Jalpa de Méndez, Tabasco.- “El tiempo de pedir ya pasó, como también el de exigir. Ahora es el tiempo de tomar. Tomen lo que les pertenece”, alienta el Subcomandante Marcos a las decenas de desposeídos que atentamente lo escuchan en la ranchería Chacalapa, perteneciente a este municipio. Les habla a los indígenas chontales que lo recibieron con pozol y música tradicional de tamborichocos en una modesta y vieja casona de paredones húmedos y techo de lámina.
Es la última parada del Delegado Zero y la caravana que lo acompaña en la región de la Península de Yucatán que integra, además del estado que le da el nombre, a Chiapas, Quintana Roo, Campeche y Tabasco.
Marcos escucha las palabras de sus anfitriones. Es una historia contada en otra lengua, con otros nombres y rostros y desarrollada en otra orografía. Pero la misma que ha escuchado a lo largo de más de 7 mil kilómetros de recorrido por alrededor de 40 pueblos, colonias y ciudades de cinco estados: de despojo y expulsión. Los campesinos relatan que la tierra ya no es suya y que son hostigados para que abandonen el lugar; además, lo que les pagan por su trabajo apenas alcanza para comer y son despreciados y humillados por empresarios y gobernantes.
“ Pues tenemos que quitar a todos esos –les dice Marcos–. Pero no nos quedemos ahí. Vamos a tomar por la fuerza, con la organización, lo que nos pertenece. Vamos a tomar la tierra. Y no sólo la tierra, sino la maquinaria para trabajarla”, continúa ante casi la totalidad de familias de la pequeña comunidad que se ha congregado para recibirlo.
El Delegado Zero les cuenta lo que también ha contado por todos los lugares que visita, pero cambia el tono y las palabras para hacerlo. Aprovecha sus antecedentes de profesor y pedagógicamente escoge las palabras adecuadas para cada auditorio en el que se presenta. Después de escuchar sus problemas y sus formas de resistencia, les explica que en la sociedad se libra una lucha entre clases antagónicas, que los poderosos acumulan su poder y riqueza robando a los trabajadores y que la causa de la pobreza de la mayoría de los mexicanos es el sistema capitalista.
Expone con ejemplos de la vida cotidiana y se detiene en aquéllos que más le interesan a sus anfitriones y que son las formas en que a ellos llega el despojo: la expulsión de sus tierras y lugares de trabajo.
“Sabemos lo que hace el capitalismo en el campo con su trampa del Procede (Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares). Destruye al ejido, convierte a los campesinos en pequeños propietarios y al mismo tiempo los empobrece. Así, terminan por vender las tierras.”
Mientras fluye el discurso de Marcos, las personas, atentas, asienten con la cabeza, se identifican con lo que el encapuchado cuenta y al final lo detienen por casi una hora para que autografíe ropa, sombreros, tambores, cajas, servilletas de manta y se tome fotografías con ellos.
Apenas dos días antes en Villahermosa, la capital del estado de dos candidatos a la Presidencia de la República, llama al priísta Roberto Madrazo Pintado “criminal” que tiene ligas con el narcotráfico y que con dinero quiere comprar la Presidencia; y al perredista Andrés Manuel López Obrador “incongruente y mentiroso” que ha hecho de la ciudad de México un gran centro comercial.
Su paso por Tabasco coincide con el del candidato del Partido Revolucionario Institucional y el despliegue del viejo corporativismo de la Confederación de Trabajadores de México y del Frente Juvenil Revolucionario. Antes de que inicie el mitin en la capital del estado un “ciudadano independiente” extiende una manta en contra de la presencia del guerrillero por no quitarse la capucha, pues, asegura, “se trata de un extranjero”.
Conforme el auditorio se incrementa hasta llegar a las mil personas, el provocador, quien resulta ser Concepción Castro León, integrante del Comité Ejecutivo Nacional del priísta Sindicato de Trabajadores de la Salud, se retira sigilosamente con 20 compañeros más que se encontraban dispersos entre el mitin.
“Verdad impublicable”
Pero no todos los despojos se denuncian ante Marcos. Pobladores de algunas pequeñas comunidades se cuidan de no criticar a los poderosos caciques de la región. Incluso ni los activistas y encargados de recibir a la caravana de La Otra Campaña se atreven a criticarlos. “Es que ustedes se van y nosotros nos quedamos”, dicen en la comunidad de Candelaria, Campeche.
Al pueblo permanentemente húmedo y de casas de madera y lámina llegaron tres familias que se han apoderado de más de dos mil hectáreas de tierra, es decir, más de la mitad del ejido. Han construido verdaderas haciendas en las que laboran peones de la comunidad que no les permiten salir de la finca en varios meses.
