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Los problemas del voto en el extranjero

Nydia Egremy
El voto en el extranjero es el ejercicio electoral más caro en la historia del país, y a pesar de ello los posibles electores ignoran las propuestas políticas de los candidatos y se que enfrentan a complicados trámites para registrarse y poder sufragar

 

 


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Ocho años llevó a los legisladores mexicanos conceder el derecho al sufragio a casi 30 millones de mexicanos que residen en el exterior. En contraste, a esos connacionales que aportan al país 20 mil millones de dólares al año, tuvieron sólo unas semanas para registrarse en un proceso muy complejo, amén de que se les escatimó toda información sobre los candidatos, por lo que éste ha sido un ejercicio fallido, tal como previeron sus objetores.

Las razones de ese fiasco son varias. En principio, la Cámara de Diputados decidió que el Instituto Federal Electoral (IFE) sólo debía inscribir a quienes poseen credencial de elector, de modo que el universo inicial se redujo a sólo unos 4 millones de personas.

La mayoría de los casi 11 millones de mexicanos que radican en Estados Unidos viven en condiciones de ilegalidad, por lo que las autoridades electorales confiaron en que un alto porcentaje de ellos viajaría a México durante las fiestas de fin de año, para promover su credencialización y poder votar.

Sin embargo, tal pronóstico no se cumplió y hasta la primera quincena de diciembre el padrón era raquítico, con apenas 3 mil solicitudes registradas. Tampoco fue real la previsión de que las primeras solicitudes provendrían de Estados Unidos; los mexicanos en Europa se anticiparon.

Otro obstáculo fue la desinformación política. Al prohibirse las campañas proselitistas de los partidos políticos en el extranjero, los eventuales electores carecieron de elementos de juicio para decidir su voto. A quienes retornaron a su país a fin de año, la tregua decembrina les escatimó el derecho a la información política.

Sin duda también influyó en el ánimo de los mexicanos en el extranjero la erogación para enviar por correo certificado la solicitud de inscripción. Desde Estados Unidos eran de 8 a 9 dólares y desde Europa unos 4 euros, salvo en Alemania que fue de 2.8 euros.

Las cifras son elocuentes, este proceso es caro y poco efectivo: el Congreso asignó 98 millones de pesos al IFE para organizar esta modalidad, de ese monto, 80 millones de pesos se destinaron a la promoción del voto en el extranjero y el resto, para imprimir 2 millones de formatos e instalar 56 módulos de credencialización.

De los 4.2 millones de mexicanos en el exterior que según se estimó que participarían en la elección del 2006, sólo mil 735 habían pedido su registro –hasta el 19 de noviembre– al padrón electoral, de ellos mil 250 en Estados Unidos.

Se atribuyó la magra cifra de solicitudes a errores de las personas; el más frecuente fue que el formato no se envió por correo certificado, se omitió firmar la fotocopia de la credencial o el comprobante de su domicilio en el exterior.

Frente a estos problemas, durante el debate legislativo para decidir sobre este derecho, los diputados del Partido del Trabajo consideraron el proceso inacabado, sin planeación previa, y la propuesta del Partido de la Revolución Democrática –para abrir un programa de reposición de credenciales a migrantes que la hubiesen extraviado y que el sufragio fuera certificado– fue desechada.

 

Voto desde el coloso

 

-Durante los últimos años, la migración a los Estados Unidos se incrementó de manera notable, es decir, alrededor de 350 mil a 400 mil mexicanos por año se van a vivir a los Estados Unidos, lo que equivale a unos mil mexicanos al día, por lo tanto representan entre el 98 al 99 por ciento de todos los mexicanos en el exterior.

De acuerdo con Efraín Jiménez, director de Proyectos de la Federación de Clubes Zacatecanos del Sur de California en Estados Unidos, “hacia la segunda quincena de diciembre de 2005 apenas se habían repartido 2 mil formularios que llenarán adultos de entre 18 y 50 años”.

Admite que sus colegas aún no saben por cuál candidato van votar, “pues es necesario escuchar sus propuestas para México, y para cuidar los derechos de los mexicanos en el exterior. Creemos que el costo es algo caro para una familia de bajos ingresos, pues aquí en los Estados Unidos también existe la pobreza en familias mexicanas”.

