicado que de acuerdo con Parametría, López Obrador llevaba cinco puntos de ventaja al candidato de Presidencia, la ausencia de la mención del triunfo de Marcelo Ebrard en el Distrito Federal y luego la negativa de las televisoras de anunciar el resultado de sus encuestas hacia las ocho de la noche hizo sospechar alguna irregularidad.

“La mano de la familia presidencial”, dice Polensky evocando aquella noche en que las televisoras luchaban desde temprana hora por ganar la nota y al final de cuentas se conformaron con un mensaje del consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde.

Para Polensky la negativa de las televisoras a difundir los primeros resultados que daban a López Obrador el triunfo, fue el pago de la Ley Televisa, el último intercambio de las dos cadenas de televisón del país al sexenio de Vicente Fox.

 

 

Publicado: Julio 2a quincena de 2006 | Año 4 | No. 60



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