El subcomandante Marcos rechaza que en la derrota de López Obrador haya contribuido el movimiento que encabeza pues, argumenta, los lugares por los que pasó la Comisión Sexta fue donde más votos obtuvo el perredista.
Después de más de un año de descalificar a la totalidad de la clase política nacional y asegurar que los problemas del país no se solucionarán por la vía electoral, el subcomandante Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), junto con aproximadamente 9 mil adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, presenta ante el pueblo mexicano el manifiesto de La Otra Campaña.
Es 2 de julio, día de las elecciones presidenciales más cerradas en la historia mexicana, resultaría electo el candidato del derechista y gobernante Partido Acción Nacional (PAN) por alrededor de medio punto porcentual sobre el aspirante del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Andrés Manuel López Obrador no sólo no contó con el apoyo de las izquierdas que conforman La Otra Campaña, sino que fue objeto, como los demás aspirantes, de duras críticas del líder rebelde. Y es que los zapatistas no olvidan la “traición” de los legisladores perredistas al rechazar los Acuerdos de San Andrés, que darían autonomía a los pueblos indios, ni la pretensión del frustrado aspirante de continuar con el Plan Puebla Panamá bajo el nombre de Plan Transísmico, entre una larga lista de “agravios”. Y si bien los zapatistas no llamaron a no votar, sí dijeron que no podían apoyar a un candidato que quiere “perfeccionar” el sistema capitalista, cuando de lo que se trata es de “derrocarlo”.
Y ahí, frente al Palacio Nacional, después de marchar desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo junto con representantes de las 32 entidades federativas, el encapuchado dice que una vez concluidas las campañas “los de abajo dejarán de contar” para la clase política y no tendrán más quien los escuche “allá arriba”. Y, antes de ceder la lectura del manifiesto a otros adherentes, dice que para el pueblo de México hay otro camino y otra forma de hacer política: La Otra Campaña, “la única organización y movimiento de izquierda que tiene gente en todo el país”.
La democracia mexicana, una comedia
Dos adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona de los estados del norte de la República dan lectura a la primera parte del extenso documento que ahora es la base de La Otra Campaña. Con el argumento de que el movimiento social no es de los zapatistas, sino que el EZLN y sus comunidades son sólo integrantes del mismo, el Delegado Zero ha dejado de encabezar las marchas y, ahora, también cede la palabra y sólo participa como presentador o “maestro de ceremonias”.
El documento político dice que el proceso electoral, con independencia de quien triunfe, es una “farsa”, pues “mientras en el país haya un solo preso político y un solo desaparecido, no puede haber democracia”. Además, considera que en ninguno de los partidos políticos que erogan grandes sumas de dinero están representados los intereses de “los de abajo”.
A veces a dos voces, adherentes de los estados del bajío leen en la plancha del Zócalo: “cada seis años el capitalismo soborna a la prostituida farsa que es la libertad de expresión con cantidades absurdas, enormes, de dinero del pueblo para que los dueños del país y de los medios de comunicación engorden sus bodegones. Luego nos dan dos segundos de supuesta democracia para elegir a un mismo verdugo que nos engaña con sus tres máscaras: una amarilla, otra azul y otra tricolor.
“Enseguida, en la silla presidencial se sienta el nuevo saqueador de nuestro tesoro, el nuevo asesino de la República, el nuevo mandatario torturador de nuestro pueblo. Así, el capitalismo le renueva al pueblo la misma vieja corona de espinas de cada sexenio, pero adornada con nuevas cuentas de vidrio y pasada por vel rosita.”
A pesar del calor, rachas de viento húmedo que anuncian la lluvia nocturna recorren la explanada y se pasean en el templete desde el que hablan el subcomandante Marcos y nueve oradores más. El pequeño y sencillo entablado contrasta con el que prepara, a unos metros, el equipo de campaña de López Obrador. Trabajadores colocan grandes luminarias en las estructuras dispuestas para ello. Preparan el festejo del que saldría ungido el candidato del PRD. Sin embargo, 12 horas más tarde, con la fiesta frustrada, el candidato de la coalición Por el bien de todos sólo denunciaría las irregularidades observadas en la jornada electoral.