Consideró urgente que el IFE disponga de personal de tiempo completo para repartir formularios en los centros comerciales y actividades sociales en aquel país, “pues Los Ángeles es enorme y no se puede pedir que todos pasen al consulado, especialmente cuando nuestra cultura en este sentido de votar es pobre”.

Ampelio Manzano reside desde hace 17 años en Concord, en la región de la Bahía de San Francisco, se informó del voto por las noticias. Considera que “el mexicano es muy decidioso e irresponsable, pues algunos no tienen la credencial del IFE, además de que ha sido muy poco el tiempo de cuando se aprobó la ley para votar, porque tenemos hasta el 15 de diciembre para registrarnos (la fecha límite vence el 15 de enero).

Para Ampelio, “falta información acerca de los candidatos y sus mentiras ¡perdón! sus propuestas. Mucha gente no cree en el voto ni aun radicando en México. Imagínate lo que piensa la gente que reside acá en Estados Unidos, las noticias son muy amarillistas y sólo pasan el lado malo (los video escándalos y secuestros)”.

El proceso lo entusiasma. “Como mexicano creo en la voz del voto y me gusta la idea de poder votar desde el extranjero. Tengo 35 años y voy a votar por primera vez en unas elecciones de México. No conozco a nadie que quiera registrarse con excepción de mi esposa Gabriela, no veo la intención de la gente por querer votar, ha perdido mucha credibilidad el gobierno mexicano”.

Los mexicanos residentes en Arizona no fueron tan entusiastas. El 30 de noviembre, a 45 días de que culminara el registro, ese estado sólo había enviado 22 formatos al IFE, según la autoridad electoral.

 

Voto a 9 mil kilómetros

 

Alfredo Rodríguez Brondo, mexicano radicado en Málaga, España, dirige la organización Mexicanos en España y aprecia que “los 9 mil kilómetros que nos separan de nuestra tierra no son obstáculo para no enterarse de los avatares de la política mexicana.

“Cuando vimos que ya era una realidad, estábamos muy felices y esperanzados de que por primera vez, de una manera histórica pudiéramos ejercer nuestro voto desde el extranjero”.

Explica que los mexicanos que ahora viven en España poseen un nivel cultural medio y medio-alto. “En su mayoría es gente socio-consciente que está al tanto de lo que sucede en su país, forman lo que llamo Emigración Rosa, cuyo gran motor es el amor y establecer vínculos afectivos, a diferencia de la Emigración Verde, la que viaja hacia Estados Unidos por razones puramente económicas”.

En Madrid, Barcelona, Murcia, Sevilla y otras ciudades, los mexicanos tienen interés por participar en las elecciones federales de su país, tanto así que la primera solicitud de registro provino de Burgos tan pronto salió la convocatoria.

Resulta difícil establecer la cifra de mexicanos en España, si bien parecen ser más las mujeres que los hombres. El Ministerio del Interior de ese país registró a 7 mil 500 residentes, que para Rodríguez Brondo “es un dato parcial pues deja de lado a estudiantes, a ilegales y a quienes ya tienen la nacionalidad española. En tanto, la embajada de México en Madrid contabiliza más de 18 mil mexicanos, pero extraoficialmente escuché que ya andábamos cerca de los 20 mil”.

Ante las dificultades técnicas para bajar de Internet el formulario del IFE, y para evitar que los mexicanos se desplazaran hasta Barcelona y Madrid, la organización Mexicanos en España lo hizo en su sitio electrónico.

Como un desatino del IFE consideró la gran promoción en Madrid del lanzamiento de la campaña por el entrenador mexicano Javier Aguirre, cuando los mexicanos en España no necesariamente radican en las grandes ciudades ibéricas. Para Rodríguez “eso tuvo poca repercusión para los mexicanos en España. Sí lo tuvo de cara a los mexicanos en México, pero acá ni los medios de comunicación españoles ni a nivel de páginas web de las embajadas se supo”.

¿Cuánto pagarán por registrarse, y ya saben por quién votarán?

-El voto debe enviarse por correo certificado e incluso ese gasto va a salir por cuenta de nosotros. En cuanto a por quién votar, por un lado tenemos una desilusión de los gobernantes y al mismo tiempo, la esperanza de que el nuevo acabe de una vez con la trayectoria acumulada por años.

¿Cómo observan los españoles este ejercicio?

