Los observadores internacionales constituyen un grupo de personalidades de la vida política y social mundial que hace décadas vigilan y, en su caso, legitiman o descalifican el voto en distintos países. En el caso de México contrasta la lente con la que dos misiones extranjeras observaron los comicios: desde el aval incondicional de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (UE), hasta la crítica abierta de Global Exchange.
Tampoco en el caso de los observadores extranjeros coinciden las cifras públicas del Instituto Federal Electoral (IFE), ni la forma como se acreditó su presencia en el país.
La consejera electoral Alejandra Latapí, presidenta de la Comisión de Relaciones Institucionales e Internacionales del IFE, indica que ese órgano recibió la solicitud de 357 observadores extranjeros de 41 países. Sin embargo, varios jefes de misión declararon que fue el IFE el que les extendió una invitación para asistir a las elecciones.
El Instituto privilegió los porcentajes y omitió el número exacto y origen de estos extranjeros. De acuerdo con el desglose de Latapí, de los 357 observadores, 47 por ciento provienen de Estados Unidos, 7.3 por ciento de Canadá y 7.3 por ciento de Argentina, aunque un dato previo indicaba que los observadores estadounidenses sumaban 277.
Al actualizar sus cifras, el IFE informó que las naciones con mayor presencia de observadores fueron Estados Unidos, con 219 visitantes, España con 51, Venezuela con 36, Argentina y Canadá con 33, respectivamente. Por primera vez vinieron observadores nacionales de Afganistán, Eslovaquia, Estonia, Filipinas, Grecia, Irak, Lituania, Luxemburgo, Marruecos, Malasia, Noruega, Pakistán, República Checa, Trinidad y Tobago, Turquía y Uganda.
Ese universo -ya modificada la lista del IFE- comprendió a 72 autoridades electorales, 45 miembros de organismos especializados en democracia; 74 de organismos no gubernamentales; 61 representantes de partidos políticos; 75 parlamentarios, 143 miembros del cuerpo diplomático, 77 estudiantes e investigadores y 146 “de otros sectores de la sociedad”, así como de la Organización de los Estados Americanos y el Consejo de Europa, indicó el IFE. Entonces, ya sumaban 693 los extranjeros que con lupa observarían los comicios.
Los incondicionales
Los gobiernos europeos, con los que México signó un Acuerdo de Libre Comercio condicionado al respeto de los derechos humanos, estuvieron representados por el grupo más amplio de observadores (80 personas), encabezados por José Ignacio Salafranca, eurodiputado del Partido Popular, y el portugués Antonio Reis, jefe adjunto de la primera misión de observadores electorales de la Unión Europea.
Días antes de los comicios, Reis -observador en una treintena de elecciones a nivel mundial- advirtió a la prensa internacional acreditada en México que "las elecciones del 2 de julio se ven ahora con mucha polarización y podrían resultar muy reñidas. Como observadores sólo esperamos que al final los candidatos y los actores se mantengan dentro de las reglas del juego acordadas".
Reis, entonces anticipó un mensaje que su misión reiteró después de la elección: el sistema electoral mexicano es altamente confiable y transparente. "En comparación con otros países, es un modelo ejemplar que puede ser seguido por muchos otros en el mundo".
El 3 de julio, en una conferencia de prensa que estuvo a punto de no celebrarse, y que se realizó luego de telefonear al presidente del Consejo General del IFE, Luis Carlos Ugalde, José Ignacio Salafranca emitió un primer informe -otro más amplio se entregará un mes después-.
En su recuento, el eurodiputado Salafranca leyó las visitas que realizó la caravana de observadores a cuatro casillas electorales el domingo 2 de julio, todas ubicadas en la ciudad de México. La primera en la sección 4931 (tipo básica), clasificada como socio-económicamente alta, ubicada en la subdelegación Miguel Hidalgo, en Avenida de los Alpes, esquina Monte Altai, en la colonia Lomas de Chapultepec.
Ahí, los visitantes internacionales fueron recibidos casi con júbilo por los electores. Algunos intentaron señalar que la apertura de la casilla se había retrasado pero sucumbieron ante la fascinación por los extranjeros. Salafranca dio enseguida su primer dictamen a la prensa: “todo se desarrolla satisfactoriamente”. Hacia las 11 de la mañana la caravana emprendió el camino hacia la segunda sección del Bosque de Chapultepec para visitar la casilla especial instalada en la Casa Ecológica en la sección 4991.
La Misión de la Unión Europea encontró en esa casilla a una multitud exaltada que reclamaba la falta de boletas para ejercer su derecho al sufragio. “¡Queremos votar y no nos lo permiten!” decían de cara a los extranjeros y exigían que llegara un representante del IFE con más boletas, otros reclamaban que no había empezado puntualmente. Mientras el clima se caldeaba, los europeos tomaban nota y se limitaban a hablar entre sí.
Sin embargo, la Misión Europea un día después avaló la elección. En el primer párrafo de la segunda página del informe, Salafranca leyó: “la jornada electoral se desarrolló satisfactoriamente, los electores acudieron a las urnas en número significativo y ejercieron en términos generales su derecho al voto libremente, sin intimidaciones y de manera tranquila y ordenada, culminando un proceso que fue seguido con gran interés por la población”.
