Ocho columnas  

La rabia de la gente

Zósimo Camacho
Sergio Rodríguez Lazcano, asesor cercano al subcomandante Marcos y director de la revista zapatista Rebeldía, hace un balance del movimiento creado a iniciativa del EZLN. En entrevista con Contralínea dice que la consolidación de La Otra Campaña terminará por diluir la figura del subcomandante y desaparecer el ejército insurgente

 

 

 


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El principal enlace del subcomandante Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) con la “sociedad civil” y las organizaciones adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, Sergio Rodríguez Lazcano, admite que la figura de Marcos fue fundamental para reunir en un mismo movimiento a organizaciones, colectivos y personas tan “disímbolas”. Sin embargo, dice que la concurrencia de las izquierdas en La Otra Campaña se debe más a la calidad moral del EZLN y las comunidades indígenas chiapanecas que a la personalidad del jefe guerrillero.

“Marcos tiene la legitimidad de un levantamiento indígena muy fuerte. Y eso tiene un peso ético muy importante que permite que la gente se una, trabaje junta, etcétera; pero poco a poco la figura del subcomandante Marcos va a ir bajando, y lo que va a ir subiendo son esos mecanismos que permiten ese embonamiento entre todos.”

De hecho, para el intelectual, La Otra Campaña sólo será exitosa en la medida en que la figura del guerrillero encapuchado disminuya y termine por diluirse en el movimiento. Asegura que, incluso, la consolidación de la organización será al mismo tiempo el fin del EZLN.

“Si cada vez es menos importante la presencia de Marcos para que la gente se junte, discuta y se organice, quiere decir que La Otra Campaña va muy bien. Si solamente la presencia de Marcos permite la organización, quiere decir que estamos todavía en la niñez desde el punto de vista organizativo.

“Todo lo que nace merece morir. La presencia del EZLN, tan importante para permitir la unidad, necesita desaparecer para que la unidad surja con toda su fuerza. Y creo que los compañeros zapatistas son concientes de ello. Y ahí es donde vamos a medir a La Otra Campaña. Mientras más importante sea Marcos, más largo será el proceso; conforme él deje de tener tanta importancia y empiece a serlo más la organización de La Otra, se avanzará más rápido.”

Las fases de La Otra Campaña

Rodríguez Lazcano reconoce que La Otra Campaña apenas inicia y que se encuentra tal vez en la fase más difícil del movimiento.

“El proceso no es lineal, está lleno de contradicciones, lo cual es muy bueno porque cuando no tienes contradicciones no avanzas. Estamos ante los retos más grandes todavía. Este inicio es el de difusión y de los primeros pasos de organización: la salida del 'sub' y el recorrido por el país.

“Luego vendrá la segunda fase: la salida de los comandantes, quienes se quedarán un año o un poco más, según sea el caso, en los diversos lugares a los que acudan para avanzar en los procesos organizativos. Originalmente sería de septiembre de 2006 a septiembre de 2007. Se trata de la fase organizativa de lo que vendría después.”

Y la tercera fase, de acuerdo con el asesor zapatista, iniciaría en el 2008, “como que es acercarnos al 2010”. Y consistirá en “mostrar ya esa organización en el terreno político”.

Agrega que aunque tal vez el calendario se modifique por la interrupción de la gira a raíz de la represión en Atenco, cuando los comandantes lleguen a las comunidades se van a encontrar ya con “procesos organizativos mucho más sólidos de lo que se había pensado en un principio.

“Claro, ahorita de lo que se trata es de sacar libres a los compañeros del 3 y 4 de mayo. Ya después se continuará con la gira.”

-La campaña se interrumpió y se prometió que no continuaría sino hasta que salieran libres los detenidos en Atenco. Sin embargo parece improbable que los detenidos en el penal de Santiaguito recobren su libertad ni, mucho menos, los que están en el penal de máxima seguridad. ¿Estará dispuesto Marcos a quedarse por varios meses más en la ciudad de México?

-La libertad de los compañeros se ve difícil, pero no imposible. Estamos todavía en la guerra de movimientos, todavía no está claro. Hay gente que dice que el Delegado Zero ya lleva mucho tiempo en la ciudad de México. Los zapatistas dicen que la virtud principal del guerrero es la paciencia. Nosotros, los citadinos, como que perdemos muy rápidamente la paciencia porque nuestras ideas de tiempo son marcadas por el capitalismo salvaje: ocho horas de trabajo, luego te trasladas a tu casa, luego ves el partido de futbol, o sea todo lo que es la violencia del tiempo para el trabajador común y corriente en México. Los indígenas tienen otra forma de ver el tiempo. Para nosotros dos o tres meses es mucho tiempo, para ellos no es tanto.

