De la mano con los países del Mercosur, Cuba busca romper el bloqueo económico que ha fortalecido la administración estadounidense. Tras los recientes cambios políticos en América Latina, la isla podrá ganar la guerra económica que libra contra la superpotencia mundial desde hace 47 años, la cual se opone a la autodeterminación política del gobierno cubano.
Esto ocurre cuando el continente americano parece más dividido que nunca. Del canal de Panamá hacia el norte se mantiene una alineación con Estados Unidos, mientras que al sur están los países críticos al modelo económico ALCA (el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas) y que proponen su propio paradigma económico y de integración: el Mercosur.
El Mercado Común del Sur (Mercosur) es la unión aduanera creada el 26 de marzo de 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Seis países más tenían el rango de miembros asociados: Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. México figura sólo como observador. Ahora se ha incorporado formalmente Venezuela y están en vías de hacerlo Cuba y Bolivia.
Su movimiento en cifras: reúne a 223 millones de habitantes que constituyen un enorme mercado potencial. Los integrantes representan el 20 por ciento de la producción de los países en desarrollo y un producto interno bruto de 800 mil millones de dólares. A este eje se integrará Cuba.
Cuba formalizó su solicitud de ingreso a este bloque en enero de 2005 como miembro asociado. Sin embargo, pese a los buenos augurios para su tránsito a la integración, la posibilidad de romper el cerco comercial y financiero no parece tersa. Uruguay se ha opuesto, ambos rompieron relaciones en abril de 2002 cuando Montevideo propuso enviar a La Habana a un observador de Derechos Humanos.
En esa ocasión el gobierno cubano acusó a Batlle de servil ante los intereses norteamericanos, y sólo los buenos oficios de Argentina en el 2003 lograron flexibilizar su postura. Ese fue el primer paso para integrar a la isla en este organismo regional.
La vendetta
El bloqueo comercial contra Cuba se impuso en 1961, cuando el octogésimo séptimo congreso aprobó el Acta Sobre la Ayuda Externa. El presidente John Fitzgerald Kennedy emitió una orden ejecutiva aludiendo a la presunta amenaza para la seguridad nacional de su país al cohabitar con un régimen socialista a 90 millas de La Florida.
Desde entonces, el bloqueo está en todos los ámbitos de la vida política de los cubanos, más del 70 por ciento de ellos nacieron y viven bajo esa restricción. Sin embargo, no ha sido nunca un asunto bilateral Cuba-Estados Unidos, sino una medida de fuerza que se manifiesta en todas las actividades económicas y sociales de Cuba y que, a través de las leyes Torricelli y Helms-Burton, persigue a escala planetaria a toda entidad que negocia e invierte en la isla.
De ahí que en el seno de la Organización de Naciones Unidas ese bloqueo haya sido condenado por mayoría en todas las sesiones de la Asamblea General. Sin embargo, la administración estadounidense ha impuesto al mundo su paradigma político económico de democracia con libre mercado.
Ante esta restricción del libre comercio, dos generaciones de latinoamericanos crecieron con el amago de represalias si comerciaban con Cuba, pero por su exitosa política exterior de los años 60 y 70, México logró evadir algunas sanciones.
De acuerdo con Martín Iñiguez Ramos, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y estudioso de las relaciones EU-Cuba, el ingreso de este país en el Mercosur “sólo formalizará lo que ya está dado, ante el viraje que tuvo la política exterior de México, Cuba ha encontrado nuevos interlocutores (Argentina, Brasil y Venezuela) quienes han sido hoy por hoy países que han sustituido la posición de México frente a Estados Unidos.
“En particular destacaría el caso de Argentina y Brasil, que han tenido una relación comercial muy estrecha con la isla y el anuncio de la incorporación de ésta al Mercosur es políticamente importante para los dos gigantes sudamericanos, porque mantienen la presión sobre la superpotencia”.
El bloqueo (para los cubanos y embargo para los estadounidenses) tiene su raíz, según el catedrático, en que la gran potencia se sintió ofendida en los años sesenta por el viraje de Cuba hacia la URSS. “La isla de manera estratégica, presionó a Estados Unidos al integrarse al bloque socialista y esto va a ser muy interesante porque quien queda en medio de toda esa disputa va a ser México”, señala Iñiguez.
La actuación de México ante un grupo de países que pugnan por la integración regional sin su presencia, es incierta. Las recientes escaramuzas diplomáticas del gobierno del presidente Vicente Fox Quesada, con el presidente venezolano y el presidente electo de Bolivia, “nos colocan en una posición bastante incómoda, porque dejamos de ser un país líder en la región y hemos sido sustituido por otros”.