Más adelante el matiz: “no obstante, algunos aspectos significativos del proceso electoral fueron observados: la coincidencia de horarios para la instalación de casillas y el inicio de la votación a la misma hora (ocho de la mañana) lo que provocó algunos retrasos y colas en muchas casillas básicas y especiales; aunque el secreto del voto se respetó en casi todas las casillas visitadas, en algunas no se respetó la privacidad; la Misión registró algunos otros problemas en las casillas como el tamaño pequeño de las urnas y la ausencia de sellos de seguridad para asegurar su inviolabilidad”.
Los disidentes
En contraste, los informes de las organizaciones estadounidenses Instituto Nacional Demócrata (NDI, por sus siglas en inglés) y Global Exchange señalaron los problemas que observaron en el proceso: la incapacidad del IFE para hacer valer su autoridad, la sospecha de compra y coerción del voto a través de programas gubernamentales de asistencia social, la campañas negativas de los principales partidos políticos y la reiterada parcialidad del presidente Vicente Fox a favor del candidato del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón.
Ante el cerrado conteo de los votos para la Presidencia de la República, entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, la Misión de observadores electorales internacionales de Global Exchange exhortó al IFE a encontrar los mecanismos legales que permitan un "conteo voto por voto" de la elección presidencial. Ted Lewis, jefe de esa organización ciudadana internacional, indicó que era necesario “transparentar la elección presidencial para eliminar la sombra de ilegalidad sobre el ganador, cualquiera que sea”.
Esta misión desplazó el 2 de julio a sus observadores en localidades como Ecatepec, Estado de México, hasta la sierra de Guerrero. En ese recorrido detectaron la espera de hasta tres horas para que los electores emitieran su voto, que los representantes del PAN no estaban plenamente identificados y que actuaban como funcionarios de casilla, entre otras irregularidades, señaló Julia Murphy.
Ted Lewis en su informe del 3 de julio hizo notar el fracaso del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), al no dar los resultados del conteo rápido y afirmó que “el IFE dejó la imagen de que ya había un ganador antes de tener un resultado exacto. Fue muy difícil -para el IFE- en ese momento, pues de no haber tenido certidumbre del conteo rápido, estaban entre la pared y la espada, porque no dar esa información da la impresión de que estaban ocultando algo", matizó.
Finalmente, Lewis, a nombre de Global Exchange concluyó que "hay una polarización fuerte, y es necesario construir puentes entre las tendencias ideológicas en México" para lograr su reunificación lo antes posible.
¿Quién es quién?
El 4 de julio, un día antes de que el IFE emprendiera el recuento de las actas de los distritos electorales, desde Navacerrada, España, Jorge Moragas, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Popular (PP), el principal partido de oposición española, felicitó al PAN de México por la “excelente campaña que ha realizado” y pidió a las fuerzas políticas mexicanas que reconozcan los resultados oficiales y actúen con responsabilidad.
Moragas solicitó a la clase política que piense en el "interés general del pueblo mexicano" y en la "fortaleza de las instituciones democráticas". A la espera de conocer los resultados definitivos de los comicios, apuntó que la ventaja de Calderón "es irreversible", y afirmó que la victoria del PAN permitirá "reforzar el reformismo que siempre ha defendido" este partido.
"Desde el PP queremos felicitar al PAN, un partido amigo, y a su candidato, Felipe Calderón, por la excelente campaña que ha realizado", comentó Moragas y destacó la defensa por este partido "de principios que comparten con el PP, como la libertad, la democracia, el progreso y el espíritu reformista".
Para explicar esa injerencia del PP en los comicios mexicanos, cabe destacar la composición de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea.
José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra, es eurodiputado por el Partido Popular español.
Rosa María Díez González, pertenece al Partido Socialista Obrero Español.
Ana Mato Adrover, pertenece al Partido Popular español.
Salvador Garriga Polledo, pertenece al Partido Popular español.
Luis Francisco Herrero-Tejedor Algar, pertenece al Partido Popular español.
Luisa Fernanda Rubi Ubeda, pertenece al Partido Popular español.
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Código roto
Aún cuando los observadores internacionales se han dotado de un Código de Conducta Ética a través del Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), en el caso de la Misión de la Unión Europea y de la Fundación Internacional para Sistemas de Elección están en entredicho.
El vicepresidente ejecutivo de la Fundación Internacional para Sistemas de Elección (IFES, por sus siglas en inglés), James Vermillion, el 5 de julio pidió “madurez” a los partidos y que la convocatoria de Andrés Manuel López Obrador a una asamblea informativa fuera “por el cauce legal”.
Contra el Código de Conducta de los observadores internacionales, esa organización, en cuyo consejo de directores figura el embajador estadounidense ante la Organización de Estados Americanos, John Maisto, había manifestado el 6 de marzo de este año su “genuina preocupación”, porque mientras la democracia ha sido universalmente asumida por los líderes de las Américas, se encuentra bajo fuego en otros países.
El Código de IDEA impone principios fundamentales como: la no interferencia con la jurisdicción o asuntos internos del país anfitrión; evitar la promulgación de resultados electorales sin la autorización del organismo de administración electoral, mantener un comportamiento intachable, juicios sanos y los más altos niveles de discreción personal.
Además, prohíbe expresar un punto de vista sobre cualquier tema susceptible de convertirse en un problema en la elección. “Revelar las relaciones que puedan llevarnos a un conflicto de intereses con las actividades efectuadas como observadores o como valoradores de la elección”.
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Publicado: Julio 2a quincena de 2006 | Año 4 | No. 60
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