La Secretaría de la Defensa Nacional se habría enredado en un conflicto diplomático por un compromiso de compra de obuseros a una empresa China vetada por el gobierno estadounidense.
De acuerdo con la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma se México en asuntos de defensa, María Cristina Rosas, el gobierno mexicano reculó en la compra de “misiles” a la empresa china Norinco por presiones de los militares estadounidenses.
“Investigué lo de Norinco y según me comentaron los contactos chinos, Norinco hizo un acercamiento con el gobierno de México y ofreció misiles. Esa empresa tiene una reputación de proveer misiles a diversos países, incluidos quienes tienen proyectos de armas nucleares, como Corea del Norte o países del medio oriente. Estados Unidos desde hace tiempo le ha venido aplicando sanciones a esta empresa de manera que no le compra productos y le prohíbe incluso tener transacciones con empresas estadounidenses.
“Cuando se dio el acercamiento con México, se manifestó cierto interés, finalmente esta es una empresa con una reputación y experiencia, pero sí hubo una presión de parte de Estados Unidos, y explicó a México que esa empresa es sancionada por ellos, y nuestro gobierno decidió simplemente ya no involucrarse más”, dice Rosas, quien realiza la versión en español para América Latina del informe del Stockholm Internacional Peace Research Institute (SIPRI).
María Cristina Rosas, quien mantiene contactos en el ámbito internacional con el sector de la defensa, asegura que los norteamericanos se enteraron de la compra que realizarían los militares mexicanos y presionaron para que no se concretara.
“Es lo que me comentaron (los contactos chinos) y aquí quizá lo que podríamos analizar es por qué si Estados Unidos es quien sanciona a Norinco, por qué México se pliega a esa sanción y decide no tener tratos con esa empresa. Finalmente somos un país soberano y podemos decidir quién es nuestro proveedor”, advierte la investigadora.
El problema con la empresa Norinco es que le está vendiendo misiles a Corea del Norte y a Irán, dos países que mantienen proyectos nucleares y que podrían utilizar esos misiles con ojivas, dice Rosas.
La historia
La Secretaría de la Defensa Nacional incluyó en los “programas y proyectos de inversión” que formó parte del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2005, en el rubro de compra de armamento la “adquisición de obuseros ligeros M90, calibre 105 milímetros, de fabricación china a la empresa Norinco”, por un monto de 142 millones 896 mil pesos.
Posteriormente la compra y el monto aparecieron en el Presupuesto de Egresos de la Federación, no obstante que fuentes chinas aseguran que no se llevó a cabo la compra venta de los obuseros.
“En el caso de las empresas chinas, el veto es por 'domping', están vendiendo las armas más baratas de su precio mercantil para ganar mercados”, comenta Raúl Benítez, especialista en asuntos militares e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México.
“No quieren problemas (los militares mexicanos) porque Estados Unidos es proveedor de mucho equipo, de mucha refacción, no quieren tener problemas con Estados Unidos por un asunto iraní”, dice Benítez.
El primer secretario de la embajada china en México, Shi Wei, confirma la presencia de la empresa Norinco en el país. “Tiene una oficina el representante de la empresa”, dice el funcionario de la embajada china.
Para María Cristina Rosas el caso Norinco revela una falta de definición de prioridades, “la inexistencia de una política en materia de sanciones y el hecho de que cuando Estados Unidos presiona nosotros cedemos”.
“Cada país tiene una política de sanciones y México no la tiene. México oficialmente habla de no intervenir en los asuntos internos de las naciones y a partir de ahí se escuda; lo que es interesante observar en muchos casos en los que Estados Unidos ha sancionado a otros países es que México ha secundado esa política.
“A México le hace falta una política de sanciones que transparente cómo se toman las decisiones y sobre todo en función del interés propio”, dice la investigadora.
La Secretaría de la Defensa Nacional no hizo comentario alguno sobre este asunto.
Los misiles de la discordia
La compra de misiles y de armamento antiaéreo provoca controversia en torno a la cuestión de la necesidad o no de este tipo de armamento.
María Cristina Rosas comenta que a partir del alzamiento de la guerrilla zapatista en 1994 en Chiapas, “hubo un incremento en el presupuesto militar de México y esa fue una buena excusa para actualizar nuestro armamento”.
“A partir de ahí hemos visto un crecimiento en el presupuesto de defensa y en adquisiciones. Qué compramos, pues armas ligeras y pesadas, compramos misiles, básicamente”, asegura.
La pregunta que se hacen algunos investigadores es en el sentido de para qué requiere México de ese tipo de armamento. “La compra de armamento no se justifica a menos de que haya una explicación clara de la necesidad y del bien que va a ofrecer”, dice Helena Hofbauer, directora general de Fundar, una organización que monitorea los gastos gubernamentales, incluidos los de Defensa.
“Queremos saber por qué es necesario. Quiero saber por qué es necesario que un país tenga determinado tipo de armamento y quiero saber claramente si el gobierno con mis impuestos está comprando un misil”, comenta Hofbauer.
Raúl Benítez asegura que son necesarios los misiles que compra la Secretaría de la Defensa Nacional. “Los misiles, las piezas de artillería que también tienen muchos propósitos, pero básicamente son para proteger las fronteras y para proteger instalaciones estratégicas”, dice.
“Los misiles son muy importantes, son de protección; la mayoría de los misiles son disuasivos y antiaéreos. Para la frontera sur, las presas, la sonda de Campeche, los pozos petroleros”, comenta Raúl Benítez.
No obstante, asegura la investigadora en el sector de la Defensa, María Cristina Rosas, el tipo de armamento que adquieren las Fuerzas Armadas no son las más adecuadas.
“En teoría esto tendría que corresponder a una estrategia en materia de defensa y de seguridad. Parto de la idea de que conforme con nuestras necesidades se estableció que sería importante tener misiles, pero en términos prácticos se podría cuestionar. El tipo de amenazas que México podría enfrentar en un momento dado, las famosas amenazas asimétricas, pues me parece que con una doctrina tradicional de defensa y con armamento de este tipo no sería lo más apropiado para garantizar la seguridad del país, es sumamente cuestionable”, dice Rosas.
María Cristina Rosas cuenta una anécdota que escuchó de sus alumnos de la Marina. “Hay una anécdota en torno a la prueba de misiles que hizo la Armada. El grupo al que le doy cursos en Marina tienen un viaje de estudio cada año, y viajaron al Cono Sur en un avión de la Fuerza Aérea y todos ellos me comentaban que la noticia de que México probó misiles ocupó mucha atención en la prensa y en sectores militares de países sudamericanos, porque se tiene esta idea de que México para qué requeriría misiles. Tiene que haber un replanteamiento global de la estrategia de seguridad y defensa del país”, dice.
Los investigadores coinciden en que el Congreso tendría que intervenir en estas áreas, aunque admiten que es sumamente complicado por lo cerrado del Ejército.
“Creo que falta mayor interacción entre las Fuerzas Armadas y el Congreso para que puedan trabajar más. Habría que darle más dinero al ejército pero supervisado”, asegura Raúl Benítez.
Sin embargo, los militares no lo permiten, dice María Cristina Rosas. “Hay un comité sobre defensa nacional, pero es muy limitado lo que hace”.
Publicado: Agosto 2a quincena de 2006 | Año 5 | No. 62
|