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Educación superior en desventaja

Pedro Margolles
En México ha sido instaurada una política de neoliberalismo salvaje en materia de educación, y en consecuencia ha obstaculizado el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la cultura

 

 


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La política neoliberal se ha enquistado desde 1984, pero hasta la fecha aún no considera a la educación, ni a la cultura, ni a la ciencia, ni tampoco a la tecnología, como ejes fundamentales para el desarrollo, pues a una economía transnacionalizada no le interesa el desarrollo fuera de su núcleo.

Salvador Martínez de la Rocca, presidente de la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos del Congreso, expone sus argumentos y puntos de vista que sustentan la anterior afirmación.

Él sostiene que los impulsores de esa política neoliberal creen que todos los desarrollos científicos se hacen en "la metrópoli" y por eso no tienen el menor interés en desarrollar la educación superior, ni mucho menos el postgrado.

Señala que al director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) lo único que le preocupa es destinar los recursos otorgados por el Congreso a los llamados fondos sectoriales de las grandes empresas privadas, que no tienen la obligación de rendir cuentas.

Por su parte, el investigador y periodista Armando Labra estima que en México se observa un proceso de mercantilización de la enseñanza, en el que predominan criterios comerciales que someten a los de carácter académico en la mayoría de las instituciones privadas de educación superior.

En México, durante los años transcurridos entre 1950 y 2004, el número de instituciones de educación superior pasó de 39 a mil 800 y la matrícula creció de 35 mil a dos millones 400 educandos.

El país cuenta con magníficas instituciones de educación superior de carácter público, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional y otras en los estados, pero las de carácter privado las aventajan en número.

Los mexicanos han dado en llamar a estas universidades que surgieron como si fuera una moda neoliberal en la educación "instituciones patito", porque no realizan investigaciones, salvo rarísimas excepciones.

Más bien defraudan a los padres y alumnos al ofertar servicios inexistentes o de baja calidad, además de eludir impuestos y tener como fin principal el lucro.

Sin embargo las universidades públicas de México, aun sin contar con los recursos necesarios para su desarrollo, siguen siendo las mejores, las que son reconocidas por la sociedad y el mundo académico.

Según expresan los especialistas, hace más de una década el presupuesto federal dedicado a la educación superior se estancó en alrededor de un 0.6 por ciento del PIB y el de la investigación estuvo por debajo del 0.4 por ciento.

Señalan que en la Cámara de Diputados se ha tratado de favorecer a las universidades más pobres del país y se lucha por incrementar cada año el presupuesto. Se logró el pasado año aumentar 22 mil millones de pesos adicionales para el sector (unos dos mil millones de dólares).

En estos momentos el presupuesto dedicado a la educación está vetado por el presidente, pero ya se han logrado liberar, gracias a los diputados, más de cinco mil millones de pesos para la Educación Superior (unos 500 millones de dólares).

Según Martínez, contradictoriamente se han destinando recursos de manera anticonstitucional a las llamadas universidades privadas. "De 1989 al 2003 la matrícula en la educación pública superior creció un 44 por ciento, mientras en la privada aumentó un 289 por ciento y éstas son cifras que espantan", comenta.

En cuanto al postgrado en instituciones públicas, la matrícula durante ese período aumentó 125 por ciento y en las privadas, 570 por ciento, precisó.

Las universidades privadas en México no analizan, no investigan los grandes problemas de la nación, son instituciones que responden al crudo interés de la empresa, pero no a las preocupaciones del país, pese a recibir dinero del gobierno, apunta. Mucho menos en lo que se refiere a las investigaciones humanísticas, éstas son prácticamente ignoradas, añade.

"Homero en nuestra época no estuviera en el sistema nacional de investigadores y no tuviera ningún estímulo por su productividad, porque sólo hizo dos libros: "La Ilíada" y "La Odisea". Es una nueva "batería conceptual de la cultura y de la educación, que ya no sabemos si se está hablando de un taller mecánico o de las ciencias sociales y de la cultura", opina.