En principio no les llama la atención, para los pocos que saben –porque volvemos a que el IFE ha hablado muy poco de esta situación– no les resulta novedoso puesto que ellos lo han hecho desde la transición democrática.

En otra ciudad europea, Ámsterdam, Holanda, la comunidad mexicana es reducida. Apenas unos cuantos, si bien suelen reunirse los connacionales que van de paso hacia otros destinos del continente, comenta Andrés Balderas, músico e historiador.

Supo que podría votar desde el extranjero porque su hermano le avisó por carta. “De inmediato les platiqué a mis amigos holandeses y a una maestra mexicana a la que veo de vez en vez.

“Como trabajo en Bruselas ahí fui a la embajada de la calle Roosevelt y de ahí al consulado, pero ha sido un peregrinar porque no pude mandar mi solicitud, la envié dos veces y aquí el costo es en euros. De todos modos no sé si se va a respetar mi voto, no confío”, concluye Balderas.

Así, pese a la millonaria erogación para organizar estos comicios foráneos, la expectativa de que cientos de miles de mexicanos influyeran desde su lejanía en la política de su país de origen en julio de 2006 parece fallida o, al menos, truculenta.3

 

Sorpresas e historias

Patricio Ballados, coordinador del Programa del Voto de los Mexicanos en el Exterior, habla de las lecciones de este ejercicio. Hasta el 6 de diciembre, las solicitudes semejaban a la geografía de los mexicanos en el extranjero: casi 75 por ciento de las solicitudes provenían de Estados Unidos, y  25 por ciento de otros países.

“Eso reflejaba una aparente sobre representación de los mexicanos que residen en el exterior y que es interesante en principio”, cita el funcionario.

Destaca que la meta es organizar la elección para todos y cada uno de los mexicanos que puedan o quieran ejercer su derecho. Toda vez que es un ejercicio inédito, “lo que hicimos es prepararnos para recibir todas y cada una de las solicitudes, sin saber de antemano cuántas habrían de llegar ni hacer planeaciones”.

 

Sorpresas

 

Hubo muchas, así como aprendizaje para todos. La primera, cuando el IFE se percató de que embajadas y consulados no podrían repartir todos los formatos, y ante el interés de las organizaciones se formó una red con 121 de éstas que en menos de un mes coadyuvaron gratuitamente en la difusión y distribución.

Otra fue el interés por participar, aunque no necesariamente se traduce en el envío de solicitudes. “A la fecha han llegado poco más de tres mil formularios pero la gente interesada se queja que no hubo credencialización en el extranjero” y la tercera sorpresa fue la serenidad de las organizaciones ante la imposibilidad de que todos logren inscribirse.

 

Presupuesto

 

Ballados Villagómez estimó que el presupuesto asignado por el Legislativo para este propósito ha sido suficiente. Las prioridades para su ejercicio han sido: El envío-recepción de la boleta electoral y del voto, “dependerá de cuánta gente se inscriba, si no son muchos pues entonces esos envíos costarán menos.

“El segundo rubro es para los módulos en ciudades de la frontera y principales zonas de migración en México, y lo demás tiene que ver con cuestiones operativas como impresión de boletas, instalación de casillas”, señaló el también maestro en ciencias de la Escuela de Londres de Ciencia Política y Economía, con la tesis Sistemas electorales y pueblos indígenas, lecciones para México.

 

Efectivo para los medios

 

El presupuesto inicial fue de 21 millones de pesos para acceder a los tiempos nacionales, pero es diferente en los casos muy localizados en el extranjero. “Las campañas en medios en Estados Unidos cuestan mucho dinero, al hacer el balance del mes de octubre, concluimos que el mensaje llegaba pero no las veces necesarias para que a la gente le quedara muy claro este derecho”.

Se hizo entonces un Plan de Medios y en noviembre el IFE solicitó al Congreso, del techo presupuestal que le asignó, 75 millones de pesos adicionales que totalizan “unos 96 millones, este dinero será el que nos gastemos en medios masivos en una campaña en Estados Unidos que iniciará a partir de la semana que entra”, sostuvo Ballados el 6 de diciembre.

Los medios de habla en español elegidos en Estados Unidos son: Univisión, Telemundo, Telefutura, Galavisión, Azteca América, y en el radio escogimos todo Univisión Radio, el Grupo Lotus y SBS, afirmó el funcionario.

Publicado: Enero 1a quincena de 2006



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