Andrés Manuel López Obrador, del PRD: “es mesiánico. Transpira una actitud pueblerina y la procedencia de una clase socioeconómica lejana de lo pudiente. Denota más convivencia con la pobreza y en su actitud hacia los viejitos pareciera que fuera una preocupación por sus propios padres o abuelos”.
Felipe Calderón, del PAN: “parece más bien ex acólito moreliano, clase mediero y admirador de ciertas exclusividades entre las que destaca la sangre azul panista y defensor de las tradiciones”.
Roberto Madrazo, del PRI: “después de provocar la muerte política de Arturo Montiel, su rival a la candidatura a la presidencia, inspira miedo a los priistas y a los ciudadanos en general”.
Los expertos también ponen en el diván a dos personajes polémicos de la política mexicana.
Arturo Montiel, precandidato del PRI cuyas aspiraciones presidenciales cayeron de golpe, y su familia resultó dañada: “posiblemente piense en el suicidio si tiene una depresión intensa, o en el desquite, en la venganza, en contra de quien lo afectó: Roberto Madrazo”.
Elba Esther Gordillo, lidereza magisterial: “toda su conducta está manejada por el despecho, como ella misma dice: la sedujeron, pero la abandonaron. Entonces ahí está tomando revancha. Hay un dicho en la India que dice: témele sólo a tres cosas: al veneno de una cobra, a la ira de un afgano y al odio de una mujer”.
Los especialistas coinciden en que Roberto Madrazo y Arturo Montiel, ex presidente del PRI y ex gobernador del Estado de México, respectivamente, no dieron un espectáculo de civismo, sino de cinismo, y sembraron indignación en la gente.
Los profesionistas reconocen la capacidad de éstos políticos para simular. Ambos sonrieron hasta dejar ver sus dientes –“a punto de darse, como en amores perros, una tarascada más en la yugular”– y se abrazaron, poco después de que el primero renunció a su aspiración presidencial el pasado 20 de enero.
El daño ya estaba hecho: a través de una filtración al programa El Cristal con que se mira, de Televisa, se exhibió parte de las riquezas de Arturo Montiel, sus propiedades, las cuentas bancarias, las de él, sus hijos y su esposa.
Ramón Clériga, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, observó en el rostro de Montiel rasgos de depresión y de coraje contenido que no pudo ocultar.
“Fue un golpe durísimo a su narcisismo. El ya se sentía en la silla presidencial. Se deprimió brutalmente. Le pegó. La duración del estado depresivo varía dependiendo de cada persona. La pérdida del poder, aunque no sea en condiciones tan traumáticas y públicas, como fue el caso de esa persona, deprime. El poder es enfermante. Hay en él un componente de muerte brutal. Si se pierde puede inducir a una depresión muy intensa, evidentemente tiene componentes de suicido”.
Explica que cualquier pérdida –el matrimonio, el trabajo, etcétera– es una herida e implica un reacomodo interno. La experiencia es más difícil cuando están involucrados los hijos y la esposa. “Y mientras más público pueda haber, tal vez sea peor, sobre todo en gente preocupada por su imagen”.
Continúa: “pero previamente esta gente no la mide. Se sienten en una posición de impunidad, que nuestro mismo sistema ha favorecido. Se sienten invulnerables. Además, muchas leyes están hechas para favorecer impunidad. Vea cuánta gente ha sido procesada. Se está un ratito en la cárcel, va a firmar o encuentran las coyunturas legales para seguir en la impunidad. Como Montiel, son miles los que se han acabado a este país”.
–Montiel identificó a Roberto Madrazo como el autor de la filtración y del daño sufrido. ¿Usted cree que el ex gobernador del Estado de México desee o piense en la venganza?
–Indudablemente que sí.
–¿El daño fue muy grande?
–Pues sí, nada menos que la aspiración al máximo puesto dentro de su proyecto.
–Hay muchas formas de desquitarse, desde pagar con la misma moneda y exhibir al enemigo o… ¿podría pensarse en algo más atroz, como un atentando?
–Hay canciones populares que lo dicen: que dulce es la venganza cuando Dios nos la concede. Cuando a usted le hacen algo, necesariamente lo que trae es rabia y un deseo de venganza. Si a usted lo asaltan, primero le da miedo, pero luego dice: hijos de la fregada, me dan ganas de no sé qué y no sé cuánto. De la fantasía al hecho, pues ya depende de cada quien.
“El no fantasear una venganza, el no sentir coraje ligado a cualquier tipo de fantasía, es algo que no es normal. Los mecanismos de negación hacen el duelo muy traumático”.
–Sorprende también su capacidad de simulación. No obstante el golpe terrorífico, sonríen y se saludan.
–Vaya usted a saber qué enjuagues hay.