Examina el catedrático: “creo que en este momento, México sería más que un país intermediario, un vocero de los intereses de Estados Unidos. Da pena decirlo, porque no es necesario que nos digan para que saltemos al ring a defender esos intereses; la administración actual está convencida de los beneficios del libre comercio que no redunda en beneficio de la mayoría de la población, sólo de ciertos corporativos trasnacionales en el marco del TLCAN.
“No se trata de tener una política nacionalista, pero tampoco de tener una política tan abiertamente pronorteamericana, que es la percepción que se tiene hoy día de nosotros en América Latina”, reflexiona Martín Iñiguez.
Caos o bienestar
La adhesión de Cuba al Mercosur obviamente redundará en beneficio de la sociedad cubana, aunque se ignora la respuesta de la administración Bush. El politólogo universitario observa que el Mercosur, por su lejanía de Estados Unidos, no sufrirá un impacto igual al de Cuba.
Con la integración de Cuba, el Mercosur presiona a Estados Unidos para que modifique su política de libre comercio de las Américas vía el ALCA hacia un proceso de integración. “Creo que en este caso Cuba, por su posición histórica geoestratégica –es el único país que colinda a 90 millas al norte con Miami y hacia el sur con México y los países sudamericanos–, sería como una piedra en el zapato para la potencia”.
François Houtard, sacerdote, sociólogo y director de la Universidad Tricontinental de Lovaina, advirtió a Contralínea sobre la posible tendencia al consumismo en la sociedad cubana cuando logre desmantelarse el bloqueo.
“Pienso que éste es un hecho puramente político, una venganza de los Estados Unidos hacia Cuba que no puede durar la eternidad, un día se va a terminar, ya hay presión desde el exterior, como la condena de la Cumbre Iberoamericana de Salamanca, España.
“El problema para el gobierno cubano será prepararse para eso, porque además de los efectos obviamente positivos: las mercancías costarán menos porque no serán importadas de tan lejos, como el arroz que ahora llega de China o Vietnam a mayor precio que el de Estados Unidos y el transporte sería menos costoso”.
Entre las consecuencias no previstas del levantamiento del bloqueo para Cuba, Houtard, miembro también del Foro Social, estimó que tras los años de austeridad, habría una reacción psicológica normal entre los cubanos, el consumismo.
Para Iñiguez Ramos los efectos del bloqueo se agudizaron al desmantelarse el bloque socialista, cuando sobrevino el llamado período especial que aún persiste en la isla. Aprecia sin embargo, que si bien no hay un pueblo que escape al consumismo, a diferencia de otros, el cubano tiene más expectativas por su alto nivel educativo y formativo.
“Creo que el régimen cubano actuaría de modo inteligente si mantiene sus garantías sociales a la par de la apertura de mercado y de bienes, como Finlandia y Noruega que mantienen el Estado de bienestar. Cuba es una enorme diferencia porque ahí hubo una revolución y esto marca un hito histórico, el pueblo cubano no estaría dispuesto a perder, en aras del consumismo, sus garantías sociales.
“Para ver lo que sucede en ese caso, puede darse una vuelta por los países de Europa Oriental y preguntarles qué piensan del capitalismo, es una tragedia para ellos”, concluye el experto en América Latina de la UNAM.
Bloqueo siglo XXI
El segundo mandato de la Administración del presidente George W. Bush mantiene la escalada en un nivel sin precedente. Su política de bloqueo viola los principios de la Carta de las Naciones Unidas –expresada en sucesivas resoluciones de la Asamblea General– y de la libertad de comercio y navegación, afecta también los intereses del pueblo y empresarios estadounidenses.
El informe preliminar del gobierno cubano sobre los efectos del bloqueo en el segundo semestre de 2004 y primer semestre del 2005, muestra que el daño económico directo contra el pueblo cubano supera los 82 mil millones de dólares, un promedio de mil 782 millones de dólares anuales.
Esa cifra no incluye los más de 54 mil millones de dólares imputables a daños directos contra objetivos económicos y sociales de la isla por sabotajes y acciones terroristas estimuladas, organizadas y financiadas desde el extranjero, ni el valor de los bienes que dejaron de producirse o los daños derivados de las onerosas condiciones crediticias impuestas a Cuba.
El 30 de junio de 2004 entraron en vigor las medidas incluidas en el informe de la llamada “Comisión de Ayuda a una Cuba Libre”, que aprobó George W. Bush el 6 de mayo de ese año. En sus 450 páginas se ponderan nuevas acciones y medidas contra el turismo e inversiones en Cuba, se restringen el flujo financiero, las remesas e intercambios en diversas esferas.
Tales acciones buscan propiciar las condiciones que faciliten una intervención estadounidense en la isla e imponer un cambio de régimen, como proclamó Walter Bush el 20 de mayo de 2004.