“Esta ‘democracia’ le asegura al capitalismo que el pueblo jamás tenga el poder y que el poder siga siendo siempre un gran látigo para esclavizar y acallar”, continúa Rodrigo, michoacano integrante de lo que fue la “Karavana” que acompañó al Delegado Zero en su recorrido por la mitad del país.
“Y los capitalistas y sus achichincles del gobierno nos dicen: no hay opción. Tú, pueblo, debes elegirnos y ya, no hay nada que puedas hacer, ‘¡si no votas, cállate!’ Y cuando ya están en la silla, sea que votaste o no votaste, si hablas, si exiges que cumplan, si piden cuentas, te ignoran, te desprecian, te humillan.”
Los balcones del Palacio Nacional permanecen sombríos y solitarios. Por las azoteas se asoman tres soldados aburridos. Sólo los ventanales de la sede del gobierno del Distrito Federal se abren y curiosas, mientras se cercioran de los trabajos que se desarrollan en el gran templete, cinco personas también se dan tiempo de mirar con indulgencia el pequeño entarimado y los cientos de ondeantes banderas rojas y negras de la plaza.
Los adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona reconocen que no tienen un proyecto acabado del país que quieren construir. Argumentan que aún están “poniéndose de acuerdo” para integrar el Plan Nacional de Lucha con las demandas concretas que habrán de enarbolar pero que implican acabar con el sistema capitalista.
“Anunciamos que vamos a derrotar al capitalismo. En La Otra Campaña seremos todos los trabajadores del pueblo quienes participemos, reflexionemos en colectivo y decidamos juntos sobre los grandes problemas nacionales. El pueblo es el único capaz de encontrar las soluciones que beneficien a todos los mexicanos. Por eso decimos que el pueblo mande y el gobierno obedezca. Entre todos vamos a hacer una nueva Constitución a través de un Plan Nacional de Lucha.
“Llamamos a organizarnos para que todos tengamos un lugar para vivir con dignidad, para que la educación sea para todos, para hacer realidad el derecho a la salud, para que nuestros niños no crezcan con desnutrición. No pedimos un puesto en el gobierno ni queremos estar arriba de nadie. En La Otra Campaña buscamos tener un lugar en la lucha por la liberación de todos los pueblos de México y el mundo.”
El mitin comienza a disolverse cuando el Delegado Zero baja del templete y, custodiado por la “burbuja de seguridad” de cuatro automóviles del Frente Popular Francisco Villa Independien-te, se aleja del centro de la ciudad para dirigirse a una unidad habitacional de Iztapalapa, uno de los lugares en los que se hospeda desde que llegó a la ciudad de México el 28 de abril pasado.
“Votes o no votes, organízate”
Grupos de entre 15 y 30 personas se organizan para las “dislocadas” programadas para este día de elecciones, las cuales consisten en realizar obras de teatro, performances, batucadas, y mítines en donde se exige la liberación de los presos detenidos el 3 y 4 de mayo en San Salvador Atenco y se promueve La Otra Campaña.
Algunos de estas actividades se realizan a las afueras de las casillas electorales donde los mayoritariamente jóvenes explican por qué no votan. Estudiantes de la UNAM escenifican una obra en la concurrida casilla especial instalada en los portales de Monte Pío, en el Zócalo de la ciudad. La puesta en escena señala la represión cometida por las autoridades, el hambre y la pobreza mientras los personajes preguntan al auditorio: “Qué clase de pueblo es éste” que permite tales injusticias.
Apenas un día antes había concluido la Asamblea Nacional de Adherentes cuyos trabajos duraron dos días y se contó con delegados de las 32 entidades de la República, pero también de las ciudades estadounidenses de Los Ángeles, Oxnard, San Diego, Santa Ana, Riverside, Santa Bárbara, Orange, San Francisco e Illinois.