“Ante las pérdidas, las pretendidas sonrisas finalmente no engañan a nadie, hacen ver a las personas como negadoras y falsas, la vida misma nos enseña que las pérdidas conllevan períodos de dolor, tristeza, coraje, etcétera”.
–¿Qué me dice de la personalidad de Roberto Madrazo?
–No es simpático. Los mismos priistas lo identifican con una imagen parecida a la de Hitler, nomás quítele un pedacito de bigote de cada lado. Infunde temor, no confianza. Y parece que la gente lo percibe.
–Creo que después de la muerte política de Montiel, en el PRI todos se aterrorizaron.
–En el PRI y en todos lados. Parece que el tricolor ha bajado en las encuestas.
–Arturo Montiel y muchos otros coinciden en que Madrazo es mentiroso y traicionero.
–Eso dicen, que no cumple, que traiciona, que dice una cosa y hace otra.
–¿La personalidad de López Obrador es más atractiva?
–Es sonriente, dicharachero. Es mesiánico. Transpira una actitud pueblerina y la procedencia de una clase socioeconómica lejana de lo pudiente. Denota más convivencia con la pobreza, y su actitud hacia los viejitos pareciera una preocupación por sus propios padres o abuelos.
–Y Felipe Calderón, ¿qué le parece?
Le pusieron “Feli-pillo” desde que intentó autoprestarse más de 3 millones de pesos en Banobras para comprar una casa. Parece más bien ex acólito moreliano, clase mediero y admirador de ciertas exclusividades, entre las que destaca la sangre azul panista, y defensor de las tradiciones. Pretende mostrarse como representante del México de la Sub 17 y casi al mismo tiempo se reúne con la maestra Gordillo. Parece un cuarentón incongruente.
–¿Y Elba Esther Gordillo?, ¿hasta dónde la puede llevar su pleito contra Roberto Madrazo?
–Es una mujer inteligente, muy hábil, muy conocedora de los hilos del poder y seguramente los conserva. Yo creo que hay mucha gente que le debe favores, pero no se va a tragar ni a digerir lo que le han hecho, pues primero la sacaron a patadas de la Cámara de Diputados y luego del PRI.
–¿Es una mujer resentida?
–Evidentemente. Como dice un amigo, las mujeres no son histéricas, son históricas. Son capaces, después de muchos años, de sacar toda una lista de agravios. Una mujer puede llegar al límite, al extremo. No creo que se quede con las manos cruzadas. Ya ve como anda persiguiendo a Madrazo por toda la República.
–Parece que ya hizo una alianza con Felipe Calderón, del PAN.
–Su alianza va a estar con él.
“Elba Esther tiene algo de masculino en el manejo de la agresividad. La mujer de todas maneras es muy fuerte, resistente; los hombres en muchos sentidos somos mucho mas frágiles que ellas”.
Cree que la actitud de Elba Esther puede ser una modalidad de feminismo. “Ahora las mujeres están saliendo cada vez más de su pasividad y le están rompiendo la madre al hombre. Están transformando la sociedad o la sociedad se está transformando.
“Por lo menos en México yo creo que la mayor parte de los hombres no estamos preparados para aceptar a la mujer profesionista. México sigue siendo profundamente tradicional, pero la participación social de la mujer ha ido en aumento”.
–¿De qué la cree capaz?
–De ponerle todos los obstáculos que pueda a Madrazo.
–¿Le romperá la madre?
–Seguramente. En política no se andan con chingaderas.
–¿Y menos si es priista?
–Pues cualquiera. Los perredistas, los panistas. Todos.
Salvar la riqueza
Por su parte, el psiquiatra y psicoterapeuta Federico Morales Loredo dice que ante una pérdida, como el prestigio, la mente humana trata de salvar la situación. A Montiel, continúa, le empezaron a sacar cosas y tal vez le advirtieron que le iban a sacar más.
“Hay, entonces, un instinto de supervivencia muy claro, que hace que uno busque la menos mala de las soluciones. A lo mejor, para él, era tomar esa decisión de renunciar a la candidatura, pero no a lo que tiene. Así somos. Lo que no soportaba era la muerte política”.
–Pero se murió.
–Para ese puesto sí.
–Y para cualquier otro.
–Si el PRI vuelve al poder, le pueden dar lo que quiera.
“Pero lo que yo veo es que Montiel salvó la parte económica. Probablemente dijo: ‘si me siguen buscando, me van a encontrar más; si alguien me levanta una demanda, me van a fregar'”.
El integrante de la Asociación de Psiquiátrica Mexicana, recuerda, con ironía, que Arturo Montiel, cuando entró en la campaña, su lema era: “que se mueran las ratas. Yo voy a acabar con las ratas”.
–Algunos analistas dicen que Roberto Madrazo no tuvo piedad con Arturo Montiel, su contrincante a la presidencia de la República, para quitarlo de la contienda.