Lo que está pasando es muy grave, porque se destinan cada vez menos recursos para el sistema público de educación superior, las investigaciones, el postgrado, y se canalizan los fondos a apoyar la apertura de un sinnúmero de universidades privadas, insiste.

"El presidente Fox prometió que para el año 2006 íbamos a llegar al ocho por ciento del PIB en la educación y el uno por ciento para ciencia y tecnología, pero ese presupuesto no se ha cumplido pues aunque él dice que llega al siete por ciento, una buena parte va a las instituciones privadas", advierte.

Año tras año, cada vez que se propone el presupuesto de gastos de la Federación al Congreso para ser aprobado, éste llega reducido. Otro problema muy serio radica en la depresión de la matrícula de postgrado, que es en donde se forman los doctores de este país y se investigan y analizan los grandes problemas nacionales, observó Martínez de la Rocca.

Señala que se golpea al sistema educativo público porque éste es crítico, propositivo, con otras alternativas de desarrollo que no es la neoliberal.

Apunta que México se enfrenta, según el Banco Mundial, a una panorámica que en el 70 por ciento de su extensión es pobreza y en la que más de 40 millones de personas viven en la miseria.

Se trata de una ofensiva del neoliberalismo salvaje contra la cultura, la educación y la tecnología, define el parlamentario.

Estadísticas publicadas señalan que hay más de 10 millones de jóvenes de entre 18 y 23 años, y de ellos únicamente 2.3 millones estudian, otros dos millones trabajan y el resto, unos 5.7, están en las calles dentro o cerca de la delincuencia.

A diferencia de la recomendación de la Unesco: de destinar a la cultura el uno por ciento del PIB, el gobierno mexicano le entrega sólo recursos equivalentes al 0.4. El buen consejo de la Unesco debe ser considerado seriamente porque ese uno por ciento se convierte en 6.58 por ciento de crecimiento, es decir, es una inversión muy ventajosa para el país.

Sin embargo, la cultura significa para los neoliberales una amenaza y por eso no le destinan recursos, pues es un peligro para su dominación mundial y local, indica el diputado Martínez de la Rocca.

La cultura y la educación hoy juegan un papel revolucionario, como en la época de Giordano Bruno, comenta.

"Ahora no te llevan a la hoguera, pero te bajan el presupuesto y no destinan recursos a becas para maestrías o doctorados en las áreas de las ciencias sociales, la cultura y las humanidades", dice.

Recuerda que no hay mejor inversión que la destinada a la educación, e insiste: "es necesario que los profesores tengan salarios decorosos y los investigadores sean estimulados por sus sueldos".

No hacerlo trae como consecuencia un estancamiento en la planta profesoral y científica y lleva a que muchos no quieran jubilarse, pues lo que recibirán no les alcanzaría para vivir. Como consecuencia de esta situación, los jóvenes doctores carecen de espacio para desarrollarse y están subempleados o desempleados, explicó.

Señala Martínez que el ejemplo de Cuba es para los pueblos la única alternativa a seguir y dijo que, en este sentido, el papel de la izquierda es luchar por más educación en el sentido amplio.

Refiere que en México se realizó un magno acontecimiento: "Universidad 2005", que propició la creación de una gran asociación de universidades de América Latina, entre ellas la UNAM, y España, lo que es una esperanza valedera.

Consideró que con ello "se van a magnificar nuestras universidades y se avanza hacia una meta común, que es una de las grandes salidas a lo que estamos viviendo".

Se trata de que profesores, investigadores y estudiantes van a poder transitar libremente por toda América Latina, lo que permitirá que se intercambie, aprenda y se tenga acceso a lo mejor que cada universidad tiene. Es un bloque cultural educativo que favorecerá a todos los universitarios, lo que será financiado por las propias universidades y aquellos gobiernos como el de Cuba, Venezuela, Brasil y otros, explicó.

Insistió Martínez en que ante la ofensiva neoliberal en México y América Latina, la batalla la deben ganar las universidades.

 

Publicado: Enero 1a quincena de 2006



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