El balance reciente de los daños y perjuicios del recrudecimiento del bloqueo es pasmoso. Tan sólo en el año 2005, el perjuicio a la población cubana superó los 2 mil 764 millones de dólares.
El efecto extraterritorial del bloqueo se incrementó en el 2005 al fortalecerse las regulaciones, sanciones y amenazas contra ciudadanos y empresas extranjeras. Sólo en el 2004 se multó a 77 compañías, instituciones bancarias y ONG’S del mundo.
El monto de las multas aplicadas por violar solamente el bloqueo contra Cuba fue de un millón 262 mil dólares. De las entidades multadas, 11 son extranjeras o subsidiarias de estadounidenses radicadas en terceros países, como México, Canadá, Panamá, Italia, Reino Unido, Uruguay, Bahamas e Indias Occidentales Británicas (Anguila).
Se sancionó a siete firmas como Iberia, Alitalia, Air Jamaica, Daewoo y el Banco de China, alegando que sus filiales en los Estados Unidos violaron normas del bloqueo contra Cuba. Ocho de ellas pagaron multas superiores a 50 mil dólares.
Entre las firmas sancionadas en el 2004 destacan varias asentadas en México: Alpha Pharmaceutical, Inc.; ICN Farmacéutica S.A. de C.V.; Laboratorios Grossman, S.A., radicadas en Panamá y México D.F., con 198 mil 711 dólares por la importación y exportación de mercancías desde y hacia Cuba entre 1998 y 2003.
Trinity Industries de México, S.A. de C.V., radicada en la ciudad de México, fue multada con 55 mil dólares, por vender mercancías destinadas a Cuba y el financiamiento de su transportación en 2001.
Ni el gobierno mexicano, ni las cámaras de comercio nacionales hicieron oír su voz en estos casos, con respecto a la legítima libertad de comercio.
Es por estos impedimentos al libre comercio que Cuba, una nación que optó por la autodeterminación, se suma al conjunto de países latinoamericanos que anhelan otra forma de gobierno y de comercio en el Mercosur. Se prevé que pronto se sumará Bolivia, el otro gigante energético del continente.
Mientras se organiza este nuevo escenario, desde su altura inalcanzable, el águila imperial acecha.
El otro eje
Néstor H, primer secretario de la embajada de la República Bolivariana de Venezuela en México, explica que su país ha votado, con muchos otros países en la Organización de Naciones Unidas, contra el bloqueo estadounidense a Cuba y de la cooperación para desarrollar la economía de la Isla.
Apenas el 9 de enero de 2006, Venezuela se incorporó formalmente al Mercado Común del Sur, al crear un grupo ad hoc que negocie los plazos y condiciones de la adhesión. Después, participará en reuniones del Grupo de Mercado Común y del Consejo del Mercado Común, órgano que conduce políticamente el proceso.
“Firmamos ya varios convenios comerciales y de cooperación con Cuba y el anuncio de su ingreso al Mercosur ratifica la posición de este grupo de países contra el bloqueo y de la urgencia de incorporarla en el sistema internacional y de pleno derecho. Por supuesto que aplaudimos esa coherencia de los gobiernos en anunciar esta posibilidad cierta de que se incorpore”.
¿Qué represalias se esperarían de Estados Unidos?
Seguramente cualquier atrocidad en el marco del terrorista que ha sido el gobierno de Bush. No tenemos vizualizado cuál puede ser en específico; recordemos que los estados de la Unión Americana han negociado con Cuba y, quizás por la vía del hecho y de América Latina unida con los países del Mercosur será menos, a lo mejor vale la presión. Habrá que esperar, pero siempre el imperio tendrá la intención de presionar para que esto no se dé. |
Comercio Cuba-Mercosur
Entre enero y agosto del 2004, las exportaciones totales del Mercosur a Cuba sumaron 154,2 millones de dólares, un aumento del 168 por ciento con relación al mismo periodo de 2003. Del total exportado, Brasil concentra el 55,1 por ciento y Argentina participa con el 41 por ciento.
Por su parte, el Mercosur compró de Cuba un total de 32,5 millones de dólares en los primeros ocho meses de 2004. Lo que constituye 273 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior. Las importaciones se concentran en Brasil (98 por ciento del total). El saldo comercial favoreció al Mercosur en 121,7 millones de dólares.
En el comercio de Paraguay y de Uruguay con Cuba, el intercambio es prácticamente nulo. En exportaciones, sólo representa el 3,9 por ciento del total de ventas del bloque (6 millones de dólares entre enero y agosto de 2004), y la participación en las importaciones es de sólo el 0,2 por ciento de las compras totales. |
Publicado: Febrero 1a quincena de 2006
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