–Lo más seguro es que Montiel se va a deprimir muy pronto. Cuando alguna gente pierde algún objeto importante –en psicología se llama “objeto” a las cosas que uno quiere o desea–viene una depresión. No cree ni confía en nadie, y está sumamente triste porque los que tenían que guardar la lanita, no la guardaron bien.
–¿Usted cree que en el fondo tenga algún deseo de desquite o venganza?
–Lógicamente, cualquier persona puede tener un desquite. También como una forma de aliviar la tensión emocional.
–El daño fue brutal.
–Donde más dolía. Usted sabe que el bolsillo duele más que un golpe en la cabeza. Él se va a poner mal emocionalmente y lo vamos a ver al tiempo.
–En el PRI ya sabemos cómo se las gastan. Se dan duro…
–Y a fondo.
Morales Loredo, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM, coincide en que Madrazo y Montiel simulan. “El cambiar de máscara es una de las cosas que usan los políticos para que la gente no descubra qué están pensando o maquinando, o si están enojados. Ellos son muy hábiles para cambiar de máscaras. Es la simulación que se acostumbraba en México hasta antes de que hubiera más democracia, aunque todavía no hay democracia total”.
Asegura que “todo mundo dice que Madrazo es duro. No lo conozco, afortunadamente, pero él va en busca del poder a como sea, a como de lugar. Revivió al padre y se montó en su figura. El padre, con sus ‘asegunes', tenía buena imagen, murió en un avionazo y nadie supo qué pasó. Roberto trae a su padre de ultratumba, con su imagen, para que todo mundo diga: ‘de tal palo tal astilla'. Y es la misma simulación”.
–¿Madrazo infundió miedo en el PRI? Después de golpear a Montiel, muchos priistas contrarios se están adhiriendo a él.
–Es lógico que los políticos no sólo tienen persuasión, también tienen poder para infundir miedo a la gente.
–Dio una muestra de lo que es capaz.
–Montiel se encontró con uno, Roberto Madrazo, que sí le iba a cumplir lo de las ratas a la cárcel.
–¿Usted cree que López Obrador, por su personalidad, por su forma de ser, y por los pleitos en el PRI, va a seguir acaparando la simpatía de la gente?
–El que llegue a la presidencia va a jalar a toda la gente. Al mexicano no le gusta perder ni piensa por qué perdió. El rey ha muerto, viva el rey. Esa es la consigna.
Dice que cuando era jefe de gobierno del D.F., Andrés Manuel López Obrador gustaba de hacerse la víctima para ganarse la simpatía de la gente y subir su rating. Pero ahora, en la campaña, ya no tiene motivos para seguir con ese papel.
“Tiene que dar otra cara. Cambiar de máscara”, señala.
Dice que, en lo personal, él no votaría por Andrés Manuel porque hizo “barbaridades” en el D.F., como construir los “segundos pisos” –“uno siente que se le van a caer las lozas”—y el Metrobús. “La ciudad ya no tiene tradiciones, memoria colectiva. El progreso destruyó las cosas que uno va amando en la vida. La ciudad es un ser vivo y por eso a mí no me gusta la política de esas personas”.
Además, continúa, con López Obrador “nos volveríamos a meter en el ciclo del populismo y el endeudamiento, como con Echeverría y López Portillo. Es un retorno a lo que nos hizo sufrir mucho”.
–¿Qué le parece Felipe Calderón, del PAN?
–Por lo regular, a mí me caen mejor los del azul. Calderón parece que trae una buena actitud. Yo diría que votar por una persona más sensata es importante.
–¿Qué piensa de Elba Esther Gordillo? Dijo que iba a hacer todo lo posible para que Madrazo no sea presidente de la República.
–En México antes era la decisión de un solo hombre, a lo mejor ahora va a ser la decisión de una sola mujer. Todo en México ha sido cuestión de dinero, de poder, y ella tiene un volumen de votos muy importantes con los maestros, o sea que sí puede molestar mucho.
El candidato priista, dice, “se echó al peor enemigo. Una mujer resentida es tremenda”.
Refiere que “en la práctica psiquiátrica llegamos a ver mucho de eso: de una mujer que a un millonario lo deja en la calle, o a alguien que es medio pillo lo desnuda ante la sociedad. Es muy común ver eso aquí en los consultorios”.
La mujer, abunda, “o es entrega o es enemiga, y a ella ya la hicieron sentirse enemiga y va a dar mucha guerra. Lo importante es que ella reflexione que le puede hacer daño al proceso democrático”.
Elba Esther Gordillo, dice, es la típica mujer bragada mexicana. “Es la mujer que llega y pone un puesto de tamales donde está una persona que ya tenía ocupado ese lugar ambulante. Es la mujer que se baja del taxi y no paga. Una mujer muy dura. Y además como hay rumores de que está enferma, pues ya puede hacer lo que quiera.
–Se ve muy audaz.
–Sí, yo no la quisiera ver de enemiga.