-¿Fue un error haber prometido que se quedarían hasta que salieran los presos? Tal vez era lo que al gobierno le interesaba: que ya no siguieran con el recorrido.

-La decisión del EZLN no es de cálculo político. Sí: había más posibilidad de tener éxito político si seguía la gira, porque entonces Marcos seguiría organizando y estructurando el movimiento. Pero las decisiones de los zapatistas no se basan en el cálculo político, sino que anteponen una visión ética. Y dijeron que no podíamos irnos porque nos faltaban compañeros como Mariana y el doctor (Guillermo) Selvas (integrantes de la 'Karavana' que acompañó al Delegado Zero desde Chiapas al Distrito Federal), nos falta Magdalena, nos falta Edith, nos faltan los de Atenco. Y mientras nos falten compañeros no podemos seguir como sin nada. Vamos a ver por qué. Acuérdate de los más de 500 muertos del PRD. Cuando al PRD le empiezan a matar gente, al principio protesta y dice que eso no se puede hacer; pero sigue en su proceso, en su lógica. No fueron contundentes en decir: aquí nos plantamos, aquí nos sostenemos, no pueden seguir matando militantes. Prefirieron seguir 'construyendo', participando en elecciones, ganando diputaciones aunque les siguieran matando gente. Al parecer esa gente no les significó mucho. Ellos dicen que sí, que en cada Congreso los recuerdan. Ahora ya tienen integrantes del partido acusados en su momento de ser los asesinos. La ética es el punto que lleva a decir al zapatismo: aquí nos quedamos hasta que salgan, a pesar de las críticas y los riesgos.

-Antes de San Salvador Atenco fue San Blas Atempa. 15 días después de haber recibido a La Otra Campaña, el municipio popular fue tomado por la policía, hubo represión y encarcelamiento de los dirigentes. Días después habría incluso asesinatos. Y tenemos a los pueblos mayas y artesanos de Yucatán, sólo por dar algunos ejemplos de una cada vez más larga lista de adherentes a La Otra Campaña reprimidos. ¿Se trata de hechos aislados o de una represión sistemática que el Estado ejerce contra el movimiento?

-Evidentemente para el Estado La Otra Campaña es un reto. El primer reto es entenderla, porque es un movimiento que no está pidiendo nada y, por lo tanto, no puede ofrecerle nada. Y es que el Estado mexicano es experto en eso. Si hay una movilización por agua, ofrecen carritos de hot dogs. Muchas veces los dirigentes de los movimientos los aceptan y se van con sus carritos. Esa fórmula que utilizó por muchos años el Estado mexicano fue ilustrada por Octavio Paz de una forma muy buena: el Estado mexicano es un 'Ogro filantrópico', o sea, es un tirano que a veces da. Pero a La Otra Campaña no le puede ofrecer nada porque se trata de un movimiento que no le está pidiendo absolutamente nada, que no quiere ni verlo.

Segundo reto: cómo negociar con él. Por muchos años la resistencia de izquierda en México fue entendida como algo que era molesto pero que al poder le servía para sostenerlo, justificarlo. Pero este movimiento no sostiene a nadie porque no quiere negociar. Tercero: cómo tratas con un movimiento que no tiene dirección. Es decir, a quién buscas, con quién te sientas, a quién enamoras. Cuarto: cómo tratas con un movimiento que no tiene como perspectiva los medios de comunicación. Antes de Atenco sólo eran los medios de comunicación alternativos y no había entrevistas con nadie más. Sólo Contralínea y La Jornada publicaron regularmente sobre la gira. Todos los demás medios eran los llamados alternativos. Y esa era la idea con la que se iba a hacer toda la gira. Cómo negocias con un movimiento al que le importa un carajo si sale o no sale en la televisión. Y más: qué haces con un movimiento que te dice que te va a derrocar; pero te lo dice sin lanzar una insurrección armada. Cómo lo reprimes, cómo metes a la cárcel al tipo que está diciendo eso. Con base en qué Ley, en qué artículo. Entonces todo lo que hagas contra ese movimiento es ilegítimo. Tienes un movimiento que está surgiendo a contracorriente de todo, a contrapelo de todo, pero que no está fuera de la ley, que está dentro de los marcos legales. Y sí, la represión del Estado tiene que ver con que La Otra Campaña le es incómoda, pero también es cierto que la represión no se dio en todos los lugares sino sólo en aquéllos en donde las condiciones propias del lugar, su contexto, lo permitieron.

-Y es que La Otra Campaña ha dicho que el objetivo del movimiento es derrocar al gobierno, echar del país a los ricos y abolir el capitalismo. Pero también ha dicho que el movimiento es civil y pacífico. ¿En realidad podrá serlo con los objetivos mencionados?