“Ellos mandan aquí, controlan a todos y son amigos de la autoridades. No puedo hablar sobre lo que está pasando aquí: tenemos hijos y no queremos que les pase nada. La verdad de este pueblo es triste y aterradora, y también impublicable.”
Según los pobladores, que solicitaron mantenerse en el anonimato para evitar represalias, los Figueroa, los Farías y los Toro, se dedican a la siembra y tráfico de enervantes. De ser un pueblo tranquilo se ha convertido en escenario de enfrentamientos armados entre bandas contrarias y el asesinato de aquéllos que los denunciaron. Frente a la plaza donde se congrega el pueblo para escuchar al Delegado Zero la familia Figueroa filma todo lo que ocurre.
Artesanos desplazados
“Dicen que los indios están muertos y son piedras que no hablan”, señala Marcos ante una multitud de artesanos y turistas a un costado de la pirámide de Cuculcán, en Chichén Itzá, Quintana Roo. Un día antes, una mujer había suplicado a Marcos, hasta el llanto, que fuera a respaldar la lucha de los trabajadores a los que pretenden desalojar de la zona arqueológica en la que han ofrecido sus productos por varias generaciones.
“En este sistema capitalista los indígenas sólo sirven cuando están muertos. Si trabajan, les quitan el trabajo; y si se rebelan, los meten a la cárcel”, agrega mientras decenas de turistas que visitan el lugar se desprenden de la ruta del guía para acercarse al mitin y llevarse fotos del guerrillero. Los artesanos gritan consignas en maya junto con los campesinos de Oxcum y Umán que a raíz de La Otra Campaña unen sus luchas. Los campesinos han sido despojados de más de mil hectáreas de bosque que los empresarios y el gobierno necesitan para realizar proyectos inmobiliarios y comerciales.
La mayoría de los artesanos vive en el pueblo de Piste, casi al pie de la zona arqueológica más cara de México. Las calles de la comunidad están sin pavimentar, el servicio médico carece del cuadro básico de medicamentos y sólo hay una escuela primaria para los niños del lugar. Si desean continuar sus estudios deben trasladarse a otro pueblo.
Todos viven de la venta de sus productos que sin ningún problema habían ofrecido durante años. El proyecto de instalación de grandes tiendas de “mexican courios” en los alrededores de la zona incluye el desalojo de los artesanos que venden sus mercancías en el suelo. Y es que los vendedores ni siquiera están contemplados en la “reestructuración” del comercio.
Capitalismo atenta contra la tierra
La lucha contra la depredación de los recursos naturales y a favor del medio ambiente se suma plenamente a La Otra Campaña en un predio agreste de las afueras de Playa del Carmen, Quintana Roo, habilitado como el “Auditorio Ramona Vive”. Organizaciones ecologistas que reivindican la cultura maya denuncian la entrega de playas, selvas, cuevas y mantos freáticos a empresarios que construyen grandes emporios comerciales después de expulsar a sus antiguos dueños.
Patricio Martin, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, denuncia el daño causado a selvas y manglares por el Mayan Palace. El hotel “exclusivo”, instalado a la entrada de la zona turística de Cancún sin los permisos para hacerlo, y continúa construyendo y trabajando a pesar de que un juez ha ordenado su demolición.
Marcos llega a Cancún. Pero no va a la zona hotelera, donde abundan los “Palace” que esperan al “gran turismo” y donde la mayoría de los anuncios y letreros están inscritos en inglés. El Delegado Zero va a las colonias de los albañiles, boleros, lavaplatos y servidumbre del “principal destino turístico de México”. Y encuentra, a sólo unos metros de las moles comerciales, calles anegadas sin pavimentar y casas de techos de lámina.
También escucha a perredistas que le piden no “dar armas a los enemigos de López Obrador para que lo ataquen” e incluso a una mujer le pide que interceda por el controvertido político conocido como el “Chacho”, Ignacio García Zalvidea, ex alcalde del ayuntamiento de Benito Juárez. Marcos tendrá que repetir, como en otras ocasiones, que La Otra Campaña no es un espacio para quienes están en los partidos.
Los adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona de Tabasco “entregan” al Subcomandante Marcos a los de Veracruz. El sol está a punto de ponerse y el convoy sale de la región de la península. Los caravaneros que no alcanzan lugar en los carros se enfilan, guitarra en mano como única pertenencia, hacia la carretera a pedir “ride”. Los niños tamborichocos de Chacalapa corren por sus instrumentos cuando ven salir al Subcomandante de la casa donde fue convidado de pozol y del dulce “oreja de mico”. Uno de ellos, emocionado, le encarga: “Que se oiga fuerte lo que hacemos”, y desaparece apenado entre sus compañeros.
Publicado: Febrero 2a quincena de 2006
|