En la pasada jornada electoral la izquierda oficial, representada por Andrés Manuel López Obrador, enfrentó la aversión al riesgo y a los cambios radicales entre los mexicanos, lo cual explica en parte la alta votación obtenida por el candidato de la ultraderecha Felipe Calderón Hinojosa, según consideraciones de investigadores universitarios, quienes además explican las irregularidades cometidas en el Instituto Federal Electoral.
Los académicos coinciden en que, aunque la “ligera ventaja” que le dio el triunfo al candidato oficial, Felipe Calderón, podría revelar una tendencia hacia la derecha, reflejada en las preferencias políticas de los mexicanos durante las elecciones del pasado 2 de julio, las motivaciones del voto no necesariamente son ideológicas, sino culturales.
Esta cargada tiene que ver “con un electorado que percibe como sospechoso cualquier cambio radical. Después de 75 años de un partido en el poder nos acostumbramos a que todo fuera predecible, así que no fue en realidad que el electorado haya votado por la derecha como tal, sino que éste repele al riesgo y el (candidato) de menor riesgo y más continuidad era Felipe Calderón”, dice José Aguilar, investigador de la Unidad de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).
Aunque en los 15 millones de votantes que favorecieron a Andrés Manuel López Obrador, y otros tantos que no lo hicieron, la pasada jornada electoral deja “cierta desilusión y un dejo de escepticismo sobre los resultados que dieron como ganador a Felipe Calderón, lo cierto es que en términos estrictamente administrativos, es decir, de cómo se llevó a cabo la jornada, cómo se votó y cómo se contaron los votos, la jornada fue ejemplar”, dice la investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana campus Iztapalapa, Alenka Guzmán
Para Aguilar esta situación pone a México “la prueba de fuego de la consolidación democrática, ya que de venir de un sistema en el cual todo mundo desconfía de las elecciones, si logramos, en un lapso razonable dentro de los cauces legales y pacíficos, que se resuelvan las impugnaciones, habremos pasado exitosamente a esta consolidación”.
Y es que el futuro presidente no tiene un panorama fácil, afirma Andreas Schedler, investigador del CIDE. El académico observa que el “apoyo real” para Felipe Calderón ronda el 25 por ciento de los votantes, “con este apoyo quien llegue a la Presidencia deberá asumir cierta modestia, arribar al poder sabiendo que lo apoyó una minoría y, por supuesto, debe abrirse a las negociaciones, no imponer su proyecto, sino a escuchar las concepciones de otros”.
Andreas Schdler dice que no se puede hablar de fraude en una jornada en donde el único punto negativo del Instituto Federal Electoral “fue en relaciones públicas”, a pesar de las múltiples denuncias que surgieron antes, durante y después de la contienda electoral, sobre todo en lo referente a la compra del software que contabilizó los votos y que fue diseñado por una empresa ligada al cuñado de Felipe Calderón.
Schedler explica “que el IFE no supo explicar muy bien cuál era el papel de los tres tipos de cifras que dieron: primero, el conteo rápido que ni siquiera publicó bien; luego, el PREP, que es como una herramienta informativa que no sirvió del todo por lo apretado del resultado, y después, lo único que realmente importa, que son los resultados oficiales”.
Schedler reconoce que hubo un mal manejo sobre el cálculo de los porcentajes y sobre el momento cuando se apartaron las actas inconsistentes, “creo que el IFE siguió su procedimiento pero no se supo explicar. Creo que le faltó desde el inicio explicar a todo el mundo cómo se generan los datos, cómo se transmiten, cómo se cuentan los votos, cuáles son los datos y cuáles los que no”.
Pensar siquiera en la palabra fraude, afirma el investigador, “resulta muy difícil”. “Lo que ocurrió es que fue una elección que se polarizó en términos de justicia social versus estabilidad, y las dos preocupaciones son muy legítimas. Uno pensaría que la justicia social, tan maltratada por décadas, debe atenderse con urgencia, pero no fue así”.
Publicado: Julio 2a quincena de 2006 | Año 4 | No. 60
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