-Eso no depende de nosotros. Nosotros decimos: civil y pacífico porque esa es nuestra voluntad y decisión. Y pensamos que se puede hacer si logramos que ese 85 por ciento de la población mexicana que no tiene nada y que vive de su trabajo se levanta como una sola persona y dice: ya basta. Pone bajo control todos los medios de comunicación. Porque se está hablando de una gran insurgencia social y popular, no de un pequeño grupo que diga: tomamos el control de las fábricas y todo lo demás. Si de eso resulta que te responden de una manera violenta, bueno… depende de muchas cosas. Guardando las proporciones, tú no puedes masacrar 85 millones de personas con 100 mil soldados. Si el proceso va por otro lado, entonces el movimiento decidirá cómo hacerle, qué mecanismos, todo eso. Pero estamos convencidos que es mucho mejor hacerlo así que de otra manera. Y en última instancia ésta es otra medida civilizatoria del EZLN, porque lo que hemos visto en La Otra Campaña es la rabia de la gente. Y si no llega La Otra Campaña quién sabe por qué hubieran optado esos pueblos. Tal vez por acciones desesperadas. Al aglutinarlos, organizarlos, La Otra les da un perspectiva civil y pacífica que le permite seguir avanzando en el proceso de organización.

-Al movimiento lo aglutinan desde comunistas stalinistas hasta religiosos de comunidades eclesiales de base, pasando por anarquistas, ecologistas, posmodernistas y hippies, entre otros. Algunos de ellos excluyen de sus proyectos de país a quienes hoy son sus compañeros. Lo único que los aglutina es la idea primordial de ser anticapitalistas y su respeto por el zapatismo. Pero ¿podrán llegar a acuerdos más profundos como los que implicará un proyecto de país conjunto?

-El primer reto es lograr una identidad como Otra Campaña. La realidad del movimiento es que se compone de fuerzas disímbolas incluso en el mismo terreno. La izquierda organizada es muy diferente entre ella. Incluso hay de anarquistas a anarquistas. No hay una sola corriente anarquista. Hay muchas corrientes. Luego están las comunidades eclesiales de base, las trabajadoras sexuales… en fin, es un mosaico o, como les gusta decir a los zapatistas, es un rompecabezas al que siempre le falta una pieza, que nunca está terminado. Cuando crees que ya encontraste a la pieza faltante, el rompecabezas ya creció para otro lado y ya te falta otra vez una pieza. Estoy de acuerdo con los teóricos que dicen que la identidad siempre se logra en negativo. O sea: tú te organizas “en contra de”; casi nunca te organizas “a favor de”. Y esto no es raro en la historia. Por ejemplo una gran virtud de Lenin y los bolcheviques en el 17 fue decir: paz, pan y tierra. Porque eran las tres cosas por las que la gente se organizaba, porque eso era lo que no tenían. En negativo es que estaban identificándose, organizándose. La primera seña de identidad es en negativo. Y la primera seña de identidad de La Otra Campaña es anticapitalista, de abajo y a la izquierda. Esto es lo que nos da identidad, es nuestra frontera.

El siguiente problema es cómo lograr pasar de una fase negativa a una fase propositiva. Ahí hay un problema, porque es tan disímbolo todo el movimiento que, por ejemplo, para un ecologista el problema de la relación con la naturaleza es lo más importante que hay y no puede estar determinado por otro tipo de cuestiones. Entonces cuando tú empiezas a jerarquizar qué es lo más importante ya la regaste, porque lo que es más importante para algunos no lo es para otros. La ventaja en este caso es que el ecologista que está en La Otra Campaña sabe que el capitalismo es su enemigo y que el problema ecológico es producto de ese sistema. Cómo logras una unidad diversa. Si uno empieza a escuchar lo que dice la gente y entonces oyes lo que decían los obreros de las maquilas de Tehuacán, de Tepeji; oyes lo que dicen los indígenas de Jalisco; oyes lo que dicen los trabajadores de la pesca de Campeche o de Chiapas. Y vas logrando que esa gente no tan sólo te cuente su dolor, sino que empiece a identificar a su enemigo. Y empiece a decir cuáles son sus planteamientos, qué es lo que necesitan para vivir mejor. La gran virtud que tuvieron los zapatistas cuando lanzan sus 11 demandas es que conjuntaban las cosas sin borrar lo que era diferente. Y yo digo: ¿tendremos la capacidad para poner en un escrito algo que digan los ecologistas: 'sí, eso es lo que yo quiero'?; ¿que diga el obrero y el punk: 'sí, eso es'?, ¿y que diga el náhuatl de Jalisco: 'sí, eso es'? ¿Es decir, que sin que se unan todos y sean una sola cosa, porque eso no puede ser, se puedan identificar ya no solamente 'en contra de' sino a favor de algo? Ése es el reto que tiene La Otra Campaña.

 

 

Publicado: Agosto 2a quincena de 2006 | Año 5 | No. 62



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