Ahí algunos grupos campesinos y anarquistas pugnaron por “boicotear” las elecciones o, por lo menos, excluir de La Otra Campaña a quienes decidieran participar en la “farsa” electoral. Sin embargo, al participar en el debate, el Delegado Zero reiteró que el movimiento es “enemigo” de toda la clase política y que ninguno de los partidos que se disputan el poder ofrece cambios. Sin embargo, aclaró que nunca se propuso atentar contra las elecciones.
“Siempre dijimos: ‘votes o no votes, organízate’. En ningún momento La Otra Campaña ha planteado que el no votar es condición para adherirse a la Sexta Declaración. Y cuando usamos la palabra irrumpir es para decirle al resto de la población: Aquí estamos.”
En la asamblea el jefe militar del EZLN también informó que, hasta el 30 de junio, La Otra Campaña estaba integrada por mil 193 organizaciones y colectivos de las 32 entidades federativas del país, además de 3 mil 695 personas que se habían adherido de manera individual.
rec
Adherentes a
La Otra Campaña
Estado Organizaciones Colectivos Individuos Totales
Políticas Indias Sociales
Aguascalientes 2 5 17 24
Baja California 1 12 32 45
Baja California Sur 2 7 9
Campeche 1 2 2 10 15
Colima 6 8 18 32
Coahuila 1 3 21 25
Chiapas 2 19 13 65 202 301
Chihuahua 1 3 4 9 49 66
Durango 3 1 2 11 17
Distrito Federal 33 21 76 242 679 1051
Estado de México 7 5 22 63 209 306
Guanajuato 4 5 18 100 127
Guerrero 7 5 4 35 51
Hidalgo 2 5 16 64 87
Jalisco 1 3 3 19 122 148
Michoacán 3 10 14 18 45 90
Morelos 1 12 22 74 109
Nayarit 1 1 1 10 13
Nuevo León 1 4 5 42 52
Oaxaca 2 29 12 27 94 164
Puebla 2 6 10 18 95 131
Querétaro 1 1 2 15 97 116
Quintana Roo 1 4 22 27
San Luis Potosí 3 5 18 48 74
Sinaloa 1 2 11 14
Sonora 1 5 45 48
Tabasco 2 3 63 68
Tamaulipas 3 7 36 46
Tlaxcala 6 5 17 28
Veracruz 7 14 24 325 370
Yucatán 3 2 14 91 110
Zacatecas 6 12 56 74
Sin estado 15 4 25 57 948 676
Total 72 136 263 724 3695 4514
Rec
Adherentes a la “Zexta Internacional”
Continente Personas Número de países
América 1249 23
Europa 821 25
Asia 9 6
Oceanía 10 2
África 5 5
Total 2094 61
Rec
Campañas inhibitorias del voto
“La campaña electoral de 2006 fue inhibitoria. Todos los partidos políticos, y no La Otra Campaña, fueron los responsables de que millones no hayan acudido a las urnas”, considera el politólogo y sociólogo Valeriano Ramírez Medina.
“Todos los partidos trataron de evitar el voto. La campaña de los partidos políticos fue de ‘no votes por los otros’, pero no nos dieron ninguna razón por la cual votar por ellos. Sólo pareció una orden: vota. Y ya. No hubo argumentos. Las estrategias de los partidos más importantes –PRI, PRD y PAN– tuvieron como objetivo que hubiera una baja votación. Le jugaron al voto duro o a su posicionamiento en las encuestas.”
De acuerdo con el secretario técnico del Centro de Estudios Políticos y Sociales de la UNAM, el “voto útil” esta vez no funcionó porque la sociedad “ya está escarmentada”, pues en el pasado se lo concedió a Fox y se percató de que con ello no se resolvieron los problemas.
“Las personas se han dado cuenta de que para resolver los problemas tienen que hacerlo por sí mismas. Y eso es lo que ha permitido crecer al EZLN. La Otra Campaña no llamó a no votar, pero justificó esa posición. Y aunque la clase política busque a un chivo expiatorio y diga que hubo baja votación por culpa de los zapatistas, la verdad, y aunque la clase política no lo acepte públicamente, los partidos jugaron a que la gente no votara.”
Otra Política
“La Otra Campaña es la recuperación de los espacios y formas de organización y participación política que se perdieron a partir de 1979, cuando vino la reforma electoral y todas las organizaciones ideológicas de izquierda empezaron a concentrarse y a formar partidos políticos electorales”, dice Ramírez Medina.
El movimiento que se conoce hoy como La Otra Campaña ha sido el más acabado de los varios esfuerzos que ha llevado a cabo el EZLN para construir una fuerza social que le permita irrumpir en el escenario político nacional sin las armas, considera el especialista.
El catedrático e investigador de la UNAM dice que el primer esfuerzo –que fracasó– fue el convocado en la Segunda Declaración de la Selva Lacandona, cuando se llamó a la formación del Frente Zapatista de Liberación Nacional.
“Lo que ocurrió fue que no se entendió bien la Segunda Declaración: que cada quien peleara sus propias demandas, generara sus movimientos. Es decir, se trataba de aquella consigna guevarista de que la mejor manera de apoyar Vietnam era creando uno, dos, tres, muchos Vietnam en América Latina.
“Aquí podríamos decir que la mejor manera de apoyar al EZLN era crear muchos Ocosingos, muchos Guadalupe Tepeyac en México. Que cada sociedad generara su movimiento, rehiciera sus reclamos y formara su organización. La Otra Campaña se inserta en la recuperación de este sentir.”
Y es que, según Ramírez Medina, lo que los zapatistas tenían que hacer después de fortalecer sus Caracoles y Comités de base era crecer hacia afuera, ampliar su participación política con la expectativa de construir una organización nacional.
“Ahora nos encontramos que en términos reales no son unos cuantos, sino muchos los movimientos. No solamente son los indígenas, también las trabajadoras sexuales, los obreros, campesinos, comuneros, pequeños comerciantes, artesanos, albañiles, amas de casa. Y, a diferencia de los otros momentos, cuando los otros iban a visitar al EZLN, en esta ocasión el EZLN fue a visitar a cada uno para formar una red de redes.”
Aclara que lo que se trata de formar no es un frente único, sino varios frentes diferentes que pelearán por estrategias y formas de organización propias.
“De lo que se trata primero es de aglutinar fuerte, formar un frente social y político que le permita tener una cobertura legal y amplia a un movimiento armado. Eso es básico, es recordar a Ernesto Guevara. El movimiento 26 de julio no eran los guerrilleros en Sierra Maestra. Eran los obreros, los maestros, los estudiantes, los campesinos en el Frente Popular 26 de julio. El Frente Sandinista de Liberación Nacional no era Edén Pastora, no era Ernesto Cardenal, no era Daniel Ortega en la sierra. Era un movimiento sindical organizado, movimientos campesinos estudiantiles y hasta eclesiásticos.”
El catedrático universitario dice que a pesar de que los medios de comunicación electrónicos prácticamente han ignorado el movimiento, en los próximos años se van atener que ocupar mucho de él.
“La Otra Campaña ya sembró. Y ya hizo su primera demostración de fuerza. San Salvador Atenco le sirvió al EZLN como un termómetro para medir cuál ha sido su grado de influencia y para medir los grados de respuesta de la gente. Nada más nos enteramos del Distrito Federal porque los medios solamente cubren el Distrito Federal, pero en toda la República hubo movimientos, pronunciamientos entorno a Atenco.
“Ése es el termómetro que espantó en este momento al sistema, porque se dieron cuenta que La Otra Campaña no fue solamente discursiva, que en este momento tiene el potencial de organización más allá de lo que pueda decir o representar Marcos. Esa primer medida que dio como respuesta a San Salvador Atenco nos demuestra que hay una capacidad de movilización importante y las cosas están madurando más allá de lo que el propio sistema esperaba.”
Publicado: Julio 2a quincena de 2006 | Año 4 | No. 60
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